16.12.21

EL MITO DE LA CREACIÓN. DESDE LA CAVERNA SIN DISTANCIAS

 

                                      Pulsar en la imagen: Vídeo.  Voz, Flora Díaz Hurtado


“En un atardecer del comienzo de las Fiestas del Año Nuevo, donde el sacerdote recitaba con ritmo pausado los versos de un viejo poema que narra la existencia del caos primigenio, un amasijo de agua y barro indefinidos, la lucha espantosa entre el caos y la creación, y luego un perfecto orden por parte de la justicia del dios Zeus”. 

Leyendo el libro Teogonía, -poema griego el cual tiene como objetivo dar una breve explicación del orden del mundo basado en la divinidad y el triunfo que puede tener el bien sobre el mal-. En la primera parte del mito de sucesión. (v. 116 – 210), en donde se mencionan las deidades que representan elementos cósmicos: Caos, Gea y Eros. 

El proemio, donde Hesíodo narra cómo se creó el mundo a partir del Caos y desde allí el nacimiento de muchos dioses y las hazañas que ellos podían realizar. Tiene una línea muy fina entre el mito y la realidad, Hesíodo intentó pintar una afirmación en la cual se busque explicación a los comienzos del mundo. En todo el poema se describe cómo se originó el mundo y cómo los dioses fueron involucrados en ellos. 



El mito de la creación 
Uno de los componentes principales de la Teogonía es la presentación del «Mito de la sucesión», en donde se cuenta como Cronos derrocó a Urano, y cómo a su vez Zeus derrocó a Cronos y sus Titanes, y cómo finalmente Zeus se estableció como el gobernante final y permanente del cosmos. 

     Urano (el Cielo) inicialmente tuvo 18 hijos con su madre, Gea (Tierra): los doce Titanes, los tres Cíclopes y los tres Hecatonquiros, pero al odiarlos, los escondió en algún lugar dentro de Gaia. 

     Angustiada, Gea formó una hoz hecha con firmeza e instó a sus hijos a castigar a su padre. Solo su hijo Cronos, el Titán más joven, estaba dispuesto a hacerlo. 

     Gea escondió a Cronos y le dio la hoz, creando una emboscada, y cuando Urano se acostó con Gea, Cronos extendió la mano y castró a su padre. 
Esto permitió que nacieran los Titanes y que Cronos asumiera el mando supremo del cosmos. 

El autor nos recuerda que, es la explicación de la creación del hombre y siempre en el sentido de la bondad, porque la maldad sólo se genera cuando él la acepta.

Recordé los versos del poemario “Desde la caverna sin distancias” de Eugenio Martínez Orejas. Poema II:


Fusión agujero negro


Y cuando todo efunda solemne de las sombras 
y se arranquen los goznes de las jaulas, 
para que agiten los vuelos sus alas 
en firme gavilán que al cielo asola, 
aún podrá un hechicero aleve de las horas 
transir en oropeles escarlata 
las graduables babeles que levantan 
cóncavos arquitectos con sus lluviosas fórmulas... 

y cuando todo efunda solemne de las sombras 
y vengan los recuerdos como páginas rotas 
lanzadas al viento en inconclusa amalgama 
de apagados rumores de banderas y espadas 
y abandone el viajero su quietud en el claustro, 
su idiocia isomorfa, sus inconexos pasos, 
la marchita llamada de los siglos, 
buscará en el misterio dar forma a sus sentidos, 
elevando sus rumbos al cielo de los pájaros, 
en densidad celeste, en plenitud de instinto, 
al saberse empujado hacia el continuo, 
a su tierra de herencia que ilumina el olivo. 

Pero aún urdirán sus vanas paradojas 
forjadores de límites y artífices de proras, 
en pases fulgurantes de modelos 
con el honor de cruces al demérito 
y con sus grandes ojos vagando en desconcierto 
de sus dominios y poder incrédulos... 

y cuando todo efunda solemne de las sombras 
y de su patrio olvido resurja la memoria 
y las constelaciones cierren su última ronda 
y se ampare el sosiego en sus tranquilas órbitas... 

Entonces será en todo el triunfo de la aurora.


Fuente:  Wikipedia 

Gonzalo Díaz Arbolí




Leer o descargar la presentación del libro:  AQUÍ

12.12.21

JOHANN SEBASTIAN BACH

 

Es sin duda, el más grande de todos los músicos, plantea graves y difíciles problemas de recepción, como si entre él y nosotros se abriera un grieta insalvable de historicidad y de interpretación. 
Era un compositor espiritual y radicalmente humano. Un hombre normal, modesto, que quiere pasar desapercibido, se definía a sí mismo como un artesano. 

Ha sido necesaria la reconstrucción de instrumentos originales, para que el espacio sonoro de Bach pudiera parecernos próximo a nuestra sensibilidad acústica y musical, esos instrumentos peculiares que tanta expresividad y significación conceden a sus piezas musicales, con el sentimiento barroco que les caracteriza. 

Su excepcional talento como organista, clavecinista y compositor, representa la cima musical en la historia de la música, inspiran tanto respeto y reverencia que, su nombre es sinónimo de algunas de las obras musicales más bellas e intelectuales del canon occidental. 

J. S. Bach nació en Eisenach, lugar de nacimiento también de Martín Lutero, en el seno de una familia eminentemente musical, pues su padre y todos sus tíos eran músicos, por lo que Johann y sus hermanos recibieron una continua formación musical. 

A los 14 años recibió una beca para estudiar en Luneburgo, al norte de Alemania. Al acabar sus estudios, en 1703, obtuvo el cargo de organista en una iglesia de Arnstad. Allí desarrolló su estilo personal en la cantata y compuso gran cantidad de obras. Cuando la vida musical de esta ciudad empezaba a declinar, Bach solicitó uno de los cargos musicales más prestigiosos de Alemania, el de Director musical de la Escuela de Santo Tomás de Leipzig, desde 1723 hasta 1750. 

La producción musical de Bach cubre un amplio espectro de géneros en el que tienen cabida lo religioso y lo profano, lo vocal y lo instrumental, conciertos y cantatas, obras teóricas y pedagógicas. La mayoría de su música para teclado fue compuesta para dedicarla a la enseñanza; la de cámara por encargo y para entretenimiento de sus regios señores; y la sacra para los servicios religiosos. Su persona mostraba una profunda y serena religiosidad que se trasluce en sus composiciones. 

J.S. Bach fue más variado que cualquier otro compositor y alcanzó la perfección en casi todas las antiguas formas musicales. Sigue siendo maestro de maestros en sus Pasiones, en sus cantatas corales, en su música para órgano, en sus motetes corales y en los cuarenta y ocho preludios y fugas que constituyen su obra Clave bien templado. Su clara, pura y fluida polifonía surge, con especial nitidez, en las suites orquestales y en los Conciertos de Brandeburgo. Por último, reunió el conjunto de sus conocimientos en esa catedral del sonido que él tituló “El arte de la fuga” 


De su vastísima obra, la Misa en Si menor, está considerada por muchos como la cumbre, no sólo de la obra de J.S. Bach, sino de la música en general. Su composición abarca unos treinta años de la vida del maestro, quien, en principio, la concibió como una misa en honor de la ascensión al trono del rey Augusto II de Polonia. Más tarde la amplió hasta convertirla en una obra de tales dimensiones que nunca se interpretó de forma integral hasta bien entrado el siglo XIX. 
 

Otra de sus grandes obras es El Oratorio de Navidad, una obra sacra atípica, compleja y extensa, compuesta para ser interpretada durante las fiestas de Navidad. La obra pertenece a un grupo de tres oratorios compuestos hacia finales de la carrera de Bach en 1734 y 1735 para fiestas importantes. 

Está definida con respecto a los requerimientos particulares del calendario de la iglesia para la navidad de 1734/35. Bach abandonó su práctica usual al escribir cantatas para iglesia que consistía en basar el contenido en la lectura del Evangelio correspondiente a ese día, con la finalidad de lograr una estructura narrativa coherente. 
La estructura de la “historia luterana”, que es su base ideológica, pone en música textos de la Sagrada Escritura, en lengua vulgar, con destino a su interpretación en la iglesia en el curso de los oficios litúrgicos. Junto al recitativo que reproduce el texto bíblico, en la voz del Evangelista. 

El Oratorio de Navidad, es uno de los más grandes monumentos musicales erigidos en honor de la Natividad. Su perfecta geometría y la emoción que recorre toda la partitura exigen una audición y una interpretación absolutamente devotas.


El Aria para la cuerda de sol es un arreglo musical hecho por el violinista August Wilhelmj del segundo movimiento de la Suite orquestal nº 3 en re mayor, escrita por Bach para el príncipe Leopoldo de Anhalt Cöthen. 
Actualmente se la conoce con el título “para la cuerda de sol”, aunque se toque tal como la escribió Bach. 

Para terminar les propongo escuchar la serenidad y belleza del 2º movimiento, aún más popular que la suite completa. 


En estos días de recalcitrante pandemia y confinamiento perimetral, les ofrecemos el milagro de la música de Johann Sebastian Bach, como un regalo, como un prodigio; al escucharla sentirán una elevación de espíritu, una sensación de grandeza, la misma esencia de Dios.
Que la disfruten.
Gonzalo Díaz Arbolí

6.12.21

CONMEMORACIÓN DE LA CELEBRACIÓN DEL REFERÉNDUM CONSTITUCIONAL DE 1978


Hoy día 6 de diciembre celebramos el Día de nuestra Constitución, creo que debemos recordar la historia de los dos leones, que guardan la puerta del Congreso de Diputados.

Se erigen con elegancia y majestuosidad, flanqueando el Palacio de las Cortes. Son todo un símbolo del patrimonio político e histórico de España, y como no, de la ciudad de Madrid que es la que los acoge.
Los dos felinos que custodian las puertas del Congreso fueron bautizados como Daoíz y Velarde, en honor a los héroes de la guerra de la Independencia, Luis Daoíz y Pedro Velarde, que se sumaron al levantamiento contra las tropas francesas, el 2 de mayo de 1808.

Pero la casualidad quiso que una batalla ganada por el ejército español en 1860, en la Guerra de África, fuera el origen de los actuales leones. En esta batalla las tropas españolas incautaron algunos de los cañones de la contienda librada.
Ya con la materia prima disponible, se encargó la realización del proyecto al escultor, Ponciano Ponzano. Los cañones se fundieron en la Real Fábrica de Artillería de Sevilla, para posteriormente dar paso a las esculturas.

Referencia Mitológica
El situado a la izquierda mirando hacia las escaleras del Congreso es el de mayor peso, 2668 kilogramos, (sería Hipómenes). El de la derecha, Atalanta, 2219 kilogramos. Así, las dos efigies serían Hipómenes y Atalanta, personajes de la mitología griega que fueron convertidos en leones y condenados a no poder volver a mirarse. Corroboraría este hecho el que los leones del Congreso tampoco se miren entre sí: uno de ellos dirige su cabeza hacia la Plaza de Neptuno y el otro hacia la Puerto del Sol.

Hay una curiosa historia sobre nuestros leones, y es que uno de ellos carece de testículos, por lo que hay una creencia generalizada de que fue un fallo en la fundición del mismo, pero nada más lejos de la realidad. La ausencia de dicho órgano es debido a que los leones al representar a Hipómenes y Atalanta, un héroe y una heroína de la mitología griega que fueron convertidos en leones. Al ser Atalanta una leona, lógicamente su autor considero no ponerle testículos.

Estas esculturas son las que definitivamente custodian el Congreso desde 1865, fecha en que se instalaron definitivamente. Pero a punto estuvieron de no serlo. Y es que un grupo de Parlamentarios se manifestaron en contra de su colocación. Estos argumentaban que el material del que estaban hechos provenía de una guerra, y podría ser interpretado como una alegoría bélica. Finalmente no prosperó esta iniciativa.
Y es que ya por entonces también a Sus Señorías les costaba ponerse de acuerdo…

FELIZ DÍA DE LA CONSTITUCIÓN ESPAÑOLA

Fuente: Internet
Gonzalo Díaz-Arbolí

5.12.21

HISTORIAS DE CÁDIZ ¿Quién cerró las Puertas de Tierra?

 


Misteriosa presencia de un personaje que evitó la muerte a cientos de gaditanos durante el maremoto de noviembre de 1755 l Atribución del hecho a varias imágenes de la ciudad
El cierre de las Puertas de Tierra fue una medida providencial en 1755

El pasado 1 de noviembre, los gaditanos recordamos, un año más, el maremoto de 1755. Los relatos de lo sucedido en aquel día coinciden en señalar que la mayor parte de los vecinos salvaron sus vidas subiendo a las azoteas y alcanzando los lugares más altos de la población. Todos coinciden también en que el mayor número de muertos tuvo lugar entre los que huyeron de la ciudad y quedaron sepultados por las aguas en el camino entre Cádiz y La Isla.

Según Adolfo de Castro, a las nueve y media de la mañana tuvo lugar un terremoto que no produjo daños personales pero que destrozó gran número de edificios, provocando el lógico pánico entre los vecinos. Al cabo de un rato, el mar comenzó a retirarse para volver con fuerza y con enormes olas sobre la ciudad. Muchos gaditanos, lógicamente alarmados, intentaron salir huyendo de la población, pero se encontraron con las Puertas de Tierra cerradas y con los soldados del destacamento allí destinados con las bayonetas caladas impidiendo la salida. Una medida que parecía contraproducente pero que resultó providencial y que salvó a cientos de gaditanos de una muerte segura. Pero, ¿quién ordenó el cierre de las Puertas de Tierra?

Manuel Moneo, capitán de granaderos del Regimiento de Soria, era el oficial al mando de las Puertas de Tierra y el que materializó el cierre. Al día siguiente manifestó que cuando comenzaron a subir las aguas, un oficial superior, en nombre del gobernador militar, le había ordenado cerrar las Puertas de Tierra e impedir a toda costa la salida de cualquier vecino. Sin embargo, no fue capaz de reconocer al oficial que le dio esa providencial orden de cierre. El gobernador militar, Antonio Azlor, por su parte, aprobó la orden de cierre de las Puertas de Tierra pero negó haber enviado oficial alguno para hablar con el capitán Moneo.

En los días posteriores, las autoridades colocaron barriles de alquitrán para poder iluminar las calles en caso de que se repitiera el maremoto por las noches. El pánico seguía rondando entre los vecinos. Hubo infinidad de actos de acción de gracias a la Santísima Virgen por su intervención para parar las aguas, mientras muchos gaditanos seguían preguntándose por la identidad del oficial que había ordenado cerrar las Puertas de Tierra, no dudando en asegurar que su intervención había sido milagrosa. Nadie podía explicar lo sucedido.


Muchos años más tarde, reinando ya Carlos IV, llegó a nuestra ciudad un grupo de altos personajes de la Corte. Entre ellos se encontraba Manuel Moneo, el capitán de las Puertas de Tierra y que ya había ascendido a general. Estos personajes recorrieron distintos lugares de Cádiz y llegaron finalmente a la iglesia del Rosario. El ya general Moneo, al acercarse al altar del Sagrario, quedó petrificado al ver la imagen de San José. Extendió la mano señalando la escultura y dijo con voz emocionada:
-Ese es el que me dio la orden de cerrar las Puertas de Tierra el día del maremoto-.

La escena fue presenciada por un joven monaguillo que la relataría muchos años más tarde a Adolfo de Castro. El historiador gaditano, en una carta fechada en 1882, relató estos hechos con motivo de una consulta que le fue formulada sobre el patronazgo de San José, añadiendo que la tradición mantenía que esta imagen del esposo de la Virgen abandonó misteriosamente su pedestal de la iglesia del Rosario el día del maremoto y que regresó una vez finalizado.

Castro asegura en su carta que no dudaba de la veracidad del antiguo monaguillo, pero también señalaba que esta misma historia la había escuchado siendo niño, pero no referida al San José de la parroquia del Rosario, sino al San Rafael de la iglesia de San Juan de Dios y a los Santos Patronos que se veneran en la Catedral. En este último caso la historia hacía referencia a la presencia de dos oficiales misteriosos en las Puertas de Tierra el día del maremoto.Noventa años después de maremoto, en 1837 ocurrió en nuestra ciudad otro curioso suceso en torno al 1 de noviembre. Eran años de mucha agitación política y las autoridades de Cádiz decidieron suspender los actos religiosos en honor de la Santísima Virgen y la tradicional procesión que tenía lugar desde la capilla de la Palma a las aguas de la Caleta. Lo cuenta el gaditano sacerdote Moreno Cebada en su obra “Glorias religiosas de España”. Los vecinos se arremolinaron en las puertas del templo protestando por la suspensión de la procesión. Muchos de los allí presentes manifestaron que si no salía la Virgen en su fecha tradicional, tal vez tendrían que sacarla a la fuerza otro día para que protegiera a la ciudad y a sus habitantes de alguna desgracia.

                 Tradicional bendición del mar en aguas de la Caleta

Tres meses más tarde, un horroroso temporal comenzó a castigar la ciudad. Las olas subían imponentes por las murallas llegando a inundar algunas calles. El 12 y 13 de febrero de 1838 los destrozos por el temporal eran innumerables. Por fin, el 14 de febrero de ese año, cientos de vecinos, temerosos, acudieron a las puertas de la Palma pidiendo la salida en rogativa de la imagen de la Virgen para parar de nuevo la furia de las olas. En esta ocasión, las voces populares fueron oídas y las puertas de la capilla fueron abiertas.

Cuenta el padre Moreno Cebada que salió la procesión con la imagen de la Virgen seguida de cientos de gaditanos que rezaban fervorosos en voz alta ‘Ruega por nosotros”. En el momento en que la imagen de la Virgen apareció por la puerta de la Caleta, cesó la tempestad y las aguas comenzaron a recobrar la tranquilidad entre el asombro de los numerosos asistentes.
¿Cuanto tiempo tenemos para escapar de un maremoto?   Clicar AQUÍ


Artículo publicado por José María Otero
en el Diario de Cádiz, el 31 de octubre de 2021


NOTA.
El riesgo sísmico y de inundaciones en el litoral gaditano como consecuencia de un maremoto alcanza los 7 puntos sobre 28, por lo que hablamos de un riesgo bajo, pese a que, según el Plan Estatal de Protección Civil ante el riesgo de maremotos aprobado el 18 de mayo de 2021, indica que la costa occidental de la provincia de Cádiz es una zona con alta probabilidad de ocurrencia de sucesos sísmicos de origen oceánico. En este sentido, hay que resaltar que no ha existido constancia en la zona de un solo maremoto, de magnitud considerable, en los últimos 30 años".

26.11.21

DR. JULIO RODRÍGUEZ DE LA RÚA, REFERENTE GADITANO EN VALORES SOCIALES

En pocos días esperamos al veterano fundador de la AACS, el altruista, Dr. Julio R. de la Rúa vuelva a nuestra tertulia, después de prestar ayuda humanitaria durante una campaña médico-quirúrgica de tres semanas agotadoras, en un hospital de la lejana República de Chad.
Es un orgullo tenerte como amigo y tertuliano. Con nuestra admiración y agradecimiento.  Bienvenido amigo.

Reseña biográfica
Nacido el 29 de Mayo del año 1945 en Oviedo en el seno de una familia de médicos que comienza con su tío-abuelo y su padre siendo la 3ª generación en seguir los pasos de la profesión junto a 6 hermanos más. Se licencia en Medicina y Cirugía en la Universidad de Santiago de Compostela en el año 1967 compaginando los estudios con el atletismo, una de sus pasiones junto a la música que le llevó a ser campeón de triple salto en Asturias.

Siguiendo los pasos de su padre se especializa en Cirugía Ortopédica y Traumatología alcanzando posteriormente el grado de Doctor. Tras una lesión de espalda se interesa en la patología de columna vertebral y se especializa en esta patología con estancias formativas en el extranjero.

Tras aprobar la prueba de concurso-oposición de Jefe Clínico en tres comunidades diferentes, Galicia, Asturias y Andalucía, se traslada a Cádiz en 1977 para tomar la plaza en el Hospital Universitario Puerta del Mar pues prefería "venirse con los andaluces" y es aquí donde toma forma su vida como traumatólogo y padre de familia de una nueva generación de médicos.


Galardonado con el Premio “Medicina Gaditana” 2017, por los valores que representa: profesionalidad, competencia, espíritu de servicio y liderazgo, a favor de la profesión médica y de la asistencia sanitaria. Asimismo los miembros del Jurado resaltaron su relevante actividad científica y de divulgación y su compromiso asistencial; muy vinculado desde años con la cooperación internacional a través de la AACS.


Julio se quedó a vivir en Cádiz y nadie podía imaginar que con su llegada, esta tierra ganaría un médico inmenso.
Inmenso como persona y como cirujano. Un cirujano preocupado por el bienestar de sus semejantes. Y eso, con el trabajo que desempeñaba, lo tenía a la mano.

Espíritu inquieto y altruista, decidió un día que tenía que llevar la ayuda que sus manos proporcionaban y sus conocimientos, a otros países, los más necesitados, subdesarrollados y sin esperanza de recibir ayuda. Su sueño era crear hospitales y formar nuevos médicos y enfermeros, nativos, a ser posible.

Con esa idea fundó en 2006, la Asociación Andaluza de Cooperación Sanitaria (AACS).
Según se contempla en los estatutos de la asociación, los fines principales son:
. Promover la cooperación internacional en materia de asistencia sanitaria, especialmente en países de desarrollo.
. Facilitar la participación de profesionales sanitarios en acciones y proyectos de cooperación internacional.
. Colaborar en la transferencia de material y tecnología de uso sanitario, que ayude a la mejora de las condiciones de salud de los países objeto de la cooperación.

Y en esas está este gran asturiano; asturiano que ha llevado el nombre de Cádiz muy lejos en el mundo de la cooperación, en los quince años que lleva funcionando la Asociación. Es un hombre con una gran formación demostrada en sus múltiples éxitos profesionales como cirujano especialista en columna, pero su formación abarca otros muchos campos. Sin embargo es una persona humilde en su trato. Algo que debemos resaltar de su carácter es la capacidad como coordinador (fácil de percibir en la tertulia que, afortunadamente, comparto), y su delicado gesto de escucha con el que te hace sentir importante.

Los logros que consigue con su equipo no los comenta si no se le pregunta, aunque forman parte de su vida. Se diría que durante todo el año tiene su mente puesta en El Chad, en Madagascar o cualquier otro lugar en donde anualmente pasará esas semanas humanitarias. Semanas sin comodidades pero que el doctor de La Rúa las vivirá con su buen talante, diría que felizmente.


No me extraña, Julio, que te emociones con este video por la cantidad de acciones y peripecias, recuerdos y emociones, que tienes que tener almacenas en la "mochila" de tu sesera y de tu corazón. Recuerdos que, estoy seguro, te acompañarán siempre y te regalarán la satisfacción placentera de lo que has entregado, sin ninguna exigencia a cambio, como tú nos has comentado muchas veces, diciéndonos que has recibido mucho más de lo que has dado, comentario propio de las personas que rebosan generosidad por todos los poros de su piel y por los cuatro puntos cardinales.
Sabes que tus amigos valoramos con admiración esas "exóticas excursiones" que haces  a lejanos, y aún a veces peligrosos, lugares en compañía de otros "locos" altruistas como tú.

Hay mucha gente buena por el mundo (Deo volente), aunque también de la otra, porque para que haya un mundo "tién que haber de to". Pero tú, Julio, no es un caso de bondad, es un caso de elegancia moral, cívica, ética y todos los adjetivos positivos que queramos añadir.
Nota final. 
Uno de los riesgos de estos héroes cooperantes sanitarios es, la exposición a los efectos  contagiosos de ciertas enfermedades, a pesar de las vacunas.  Julio, llegó antes de ayer todavía convaleciente, infectado primero por la Malaria y más tarde por la maldita Covid-19.  ¡Ánimo amigo! recuperate pronto. Estamos deseando abrazarte.
Tus amigos "Los tertulianos"

25.11.21

Cap. X y último. Discurso de Investidura del académico de Santa Cecilia. Periodismo es libertad.



Periodismo es libertad.

Y volvemos a la libertad. Es necesario.
El periodista es mensajero de la libertad, testigo de ella y su máximo defensor, porque la libertad pertenece a la esencia misma de nuestra tarea profesional, es su sustento y su razón de ser. La libertad es el aire que respiramos y el pan que nos alimenta, es nuestra pasión y nuestro impulso, nuestra fuerza y nuestro orgullo, nuestra raíz y nuestra enseña.

Por la libertad mueren centenares de periodistas cada año en las difíciles trincheras donde se persigue con saña a compañeros por el hecho de contar lo que está sucediendo.

Los dictadores, los fundamentalistas, los tiranos, los terroristas utilizan todos los medios a su alcance para atacar los cimientos de la libertad. Conceptos como patria, raza o religión pervierten su auténtico sentido y se convierten en generadoras de odio. Contra ellas el periodista solo se enfrenta con la palabra. Una palabra sin censuras, una palabra que informa de lo que ve y no propaga consignas, una palabra enamorada de la vida y no sometida a la bota del poder, una palabra que defiende la concordia en la diversidad y no está coaccionada por el terror.

El periodismo es consciente de que la libertad de expresión no es un don del cielo, sino una conquista cotidiana, un derecho que hemos de ganarnos a pulso y la contienda es larga. Basta una rápida ojeada al mundo para observar que la libertad de expresión es un lujo de los países más desarrollados, y que desgraciadamente está muy mal repartida.

Más de dos tercios de la humanidad sufren la opresión de regímenes totalitarios, donde se censuran o se clausuran medios de comunicación, donde al periodista se le controlan sus llamadas telefónicas y se le impide desarrollar plenamente su labor, cuando no se le encarcela sin juicio, se le secuestra, se le tortura o se le asesina.

Los enemigos de la libertad saben muy bien que amordazar al periodista supone condenar a la presión al pueblo soberano que es el destinatario de la información, el beneficiario de una opinión libre. Un pueblo sin libertad de expresión es un pueblo esclavo, ciego, sordo y mudo, sometido a la ley del silencio, a la razón de la fuerza, a la tiranía del terror.

La libertad es indivisible. No hay libertad sin libertad de expresión. Una lleva a la otra. La libertad es solidaria, y ha de conjugarse en plural. La libertad es la condición previa para que exista una sociedad tolerante, una sociedad donde haya convivencia y no enfrentamiento, donde la concordia sea más fuerte que la xenofobia, donde la diversidad del mestizaje prevalezca sobre el dogmatismo del pensamiento único.


El periodismo, ahora más que nunca, sea cual sea el medio que utilice, la radio, la televisión, la prensa escrita, la prensa gráfica o la comunicación digital, ha de entregarse de lleno a la arriesgada aventura de la libertad. Nuestro deber nos obliga a ser imparciales con los hechos, pero también a defender una sociedad libremente informada. Nos obliga a dar noticias con objetividad, pero también a combatir, a denunciar y participar activamente en la lucha contra individuos, asociaciones, instituciones o sistemas políticos que atentan contra la libertad de expresión, allá donde estén, en el país más lejano o en el pueblo más cercano.

Porque tenemos el deber de transformar la injusticia en solidaridad, la violencia en tolerancia, combatiendo el dogmatismo con el diálogo, y la manipulación del poder con la verdad participada por todos.

A Mercurio, el dios mensajero, la mitología griega lo describe con alas en los pies. Alas a la libertad tiene la palabra del periodista en la radio, en la televisión, en la prensa. Alas de libertad, reflejadas en la persuasión de una fotografía o en su viaje veloz por el ciberespacio.

Esta y no otra es nuestra función. Somos mensajeros de la libertad y hacemos nuestra la frase de Federico García Lorca: “En la bandera de la libertad bordé el amor más grande de mi vida”.

En esta celebración tan grata para mí, tan llena de emociones y de culminaciones, solo pido que todos tengamos la fuerza de ánimo, el tesón y el entusiasmo para seguir adelante en esta lucha cotidiana. Para que nada ni nadie, ni la violencia del fanatismo, ni las presiones del poder, consigan arrebatarnos la bandera de la libertad.

Gracias por vuestra acogida, por vuestro cariño, y por dejarme compartir con vosotros esta maravilla llamada El Puerto de Santa María.


Fuente: 
Discurso de Investidura del Ilmo. Sr. Luis del Olmo. Capítulo X y último.


24.11.21

Cap. IX. Discurso de Investidura del académico de Santa Cecilia, Luis del Olmo. La radio de la libertad.


Algunas cuestiones pendientes.
He hablado de la radio de la participación y he planteado en muchos casos una situación ideal. Desgraciadamente no siempre así.
Según mi criterio, en la actualidad existe un exceso de beligerancia y una escasez de ecuanimidad. Hay demasiadas emisiones que propugnan y defienden una ideología determinada y que en definitiva solo dialogan con los oyentes que son de su cuerda. Abunda el dogmatismo provocado por los intereses ideológicos de profesionales que han olvidado su papel de mediador y toman parte y se implican.
No es radio de diálogo, sino radio militante. Hay consignas, arengas, mensajes unidireccionales, que hablan a los adictos y marginan a los discrepantes.

Es el signo de los tiempos. En vez de un debate razonado y civilizado, se prima el ataque personal, la descalificación subjetiva, y hay radios que parecen un trasunto de la barahúnda de las redes sociales, donde el insulto, la injuria y la difamación están a la orden del día.

No me pregunten por ella. Esa radio, aunque tenga los medios técnicos más sofisticados y el equipo profesional mejor pagado, para mí no es un medio de comunicación. Es un instrumento de propaganda, hermana gemela de aquella triste radio de la guerra.

Y aquí estamos hablando de la comunicación como una de las bellas artes que tiene el ser humano.


La radio de la libertad.
La radio de la libertad, ésta sí que es mi radio, la radio auténtica. La radio de la libertad es conciencia crítica, bestia negra para los turiferarios, quebradero de cabeza para los conformistas, azote de pícaros y pesadilla de ministros.

La radio de la libertad resiste a todos, y consigue nuevas metas, respetando al discrepante, abriendo una ventana a una comunicación sin trabas. Máxima libertad, dentro de la máxima responsabilidad, este ha sido siempre el lema de una radio que no se casa con nadie. Su fuerza se la proporcionan sus oyentes y su arma secreta es la credibilidad.

La radio de la libertad es cultura sonora. Es la cultura de la palabra libre, la cultura del diálogo. Por ello, la radio de la libertad no dogmatiza, no impone ideología, sino busca la verdad en compañía, sin imponer la propia.

La radio de la libertad es un modo global e integrador de comunicación, que nace con la información, se decanta con la opinión y el comentario, se contrasta y pule con la tertulia y el debate, y se llena de chispa con el espectáculo o el buen humor.

La radio ha enseñado a escuchar al pueblo, pero también, el pueblo ha hecho libre a la radio. Y ella renueva cada día su compromiso de libertad, siendo fiel a la verdad.

¿Radio comprometida? Sí, gracias. Pero comprometida con la verdad, que es la única que la hará libre. Compromiso de independencia frente a cualquier grupo de presión, sea político, religioso, o económico.

Si la radio quiere cumplir muchos y muchos años de vida, y estar más viva y activa y potente que nunca, tiene que tener en cuenta que solo depende de una cosa. Del dedo del oyente. Que la pueda desconectar en un instante, y convertir todos sus fastos en cenizas. Es la única dependencia que cuenta, y a ella hemos de atenernos.

La radio se ha salvado en este país porque ha habido una generación de profesionales que la ha amado por encima de todas las cosas y ha puesto todo su empeño en ello.

Esperemos que en los próximos años surja un relevo de gente que encuentre en la radio, la mejor y más hermosa forma de comunicarnos y entendernos los unos a los otros y lo entregue todo en seguir haciendo de la radio un foro de libertad donde nacen las palabras, se acunan las ideas, y se desarrolla la convivencia: en definitiva en un medio profundamente humano.


Fuente: 
Discurso de Investidura del Ilmo. Sr. Luis del Olmo. Capítulo IX.

23.11.21

Cap. VIII. Discurso de Investidura del académico de Santa Cecilia, Luis del Olmo. La radio de la participación.


La radio de la participación.

El 6 de octubre de 1977, reinando Juan Carlos y siendo presidente del gobierno Adolfo Suárez y ministro de Cultura, Pio Cabanillas Gallas concluyó el monopolio informativo que Radio Nacional tenía desde finales de la guerra civil.

Se terminaba por fin a la época del “parte” oficial, diario y obligado. Desaparecían los conceptos de desinformación, manipulación y autocensura. A partir de entonces, el oyente eleva el listón de sus exigencias y busca programas más abiertos y entre los de mayor audiencia se encuentran los informativos.

Porque el espectáculo puro, en forma de ficción y de concursos, se lo llevó la televisión. La radio tuvo que hacer su propia revolución interior, y ante el panorama que se le presenta, no tarda en convertirse en abanderada de la libertad de expresión.

Es a partir de ahí, cuando se puede decir con fundamento de que nada es imposible para la radio que nutre sus contenidos, gracias a un contacto cada vez más cercano con sus oyentes, contacto que se convierte en participación.


Tres equipos tiene la radio de la participación. El primero, el que forma el comunicador con los oyentes. El segundo, el que forma el comunicador con sus colaboradores en el micrófono. El tercero, el que forma el comunicador con sus compañeros de redacción.

La radio es equipo porque la comunicación lo es. Se trata, en definitiva, de la forma más hermosa y perdurable de relación personal. El comunicador encuentra su recompensa desde el momento en que a través del teléfono-micrófono encuentra multitud de voces, muchas veces habituales, que dan fe de que hablan el mismo idioma, comparten el mismo lenguaje, son propietarios al cincuenta por ciento de la misma palabra.

La comunicación radiofónica surge en el momento en que el comunicador y el oyente entran en diálogo. Precisamente ahí radica su calificación de medio caliente. La radio deja de emitir únicamente en una sola dirección y acepta el diálogo con la audiencia, atendiendo sus respuestas, sugerencias, exigencias o retos. En este sentido, el oyente cierra su ciclo como elemento pasivo y se transforma en participante, en protagonista.

La radio es una rebanada de vida, y asume esa condición, de ahí que esté sometida constantemente a un inacabable proceso de renovación. La participación consigue que en la radio en vez de un locutor y un oyente existan dos interlocutores.

Como toda relación de ida y vuelta, el profesional de la radio tiene que aprender a ser oyente. Ha de hablar menos y escuchar más. Escuchar la voz de la gente que le sigue. Evaluar sus opiniones, contrastar sus ideas, para cumplir con su obligación principal, que se resume en una palabra: credibilidad.

La credibilidad no la regalan las nuevas tecnologías. La credibilidad es tan antigua como la primera comunicación humana, la que se hacía en aquella radio prehistórica de las cavernas, aquella comunicación de persona a persona, cuando la palabra solo podía recorrer muy poca distancia por las ondas, la que separaba al uno del otro.

La credibilidad vendrá dada exclusivamente por la identificación. La radio debe aprender a ponerse en la piel del oyente, a pensar como él, a preguntar lo que quería preguntar, a interesarse por los asuntos que le interesan. El profesional de la comunicación, además de captar el interés del oyente, ha de buscar su implicación, su complicidad.

La radio es una factoría del diálogo, porque ama las palabras en su verdadera esencia, como instrumento de comunicación y entendimiento. En la radio se reúnen cada día, gentes de muy diverso perfil, a contrastar diferencias, a complementarlas, a emparejarlas, a sacar de ellas algo nuevo, positivo, informativo o entretenido, que nos ayude a tirar del carro adelante.

La radio enseña esta doble función. El que habla ha de escuchar, el que escucha ha de hablar. Gracias a ello se ha ganado la amistad de una audiencia cada vez más creciente, tal vez porque el ciudadano de hoy entiende la amistad, como la definía Homero: “La amistad es dos marchando juntos”


Fuente: 
Discurso de Investidura del Ilmo. Sr. Luis del Olmo. Capítulo VIII.

21.11.21

Cap. VII. Discurso de Investidura del académico de Santa Cecilia, Luis del Olmo.La radio del posibilismo.



 La radio del posibilismo.

Después de la Segunda Guerra Mundial, la radio es mayor de edad, y está regulada de arriba abajo, y controlada, porque ya se sabe lo que puede dar de sí cuando va por libre.

El Régimen franquista crea Radio Nacional, y la dota de los mejores medios técnicos y de cobertura, que dicho sea de paso aún posee. Y después, sin hacer caso de los Convenios de Ginebra, el Gobierno de Franco reparte concesiones radiofónicas a los afines al régimen.

Aún así, todas estas emisoras estaban sujetas al régimen de censura. Y por supuesto, tenían prohibición absoluta de informar. Solo podían dar noticias de alcance folklórico, artístico o deportivo, y además, dos veces al día, a las 14.30 y a las 22.00 conectaban obligatoriamente con Radio Nacional que daba las noticias debidamente filtradas.

Nº. 1 de NO-DO (1943). Documento audiovisual de gran valor, refleja el modo de vida en España en los años 40

Con estas limitaciones, la radio no estatal no puede quedar más amordazada. Pero paradójicamente, a pesar del dirigismo, existía la pluralidad. Al final de la Segunda Guerra Mundial, el único país de Europa en que existían múltiples empresas de radiodifusión era España. En el resto del Continente, desde los Pirineos hasta Siberia, reinaba el monopolio estatal de la radiodifusión.

Esta situación nos dio una ventaja. La radio soportó los tiempos duros de censura y penuria económica, salió indemne y a la vez, facilitó la existencia de generaciones de profesionales que se curtieron en los mil frentes de la comunicación. Una generación de locos de amor por la radio, que dieron por ella los mejores años de su vida.

Decían lo que podían, comunicaban con permiso, y a veces sin él. La radio utilizaba para ello la diversión, y llegó a ser la reina de la fiesta gracias a un plantel de profesionales como Bobby Deglané, José Luis Pecker, Joaquín Soler Serrano. Era la radio de la fantasía, con Jorge Arandes y Federico Gallo. O la radio que se alió con la industria del disco y se convirtió en su principal impulsora. Ahí podríamos colocar como padre de ese movimiento a Raúl Matas.

La radio del posibilismo aprendió en la escuela más dura. Aprendió a buscar publicidad debajo de las piedras, cuando nadie daba un duro por ella, aprendió a resistir las presiones estatales, cuando el censor de turno exigía un guión previo para todo. Con un aprendizaje tan feroz, la radio casó matrícula de honor en competitividad. De ahí su renacimiento. Su crecimiento, y su poder de convocatoria, cuando por fin pudo ser fiel a su vocación de libertad.


Fuente: 
Discurso de Investidura del Ilmo. Sr. Luis del Olmo. Capítulo VII.

19.11.21

Cap.VI . Discurso de Investidura del académico de Santa Cecilia, Luis del Olmo. La Radio de la propaganda


La radio de la propaganda.

La década de los años treinta significó el avance de la radiodifusión exterior. Pero a nuestra radio no le dejan cumplir la mayoría de edad en paz. Y la historia de amor se convierte en historia de guerra.

La radio se divide en dos bandos y, a través de ellos, alcanza su plenitud como medio. Pero también podríamos decir que pierde su inocencia. El poder político la descubre y no duda en manipularla como medio de propaganda.
En nuestra Guerra Civil la radio fue utilizada, por uno u otro bando, destacando sobre todo, la fuerza demagógica del General Queipo de Llano, que usaba el micrófono con tanta eficacia y poder de persuasión, como menosprecio de la verdad, la objetividad y el decoro.

En una Europa que ya presiente la cercanía de una nueva guerra, ocurre lo mismo. El control de la radio por fuerzas políticas hace que sea utilizada como un arma de propaganda.

Para el Gobierno Soviético la radio fue un instrumento de manipulación de masas, desde la creación de Radio Moscú en 1922. Sus mensajes contribuyeron a convencer al pueblo ruso de las ventajas del marxismo.

Bajo el fascismo italiano de Mussolini se creó el Ente Italiano per la Audizioni Radiofoniche, como sociedad privada, pero dominada por el Estado con el fin de propagar los principios fascistas.

La figura histórica que más uso hizo de ella fue Hitler, a través del programa La Hora de Alemania, transmitido en cadena para todas las emisoras de la nación. Se instauró una censura previa y los medios de comunicación social fueron estatalizados para la causa nazi y defender la Gran Alemania, así como la superioridad de la raza aria.

El Ministro nazi Goebbels llegó a afirmar que la radio asumiría en el siglo XX el papel que la prensa desempeñó en el siglo XIX, y el propio Hitler expresó que "la radio es un arma terrible en manos de quien sepa hacer uso de ella". Es tremendo que estas frases fueran pronunciadas por genocidas. Pero no eran palabras de amor a la radio, sino de admiración y asombro por su fuerza de convicción y su poder de convocatoria.

Durante la Guerra Mundial, la radio sirvió también como medio de transmisión de los triunfos de los ejércitos en sus respectivos países. Así, La Voz de América, creada en Estados Unidos por Roosevelt, es recordada por sostener el esfuerzo bélico de los Aliados. Por otra parte la BBC británica también prestó sus servicios a la Guerra como medio para transmitir los discursos de Winston Churchill, y mantener la moral de victoria.

Lejos quedaba aquella transmisión histórica del 15 de junio de 1.920 cuando la famosísima soprano australiana Nellie Melba interpretara un aria de La Boheme de Puccini. O de aquella frase visionaria y utópica que dejó escrita en 1.933, el dramaturgo Bertold Brecht, cuando hacía sus pinitos como guionista radiofónico: "La radio es un medio de interrelación personal"; que es lo mismo que decir que la radio es una historia de amor.

Pero, aunque en esos primeros 25 años de vida la radio tuvo muchos enamorados, también tuvo muchos decretos que la regulaban, que le privaban de sus alas, que cercenaban su libertad. En España hay un dato revelador.
Antes de llegar la radio a nuestro país, la legislación se le adelanta. Un decreto-ley de 1.908 establece el monopolio no sólo sobre la telegrafía hertziana y la radiotelegrafía, sino sobre "los demás procedimientos similares ya inventados o que puedan inventarse en el porvenir".

Y 16 años más tarde, cuando salen las primeras emisoras con programación continua, se vuelven a regular las disposiciones que permitían la existencia de empresas privadas de radiodifusión, en la que el Estado, sin renunciar al monopolio, lo delegaba graciosamente.

Una radio así, no comunicaba, emitía arengas, consignas, informaciones sesgadas. Y lo grave del caso es que llegaban al pueblo, lo convencían.


Fuente: 
Discurso de Investidura del Ilmo. Sr. Luis del Olmo. Capítulo VI.

Cap.V. Discurso de Investidura del académico de Santa Cecilia, Luis del Olmo. La Radio

 


La radio de la comunicación.
Y llegamos a la radio. Con esa finalidad fue inventada.
Hablando y escuchando, el ser humano ha hecho radio, antes incluso de que existiera la radio. Porque más allá de la técnica que la ha hecho posible, la radio es comunicación oral, es un trozo de vida hecha sonido, un bocadillo de realidad que va de boca a oído.

Nuestros cinco sentidos son cinco seductores que quieren conquistar a la Señorita Realidad. La vista, la retrata. El olfato, la adorna. El tacto, la desnuda. El gusto, la saborea. ¿Y qué hace el oído? Se relaciona con ella. Gracias a esta relación, los otros sentidos pueden retratarla, adornarla, desnudarla y saborearla.

Luis del Olmo, en la visita que hizo al Museo de la Radio de Vejer

La radio reivindica el origen de la voz, es decir la palabra que nace para los oídos. En el principio existió el fonos, el sonido y del fonos salió el logos, el concepto. La radio recupera la tradición oral, recoge el legado del primer cronista de las cavernas, y de los antiguos juglares que contaban sus historias alrededor del fuego.

Me considero un hombre privilegiado, porque desde que escuché la llamada de la radio, solo tuve que hacer una cosa, ser fiel a ella saborear el placer de trabajar año tras año, en algo que me apasiona y que ha premiado con creces el esfuerzo con un sinfín de satisfacciones. Vengo ahora a esta Academia no tanto a impartir una lección cuanto a dar un testimonio.

Un testimonio que en cualquier caso no es original. La historia de la radio está plagada de historias de amor. Por ejemplo, podría hablarles de aquel barcelonés de la calle Pelayo que se enamoró de la radio, antes de que ésta naciera, José María de Guillén, que a los 37 años, tras crear la Asociación Nacional de Radiodifusión, solicitó a la Dirección General de Comunicaciones la autorización para instalar la que fue la primera emisora de nuestro país, Radio Barcelona, que se inauguró el 14 de noviembre de 1.924 en la cúpula del Hotel Colón.

Entonces la radio era una niña de pocos años. Los expertos dudan de cuando nació realmente. Lo que sí es cierto que su gestación fue lenta. La concibió un joven Guillermo Marconi, cuando con 20 años, en 1.895, consiguió enviar, desde la buhardilla de la casa de campo de sus padres, un mensaje en Morse hasta un receptor, situado a 2 kilómetros de distancia, detrás de una colina. Dos años más tarde del Experimento de la Colina, la radio cubre una distancia de 4 kilómetros, de un lado a otro del canal de Bristol, y en 1.902 cruza el Atlántico.

En 1.916, otro loco enamorado de la radio, David Sarnoff, un ejecutivo de la American Marconi Company, pensó en la posibilidad de la utilización de la radio como medio de comunicación de masas, pero sus superiores se mostraron escépticos ante la idea. Desde aquel entonces, los burócratas son los enemigos de la radio, y de esto todos los que llevamos muchos años en este oficio podríamos hablar horas y horas. Pero corramos un tupido velo. Los burócratas se traspapelan en el olvido, mientras que la radio sigue, cada día, con la voz más fuerte. Lo de David Sarnoff fue un amor incomprendido.

Primera radio de Frank Conrad

Tuvo más suerte Frank Conrad, unos años después. Era ingeniero de la Westinghouse cuando su compañía le encargó la construcción de un transmisor de radio a causa de un suceso un tanto particular. Conrad y su familia trabajaban en sus ratos libres como disk-jockeys aficionados en un local que retransmitía música y llegaba a los oyentes mediante un aparado de radio de poca potencia. Ante el incremento de la audiencia, la noticia fue recogida por los periódicos locales y llegó a oídos de la Westinghouse, que le animó a crear un transmisor de mayor potencia. Conrad lo consiguió y, el 2 de noviembre de 1.920, la estación KDK de Pittsburg retransmitió un mensaje: la elección del presidente Harding para el país; mensaje que fue escuchado por 1000 personas. Gracias a una chifladura familiar, había nacido la que se considera la primera emisora del mundo, que por cierto, todavía transmite con gran éxito.

En el año 1.922 se difundió la primera emisión de publicidad. Cuatro años después, había en el mercado unos 5000 aparatos de radio, y la RCA y la ATT establecieron la primera red comercial de radiofonía.
En la década de los 20, la radio ya se había convertido en un medio de difusión de masas. Esto llevó a crear la Comisión Federal de Radio de Estados Unidos. Entre los años 1922 y 1924 se construyeron emisoras por todo el mundo, entre ellas la pionera en nuestro país, Radio Barcelona.

Esa radio faldicorta y juvenil, en sus primeros 25 años de vida en nuestro país, fue cortejada por toda una nómina de enamorados que estaban locos por ella.

Aquellos receptores de galena requerían una audiencia terriblemente enamorada, todos ellos eran oyentes chiflados por la radio. Es a partir de esa adicción, como se entiende que aquella forma de comunicar encuentre un eco sorprendente. Se creó un estilo radiofónico basado en la improvisación, con retransmisiones de conciertos, espectáculos, y de ese esfuerzo por ganar audiencia, acercando la radio a los problemas del público, surgen los primeros presentadores y comentaristas.

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Fuente: 
Discurso de Investidura del Ilmo. Sr. Luis del Olmo. Capítulo V.

18.11.21

Cap.IV. Discurso de Investidura del académico de Santa Cecilia, Luis del Olmo. El diálogo


Dialogar es convivir.
El poder de la comunicación se basa en la palabra. El poder de la palabra se fundamenta en la persuasión. La persuasión se nutre de la libertad. Sin libertad, persuadir es coaccionar. La palabra es libre, envuelve una opinión, y la contrasta con otras, hasta crear, por ósmosis, un criterio. La comunicación solo tiene sentido con el diálogo.

Aquel santo varón que fue el Maestro Ávila, nos dejó una de las más bellas definiciones de la palabra: “La palabra es un soplo de aire herido”.
La palabra hiere el aire, pero no con el objetivo de dominar, sino de dialogar, no con la obsesión de vencer, sino con el afán de convencer, no con la obcecación de partir, sino con la voluntad de compartir.

Los atenienses que inventaron la democracia, dialogaban en el ágora. Por la palabra persuadía Sócrates, con la palabra tertuliana Tertuliano. La primera palabra que utiliza la Biblia para designar a Dios es precisamente esta: Palabra. La palabra se hizo carne y habitó entre nosotros. La palabra se ha hecho comunicación y habitó en el diálogo. Porque dialogar es convivir.



Las leyes del Diálogo.
Hablar es comunicar, dialogar es convivir. Para llegar a un diálogo efectivo, hay que saber escuchar.
Ya lo decía Machado “Para dialogar, preguntad primero, después escuchad”
La clave del diálogo, no siempre está en el emisor del mensaje, sino en el receptor del mismo.
Se impone, cada vez más, la evolución de los receptores.
Existe sobreabundancia de mensajes. Todo el mundo quiere decir algo, que es lo mismo que decir que todo el mundo quiere decir nada.
Si todos hablan y nadie escucha, no hay diálogo, existen infinitos monólogos sin respuesta.

Se impone un aprendizaje de la recepción.
. Hemos hablado de las personas de acción. Las que hacen.
. Hemos hablado de las personas que dicción. Las que dicen.
. También existen las personas de audición. Las que escuchan.

Saber escuchar también pertenece a las bellas artes.
Los que saben oír distinguen las voces de los ecos.
Los ecos son los que hablan por boca de otros, los que reparten consignas, lo que emiten mentiras, falsedades, exageraciones, calumnias.
Las voces son las que hablan con su opinión, que no siempre es cierta, pero por lo menos es la auténtica.
Los que saben escuchar, son los que dan sentido a la palabra humana, los que la ennoblecen, los que la consideran portavoz de un mensaje que debe ser analizado, discutido, dialogado.


Fuente: 
Discurso de Investidura del Ilmo. Sr. Luis del Olmo. Capítulo IV.