Pulsar en la imagen: Vídeo. Voz, Flora Díaz Hurtado
“En un atardecer del comienzo de las Fiestas del Año Nuevo, donde el sacerdote recitaba con ritmo pausado los versos de un viejo poema que narra la existencia del caos primigenio, un amasijo de agua y barro indefinidos, la lucha espantosa entre el caos y la creación, y luego un perfecto orden por parte de la justicia del dios Zeus”.
Leyendo el libro Teogonía, -poema griego el cual tiene como objetivo dar una breve explicación del orden del mundo basado en la divinidad y el triunfo que puede tener el bien sobre el mal-. En la primera parte del mito de sucesión. (v. 116 – 210), en donde se mencionan las deidades que representan elementos cósmicos: Caos, Gea y Eros.
El proemio, donde Hesíodo narra cómo se creó el mundo a partir del Caos y desde allí el nacimiento de muchos dioses y las hazañas que ellos podían realizar. Tiene una línea muy fina entre el mito y la realidad, Hesíodo intentó pintar una afirmación en la cual se busque explicación a los comienzos del mundo. En todo el poema se describe cómo se originó el mundo y cómo los dioses fueron involucrados en ellos.
El mito de la creación
Uno de los componentes principales de la Teogonía es la presentación del «Mito de la sucesión», en donde se cuenta como Cronos derrocó a Urano, y cómo a su vez Zeus derrocó a Cronos y sus Titanes, y cómo finalmente Zeus se estableció como el gobernante final y permanente del cosmos.
Urano (el Cielo) inicialmente tuvo 18 hijos con su madre, Gea (Tierra): los doce Titanes, los tres Cíclopes y los tres Hecatonquiros, pero al odiarlos, los escondió en algún lugar dentro de Gaia.
Angustiada, Gea formó una hoz hecha con firmeza e instó a sus hijos a castigar a su padre. Solo su hijo Cronos, el Titán más joven, estaba dispuesto a hacerlo.
Gea escondió a Cronos y le dio la hoz, creando una emboscada, y cuando Urano se acostó con Gea, Cronos extendió la mano y castró a su padre.
Esto permitió que nacieran los Titanes y que Cronos asumiera el mando supremo del cosmos.
El autor nos recuerda que, es la explicación de la creación del hombre y siempre en el sentido de la bondad, porque la maldad sólo se genera cuando él la acepta.
Recordé los versos del poemario “Desde la caverna sin distancias” de Eugenio Martínez Orejas. Poema II:
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| Fusión agujero negro |
Y cuando todo efunda solemne de las sombras
y se arranquen los goznes de las jaulas,
para que agiten los vuelos sus alas
en firme gavilán que al cielo asola,
aún podrá un hechicero aleve de las horas
transir en oropeles escarlata
las graduables babeles que levantan
cóncavos arquitectos con sus lluviosas fórmulas...
y cuando todo efunda solemne de las sombras
y vengan los recuerdos como páginas rotas
lanzadas al viento en inconclusa amalgama
de apagados rumores de banderas y espadas
y abandone el viajero su quietud en el claustro,
su idiocia isomorfa, sus inconexos pasos,
la marchita llamada de los siglos,
buscará en el misterio dar forma a sus sentidos,
elevando sus rumbos al cielo de los pájaros,
en densidad celeste, en plenitud de instinto,
al saberse empujado hacia el continuo,
a su tierra de herencia que ilumina el olivo.
Pero aún urdirán sus vanas paradojas
forjadores de límites y artífices de proras,
en pases fulgurantes de modelos
con el honor de cruces al demérito
y con sus grandes ojos vagando en desconcierto
de sus dominios y poder incrédulos...
y cuando todo efunda solemne de las sombras
y de su patrio olvido resurja la memoria
y las constelaciones cierren su última ronda
y se ampare el sosiego en sus tranquilas órbitas...
Entonces será en todo el triunfo de la aurora.


