10 de septiembre de 1981: El cuadro Guernica, de Pablo Picasso vuelve a España procedente del Museo de Arte Moderno de Nueva York.
Pablo Ruiz Picasso (nació Málaga, España; 25 de octubre de 1881–falleció Mougins, Francia; 8 de abril de 1973). Considerado un maestro del arte, creador del cubismo y ejemplo a seguir por otro muchos artistas.
Recibió sus primeras lecciones de pintura de su padre, profesor de dibujo en Barcelona. Ingresó en la Escuela de Arte de Barcelona en 1895, donde demostró ser estudiante muy precoz, y mas tarde asistió a la academia de Madrid, de 1897 a 1899, cuando dejoço la ciudad para reponerse de una enfermedad. En 1900 visitó París por primera vez y se estableció allí tres años más tarde. Después de la Segunda Guerra Mundial Picasso se trasladó al sur de Francia.
Durante sus comienzos en España, las pinturas de Picasso siguieron la tradición académica. Alrededor de 1900 sintió el impacto de Lautrec, y del arte Noveau de moda en Europa. Tantos sus obras ilustrativas como sus pinturas, mostraron esta influencia, como también el desarrollo de una actitud social más consciente en la elección de temas; probablemente fue parcialmente influido por el realismo social de Isidro Nonell. Los bebedores del ajenjo es típico de su obra de esta época.
En París, Picasso no abandonó el estilo que evolucionara en Barcelona, manteniéndose apartado durante varios años del vanguardismo parisien, y aparentemente mas unido en espíritu al circulo simbolista-sintetista, encabezado por Gauguin a fines del siglo anterior.
Con el cubismo, Pablo Picasso, Georges Braque, Juan Gris y muchos otros, introducen en la pintura, desde principios del siglo XX, la sensación del movimiento, la geometría no euclidiana, el tiempo y la relatividad. Tales efectos se logran superponiendo planos, alterando las formas geométricas clásicas y transformando los volúmenes y perspectivas en entidades aproximadamente no euclidianas, manipulando diferentes planos de orientación y creando sistemas de referencia relativos y dependientes de la posición del observador. Estas características generales se notan en las obras de Picasso como “Las damas de Aviñon”, “Guernica”, “Muchacha con mandolina”, “Arlequín”...
Solo el título la vincula a un momento particular de la historia. Son personas y animales heridos, que huyen con desesperación. Mujeres que aprietan a sus hijos con el rostro desencajado por el pánico.
Para
comprender completamente el significado detrás de este viaje tan esperado es
esencial conocer su origen. En 1937, Picasso fue el encargado de crear un mural
para el Pabellón Español de la Exposición Internacional de París. Sin embargo,
a principios de ese año, el malagueño aún no tenía una idea clara sobre el tema
que abordaría en su obra. La inspiración para esta pieza llegó de la manera más
inesperada y trágica. El 26 de abril de 1937, la ciudad de Guernica, en
Vizcaya, sufrió un bombardeo durante la Guerra Civil Española. Este ataque, el
primero de su tipo en la historia, dejó una profunda impresión en la mente de
Picasso, quien estaba siguiendo de cerca los eventos de su país natal. Este
evento fue la fuente de inspiración para el artista malagueño, quien comenzó a
trabajar en el mural en mayo de 1937 y rápidamente lo terminó el 4 de junio del
mismo año. El resultado fue una obra que capturaba el horror y la desolación
causados por la guerra.
La
Exposición Internacional de París finalizó en noviembre de 1937. Sin embargo,
debido a la situación política en España, la pintura no pudo regresar. El Guernica (1937) emprendió entonces una
gira por toda Europa como embajador de la causa republicana en distintas
exposiciones temporales que buscaban concienciar acerca del conflicto bélico.
Finalmente, en 1939, tras el triunfo del bando sublevado y el asentamiento del
régimen franquista en España, Picasso decidió confiar su obra al MoMA para su
custodia temporal.
No
fue hasta 1981 cuando el Guernica finalmente
pudo regresar a España. Toda la operación, llamada “Cuadro grande”, se llevó en
secreto y sólo fue conocido a su llegada por razones de seguridad. Una vez
aterrizada en Madrid, la obra se instaló inicialmente en el Casón del Buen
Retiro, que fue adecuado especialmente para exhibirla en unas especiales
condiciones de seguridad, con una protección de cristal blindado. Esta
ubicación tenía un significado especial ya que formaba parte del Museo del
Prado del que fue director Picasso. Más adelante, en julio de 1992, la obrarealizó un último viaje para
instalarse de forma definitiva en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía.
A pesar de ello, tanto los bocetos como el cuadro no contienen ninguna alusión a sucesos concretos, sino que, por el contrario, constituyen un alegato genérico contra la barbarie y el terror de la guerra.
Gonzalo Díaz-Arbolí
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Eugenio Martínez nace en Vega de Espinareda, provincia de León, en la convulsa época de nuestra guerra civil a la que sigue un periodo de singular precariedad, pero también con detalles de restauración de ideales quebrantados, que refugian en los internados de las órdenes religiosas a una parte de aquella adolescencia, que deberá conjurar los estragos de la tragedia
Como un adolescente más de aquel pretérito, Eugenio se encuentra formando parte del internado de los Agustinos de El Escorial, cuyo profesorado poseía la fórmula de movilizar inquietudes y despertar fantasías sobre los cimientos de una intensa y rigurosa formación humanística y filosófica y una insumisa afición a la lectura de los clásicos, de nuestros escritores de la Generación del 98 y de los poetas de la Generación del 27.
Este período se ve bruscamente interrumpido por el mero hecho de tener que hacer frente a la vida por imprevistas circunstancias.
Pero la impronta recibida no le da reposo y aunque no pueda mantener la intensidad literaria deseada, realiza colaboraciones en revistas y periódicos locales y provinciales a la vez que va poblando de sonetos, romances, haikus y otros poemas su añorado anaquel de poeta.
De la contraportada de "Huésped conmigo"
Este primer poemario, que quiero seguir completando, nace por el deseo de aprender a nombrar todo aquello que podemos dejar abandonado en el cenicero, después de haber tamizado en el harnero del tiempo las hojas de la agenda, las metáforas, la conmiseración, las fantasías incestuosas y otras secretas peripecias, para quedarnos con el cálido sentimiento de la sinceridad, que es lo único que nos reposa.
A partir de mis 30 años, que cumplí en 1,965, la formación humanística y filosófica en las que, sin contar con mi voluntad, pero sí con mi consentimiento, me ejercitaron Los Agustinos en el oasis de Leganés y después en el “celtibérico Helicón” de El Escorial, comenzó a movilizar mis inquietudes y multiplicarlas tan prolíficamente como se multiplican los hongos en un otoño cálido y lluvioso.
Una loca y febril fantasía me convencía que Homero, Hesíodo, Horacio, Virgilio y Juvenal tal vez no llegasen a merecer los laureles de un Nóbel que hoy sí pueden alcanzarse.
Aunque tarden, todas las fantasías llegan a sublimarse en la sabia y tozuda probeta de la vida y el tiempo urde y da forma a las cosas, de manera que brillantes poemas inician con humildad, silencio y con su esplendor marchitado el doloroso camino del olvido hacia la agonía de la papelera.
Algunos, pocos, obtienen el indulta por tener vida y carácter propio y porque su personalidad convence a su creador de que son carne de su carne, que rechaza la cirugía.
He sido heredero de parte de su obra escrita (que tan generosamente me ha ofrecido su hijo Germán) y entre los libros he encontrado esta dedicatoria a su Covadonga en el poemario "Huésped conmigo". Sin ti nada de esto hubiera podido ser, por eso mi dedicatoria está en la página 31.Ese soneto es solo tuyo. Con inmenso cariño.
Con humildad y respeto lo leo en el siguiente vídeo
El poemario "Desde la caverna sin distancia".
Nos sorprende con esta virtuosa creación inscrita en una fina sensibilidad, fruto de largas reflexiones que han reactivado todo el conjunto de valores conservados gracias a su formación intelectual en la búsqueda de Dios por la vía de la interioridad. “No quieras ir afuera, entra en ti mismo; en el hombre interior mora la verdad, trasciéndete a ti mismo. (De La verdadera religión 72)
Libro compuesto por un Epígrafe cronológico y 23 poemas, es complejo, tanto en lo formal como en lo conceptual, que están en sintonía, que no deja indiferente a nadie. Un texto muy rico literariamente, con un enorme sentido del ritmo, de gran hondura moral, técnica poética y espléndido enraizamiento en las culturas clásica, bíblica, filosófica y social, con referencia constantes a la mitología, fruto de un trabajo de al menos 12 años.
Al iniciar la lectura, ya, el epígrafe cronológico nos atrapa:”En todos los lugares palpita nuestro enigma”. Somos los inocentes y crueles juguetes de la vida. Hasta que un bruto alazán nos descabalga de su grupa, antes de llegar a los abismos donde se sientan los jueces, que ordenarán sus destinos de recompensa o castigo. Con la esperanza de que su próximo regreso borrarán las aguas del Leteo los vientos de la memoria.
Termina el epígrafe: Y así seguirá siendo hasta que fundidas todas las voces, resuene triunfalmente una sola, la voz de la armonía.
El poema 23, con el que finaliza el libro, juega desde el miedo en el camino de la vida, el miedo siempre en vilo, cuya respuesta es la sombra de un misterio inexplicable.
En definitiva, es un libro que asume el paso del tiempo y el no tiempo, pero también la excitante aventura de vivir.
Voz de Flora Díaz-Arbolí Hurtado
Comentario crítico sobre la obra:
Es un mensaje armonioso, con forma o cuerpo de versos que nos traspasa la epidermis en cuanto pasea su poema por cuantas rendijas y rincones inadvertidos y que ya forma parte importante del ayer y del hoy.
Avanzamos desde lo oscuro mientras hablamos de la vida y de la muerte, de la nueva tierra de vides y aromas. Y como todo buen poema, triunfa la armonía de su fondo y su forma, porque y, aunque se halle enraizado en lo barroco no se opone a la hondura del verso. Hallamos, pues en el poeta, una reflexión magnífica sobre la emoción del humano. Y me remonto al Siglo de Oro (Góngora, Tirso de Molina, Quevedo, Calderón, amplificador de los temas de Lope) e, incluso reconocemos la ascética y la mística, como una manera de ideal religioso. Observamos el exceso del ornamento y la búsqueda de la espiritualidad junto a las pasiones internas. Por lo que encontramos un contraste (al igual que en el poema de luces y sombras). Un dualismo y contradicción y fuertes contrastes que no se oponen sino que se complementan (al igual que el idealismo de El Quijote y el positivismo de Sancho).
Se me antoja una cierta comparación con el propósito de S. Juan de La Cruz: “esperando un misterio inexplicable”...
Mi reconocimiento al autor Eugenio Martínez por tanto buen hacer en el ámbito de la poesía, tanto por su armonía, música y pausas (que dicen tanto), como por su valor artístico que, en definitiva, es lo que cuenta y lo que se valora en un poema.
Teresa Moncayo. Escritora y poeta
Construyamos un cenotafio en tu memoria con todas estas cualidades que te pertenecían, era el don que te habían concedido e, intuyo que no eras consciente de ello. Vuela alto, querido amigo.
Que la tierra te sea leve, amigo del alma. Vega de Espinareda, 26 de febrero de 2023
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En memoria de aquellos tertulianos que ya disfrutan de la otra vida.