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10.8.26

Breve historia sobre la imagen de Nuestra Señora de la Oliva.

 


Por la pérdida de sus libros primitivos, y de los libros de actas con anterioridad a 1892, no se sabe a ciencia exacta la fecha fundacional de la Hermandad de Ntra. Sra. De la Oliva, los primeros indicios se remontan al año de 1595, cuando D. Lorenzo Patiño, clérigo de la Iglesia Parroquial del Salvador, como Hermano Mayor de la Cofradía de Ntra. Sra. de la Oliva, de su pecunio particular, encargó la talla de una nueva imagen de Nuestra Señora De la Oliva al insigne escultor sevillano Martín Alonso de Mesa y Villavicienso, (Así consta en las escrituras de propiedad de fecha el 17 de Octubre de 1595).

Transcripción del Documento nº 2. A.P.N.S, Of, 16, Libro I, año 1596, Fol. 702r.
" Sepan quantos  esta carta vieren como yo, Martín Alonso de Mesa escultor vezino de esta ciudad de Sevilla en la collaçion de la Magdalena, otorgo e conosco que me doy por contento e pagado de Francisco de Truxillo vezino de la villa de Veger, en nombre de Lorenço Patiño vecino de la dicha villa que esta ausente de quarenta ducados de a honse reales que me paga de su quenta de mayor suma que el dicho Lorenzo Patiño me a de pagar por la hechura de una ymagen de escultura de Nuestra Señora de la Oliba que para el estoy fasciendo conforme la escriptura de concierto que de ello ay que paso ante dicho De la Barrera Farfan escrivano publico de Sevilla a que me refiero, por quanto los dicho quarenta ducados los e reçebido de el dicho Francisco Truxillo en reales de contado de que me doy pñor contento e pagado a toda mi boluntad escritura de el reçcino e paga de ellos, renuncio la esesçion  de los derechos de la pecunia de prueva de la paga como en ellas se contiene.  Fecha la carta en Sevilla a dies e nueve dias del mes de Febrero año de mil e quinientos e nobenta de seis y el dicho otorgante lo firmo de su nombre a el qual yo el escrivano publico yususcripto doi fe que conosco. Diego de  Vera e Domingo Fernandez escrivanos de Sevilla".

Texto conseguido por el historiador local, Rafael Vite Fernández.  Gracias Rafael, por tus trabajos de investigación, tan valiosos para nuestro patrimonio. Te echamos de menos.


Escultura de bulto redondo, en madera de pino de Segura, policromada y estofada. 
Estilo y época: Primer barroco sevillano/1596
Propiedad y titular de la Hermandad de Nuestra Señora de la Oliva en virtud de las escrituras. Su primitiva cofradía ya existía a finales del S. XV, antes de la imagen actual, con sede en la ermita de su advocación.

La Virgen con expresión dulce pero mayestáticamente porta sobre su brazo izquierdo al Niño, que  transmite la responsabilidad de llevar sobre su brazo al Hijo de Dios, mientras con el brazo derecho sujeta un ramo de olivo, el símbolo más antiguo de la historia de la humanidad, que representa el emblema de la paz y de la vida.  La túnica se recoge hacia el lado derecho con pliegues sencillos pero que consiguen el efecto de ensanchar la figura y acentuar la majestad. Propio de la estética manierista. La imagen deja caer su peso en la pierna izquierda en un gracioso contrapposto. Como obra de transición se mueve entre el idealismo del final del gótico y renacentista y el naturalismo del barroco. Los ojos de cristal que se le colocaron en el S. XIX contribuyen a un mayor realismo.
La imagen ha sido objeto de varias restauraciones.

La devoción popular de esta imagen en su santuario se remonta a la Edad Media, si bien las romerías se inician en el S. XVII. 
Fue declarada Patrona de Vejer de la Frontera por León XIII en 1885.
Coronada Canónicamente, en 1996.
Este es el bien más preciado que tenemos, no solo los vejeriegos, sino en toda la comarca de la Janda, por el valor sentimental, espiritual, devocional y religioso que de generación en generación le hemos profesado a esta Santísima Virgen; también el orgullo por el valor histórico y artístico de esta bella imagen de la Virgen María que, en este año de celebraciones por el 425 aniversario de su talla  y el  25 de su Coronación Canónica.  

*Año Jubilar que el Papa de Roma concede a los católicos en ocasiones especiales. Es decir, se podrá ganar Indulgencia plenaria visitando el Santuario de la Virgen de la Oliva desde el 10 de agosto 2021 a 24 agosto 2022.   
 
Fuentes:
Patrimonio Cultural de Vejer de la Frontera. Autor: Antonio Muñoz Rodríguez
Hermandad de Nuestra Señora de la Oliva


Gonzalo Díaz Arbolí 
Vejeriego devoto de
Nuestra Señora la Virgen de la Oliva

4.1.26

Carmen Jiménez Serrano: maestra de la escultura del siglo XX. Nació el 21 de septiembre de 1920 en La Zubia(Granada).

Está considerada una de las grandes maestras de la escultura del siglo XX, no solo en Andalucía, sino en el conjunto de España. Fue una figura clave del denominado Clasicismo Mediterráneo y una de las primeras mujeres en alcanzar una Cátedra tanto en la Escuela Superior de Bellas Artes como en la Facultad Universitaria, hecho de enorme relevancia en el contexto artístico y académico de su tiempo.
Su obra, de carácter atemporal, se distingue por la búsqueda constante del orden, la armonía y el equilibrio, valores estrechamente ligados a su personalidad artística y humana. Trabajó con materiales tradicionales como el barro, la piedra y el bronce, pero también supo innovar mediante el uso del cemento o el poliéster. Cultivó especialmente el relieve, aplicado a retratos y figuras aisladas, en ocasiones enriquecidas con una sutil policromía. Desde el punto de vista escultórico, su trayectoria muestra un desarrollo progresivo hacia la perfección y la madurez, sin límites formales ni conceptuales.

Diapositiva de Joaquin Fernández Toral

Huérfana desde los once años, cursó sus primeros estudios en Granada, en el colegio Padre Manjón del Albaicín, y posteriormente en el colegio Riquelme. Desde muy joven manifestó una clara inclinación por las artes, especialmente el dibujo y la pintura. Trabajó como contable en los talleres del imaginero José Navas Parejo, donde realizó dibujos ornamentales para vestimentas de imágenes y algunas policromías en su tiempo libre. Paralelamente, asistió a la Escuela de Artes y Oficios de Granada.

En 1940 obtuvo una beca, gestionada con la mediación de Luis Seco de Lucena, que le permitió trasladarse a Madrid para estudiar en la Escuela Superior de Bellas Artes de San Fernando. Allí recibió formación de destacados profesores como Julio Moisés y Joaquín Valverde. Por recomendación del escultor Enrique Pérez Comendador, abandonó la pintura para centrarse en la escultura, disciplina a la que se dedicaría de manera definitiva, sin dejar de practicar la pintura de forma paralela.


Retrato en piedra

Finalizó sus estudios en 1944, siendo premiada por el Ministerio de Educación. Ese mismo año contrajo matrimonio con el escultor Antonio Cano Correa (1909–2009). En 1946 inició su labor docente en la Escuela Superior de Bellas Artes de Sevilla, donde al año siguiente ascendió a auxiliar numeraria en la especialidad de Modelado al Natural. A lo largo de su carrera obtuvo diversas becas internacionales: en 1950, del Ministerio de Asuntos Exteriores de Francia; en 1952 del Ministerio de Italia; y en 1955 una nueva beca del Ministerio de Asuntos Exteriores de España para ampliar estudios en Italia y Grecia.


El diálogo (1976)
En 1983 accedió a la Cátedra de Modelado en la academia sevillana, convirtiéndose en una figura esencial en la formación de varias generaciones de escultores. Entre sus alumnos se encuentra Juan Manuel Miñarro, quien ha destacado tanto su calidad artística como su extraordinaria capacidad docente, subrayando su dominio del oficio y su generosidad en la enseñanza. Tras su jubilación, continuó impartiendo docencia como catedrática emérita en cursos de doctorado.

"La Danza" (1.975)

Su estilo se inscribe plenamente en el Clasicismo Mediterráneo, corriente en la que también se integran escultores como Aristide Maillol y Antoine Bourdelle, y que supuso una renovación frente al clasicismo académico francés. La figura humana, especialmente el desnudo femenino, constituye el eje central de su producción, caracterizada por líneas fieles, volúmenes equilibrados y una sensibilidad que confiere a sus obras un carácter tierno y frágil. Críticos y especialistas han destacado en su trabajo la belleza formal, el sentido del ritmo, la proporción y la armonía, así como su magistral dominio del barro, la piedra y la volumetría.

Juanito, (1948)
Detalle de la cabeza

Carmen Jiménez Serrano falleció el 19 de octubre de 2016 en Sevilla a causa de un infarto cerebral. Fue enterrada en el cementerio de San José de Granada junto a su esposo, dejando un legado artístico y pedagógico de extraordinario valor, fundamental para comprender la evolución de la escultura andaluza y española del siglo XX.
Obras de Carmen Jiménez pueden contemplarse en el Museo Contemporáneo de Madrid el Círculo de Bellas Artes, la Universidad de Granada, el Museo de Bellas Artes de Sevilla, entre otras instituciones.

En abril de 2018, en La Zubia (Granada), se procedió a la inauguración y apertura formal del Centro “Carmen Jiménez”, sito en el Camino Forestal s/n, fruto de la cooperación entre el Ayuntamiento local y la Universidad de Granada. Se trata de un espacio de conocimiento, cultura, divulgación científica y actividades formativas que acoge al Instituto Universitario de Investigación de Migraciones.

Resulta difícil sintetizar el quehacer de doña Carmen Jiménez en unas pocas líneas, dada su dimensión humana y artística. Como profesora fue excepcional, con una gran capacidad de transmitir y convencer. Así lo expresa Antonio Zambrana (Sevilla, 1944), catedrático de Pintura de la Facultad de Bellas Artes de Sevilla, alumno y posteriormente compañero de claustro:
“Con ella aprendí a conocer las formas en las tres dimensiones, a apreciar plenamente a Miguel Ángel y a sentir escalofríos cuando el espacio se delimita con luces y sombras, con contornos depurados y curvas suaves que asoman ternura y sentimiento”.

En 1981 recibió la Medalla de Honor de la Real Academia de Bellas Artes Santa Isabel de Hungría de Sevilla. Tras jubilarse como catedrática en la Universidad de Sevilla, impartió durante una década, como emérita, cursos de doctorado sobre relieve.
El historiador del arte Juan Miguel González Gómez, en su texto “In memoriam Carmen Jiménez Serrano”, define así su obra:
Su arte, sincero y directo, busca siempre orden y armonía. Emplea con acierto materiales tradicionales e innovadores: barro, piedra, bronce, cemento, poliéster… En su numerosa, cuidada y singular producción abunda el relieve, el retrato y las figuras aisladas, cuyos valores plásticos suele acentuar con una sutil policromía. Su obra, bien hecha e impregnada de generosa filantropía, permanece al margen de las pasajeras modas de su época y se hace atemporal. Su estética es la de la belleza que implica ritmo, canon, proporción y goce contemplativo, fruto de sus estudios del arte clásico, renacentista y barroco”.


“Juanito”, retrato de su hijo mayor dormido, realizado en 1948 en la Casa de los Tiros, durante unas vacaciones familiares en Granada, invitados por el entonces alcalde Antonio Gallego Burín (1895–1961).

Tras el fallecimiento de su marido en 2009, a los cien años de edad, Carmen vivió momentos de profundo dolor, aunque también de reconfortante recuerdo:

“La verdad es que hemos sido muy felices. Nos hemos ayudado el uno al otro, pero siempre con estudios separados. Nunca trabajamos juntos. Nos picábamos cuando uno de los dos recibía un premio. Pero hemos tenido una gran armonía y entre los dos conseguimos los premios más importantes. Ha sido muy bonito, bellísimo”.
Carmen tenía su estudio en Dos Hermanas, mientras que Antonio Cano trabajaba en el barrio sevillano de Los Remedios. Tardó un año en entrar de nuevo en el estudio de su esposo y, cuando lo hizo, descubrió que estaba “lleno de una obra maravillosa”.

Recibió la Medalla de Honor de la Real Academia Nuestra Señora de las Angustias de Granada el 16 de noviembre de 2010 y la Medalla de Oro de Granada y de La Zubia en 2011.
Carmen Jiménez mantuvo siempre un fuerte vínculo emocional con Granada, tierra a la que regresó definitivamente tras su fallecimiento

"Jesús de Nazaret joven" (1.999).

Obras de Carmen se pueden contemplar en el Museo Contemporáneo de Madrid, en el Círculo de Bellas Artes, en la Universidad de Granada, en el Museo de Bellas Artes de Sevilla.

La Zubia (Granada), Abril de 2.018. Se procede a la inauguración y apertura formal del CENTRO "CARMEN JIMÉNEZ", sito en el Camino Forestal s/n. Fruto de la cooperación entre el Ayuntamiento local y la Universidad de Granada. Es un espacio de conocimiento, cultura, divulgación científica y actividades formativas, que acoge al Instituto Universitario de Investigación de Migraciones.


Fuente: Basada en una diapositiva de las
"Pinceladas...de Joaquín Fernández Toral"








Gonzalo Díaz Arbolí




9.10.25

Antonio Susillo Fernández. Está considerado uno de los mejores escultores españoles del siglo XIX.

 

Fotografía de Antonio Susillo (1896), por Eugenio Gómez de la Herranz.

Resumen Biográfico

Antonio Susillo Fernández nació en Sevilla 16 de abril de 1855 y murió el 22 de diciembre de 1896 Estudió en la Escuela de Bellas Artes de París entre 1883 y 1884 y residió en Roma entre 1885 y 1887. Es considerado uno de los mejores escultores españoles del siglo XIX.
Su padre se llamaba Manuel Sucillo Pérez y su madre Josefa Fernández Pabón. Los dos eran naturales de Sevilla. Del matrimonio nacieron Rafael, Antonio, Ignacio, Isabel y María de los Reyes.​

Antonio nació a las 11 de la noche del 16 de abril de 1855 en el número 11 de la calle Renovada y fue bautizado en la Iglesia de Omnium Sanctorum el 20 de abril del mismo año.
Fue matriculado en el colegio de los jesuitas de El Puerto de Santa María, que gozaba de prestigio. No obstante, permaneció poco tiempo en este centro por problemas de salud y regresó a Sevilla.​
Se dedicó a modelar en barro en su tiempo libre. En 1875 el pintor José de la Vega Marrugal se dio cuenta de que tenía talento y decidió enseñarle dibujo y composición.​

En 1879 participó en la Exposición de Cádiz, obteniendo una medalla de bronce. En 1882 participó con tres obras en la Exposición Regional de Sevilla y con una obra alegórica de barro en una exposición organizada por Ricardo Hernández en el Hotel Manuel Arenzana Echarri de la calle Olózaga de Madrid.​ Este año dejó el negocio familiar para dedicarse por completo a la escultura.​

En una carta a su amigo José Lafita y Blanco, Antonio Susillo narra que unos amigos llevaron una de sus obras al Real Alcázar de Sevilla para que la viese Isabel II. Le gustó tanto que pidió quedársela unos días para mostrársela a Romualdo Giedroik, príncipe ruso que iba a visitarla. La obra le gustó tanto a Giedroik que decidió llevar a Antonio Susillo a trabajar a París bajo su mecenazgo. Estuvo en la capital francesa entre 1883 y 1884, tiempo en el que aprovechó para estudiar en su Escuela de Bellas Artes, obteniendo la máxima calificación lograda por un extranjero. Su maestro Bonaumax le enseñó a copiar del natural. También aprendió fundición. Completó su aprendizaje visitando talleres y museos parisinos. ​

El ministerio de Fomento pensionó la estancia de Antonio Susillo en Roma entre 1885 y 1887. ​
Obtuvo una medalla de oro en la Exposición de la Sociedad de Escritores y Artistas de Madrid. Alfonso XII le nombró caballero de la Orden de Carlos III.​
En 1887 fue nombrado académico numerario de la Real Academia de Bellas Artes de Santa Isabel de Hungría​
En 1892 comenzó a dar clases de escultura en la Escuela Provincial de Bellas Artes de Sevilla.​

El 20 de diciembre de 1896 le vieron en la estación de trenes la Puerta de Barqueta acercarse a las vías al paso del tren del correo y luego echarse atrás. El 22 de diciembre se dirigió a la misma estación y volvió a esperar el paso del tren del correo, aunque lo dejó pasar. Caminó junto a las vías hasta llegar a la estación del Empalme. Tras esto, se dirigió al embarcadero de reses, sacó una pistola de su bolsillo izquierdo y se pegó un tiro en la barbilla. En sus bolsillos encontraron una nota para el juez y otra para su esposa. En la primera decía que se mataba él solo y que su esposa era la heredera. En la segunda decía "Perdóname, María de mi alma. Me he convencido de que mi carrera no produce para ganar la vida. Adiós, mi vida"​
Antonio Ilanes, narra desavenencias en su segundo matrimonio de que, según él, pudieron haber sido la causa del suicidio.​
Gracias a los contactos que tuvo en vida, no se hizo constar el suicidio como causa de la muerte, sino heridas y hemorragias cerebrales, para poder tener un entierro católico. Fue enterrado el 23 de diciembre de 1896 en una sepultura de primera clase situada en el número 83 de la calle Virgen María del Cementerio de San Fernando de Sevilla.​


Parte de su Obra
En 1893 Antonio Susillo restauró la imagen de la Virgen de la Amargura de esa hermandad tras el incendio que sufrió el paso el Domingo de Ramos en la Plaza de San Francisco. También le hizo unas manos nuevas

​

Presentación de Colón a los Reyes Católicos en el Salón del Tinell de Barcelona. Museo de Bellas Artes de Sevilla.


Estas tres obras se conservan en el Museo del Prado de Madrid:  

Hacer clic sobre la imagen para ampliar
Éxtasis de Sasnta Catalina de Siena


Doctor Federico Rubio y Galí



Homenaje al pintor Justo Ruiz Luna por su triunfo con el cuadro Trafalgar



Monumentos públicos:
En 1883 el Ayuntamiento de Sevilla acordó erigir un monumento al artillero Luis Daoíz. Susillo fue el artífice de la estatua y los dos relieves del pedestal. En 1886 envió los moldes desde Roma, para su realización en bronce. El monumento fue inaugurado en 1889 en la Plaza de la Gavidia.

Monumento al artillero Luis Daoíz.

​En 1892 realizó el monumento en bronce al llamado pintor de la verdad, pintor de cámara de Felipe IV necesitaba un monumento de calidad en su ciudad natal y Antonio Susillo lo realiza en una de las plazas más emblemáticas de Sevilla, la plaza del Duque de la Victoria.

Diego Velázquez de la Plaza del Duque de Sevilla.


​Entre 1892 y 1894 realizó un monumento al almirante Cristóbal Colón de Valladolid.

Almirante Cristóbal Colón de Valladolid


En 1895 fundió en bronce el Cristo de las Mieles, un crucificado que desde 1897 se encuentra sobre un Monte Calvario en el Cementerio de San Fernando de Sevilla.

 Monte Calvario en el Cementerio de San Fernando de Sevilla.

En 1902 se hizo una copia en bronce de la escultura que había realizado previamente Susillo del venerable Miguel Mañara y se colocó en los Jardines de la Caridad de Sevilla.

Monumento a Miguel de Mañara. Jardines de la Caridad de Sevilla

Fuentes: Wikipedia, Museo del Prado
Gonzalo Díaz Arbolí


5.9.22

Las hornacinas en la arquitectura de El Puerto de Santa María

 


Es una actividad agradable y divertida dar una vuelta por las calles de El Puerto en busca de las distintas hornacinas que adornan muchos edificios. Además, de esta faceta de entretenimiento, las hornacinas como los retablos cerámicos y los triunfos forman parte de nuestro patrimonio.

La hornacina es la concavidad o hueco de poca profundidad practicado en el muro con la intención de colocar en él, una imagen, estatua o símbolo religioso. Se coloca orientada tanto al exterior como al interior de los edificios y cumple una función principalmente ornamental. Su composición es de una base o peana, un cuerpo central o nicho y el remate superior en forma de bóveda, que se llama venera cuando presenta la forma de una concha marina.

La función de la hornacina tanto en la arquitectura como en la decoración, es compositiva y ornamental; y se suele utilizar aislada o en grupo para los frentes de portadas, o en retablos o altares, para ubicar en ella una imagen o un objeto especial. Es común encontrar hornacinas abiertas en las portadas de las Iglesias –en la Iglesia Mayor Prioral– en las capillas –como en la del Hospital de San Juan de Dios– o en los conventos (en los de la Victoria, Espíritu Santo y Concepción). En estos casos, las hornacinas cumplirían una función de promoción y difusión de la fe. Es más llamativo cuando aparecen en las fachadas de los edificios que no tienen carácter religioso, y es aquí donde estos elementos ornamentales exteriorizan la fe de sus propietarios. Como nota curiosa, ningún palacio o casa señorial de nuestra ciudad posee estos elementos, sino que prefieren ostentar escudos nobiliarios en sus portadas.

Podemos diferenciar tres clases de hornacinas en nuestra ciudad: las que en sus nichos albergan pequeñas esculturas, ya sean imágenes de Jesús –Sagrado Corazón de Jesús en una casa particular de la calle Fernán Caballero– ya sea iconografía mariana –Virgen de los Milagros en una esquina del nuevo Teatro Municipal–; aquellas que tienen depositadas una cruz –casa parroquial en la calle San Juan– ; y por, último las que están vacías –calle de La Rosa– lo que nos impide saber que elementos las componía. Algunas están muy bien cuidadas como las que podemos observar en el antiguo Monasterio de San Miguel, la Casa de los Leones, la Iglesia de la Concepción o en calle Cruces, por ejemplo. Pero para nuestra desgracia, la mayoría están muy deterioradas o vacías.


Para terminar, mi hornacina favorita se halla al final de la calle Cielo, en la Plaza de los Jazmines, más concretamente en el Arco de la Santísima Trinidad, que es sencillamente magnífica.
Rocío Pérez Izquierdo

La banda sonora del vídeo  "Lascia ch'io pianga" es un aria para soprano compuesta por Georg Friedrich Händel. Fue concebida como una zarabanda en la ópera Almira, de 1705.

Lascia ch'io pianga
mia cruda sorte,
e che sospiri
la libertà;

Il duolo infranga
queste ritorte
de' miei martiri
sol per pietà.

Deja que llore
mi cruel suerte,
y que suspire
por la libertad;

Que el dolor quiebre
estas cadenas
de mis martirios
sólo por piedad.