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19.10.25

PAREMIA 105 “Todos los duelos con pan son buenos” (Sancho, II, 55: 1178)

 

                    LECCIONES DEL QUIJOTE PARA VIVIR CADA DÍA


Ilustraciones del artista alcazareño Antonio Tomás Romero


Cuando el mundo se derrumba, lo esencial te sostiene

Hay momentos en los que los pensamientos y los silencios pesan más que el propio cuerpo. No es necesario que ocurra una gran tragedia; a veces basta con una suma de pequeñas pérdidas.

Es justo ahí, en medio del cansancio y la incertidumbre, donde lo simple adquiere un valor sagrado. Sancho Panza, siempre tan terrenal, solía decir: “A pan duro, diente agudo”. Podría parecer solo un refrán popular, pero encierra una verdad profunda. No siempre podemos elegir el pan que nos toca, ni el día que nos espera. Pero sí podemos afrontarlo con dignidad, con entereza, y hacerlo acompañados. Y esa compañía lo cambia todo.

Hoy no cabalgamos por campos polvorientos ni nos enfrentamos a gigantes imaginarios, pero seguimos librando batallas silenciosas, muchas veces invisibles para quienes nos rodean. En medio de esas luchas, lo esencial no son las grandes palabras ni las soluciones perfectas. Es ese trozo de pan ofrecido sin juicio, sin ruido, sin condiciones.

Porque no se atraviesa igual un duelo con hambre que con el estómago lleno. No se calma igual el alma cuando hay una sopa caliente esperándote en la mesa. Hay gestos que no solucionan nada, pero alivian todo.

Y esa es una lección que sirve para cada día. Cuando no sepamos qué decir, ofrezcamos presencia. Cuando no sepamos cómo ayudar, demos algo sencillo. Cuando alguien lo esté pasando mal, no intentemos explicarle nada; reaccionemos con generosidad.

Lo simple no es poca cosa. Porque un pedazo de pan, cuando se entrega con amor, no es solo alimento. Es ternura. Es una forma silenciosa de decir: “No estás solo. Aquí estoy”. Y a veces, eso... eso es lo que salva.

Ilustraciones del artista alcazareño Antonio Tomás Romero



LA HISTORIA QUE FUE

Era julio. Llovía como si el cielo también supiera que algo se había roto. Rosario, con veintiocho años, acababa de perder a su padre. Un infarto. La noche anterior habían hablado por teléfono. Él le había dicho que le gustaban las empanadas que ella subía a Instagram. Que un día pasaría a probarlas. Pero ese día nunca llegó.

La noticia la encontró sola, en su pequeño piso. Estaba tan aturdida que ni siquiera podía llorar. Todo era un silencio denso.
Pasaron dos días así. Y la mañana del tercero, alguien llamó al timbre. Era Ignacio, un compañero del trabajo con quien apenas hablaba. Llevaba una bolsa con medialunas, una tarta casera envuelta en papel de aluminio y una botella de zumo de naranja.

No le preguntó cómo estaba. No hizo preguntas. Solo dijo: “Para que desayunes ahora”. Sofía lloró como no había podido hasta entonces. Entró, calentó agua, sirvió la tarta en un plato y se sentó frente a ella. Pero aquel desayuno, tan simple, tan callado, tan lleno de amor sin palabras, se convirtió en un faro en mitad de la oscuridad.

Años después, Rosario contaba que ese gesto fue lo que la hizo volver a sí misma. No le devolvió a su padre, no borró el dolor. Pero le recordó que el mundo aún podía ser un lugar bueno. Que incluso en medio del duelo, había espacio para el cuidado.

El ritmo del mundo puede ser ruidoso, pero tu verdad suele hablar en silencio. Aquí van unas preguntas para que la escuches;
1. ¿Somos capaces de reconocer lo que otro necesita en su dolor, aunque no lo diga?
2. ¿Nos permitimos recibir ayuda cuando estamos rotos, o nos creemos fuertes por seguir solos?
3. ¿Cuántas veces podríamos haber sido consuelo para alguien, y no lo fuimos por no saber qué decir?

18-10-25
Publicado en el Semanal de la Mancha 18/10/2025

3.8.25

 La Academia de Bellas Artes Santa Cecilia (ABASC) es un pilar fundamental en la vida cultural de El Puerto de Santa María. Con 125 años de historia, ha sido semillero de artistas, espacio de encuentro intergeneracional y motor de pensamiento crítico. Su labor educativa y su compromiso con la cultura la han convertido en una institución imprescindible que ha sabido conservar su alma artística mientras abre sus puertas al pensamiento contemporáneo.

Reconocida en 2025 con la Bandera de Andalucía de las Ciencias Sociales y las Letras, destaca por su compromiso con la cultura y la divulgación del conocimiento.
Con trecientos socios y más de ciento cincuenta alumnos matriculados en disciplinas como solfeo y piano, guitarra, pintura, cerámica, dibujo artístico y modelado, la institución se mantiene como una referencia viva del quehacer cultural en la ciudad.
Pero la esencia de ABASC va más allá de sus aulas. Su vocación siempre ha sido doble: conservar la herencia artística y, al mismo tiempo, abrirse al pensamiento contemporáneo. Desde sus inicios, ha sido un espacio de encuentro donde conviven generaciones, saberes y miradas distintas.

Lo demuestra su programación regular, especialmente los Martes de la Academia, un ciclo de conferencias, en el que profesionales e investigadores especializados en diversas disciplinas del conocimiento y la práctica dialogan sobre temas que van desde el arte hasta los debates sociales más actuales. Es un verdadero foro vivo que atrae tanto a ponentes nacionales como al público local, generando comunidad y pensamiento.

Martes de la Academia. 2015
Publicación en 1615 de la primera edición de la “Segunda parte del Ingenioso caballero don Quijote de la Mancha” de Miguel de Cervantes. Director, José  luis Alonso de Santos

A estos encuentros se suman recitales, exposiciones, presentaciones de libros, homenajes, charlas científicas, investigaciones sobre el patrimonio local y publicaciones, entre las que destacan Los Pliegos de la Academia, centrados en traducciones literarias y poéticas de alta calidad que reúne a escritores, traductores, historiadores y académicos de distintas áreas.Todo esto convierte a la ABASC en un centro cultural de referencia en Andalucía.

Otra de sus grandes fortalezas es el Cuerpo de Académicos de Artes, Ciencias y Letras, fundado en 1984, e integrado por profesionales de reconocido prestigio en diversas disciplinas del conocimiento. Todos participan activamente, tejiendo redes con universidades, conservatorios, museos y centros de investigación.

Constitución del Cuerpo de Académicos  11 septiembre 1984

Con más de un siglo de historia, la ABASC se mantiene como un referente cultural en Andalucía, abierta tanto a la tradición como a la innovación, todo ello gracias al inconmensurable trabajo de las diversas Juntas Directivas.

Hoy, en pleno cambio de era, una nueva pregunta atraviesa su trayectoria: ¿cómo afrontar el impacto de la Inteligencia Artificial (IA) en el mundo de la cultura y la difusión del conocimiento?

Lejos de verlo como una amenaza, la ABASC podría encontrar en esta transformación una valiosa oportunidad para seguir creciendo. La IA ya está presente en muchas formas de creación: música generada por algoritmos, plataformas que asisten a ilustradores, herramientas de apoyo para escritores y compositores. En este contexto, adaptarse no solo es deseable, sino necesario para atraer a nuevas generaciones y mantener la relevancia cultural.

Como propuesta para abrir este diálogo, planteamos la organización de un ciclo temático en 2026, titulado "Cultura y Arte e Inteligencia Artificial", que invite a pensar críticamente —pero con curiosidad— sobre estas nuevas formas de creación. La idea sería reunir a artistas, tecnólogos, filósofos y educadores para reflexionar sobre preguntas clave: ¿puede una máquina ser creativa? ¿Cómo cambian nuestras herramientas la forma de enseñar y aprender cultura? ¿Qué límites éticos debemos considerar? ¿Hasta dónde puede llegar la IA?

El ciclo podría incluir conferencias, mesas redondas, demostraciones prácticas y una exposición de obras generadas con IA, siempre desde el compromiso de combinar sensibilidad artística con innovación. Este tipo de iniciativas no solo enriquecerían la programación cultural de la ABASC, sino que permitirían sentar las bases de futuras líneas formativas más acordes con los tiempos que se avecinan.

A medio plazo, también podría contemplarse la incorporación de talleres experimentales que exploren el uso de IA en disciplinas como dibujo, cerámica o escultura digital: generación de bocetos, propuestas de color, sugerencias de forma o textura... Todo ello sin sustituir la creatividad humana, sino ampliando sus horizontes.

Por supuesto, este camino requerirá formación específica para el profesorado, inversión en recursos técnicos y una reflexión ética profunda sobre los límites y posibilidades de la tecnología. Pero si algo ha demostrado la ABASC a lo largo de su historia es su capacidad de evolucionar sin perder su esencia: el amor al arte, al conocimiento y a la difusión de la cultura.

En un mundo donde los lenguajes cambian y las herramientas evolucionan, el arte y la cultura siguen siendo un territorio de preguntas, emociones y exploración. La IA bien entendida, puede ser una nueva aliada en ese camino.El futuro ya está aquí, y ABASC tiene mucho que decir en esta conversación.

Estamos viviendo una transformación silenciosa, impulsada por la tecnología y la conexión global. No se trata de cambiar todo de inmediato, sino de empezar a mirar lo que ya está pasando.
Las nuevas tecnologías han ampliado nuestras capacidades para comunicarnos, aprender y relacionarnos. Poco a poco, están cambiando la forma en que vivimos, trabajamos y nos organizamos como sociedad.No es una amenaza, sino una oportunidad. No se trata de temer al cambio, sino de entenderlo y adaptarnos con calma, paso a paso.Esta es solo una mirada hacia lo que podría venir. Nada más, pero tampoco nada menos.

La ABASC, que ha sabido mantenerse viva durante ciento veinticinco años, está hoy ante una encrucijada estimulante. Adaptarse no es solo una opción, sino un puente entre la tradición y el futuro de la necesidad de seguir siendo un referente en cultura en El Puerto de Santa María.


Antonio Leal Jiménez
Académico de Santa Cecilia
1 de agosto 2025