Por la pérdida de sus libros primitivos, y de los libros de actas con anterioridad a 1892, no se sabe a ciencia exacta la fecha fundacional de la Hermandad de Ntra. Sra. De la Oliva, los primeros indicios se remontan al año de 1595, cuando D. Lorenzo Patiño, clérigo de la Iglesia Parroquial del Salvador, como Hermano Mayor de la Cofradía de Ntra. Sra. de la Oliva, de su pecunio particular, encargó la talla de una nueva imagen de Nuestra Señora De la Oliva al insigne escultor sevillano Martín Alonso de Mesa y Villavicienso, (Así consta en las escrituras de propiedad de fecha el 17 de Octubre de 1595).
Transcripción del Documento nº 2. A.P.N.S, Of, 16, Libro I, año 1596, Fol. 702r.
" Sepan quantos esta carta vieren como yo, Martín Alonso de Mesa escultor vezino de esta ciudad de Sevilla en la collaçion de la Magdalena, otorgo e conosco que me doy por contento e pagado de Francisco de Truxillo vezino de la villa de Veger, en nombre de Lorenço Patiño vecino de la dicha villa que esta ausente de quarenta ducados de a honse reales que me paga de su quenta de mayor suma que el dicho Lorenzo Patiño me a de pagar por la hechura de una ymagen de escultura de Nuestra Señora de la Oliba que para el estoy fasciendo conforme la escriptura de concierto que de ello ay que paso ante dicho De la Barrera Farfan escrivano publico de Sevilla a que me refiero, por quanto los dicho quarenta ducados los e reçebido de el dicho Francisco Truxillo en reales de contado de que me doy pñor contento e pagado a toda mi boluntad escritura de el reçcino e paga de ellos, renuncio la esesçion de los derechos de la pecunia de prueva de la paga como en ellas se contiene. Fecha la carta en Sevilla a dies e nueve dias del mes de Febrero año de mil e quinientos e nobenta de seis y el dicho otorgante lo firmo de su nombre a el qual yo el escrivano publico yususcripto doi fe que conosco. Diego de Vera e Domingo Fernandez escrivanos de Sevilla".
Texto conseguido por el historiador local, Rafael Vite Fernández. Gracias Rafael, por tus trabajos de investigación, tan valiosos para nuestro patrimonio. Te echamos de menos.
Escultura de bulto redondo, en madera de pino de Segura, policromada y estofada.
Estilo y época: Primer barroco sevillano/1596
Propiedad y titular de la Hermandad de Nuestra Señora de la Oliva en virtud de las escrituras. Su primitiva cofradía ya existía a finales del S. XV, antes de la imagen actual, con sede en la ermita de su advocación.
La Virgen con expresión dulce pero mayestáticamente porta sobre su brazo izquierdo al Niño, que transmite la responsabilidad de llevar sobre su brazo al Hijo de Dios, mientras con el brazo derecho sujeta un ramo de olivo, el símbolo más antiguo de la historia de la humanidad, que representa el emblema de la paz y de la vida. La túnica se recoge hacia el lado derecho con pliegues sencillos pero que consiguen el efecto de ensanchar la figura y acentuar la majestad. Propio de la estética manierista. La imagen deja caer su peso en la pierna izquierda en un gracioso contrapposto. Como obra de transición se mueve entre el idealismo del final del gótico y renacentista y el naturalismo del barroco. Los ojos de cristal que se le colocaron en el S. XIX contribuyen a un mayor realismo.
La imagen ha sido objeto de varias restauraciones.
La devoción popular de esta imagen en su santuario se remonta a la Edad Media, si bien las romerías se inician en el S. XVII.
Fue declarada Patrona de Vejer de la Frontera por León XIII en 1885.
Coronada Canónicamente, en 1996.
Este es el bien más preciado que tenemos, no solo los vejeriegos, sino en toda la comarca de la Janda, por el valor sentimental, espiritual, devocional y religioso que de generación en generación le hemos profesado a esta Santísima Virgen; también el orgullo por el valor histórico y artístico de esta bella imagen de la Virgen María que, en este año de celebraciones por el 425 aniversario de su talla y el 25 de su Coronación Canónica.
Así sonaban las campanas de la Parroquia del Divino Salvador para celebrar la concesión de Año Jubilar *, que la Santa Sede ha otorgado a la Hermandad de Nuestra Señora de la Oliva Coronada, con motivo del 425 aniversario de la talla de la imagen de Nuestra Señora de la Oliva y el 25 aniversario de su Coronación Canónica.
Una noticia alegre para todos los que queremos a nuestra Patrona, y así lo reflejan las campanas de Vejer.
*Año Jubilar que el Papa de Roma concede a los católicos en ocasiones especiales. Es decir, se podrá ganar Indulgencia plenaria visitando el Santuario de la Virgen de la Oliva desde el 10 de agosto 2021 a 24 agosto 2022.
Fuentes:
Patrimonio Cultural de Vejer de la Frontera. Autor: Antonio Muñoz Rodríguez
La Madre es ese ser que ama a su hijo tal como es, aunque no sea como ella quisiera
León Tolstoi. Escritor ruso, 1828-1910
Nació el 17 de junio de 1909, en Chipiona, hija de José Arbolí Navarro y de Ana María Romaríz García. Tuvieron tres hijos, fue la más pequeña, siempre la llamaron "La chica". Murió el 27 de diciembre de 1979, en Cádiz.
Llegó a Vejer en 1923 con 14 años, su padre había sido destinado como secretario en propiedad del Ayuntamiento de Vejer de la Frontera.
Cuentan las crónicas sociales de aquella época que, la señorita Luisita Arbolí con sus 18 primaveras, tenía muchos admiradores, pero en contra de la voluntad de sus padres, se enamoró locamente de Pepito Díaz; las razones: sus ojos verdes y unas larguísimas pestañas negras que parecían pintadas, buen deportista, futbolista profesional y un buen pianista.
Con 22 años contrajo matrimonio con José Díaz Muñoz de 26 años, el 12 de enero de 1932 en Vejer. Tuvieron nueve hijos. En realidad fueron más, uno llamado Servando que murió con cinco meses y un aborto de mellizos. Después nombraron a otro Servando ya que por tradición en todas las familias Arbolí se repite este nombre.
Nunca podré, queridos padres, agradeceros el regalo de la vida. Gracias a ello he podido conocer a 4 hijos y 6 nietos maravillosos. ¡Merece la pena vivir!
Y hoy, me arrepiento, en lo más hondo de mi alma, de no haberte dicho más veces te quiero, de no abrazarte, de no besarte, de no ayudarte lo suficiente; de no haberte valorado, de no haberme dado cuenta de la entrega y del sacrificio extremo que hiciste por tus nueve hijos; de no contarte mis sueños, de no haberte preguntado por los tuyos, de tantas preguntas y ansiadas respuestas que se quedaron demoradas en el sendero de mi adolescencia y juventud. Y siento con intensidad y tristeza, no haber sido consciente de mi responsabilidad y que, mi más sentido y ardoroso último beso ya no pudieras percibirlo.
Hoy, llegado el momento en que ya no hace daño la vida que se pierde, sigo añorando tu dulzura y tus caricias, ya irremediablemente perdidas.
Su manera de querer y, sobre todo, de amar a su familia nos enseñó lo que de verdad importa. Ahora sus hijos estamos unidos por ella. Y a sus 31 nietos le quedan tantos momentos de cariño que les recordarán cuanto los quiso.
Su amor seguirá siendo nuestro refugio y nuestra fuerza. Y todo lo que nos dio seguirá uniéndonos, porque mientras permanezca en nuestros corazones, ella seguirá estando con nosotros.
Recuerdos los olores: El aroma de la alhucema automáticamente me transporta a la infancia, me recuerda tu ternura, cuando me bañabas y el rezo del “bendita sea tu pureza…”ese olor que lo impregnaba todo como no creo que exista otro igual.
También el olor del jazmín de la maceta del balcón del comedor de nuestra casa en Vejer, especialmente en las tardes de primavera y verano cuando permanecía abierto todo el día. El recuerdo del aroma que llenaba aquella mesa grande para nueve hermanos, la abuela Ana y una de sus hermanas, Tití, que nos visitaba con mucha frecuencia. Papá esperaba a las dos en punto para que todos estuviésemos sentados alrededor de la mesa, solo Servando era capaz de llegar tarde y después de la reprimenda su respuesta le arrancaba una sonrisa cómplice, Manolo, el Cid Campeador como le llamaban mis hermanas y, con el ánimo por las nubes por el título, bajaba todos los días al portal la basura en la oscuridad de la noche, a cambio pedía siempre para comer a mediodía patatas fritas con huevos. También en las peleas entre hermanos, sobre todo M.Carmen y Servando. M.Carmen tenía una frase mágica que utilizaba en casos extremos: "Servando como te pareces a Omar Sharif". Y se producía el milagro: "de verdad hermana". Discusión resuelta y vuelta a las risas...Desde aquel balcón vimos un día, asombrados, a Javier con ocho años, a lomos de un enorme elefante anunciando un circo que por aquellos días actuaban en el pueblo. ¡Cuántos recuerdos!
Mientras hice el servicio militar, llegaba los viernes por la tarde, en el "coche de la hora" a pasar el fin de semana en casa, cuanto más me acercaba al hogar, el olor del puchero que a diario hacía mamá, se acrecentaba y al subir la escalera lo inundaba todo.
Mis hermanas haciendo las tareas de la casa, -nunca aprendí a hacer una cama-. Las sacrificadas y heroínas jóvenes de entonces. Eran otros tiempos, felizmente hoy superados.
Uno de los miembros de la tertulia "Los Cántaros", Antonio Rodríguez Zarallo nos manda este poema, por su calidad lo publicamos.
Hilo de oro
Vuela la imagen en la mente
renace la luz cuando estás en cercanía
viven los recuerdos presentes
pienso ya en verte otro día.
Llenas mis espacios vacíos
con tu imagen y con tu sombra
siente tú misma mis anhelos..!
sabiendo que quien te nombra
muere de hambre y de celos.
Si bien el tiempo pasado
ya se llenó de ilusión,
luchemos por el devenir
qué es muy importante sentir
y vivir con el corazón .
Esta noche estarás más a mi lado
ese hilo de oro es más fuerte
me consolaré con mi suerte
qué nunca me has abandonado.
Besaré tus cálidos labios
te atare a mi con fuerte lazo
y en mis sueños ya de sabio
te estrecharé con dulce abrazo.
Comentario del autor.
Cuando dos almas se unen en una experiencia
inolvidable , pasado el tiempoy
separados le echa de menos y le manifiesta que un hilo de oro les une para
siempre. Pretende dormir soñando con ella y sus deseos...
Finalmente me pregunto ... De verdad en nuestra dilatada
existencia temporal no hemos tenido en algún momento esa experiencia
inolvidable con otra persona, excepcional,unidos ya para siemprepor un
fuerte hilo invisible que no rompe el tiempo,y que sabes que estará ahí si la necesitas por ese fuerte lazo? Te queda el recuerdoy recomponerlo en sueños perecederos...
Piensa desde tu juventud y seguro encuentras algo.
Compositor alemán, nace y muere en Múnich, (1895-1982). Comenzó a estudiar piano, órgano y violonchelo apenas tenía cinco años. Al acabar el bachiller estudió composición en la Academia de Música de Múnich, graduándose en 1914. Como el plan de estudios era muy conservador, se dedicó a explorar, por su cuenta, el repertorio musical contemporáneo que era lo que realmente le interesaba. Orff se sentía descontento con las clases de composición recibidas en la Academia por lo que, en 1920, reanudó sus estudios con el distinguido profesor Kaminski. En la búsqueda de un estilo musical propio, descubrió la música del Barroco temprano.
¿Qué es Cármina Burana?
Cármina Burana es una cantata que utiliza como texto algunos cantos medievales de los goliardos de los siglos XII y XIII, inspirada en las óperas de Monteverdi, con representación escénica opcional que el compositor alemán Carl Orff (1895-1982) escribió para dos coros, tres cantantes solistas (soprano, tenor y barítono) y orquesta sinfónica basado en 23 poemas sobre amor libre, naturaleza, placer, vino y engaño creados por monjes benedictinos del siglo XII que se fugaron de un convento de Beuern (Alemania) para desnudarse en público, frecuentar prostíbulos y robar comida.
Habla sobre cómo el destino de las personas está regido por los caprichos de la fortuna. Por lo tanto, ante un futuro tan impredecible, lo más inteligente es disfrutar mientras se pueda.
La obra se estrenó con éxito el 8 de junio 1937 en Fráncfort y conforma la parte inicial de Trioinfi, trilogía de cantatas escénicas que se completa con Catulli Cármina (1943) y Trionfo di Afrodite (1953). Destaca también su abundante y espléndida percusión.
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El nombre de la obra Cármina burana procede del latín cármĕn -inis: ‘canto, cántico o poema’ (no confundir con la palabra árabe carmén: ‘jardín’), y burana es el adjetivo gentilicio que indica la procedencia: ‘de Bura’ (el nombre latino del pueblo alemán de Benediktbeuern). El significado del nombre es, por tanto, ‘Canciones de Beuern’.
Aunque generalmente se encuentra escrito Carmina (sin tilde, como en el original latín) se pronuncia /kármina/. Para evitar que un hispanohablante pronuncie la palabra erróneamente (lo cual sucede con mucha frecuencia entre músicos y locutores), la RAE sugiere que a las palabras latinas se les coloque la tilde (en casos como este en que la ortografía latina no coincide con la española).
El códice recoge un total de 300 rimas, escritas en su mayoría en latín (aunque no con metro clásico), algunas partes en un dialecto del alto alemán medio, y del francés antiguo.
Fueron escritos hacia el año 1230, posiblemente en la abadía benedictina de Seckau o en el convento de Neustift, ambos en Austria.
Letra del poema "O fortuna"
Oh Fortuna,
como la Luna
variable de estado,
siempre creces
o decreces;
Vida detestable
ahora oprime
después alivia
como un juego,
a la pobreza
y al poder
derrites como al hielo.
Suerte monstruosa
y vacía,
tu rueda gira,
perverso,
la salud es vana
siempre se difumina,
sombrío
y velado
también a mí me mortificas;
ahora en el juego
llevo mi espalda desnuda
por tu villanía.
La Suerte en la salud
y en la virtud
está contra mí,
me empuja
y me lastra,
siempre esclavizado.
En esta hora,
sin tardanza,
toca las cuerdas vibrantes,
porque la Suerte
derriba al fuerte,
llorad todos conmigo.
Para los interesados en escuchar la obra completa, pulsen sobre la imagen
Tenemos que reconocer que en el tema de calzadas en España las cosas están bastante enredadas, principalmente porque se han catalogado calzadas romanas sin serlo y en Vejer aunque los caminos empedrados que nosotros sepamos carecen de catalogación específica, nosotros reconocemos que siempre hemos visto vestigios romanos donde no los hay.
Tuvimos la oportunidad de consultar al ilustre ingeniero civil, historiador y comunicador Isaac Moreno Gallo, durante su visita a Cádiz, y mostrándole fotografías de nuestras calzadas nos descartó por sus características que fuesen romanas, como alguna de la Sierra de Cádiz visitadas insitu por Isaac al igual que en otros caminos de toda España, catalogados como calzada romana pero sin serlo.
Las famosas calzadas de Vejer de la Frontera no son de origen romano.
En nuestras humildes posibilidades hemos investigado que pertenecen a la red de caminos medievales, andalusíes y de herradura. Aunque ciertamente es posible que parte del trazado se superpone a vías romanas, el empedrado actual se construyó o reparó durante los siglos XIII al XIX.
Los detalles sobre su construcción y trazado incluyen; origen andalusí y medieval.
Tras la conquista y durante la época en la que Vejer se convirtió en ciudad de frontera con el Reino de Granada, los árabes y cristianos durante el dominio de cada uno, acondicionaron y pavimentaron esta red de caminos que conectaba el promontorio amurallado con la campiña, el río y Medina.
Trazado o reparaciones de siglos pretéritos: En gran parte de la villa, el adoquinado y empedrado (diseñado con un ligero relieve lateral para el drenaje del agua de lluvia) fue instalado entre los siglos XVI y XIX.
Autoría: No existe un único autor. Fueron ejecutadas por los cabildos, concejos y vecinos de la época (incluyendo el señorío de la Casa de Medina Sidonia), quienes empedraban las calles y caminos de acceso como obra pública local para facilitar el tránsito de personas, bestias de carga y mercancías.
No obstante citada y situada por Plinio el Viejo, Claudio Ptolomeo y Pomponio Mela, así como en el VI Itinerario de Antonino, en la Tabula Peutingeriana y en el Anónimo de Rávena situaban... la Vía Heraclea, entre Baelo Claudia y Mergablum (Sancti Petri), y de ella partía la Vía Asido, que llegaba hasta la actual Medina Sidonia y de allí a Hispalis... "por aquí cerca" (por decir algo, eludiendo algún error de ubicación).
Tradicionalmente este punto se ha identificado con Vejer de la Frontera y con su puerto fluvial en lo que actualmente es la Barca de Vejer donde las naves "onerarias " arribaban al resguardo del desaparecido estuario del río Bessilus cargando en este nudo, en este cruce de caminos marítimo terrestre vino, cereal y aceite, principalmente.
Son los historiadores y arqueólogos los que deben construir un relato coherente y científico-técnico en todo momento en relación con y a todo ello para su correcta puesta en valor cultura, histórico y patrimonial.
Entre las grandes creaciones de Francisco de Goya, el Retrato de María Teresa de Borbón y Vallabriga, Condesa de Chinchón, ocupa un lugar privilegiado por la delicadeza con la que el artista logra transmitir la personalidad y el estado de ánimo de su modelo. Pintado en abril de 1800, pocos meses después del célebre retrato de La familia de Carlos IV, este lienzo es considerado una de las obras más refinadas del pintor aragonés.
La protagonista aparece sentada en un elegante sillón, vestida de blanco y envuelta en una atmósfera de calma y recogimiento. No hay elementos decorativos que distraigan la atención del espectador: toda la composición está concebida para dirigir la mirada hacia la figura de la joven condesa y hacia la sutileza de su expresión.
Con apenas veinte años, María Teresa estaba embarazada de su primera hija cuando posó para Goya. El pintor sugiere este momento vital con una extraordinaria sensibilidad. La posición de los brazos crea una forma que parece proteger el vientre, mientras la serenidad de su rostro y su mirada ligeramente melancólica transmiten una mezcla de dulzura, introspección y resignación.
Uno de los aspectos más admirables de la obra es la maestría técnica de Goya. El vestido blanco, aparentemente sencillo, está construido mediante pinceladas rápidas, enérgicas y llenas de libertad. Los pliegues del tejido cobran vida gracias a la combinación de luces y sombras, mientras que pequeños empastes de pintura blanca destacan las zonas más iluminadas, como el pecho, las rodillas y el vientre, aportando volumen y luminosidad al conjunto.
A pesar de la soltura de la ejecución, el artista no renuncia al detalle. Los anillos de la condesa, el delicado tocado formado por gasa blanca, lazos azules y espigas verdes de trigo, así como los sutiles matices del rostro y las manos, demuestran la extraordinaria capacidad de Goya para combinar espontaneidad y precisión.
Sin embargo, este retrato guarda también un fascinante secreto. Los estudios realizados mediante técnicas de análisis del soporte han revelado que bajo la imagen visible se esconden dos retratos anteriores pintados por el propio Goya. El primero representaba a José Álvarez de Toledo y Gonzaga, Duque de Alba, acompañado de instrumentos musicales y una partitura de Haydn. Posteriormente, el artista cubrió esa pintura con un retrato de Manuel Godoy. Finalmente, giró el lienzo y utilizó el reverso para crear el retrato definitivo de la Condesa de Chinchón, ocultando para siempre las dos composiciones anteriores.
Esta sorprendente historia añade un valor excepcional a una pintura que ya destaca por su belleza y calidad artística. El retrato no solo constituye uno de los mejores ejemplos del talento de Goya como retratista, sino que también refleja su capacidad para captar la dimensión más íntima del ser humano, más allá de la apariencia y del rango social.
Hoy, el Retrato de la Condesa de Chinchón sigue emocionando por la elegancia de su composición, la delicadeza de su ejecución y la profundidad psicológica de una figura que parece permanecer suspendida en un instante de silenciosa reflexión. Es una obra en la que la sencillez se convierte en belleza y donde cada pincelada revela el genio de uno de los mayores maestros de la pintura española.
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Goya y 'La condesa de Chinchón' · El Auriga del Arte
Este año (2021) celebramos el 275º aniversario el nacimiento de Francisco de Goya (1746-1828), y para celebrarlo os presento este maravilloso retrato de La Condesa de Chinchón (1800), sin duda uno de los más bellos y delicados retratos pintados por el genial pintor aragonés.
La relación entre la música y las matemáticas ha fascinado al pensamiento occidental desde la aparición de Pitágoras, el sabio de Samos que fue iniciado por los sacerdotes egipcios en los misterios del cosmos y quien creyó percibir un mismo patrón matemático.
Imprescindible mencionar a Euclides otro matemático y geómetra griego, muestra en sus algoritmos geométricos, una clara relación con los ritmos de la música clásica y moderna.
Las matemáticas están en todos lados. Se dice que los músicos y matemáticos tienen una forma de pensar muy parecida, con lenguajes universales, abstractos y en busca de la belleza. De ahí el famoso teorema expresado en la frase “hay geometría en la vibración de las cuerdas, hay música en los espacios entre las esferas”.
Quizás el mejor representante de esta tradición matemático-musical es Johann Sebastian Bach, el músico barroco alemán que nació el 31 de marzo de 1685 en Eisenach, y murió el 28 de julio de 1750 en Leipzig.
La estructura de sus obras es pura geometría La genialidad alcanza su cénit con el contrapunto y la fuga, composiciones en las que la estructura geométrica es incuestionable. Se parte de uno o varios temas y se les somete a transformaciones geométricas que mantienen la forma del tema: traslaciones, giros y simetrías que confieren a la obra una estructura muy rígida, pero en la que el compositor encontró una fuente de inspiración. Se planteaba las fugas con el mismo rigor estructural que un geómetra, pero les añadía una velocidad y brillantez en la improvisación, que resultaron admirables.
Bach vivió en una época de auténtica revolución intelectual a la que, sin duda, contribuyó desde la Música. Probablemente ningún músico haya innovado y aportado tanto a la música en síntesis, organización y maestría técnica como él. En la inscripción de "Quaerendo Invenietis" (Busca y deberás encontrar) en su colección, Ofrenda musical, BWV 1079, una de las grandes obras maestras de simetría musical y en la cual se revela la visión toral de Bach.
Como demostración pueden escuchar: El arte de la fuga, BWV 1080.
Está considerada una de las obras maestras de la historia de la música, la más teórica con una compleja y magnífica demostración de su conocimiento contrapuntístico. Fluye como una secuencia matemática, su melodíaestá compuesta a partir de las lineas melódicas, primero plantea el tema en el preludio, como si nos diera una pista, después va sumando las lineas, las combina trenzadas una con otras, sumando las líneasy todo eso con dos manos, es como un puzle.
Lo que resulta mágico de Bach es que cuanto mas lo escuches, más consigue diferenciar mentalmente una de otras. Su música no deja nada al azar y ayuda a reflexionar.
Fue publicada, inconclusa, en 1751 tras la muerte de su autor. Compuesta con la idea de que fuese un conjunto de ejemplos de las técnicas del contrapunto, está formada por 14 fugas (la última fuga quedó incompleta) y cuatro cánones, todos sustentados en el mismo tema en Re menor, aparentemente simple. Fue publicada sin indicación alguna de instrumentación ni su orden, lo que ha dado lugar a numerosas versiones.
Está compuesta por 14 fugas que son:
4 fugas simples (Contrapunctus I - IV)
3 fugas con respuestas invertidas (Contrapunctus V - VII)
4 fugas dobles / triples (Contrapunctus VIII - XI)
2 fugas espejo (Contrapunctus XII - XIII)
Fuga cuádruple inconclusa (Contrapunctus XIV)
Y 4 Cánones
Canon per Augmentationem in contrario motu
Canon alla Ottava
Canon alla Duodécima in contrapunto alla Quinta
Canon alla Décima in contrapunto alla Terza
La Fuga es un género musical, usando el contrapunto entre distintas melodías, que se gestionan para lograr una buena armonía.
El Canon es también el uso del contrapunto, pero con una sola melodía. Eso sí, con dos o más voces que llevan esa melodía retrasada en el tiempo o interpretada en un tono diferente. O haciendo como un "palíndromo" musical en esas diferentes voces.
Observen gráficamente la estructura de un palíndromo
musical
Se denomina BACH, en música a la secuencia de notas siguiendo la anotación anglosajona que asocia las notas con las letras:
si bemol se representa por la letra B,
la es una A,
do se corresponde con la C,
si con la H; por lo que al componerlo resulta dicho nombre.
Alguien que oculta su nombre en sus composiciones es aficionado a los enigmas muy enrevesados.
Pero todo esto es sólo accesorio a la experiencia de escuchar su música y sentir su belleza. Pitágoras creía que cierta música podía usarse como medicina y como una herramienta para aumentar la conciencia de sus estudiantes.
La música de Bach tiene cualidades sorprendentes, como explica Joel Robertson en su libro Natural Prozac, es capaz de relajar y energizar a las personas, incluso estimulando la producción natural de serotonina.
Basta referir el redescubrimiento de su obra, para describir la admiración de Mozart al oír sus motetes, el asombro de Goethe, a quien Zelter y Mendelssohn hicieron presentir el genio del viejo cantor, la devoción de Beethoven o de Schumann por El clave bien templado,la resurrección de La Pasión según San Mateo, por Mendelssohn, o el apostolado de List en favor de las piezas de órgano.
En el momento en que Bach abandona esta tierra, ¿cómo no pensar en la sublime aria de bajo de la cantata BWV 159, donde tal sufrimiento se transmuta en tal bienaventuranza? ¡Todo se ha consumado! ¡Ya no existe el dolor! ¡Dios perdona nuestros pecados! ¡Todo se ha consumado! ¡Buenas noches mundo!...
Su música es una ofrenda a la divinidad, y en ella la gloria divina se transparenta.
Fuente: Internet y serie de TV "Bright minds. T. 1 capítulo 9.
No voy a participar en el concurso que la Sociedad Cervantina de Alcázar de San Juan ha anunciado bajo el título ¿Y si Sancho Panza cabalgase sobre Rucio en el siglo XXI? No por falta de ganas, sino porque como socio tengo la puerta cerrada. Y porque, siendo sincero, este Sancho Panza ya no lo gobierna ni el mismísimo Don Quijote, que se ha vuelto más terco que una mula coja.
Desde que empecé a escribir el libro Sancho y sus refranes, el tipo se ha instalado en mi casa. A veces deja a Rucio atado junto a la puerta, como si hubiera venido para un rato. Pero el borrico sigue ahí y él también. Como quien viene a dormir una noche y acaba cambiando la cerradura. Se sienta a mi mesa, mira la pantalla del ordenador y frunce el ceño. No dice nada al principio. Eso es lo peor.
El otro día, mientras intentaba redactar un párrafo sobre el rumbo que está tomando esto de escribir, Sancho entró sin pedir permiso. Se apoyó detrás de mí lo suficiente para que el aire oliera a cuadra vieja, a ajo y a vino peleón. Me dio un golpecito seco en el hombro, lo bastante para recordarme que mi cuerpo todavía resiste.
—A ver, sabiondo —soltó—. ¿Eso que escribes lo has vivido tú o lo has buscado en algún sitio?
—A veces, Sancho, utilizo alguna de las herramientas que nos proporcionan las nuevas tecnologías —dije, con pocas ganas—. Me ayuda a ordenar ideas.
Sancho miró la pantalla como si fuera un bicho raro dentro de una pecera de cristal y masculló:
—Las ideas no se ordenan solas. Se amontonan. Luego, si tienes suerte, tropiezas con una que, a lo mejor, te sirve para lo que estás haciendo.
Me callé. Tenía razón. Me acordé de la vez que le pedí a una inteligencia artificial que describiera la belleza de mi pueblo. El resultado fue un texto tan redondo y apañado que le faltaba esa miaja de torpeza que da salero a las palabras. Sancho lo leyó por encima mientras masticaba un trozo de queso.
—Está bien —dijo al final. Pero enseguida añadió—. Pero no huele, ni hace sentir nada. Y lo que no tiene alma está muerto.
Escupió al suelo y zanjó el asunto.
Otra tarde intenté leerle un texto que yo consideraba profundo sobre los peligros desmesurados del abuso de la tecnología. Estaba lleno de frases bien rematadas y citas que se sostenían unas a otras. Sancho escuchó sentado, rascándose la barba. Cuando terminé, se quedó mirando por la ventana.
—Hablan mucho esos papeles —dijo al fin—. Como si el mundo fuera un poner de acuerdo.
—¿Y qué es, entonces?
Encogido de hombros respondió:
—Un sitio donde hay que levantarse temprano, aunque no te apetezca. Y donde, si no compartes el pan, alguien se queda sin cenar. Porque aquí lo importante no es lo que se dice, sino lo que se pone encima de la mesa cuando llega la hora. Lo demás son palabras para no pringarse.
Le había hablado también de la dependencia, de cómo caminamos encorvados sobre aparatos móviles, olvidando mirar al cielo. Sancho se rascó la barba una vez más y, sin mirarme, sentenció:
—El problema no es el cacharro, señor, sino que la gente ya no sabe quedarse con su propio pensamiento.
Y volvió a su silencio, dejándome atrapado en la misma ansiedad que pretendía criticar.
Después se levantó, fue a la cocina y regresó con una navaja vieja que empezó a limpiar en la pernera de su camisa, con un gesto malhumorado. Me irritó más que cualquier argumento. Desde entonces, cada vez que abro el ordenador, lo noto detrás. A veces no habla, solo respira. Pero basta con eso para que las palabras empiecen a desconfiar de sí mismas.
Hoy solo he conseguido escribir dos líneas y las he borrado. Nuestro escudero se ha sentado junto a la ventana, observando cómo entra la luz, como si fuera una cosa mucho más importante que todas mis frases juntas. Yo sigo aquí, frente a la pantalla, con ese cursor parpadeando que no deja de exigirme palabras. Pienso que escribir no ayuda a construir. Lo importante es decidir qué es lo que todavía merece la pena ser contado antes de que pueda perderse.
Y él, sin girarse, como si hablara con la pared, ha soltado:
—Escribe si quieres. Pero no pienses que la máquina te va a sacar del atolladero. Del barro solo se sale con barro.
No ha añadido nada más. Y, por primera vez, la pantalla ha dejado de parecerme un tribunal. Quizá no escriba la frase perfecta, ni la que mejor posicione en un buscador, pero al menos, cuando el cacharro se apague no seré un monigote que ha olvidado cómo se camina por la tierra firme.
Porque una historia, por muchas vueltas que den las máquinas, solo la puede escribir quien tiene corazón y ha pasado fatigas.
Afuera, el día empezaba a caer.
Antonio Leal Jiménez. Publicado en el Semanal de la Mancha 27-6-2026
Constituye una de las escasas muestras del arte paleocristiano y visigodo de Andalucía. Fue construida sobre una antigua villa romana, siendo en sus orígenes una ermita paleocristiana. En el s.VII el Obispo Pimmenio de Asido la transformó en iglesia visigótica. De esa fundación había un fuste de columna que se conserva en La Oliva, con el siguiente texto: " En el nombre de nuestro señor Jesucristo, aquí están las reliquias de los santos Vicente, Félix y Julián, mártires. La dedicación de esta basílica se hizo el día 14 de noviembre del año VI del obispo Pimmenio de la era 682"
La entrada a la ermita es un arco de medio punto que da acceso al nártex. A continuación está el acceso a la nave mediante un arco de medio punto en cuya clave se encuentra el escudo del obispo Solís. La nave estuvo cubierta a partir de la reconstrucción del obispo Solís en el s.XV por una cubierta de dos aguas sobre arcos góticos, apoyados sobre pilares con capiteles romanos.
Es interesante, por su estado de conservación, la pequeña capilla con bóveda octogonal sobre pechinas, que pudo ser el baptisterio.
En general, aunque los arcos están apuntalados, corre peligro de destrucción, lo que sería una pérdida irreparable.
Desde aquí unimos nuestra voz a todos los que reclaman su urgente recuperación.
"...cubierta a dos aguas, sobre arcos góticos..."
De hecho he oído hablar de "arts gotorum" que yo interpreto "...de los godos...", pero decir gótico creo que no es correcto.
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Ermita de San Ambrosio. Barbate-Vejer
Un paseo por el pinar de la Breña, visitaremos el palomar y la Ermita San Ambrosio.
“La poesía es conocimiento, salvación, poder, abandono. Operación capaz de cambiar al mundo, la actividad poética es revolucionaria por naturaleza; ejercicio espiritual, es un método de liberación interior. La poesía revela este mundo; crea otro…Cada lector busca algo en el poema. Y no es insólito que lo encuentre: Ya lo llevaba dentro”.
Octavio Paz
Eugenio Montale (Italia, Génova 1896-Milán 1981)
Poeta, periodista, crítico literario y musical.
Aportó una visión absolutamente personal de la problemática y las inquietudes del hombre contemporáneo, partiendo de los hallazgos formales del simbolismo y del decadentismo, (El decadentismo fue un movimiento artístico y literario de finales del siglo XIX (nacido en Francia y extendido por Europa y América) que rechazaba los valores burgueses. Se caracterizó por el esteticismo (el arte por el arte), la fascinación por lo artificial, el pesimismo y un refinado individualismo a los que enriqueció con una voz inconfundible. Considerado con frecuencia uno de los fundadores del hermetismo italiano de entreguerras, la singularidad de su poética desborda no obstante los presupuestos teóricos de este movimiento.
Interrumpió los estudios secundarios para estudiar canto, y luego sirvió como oficial de infantería en la I Guerra Mundial. Cuando decidió dedicarse a la poesía ya era un intelectual de vasta cultura que alternaba el gusto por la lectura de los grandes novelistas del siglo XIX, con la pintura y la música.
En 1939 sus manifestaciones antifascistas le valieron la suspensión por parte del gobierno como director del Gabinete Científico - literario Vieusseux. Florencia.1819´
Obtuvo el Premio Feltrinelli, el título de Doctor Honoris Causa por las Universidades de Milán, Roma, Cambridge y Basilea, el título de Senador vitalicio en 1966, Premio Nobel de Literatura en 1975.
"Huesos de sepia" en 1925, "Las ocasiones" en 1939, "El vendaval y otras cosas" en 1956, "La mariposa del café de la plaza" en 1956, "Treinta y dos variaciones" en 1973 y "Altri versi" en 1981, hacen parte de su valiosa obra.
Ya en la vejez, Eugenio Montale entregó todavía las crónicas de Cuaderno de cuatro años (1977), la sabiduría teórica de Sobre la poesía (1976), y fundamentalmente los memorables poemas de amor que integran las dos partes de Xenia (1964-1969) y el testamento de su estética y su concepción del mundo que significó Satura (1971).
En su primera colección de poemas, Huesos de sepia (1925), casi todos ambientados en los paisajes y escenarios en los que pasó su infancia, expuso ya los temas más característicos de su poética: un sentimiento de cansancio y de soledad, una angustiosa desconfianza en la vida y la conciencia de la inutilidad de cualquier lucha, que, sin embargo, no le empujaban a la autocompasión, a una actitud resignada o al abandono de la esperanza. A través de endecasílabos fragmentados, en un casi sinfónico empleo del verso libre, expresó el "mal de vivir": la irremediable derrota del hombre, que se halla prisionero en el mundo.
Elegimos el poema:
Forse un mattino andando in un'aria di vetro,
arida, rivolgendomi vedró compirsi il miracolo:
il nulla alle mie spalle, il vuoto dietro
di me, con un terrore di ubriaco.
Poi come s'uno schermo, s'accamperanno di gitto
alberi case colli per l'inganno consueto.
Ma sarà troppo tardi; ed io me n'andró zitto
tra gli uomini che non si voltano, col mio segreto.
Traducción:
Tal vez una mañana caminando en un aire
de vidrio,
árido, volviéndome veré cumplirse el
milagro;
La nada a mi espalda, el vacío detrás de
mí
con un terror de borracho.
Luego, como en una pantalla, se
aparecieran de pronto
arboles, casas, lomas con el habitual
engaño.
Pero será demasiado tarde y yo me habré
ido callado
entre los hombres que no se vuelven, con
mi secreto.
El punto fundamental del poema es éste. La hipótesis puede enunciarse en términos simples y rigurosos: dada la bipartición del espacio que nos circunda en un campo visual delante de nuestros ojos y un campo invisible a nuestras espaldas, el primero se define como pantalla de engaños y el segundo como un vacío que es la verdadera sustancia del mundo.
Dos velocidades distintas atraviesan el poema: la de la mente que intuye y la del mundo que transcurre. Entender es cuestión de ser veloces, de volverse de pronto para sorprender al (esconderse detrás), es una vertiginosa voltereta sobre uno mismo y en ese vértigo está el conocimiento. El mundo empírico en cambio es la habitual sucesión de imágenes en la pantalla, engaño óptico como el cine, donde la velocidad de los fotogramas te convence de la continuidad y de la permanencia.
Hay un tercer ritmo que triunfa sobre los dos y es el de la meditación, la marcha absorta y suspendida en el aire de la mañana, el silencio en el que se custodia el secreto arrebatado en el movimiento de la intuición.
Dedicato ai miei amici: Giovanna e Franco
Perché leggere i classici. Autore. Italo Calvino.
Si dice classico, in definitiva, ogni libro che stimola un atteggiamento personale critico, che provoca discorsi critici ma che continuamente sappia liberarsene. Non sempre il classico ci insegna qualcosa, anzi, molte volte è una conferma di ciò che sapevamo.
Fuentes:
Perché leggere i classici. Italo Calvino Wikipedia,
Fernández, Tomás y Tamaro, Elena. «Biografia de Eugenio Montale».
Ayer tuve el honor de visitar la sede de la Sociedad Cervantina de Alcázar de San Juan para transmitir mi felicitación a su Junta Directiva. El motivo lo merecía: el grupo editorial Sial Pigmalión les ha concedido el Premio Escriduende 2026 al Mejor Proyecto Cultural por su labor en favor del reconocimiento del legado de don Quijote y Sancho Panza como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO.
Una distinción que no solo honra a los personajes inmortales de Cervantes, sino que sitúa a Alcázar de San Juan en el centro de la defensa de uno de los mayores patrimonios literarios universales.
Después de compartir ese momento, me senté en una terraza de la Plaza de España. Allí presencié una escena cotidiana que me llevó a reflexionar sobre la extraordinaria actualidad de los personajes cervantinos.
A una mesa cercana llegó un grupo de personas mayores. Lo natural habría sido escuchar conversaciones, bromas o recuerdos compartidos. Sin embargo, el primer gesto colectivo fue sacar los teléfonos móviles. Durante varios minutos apenas intercambiaron palabra alguna. Estaban juntos, pero ausentes; acompañados, pero aislados.
Aquella escena estaba lejos de ser excepcional. La observo con frecuencia en las aulas universitarias. A menudo propongo a mis alumnos un reto sencillo: apagar el teléfono durante quince minutos al finalizar la clase. La reacción suele repetirse. Algunos muestran inquietud, otros revisan compulsivamente sus bolsillos y muchos reconocen sentirse incómodos ante un silencio que apenas dura un cuarto de hora. Hemos llegado a considerar la conexión permanente como un estado natural y la pausa como una anomalía.
Hace cuatro siglos y veinte años, Cervantes imaginó a un hombre que, después de devorar novelas de caballerías, terminó confundiendo los relatos con la realidad. Hoy, cambiando los libros por las pantallas, habitamos una paradoja sorprendentemente parecida. Nos hemos convertido, en cierta medida, en los nuevos Quijotes de una era digital, rodeados de historias, imágenes y discursos moldeados por algoritmos que compiten por nuestra atención y que, en ocasiones, nos invitan a confundir la representación del mundo con el mundo mismo.
Conviene aclarar que el problema no son los dispositivos. La tecnología ha ampliado nuestras posibilidades de conocimiento, comunicación y acceso a la información de una forma que habría parecido impensable hace apenas unas décadas. Como toda herramienta poderosa, puede enriquecer nuestra vida o empobrecerla. Todo depende de quién conserve el control.
La distracción tampoco nació con internet. Los seres humanos siempre hemos buscado evasiones y refugios frente a la complejidad del mundo. Lo que diferencia nuestro tiempo es la capacidad de las tecnologías digitales para acompañarnos a todas horas, adaptarse a nuestros hábitos y reclamar nuestra atención de manera constante.
Alonso Quijano veía ejércitos donde había rebaños y castillos donde solo existían ventas porque su imaginación había sido colonizada por las aventuras que consumía. Nosotros tampoco estamos tan lejos de ese mecanismo. Habitamos una realidad filtrada por notificaciones, recomendaciones y contenidos diseñados para mantenernos conectados el mayor tiempo posible.
La diferencia es que el caballero manchego terminaba cerrando el libro y regresando al camino. Nosotros llevamos nuestros molinos de viento encendidos en el bolsillo las veinticuatro horas del día.
No escribo estas líneas desde ninguna superioridad moral. También me descubro demasiadas veces desbloqueando el teléfono sin una razón concreta o consultando una pantalla en momentos poco oportunos. Quizá por eso el problema resulta tan inquietante: nos afecta a una amplia mayoría.
La cuestión no es únicamente tecnológica. Es, sobre todo, humana. El verdadero riesgo aparece cuando dejamos que otros interpreten la realidad; cuando delegamos nuestro criterio en sistemas que nos seleccionan qué debemos leer, qué debemos consumir o incluso qué debemos pensar. Por eso desbloqueamos el teléfono sin saber exactamente qué buscamos. Por eso sentimos una extraña inquietud cuando no tenemos mensajes, o notificaciones.
Esta preocupación no pertenece únicamente al ámbito tecnológico. En su reciente encíclica Magnifica Humanitas, el papa León XIV advierte sobre el riesgo de delegar en la inteligencia artificial decisiones que corresponden a la conciencia y al juicio moral. No se trata de rechazar el progreso, sino de orientarlo hacia aquello que fortalece nuestra humanidad. La advertencia conecta, en el fondo, con la misma intuición cervantina: el peligro no reside en las herramientas que utilizamos, sino en renunciar al criterio necesario para gobernarlas.
Cervantes pone en boca de su protagonista una de las frases más célebres de la literatura: «Yo sé quién soy». La paradoja es extraordinaria. Don Quijote proclama su identidad precisamente cuando más alejado se encuentra de los hechos. También nosotros corremos ese riesgo cuando construimos nuestra autoestima sobre métricas, perfiles cuidadosamente diseñados y versiones editadas de nosotros mismos.
Frente a esa deriva, Cervantes nos ofrece un antídoto inesperado: Sancho Panza. Mientras su amo persigue gigantes imaginarios, Sancho permanece atento a la realidad concreta. Escucha. Observa. Percibe lo que ocurre a su alrededor. No necesita inventar mundos extraordinarios para encontrar sentido a la existencia. Su sabiduría nace de una virtud que hoy parece cada vez más escasa: la atención.
Quizá por eso la salida de este laberinto no vendrá de una nueva aplicación de bienestar digital. La respuesta es mucho más antigua y sencilla. Consiste en recuperar hábitos elementales: guardar el teléfono cuando alguien nos habla, sostener una conversación sin interrupciones, reconciliarnos con el silencio, aceptar momentos de aburrimiento, volver a leer un libro sin la tentación constante de saltar hacia la pantalla y volver a dedicar tiempo a aquello que exige presencia plena.
La tecnología ha llegado para quedarse y negar sus beneficios sería tan ingenuo como inútil. El desafío de nuestro tiempo no consiste en combatir las máquinas, sino en impedir que nuestra atención, nuestro criterio y nuestra capacidad de presencia se diluyan entre ellas. El gran peligro del futuro no es que las máquinas piensen, sino que nosotros renunciemos a hacerlo.
Tal vez, para orientarnos en esta época de algoritmos, necesitemos menos caballeros empeñados en perseguir fantasías y más Sanchos capaces de prestar atención a lo que tenemos delante. Quizá el verdadero acto de valentía consista en levantar la vista de la pantalla y volver a lo real.
Porque los gigantes que verdaderamente merecen nuestra atención no habitan en los algoritmos. Habitan en las personas que comparten con nosotros el camino. Quizá la lección más actual de Cervantes sea que necesitamos volver a ver a quienes caminan a nuestro lado.
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Entrega PREMIOS ESCRIDUENDE 2026, del Grupo Editorial Sial Pigmalión, en la Casa de Vacas de Madrid