Una de las frases más famosas de Mario Benedetti dice: "Cinco minutos bastan para soñar toda una vida; así de relativo es el tiempo". El tiempo no se mide por su extensión, sino por su intensidad. Son los momentos específicos los que definen una vida entera.
El poeta es consciente del paso del tiempo y de lo mucho que le queda por hacer, sabiendo que es algo intangible. Quiere tiempo para disfrutar del placer de contemplar, para sentir el frío del invierno, para conocer más y vivir más intensamente lo que le resta de vida.
El poeta reflexiona sobre el paso del tiempo y la llegada de la vejez. Desea tener más vida para no estar pendiente de cuánto le queda, pues el tiempo se le presenta como una quimera que avanza desde el nacimiento sin que apenas lo notemos.
Al llegar a la última etapa de su vida, toma conciencia de lo vivido y de lo que podría haber hecho de otra manera. Siente tristeza al comprender que no puede recuperar el tiempo perdido ni cambiar el pasado.
Aunque en algunos momentos aparece cierta angustia, la frase no expresa resignación absoluta, sino la aceptación lúcida de que la vida ha pasado y se encuentra en su tramo final.
Hoy vivimos contando días, semanas, años. Nos preocupamos por cuánto falta, cuánto pasó, cuánto deberíamos haber logrado ya. Pero la vida no se mide en calendarios. Se mide en instantes que nos despiertan el alma.
No es la duración lo que transforma una vida, es la intensidad con la que vivimos cada momento. Hay personas que pasan décadas sobreviviendo… y otras que, en un solo instante de coraje, comienzan realmente a vivir.
El tiempo es relativo porque lo llenamos de significado. Un minuto esperando puede parecer eterno. Una hora junto a quien amas puede pasar volando. La diferencia no está en el reloj: está en el corazón.
Por eso, no subestimes los pequeños momentos. No postergues lo importante esperando el momento perfecto. Tal vez el momento perfecto sean estos cinco minutos que tienes ahora mismo. Atrévete. Sueña. Decide. Ama.
Porque quizá lo único que necesitas para cambiar tu vida no es un año más… sino cinco minutos de determinación.
Y cuando mires atrás, entenderás que no fueron los años los que definieron tu historia, sino esos instantes intensos en los que elegiste vivir de verdad.
El tiempo es muy lento para los que esperan, muy rápido para los que tienen miedo, muy largo para los que lamentan, muy corto para los que festejan, pero para los que aman, el tiempo es una eternidad. Y es que el tiempo es tan perfecto que muchas veces solo el tiempo nos termina dando la razón. (Shakespeare)
No es que tengamos poco tiempo para vivir, sino que desperdiciamos mucho. (Séneca),
Y no es solo la frase, también el poeta le dedicó este poema: "Tiempo sin tiempo"
Tiempo sin tiempo
Preciso tiempo, necesito ese tiempo
Que otros dejan abandonado
Porque les sobra
O ya no saben qué hacer con él
Tiempo
En blanco, en rojo
En verde
Hasta en castaño oscuro
No me importa el color
Cándido tiempo
Que yo no puedo abrir y cerrar
Como una puerta
Tiempo para mirar un árbol, un farol
Para andar por el filo del descanso
Para pensar qué bien hoy no es invierno
Para morir un poco y nacer enseguida
Y para darme cuenta
Y para darme cuerda
Preciso tiempo el necesario
Para chapotear unas horas en la vida
Y para investigar por qué estoy triste
Y acostumbrarme a mi esqueleto antiguo
Tiempo para esconderme
En el canto de un gallo
Y para reaparecer en un relincho
Y para estar al día
Para estar a la noche
Tiempo sin recato y sin reloj
Vale decir preciso
O sea necesito
Digamos, me hace falta
Tiempo sin tiempo
Porque, en el fondo, no existe el tiempo. ¿Quién lo mide? El latido del corazón ahí está todo. Ni un minuto de nuestra existencia se improvisa. Cada uno es el resultado de una larguísima serie, de una serie no interrumpida de minutos. Acerbos o gloriosos, qué mas da: a fin de cuentas quizá sea la intensidad, no el matiz lo que importe.
Y finalmente, detengamos el tiempo durante 5 minutos y 27 segundos para dejarnos envolver por uno de los rincones más singulares y bellos de Asturias, allí donde nació la leyenda que dio alma a esta tierra.
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Este vídeo está dedicado a un amigo médico-cirujano asturiano y miembro de la tertulia"
Nota del editor: Canto a la Tertulia
Últimamente publicamos en el blog, temas que
han sugerido algún miembro de la tertulia.
Me gustaría aprovechar el de hoy, para consagrar la Tertulia:
Los Tertulianos de los Cántaros somos un grupo que nos reunimos para establecer diálogos
e intercambio de ideas. Hablamos de lo divino y humano: literatura, historia, música, poesía, actualidad
y, cómo no, de buenos potajes… Y si la memoria flaquea, un teléfono móvil restituye
el dato y devuelve la conversación a su cauce…
Cultivamos
un caos cortés: uno habla, los demás escuchan. A veces algún tertuliano lleva
un tema tan voluminoso que se adueña del tiempo. Pero incluso entonces, en ese
exceso, reconocemos la valía de la disertación. Disentimos con elegancia y
celebramos juntos el milagro antiguo – y siempre nuevo- de conversar.
Estado actual de la Virgen Vulnerata en la iglesia de San Albano. fotografía Concha Moretón
)
La imagen descrita es la Virgen Vulnerata, una talla mariana profanada durante el asalto inglés a Cádiz en 1596 y hoy venerada en la iglesia del Colegio de San Albano (Colegio de los Ingleses) de Valladolid.
Los hechos se enmarcan en la guerra anglo-española (1585-1604), conflicto que enfrentó a la monarquía católica de Felipe II con la Inglaterra protestante de Isabel.
El origen remoto del enfrentamiento se encuentra en la ruptura de Inglaterra con Roma tras el Acta de Supremacía de 1534, promulgada por Enrique VIII, que dio origen a la Iglesia Anglicana. Bajo Isabel I se consolidó el protestantismo y se intensificó la persecución contra los católicos, muchos de los cuales huyeron a territorios bajo dominio español.
Retrato de Isabel I, atribuido a George Gower, 1588, National Portrait Gallery de Londres
En este contexto, España se erigió en defensora del catolicismo, especialmente tras el Concilio de Trento (1545-1563), dentro del movimiento de la Contrarreforma.
Uno de los episodios más significativos del conflicto fue el saqueo de Cádiz en 1596 por una flota inglesa dirigida por el conde de Essex y Charles Howard. Durante el asalto se produjo la profanación de una imagen mariana sevillana, mutilada públicamente en un acto de iconoclasia protestante.
La imagen fue recogida por Luisa de Padilla y posteriormente entregada al Colegio de San Albano de Valladolid, fundado en 1590 por el jesuita inglés Robert Persons para formar sacerdotes ingleses exiliados.
Retrato de Felipe II de Sofonisba Anguissola, Museo del Prado
En 1600, ya bajo el reinado de Felipe III, la imagen fue trasladada solemnemente a Valladolid. Desde entonces recibió el nombre de “Virgen Vulnerata” (o “Señora Vulnerada”), convirtiéndose en símbolo del sufrimiento de la Iglesia católica frente al protestantismo.
La mutilación de la talla no fue reparada, sino que se mantuvo visible como prueba del sacrilegio y como elemento propagandístico en favor de la causa católica. La imagen adquirió fama milagrosa y se convirtió en referente espiritual para los seminaristas ingleses, muchos de los cuales regresaron a Inglaterra y fueron ejecutados, considerados mártires.
Posteriormente, en el siglo XVII, se construyó la actual iglesia barroca del colegio (1671-1676), donde la imagen fue entronizada definitivamente. El contexto artístico coincide con el auge del Barroco, estilo profundamente ligado a la espiritualidad contrarreformista.
Escena de la llegada de la Virgen a Valladolid, de Diego Díez Ferreras,
La mutilación nunca fue reparada. Lejos de ocultarse, se convirtió en el principal valor devocional de la imagen:
Representaba el sufrimiento de la Iglesia católica frente al protestantismo. Simbolizaba la resistencia y el martirio.
Servía de inspiración a los seminaristas ingleses que regresaban a su país, muchos de los cuales fueron ejecutados.
En 1671 el rector Manuel de Calatayud impulsó la construcción de la actual iglesia barroca (con planta oval), finalizada en 1676. El retablo del camarín, realizado en 1679, acoge la imagen mutilada, flanqueada por santos ingleses como san Eduardo Confesor y santo Tomás Becket, reforzando el carácter identitario del colegio.
La iglesia fue inaugurada solemnemente en 1679, bajo el reinado de Carlos II, aunque el monarca no pudo asistir a las celebraciones previstas.
Retablo de la iglesia de San Albano (fotografía Concha Moretón).
La Virgen Vulnerata sigue presidiendo el retablo mayor del Colegio de San Albano en Valladolid y participa en celebraciones como la Semana Santa. Su singularidad radica en que conserva las huellas visibles de la violencia sufrida, lo que la convierte en un excepcional testimonio histórico y espiritual de la Europa de la Contrarreforma.
La historia de la Virgen Vulnerata refleja la estrecha relación entre política, religión y arte en la Europa moderna. La imagen mutilada no solo es una obra artística, sino un documento histórico que encarna el enfrentamiento entre catolicismo y protestantismo en el contexto de la Contrarreforma.
Su permanencia en Valladolid demuestra cómo un acto de violencia bélica pudo transformarse en símbolo devocional, identitario y propagandístico dentro de la monarquía hispánica.
Defensa de Cádiz contra los ingleses, de Zurbarán,1634, Museo del Prado
La Somerset House Conference, de Pantoja de la Cruz, 1604
Las noticias del ataque, saqueo y profanaciones de Cádiz en 1596 fueron recibidas con rabia por el rey Felipe II y por toda la corte. Ante tal humillación, Martín de Padilla, Adelantado de Castilla, propuso organizar la flota española y atacar a Inglaterra, siéndole encomendada por el rey la dirección de cien grandes navíos que desde Lisboa y La Coruña partieron hacia el Canal de la Mancha, aunque los elementos climatológicos hicieron desistir de esta empresa, ante el riesgo de que se repitiera el desastre sufrido en 1588 por la tristemente recordada “Armada Invencible”.
Real Colegio de San Albano (Colegio de los Ingleses)
Con el paso del tiempo, las dependencias del Colegio de San Albano y su iglesia barroca lograron reunir un importante acervo artístico, básicamente compuesto por pinturas, esculturas, piezas de orfebrería, grabados y dos bibliotecas. La restauración integral que se ha realizado en el edificio y su patrimonio en los años 1979 y 1985, son un aliciente para acercarse a conocer este enclave vallisoletano de tantas resonancias históricas.
Cúpula y pinturas de la iglesia de San Albano de Valladolid (fotografía Concha Moretón).
El autor da a conocer una obra que rescata 111 sentencias de la figura de Sancho Panza como herramientas de supervivencia para el siglo XXI, donando la totalidad de la edición a fines benéficos.
Este proyecto es el fruto de dos años de investigación y de un profundo compromiso personal. Nace de una deuda de gratitud contraída con el pasado: con la sabiduría oral de mis abuelos y con la figura universal de Sancho Panza, quienes me enseñaron a mirar el mundo con otros ojos. Hoy doy a conocer Sancho y sus refranes, una obra con la que busco rescatar la dignidad literaria de la lengua del pueblo.
Cuando Miguel de Cervantes publicó el Quijote, no solo fundó la novela moderna; otorgó a Sancho una forma de pensamiento basada en el refrán. En este libro, he seleccionado 111 refranes —una cifra simbólica de la abundancia cervantina— para demostrar que estas sentencias no son adornos, sino herramientas de supervivencia y un "ensayo y error" acumulado durante siglos por nuestra gente.
Para dar sentido a este viaje, he volcado mi formación académica en la estructura de estas 386 páginas, organizándolas en tres dimensiones complementarias que invitan a una exploración profunda
• Lecciones del Quijote: Un análisis de la aplicabilidad de la sabiduría clásica a los desafíos de nuestro día a día actual.
• Una historia que fue: Relatos breves que humanizan a los personajes, presentándolos como si fueran nuestros propios vecinos.
• Preguntas para reflexionar: Un espacio de análisis y diálogo abierto para el lector contemporáneo.
El camino para dar vida a este volumen ha sido un ejercicio de constante perseverancia. Culminar esta obra me ha exigido una entrega total. Ante la complejidad de hallar respaldos externos en las etapas iniciales, opté por convertir este proyecto en una iniciativa plenamente independiente, asegurando así que nada postergase este necesario tributo a nuestras raíces.
Por ello, he asumido íntegramente la financiación de esta edición. Sin embargo, mi objetivo no es el rédito económico: en un gesto que busca honrar la nobleza de espíritu de Sancho, he donado la totalidad de la edición a una ONG. Mi deseo es que el saber popular no solo alimente el espíritu de quien lo lee, sino que se transforme en una ayuda real para quienes más lo necesitan.
Finalmente, no quiero dejar pasar la oportunidad de desear éxitos a la Sociedad Cervantina de Alcázar de San Juan, que ha continuado la labor de recopilar el inmenso tesoro de dichos y sentencias que alberga nuestra obra cumbre. Es una tarea que celebro y que considero fundamental para preservar nuestro patrimonio.
Antonio Leal Jiménez
Doctor en Ciencias Económicas y Empresariales y en Ciencias de la Comunicación
De Oviedo a San Salvador de Priesca, el prerrománico asturiano dibuja una de las rutas culturales más fascinantes de Europa. No es solo un itinerario artístico: es el relato en piedra de un reino que, en pleno siglo IX, decidió afirmarse frente al mundo a través de la arquitectura.
Tras la caída del Imperio romano, la Europa cristiana desarrolló nuevas formas artísticas a partir del legado clásico, las influencias germánicas y los ecos orientales. Mientras el continente miraba hacia el arte carolingio, en las montañas cantábricas surgía algo distinto. El reino de Asturias, protegido por su geografía, impulsó una arquitectura sólida, íntegramente pétrea, que evitaba la madera y apostaba por soluciones técnicas avanzadas.
El uso sistemático de la bóveda de medio cañón, los contrafuertes exteriores y los arcos de medio punto peraltados convirtió al prerrománico asturiano en una auténtica vanguardia constructiva, casi dos siglos antes de que el románico se generalizara en Europa.
De los catorce edificios considerados puramente prerrománicos que han llegado hasta nosotros, nueve se concentran en Oviedo y sus alrededores.
La Cámara Santa de la catedral de San Salvador, en Oviedo.)
En el corazón de la ciudad se alza la Cámara Santa de la Catedral de San Salvador, mandada construir por Alfonso II el Casto. Este espacio, concebido como relicario regio, fue una pieza clave para reforzar el prestigio espiritual del reino. En su interior se custodian reliquias veneradas durante siglos, entre ellas el Santo Sudario, que convirtió a Oviedo en lugar de peregrinación medieval.
A pocos pasos se encuentra San Julián de los Prados, conocida como Santullano. Construida entre 812 y 842, es la mayor iglesia prerrománica conservada. Su exterior sobrio contrasta con un interior que aún conserva buena parte de sus frescos originales: frisos geométricos, arquitecturas pintadas y motivos vegetales que crean un espacio simbólico de profunda espiritualidad. Es uno de los conjuntos pictóricos altomedievales más importantes de Europa.
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Los frescos de la iglesia de San Julián de los Prados, una de las más antiguas del prerrománico astur .Gonzalo Azumendi
A tres kilómetros del centro de Oviedo, sobre una pradera en la ladera del monte Naranco, emerge la que muchos consideran la joya del arte asturiano: Santa María del Naranco. Levantada en 842 bajo el reinado de Ramiro I de Asturias, probablemente nació como palacio de recreo antes de transformarse en iglesia.
Su elegante estructura de dos pisos abovedados, el gran salón superior y las arquerías triples abiertas al paisaje la han convertido en icono de Asturias. La armonía de sus proporciones resulta asombrosa para una construcción del siglo IX.
El exterior de Santa María del Naranco.
Muy cerca se sitúa San Miguel de Lillo, que formaba parte del mismo conjunto palatino. Aunque solo se conserva una parte del edificio original, todavía pueden admirarse relieves y capiteles con influencias orientales que evidencian la ambición artística del momento.
San Miguel de Lillo, una de las joyas del prerrománico asturiano, en Oviedo .
Abandonando Oviedo por la A-64 en dirección a la costa, el paisaje se abre hacia el valle de Boides. Allí, en un claro rodeado de prados, aparece San Salvador de Valdediós, conocido popularmente como El Conventín.
Consagrado en 893 bajo el mecenazgo de Alfonso III el Magno, el templo presenta tres naves y restos de decoración pictórica con influencias mozárabes. Más tarde, la llegada de los monjes del Císter dio lugar al monasterio anexo que hoy acompaña al edificio original. El conjunto respira serenidad y constituye una de las experiencias más evocadoras de la ruta.
El interior de la iglesia de San Salvador de Valdediós, también llamada El Conventín.
La pequeña aldea de Priesca, a once kilómetros de Villaviciosa, guarda la última gran manifestación del prerrománico asturiano: San Salvador de Priesca. Consagrada en 921, ya en los estertores del reino, su arquitectura sencilla encierra una belleza discreta y restos de pintura mural que hablan de la continuidad de un estilo que pronto daría paso a nuevas corrientes.
La iglesia de San Salvador. Priesca
Y así, repartidos por los pliegues del antiguo reino de Asturias, van surgiendo otras muchas evidencias de la actividad constructora de aquella dinastía, desde Alfonso II a su sucesor Ramiro o a Alfonso III el Magno —con quien llegaría el apogeo—, para fortalecer y dar identidad a sus territorios ante las amenazas identitarias.
La huella de aquella dinastía —desde Alfonso II hasta Alfonso III— se extiende también a otros enclaves como Santa Cristina de Lena, San Pedro de Nora, la iglesia de Santiago de Gobiendes, en Colunga o la singular fuente urbana de La Foncalada, único ejemplo de arquitectura civil prerrománica conservado en Europa.
Santa Cristina de Lena, otra de las joyas del prerrománico asturiano reconocidas por la Unesco.
La iglesia de Santiago de Gobiendes, en Colunga. La fecha de consagración del templo no está documentada. Hay que esperar al siglo x para encontrar una mención a la iglesia: figura en una donación que hace el rey Ordoño II a la iglesia de Oviedo el 8 de agosto del año 921, de la cual hay una copia inscrita en el Libro de los testamentos de la Catedral de Oviedo. No obstante, se cree que fue erigida en el último cuarto del siglo IX periodo final de la monarquía asturiana. Se construyó en estilo prerrománico, aunque fue radicalmente reformada en 1853, cuando se construyó un pórtico y un nuevo ábside más amplio que el existente. Estas obras conllevaron la destrucción del pórtico tripartito original.
La iglesia de Santiago de Gobiendes, en Colunga. Agustin Orduna Castillo
La Foncalada, también en la ciudad de Oviedo, es un ejemplo único de construcción civil del prerrománico. Fue construida en el siglo IX durante el reinado de Alfonso III el Magno. En realidad, protege un manantial de agua potable que se recoge en una piscina cubierta. Verás que en su frontón está esculpida la Cruz de la Victoria con el alfa y el omega.
Recorrer estos templos es mucho más que visitar monumentos aislados. Es comprender cómo un pequeño reino de montaña utilizó la arquitectura para consolidar su identidad política y religiosa, diferenciándose del legado visigodo y del influjo carolingio. Entre prados, colinas y brumas atlánticas, el prerrománico asturiano sigue hablándonos con la misma sobria elocuencia con la que fue concebido hace más de mil años.
San Agustín de Hipona aborda la cuestión del tiempo de manera profunda y original, principalmente en el Libro XI de sus Confesiones. Su reflexión surge no desde la física (como haría un científico), sino desde la psicología y la teología, tratando de entender la relación entre un Dios eterno y un mundo creado y cambiante.
Ideas centrales de San Agustín sobre el tiempo:
Agustín comienza con una de las frases más célebres de la filosofía, que refleja la dificultad de definir el tiempo:
"¿Qué es, pues, el tiempo? Si nadie me lo pregunta, lo sé; pero si quiero explicárselo al que me lo pregunta, no lo sé."
Se da cuenta de la paradoja fundamental del tiempo:
· El pasado ya no existe.
· El futuro aún no existe.
· El presente es un instante que tiende a no ser, porque en cuanto intentamos aprehenderlo, ya se ha ido.
Entonces, si el pasado ya no es y el futuro todavía no es, ¿cómo podemos hablar de ellos como si existieran? ¿Cómo es que tenemos la experiencia del tiempo?
Para resolver la paradoja, San Agustín da un giro radical y subjetivo. El tiempo no existe en los objetos que se mueven (como las estrellas o un reloj), sino en la mente humana. El tiempo es una realidad psicológica.
Propone que lo que medimos no son las cosas que pasan, sino las impresiones que esas cosas dejan en nuestra alma. Por eso, el tiempo existe como una "distensión" o "dilatación" del propio espíritu.
· El pasado existe en la memoria (como recuerdo o imagen).
· El presente existe en la atención (como visión directa).
· El futuro existe en la expectación (como espera o anticipación).
Así, podemos hablar de tiempos largos o cortos, pero en realidad nos referimos a la larga o corta duración de nuestra impresión de ellos.
Esta distinción psicológica lleva a su famosa conclusión de que, propiamente hablando, solo existe el presente, pero un presente que se despliega en tres direcciones:
· Presente del pasado: La memoria.
· Presente del presente: La visión o atención directa.
· Presente del futuro: La espera.
Para Agustín, el tiempo no es eterno. Dios creó el tiempo junto con el mundo. No hubo un "antes" de la creación en el sentido temporal, porque el tiempo empezó a existir con la creación. Dios no está en el tiempo; Dios es eterno, lo que significa que vive en un "presente eterno" sin pasado ni futuro.
Esta idea le sirve para responder a quienes preguntaban "¿qué hacía Dios antes de crear el cielo y la tierra?". Agustín responde que no había un "antes", porque Dios es el creador también del tiempo.
San Agustín no logra "definir" el tiempo de manera absoluta, pero cambia el enfoque para siempre. Su gran aportación es demostrar que el tiempo es una realidad subjetiva que existe en la mente humana. No podemos medir el tiempo externo, sino la afección que el paso de las cosas produce en nuestra interioridad.
En resumen: El tiempo es la distensión del alma, la huella que dejan en nuestra memoria los eventos al pasar por nuestro presente.
Así, la teoría agustiniana puede entenderse como una profunda reflexión sobre la vivencia del tiempo, pero no como una explicación satisfactoria de su naturaleza ontológica.
del obispo de
Hipona, que hoy adquiere una nueva dimensión debido a su elección como guía
espiritual por parte de la nueva derecha internacional liderada por Donald
Trump, y tras el nombramiento del primer papa de la Orden de San Agustín, León
XIV, en la Iglesia católica.
Resumiendo la filosofía de SAN AGUSTÍN con MINECRAFT
Un eclipse total ocurre cuando un objeto celeste bloquea completamente la luz de otro, proyectando una sombra sobre un tercero. Dependiendo de qué astros se alineen, existen dos tipos principales:
¿Qué se ve?: El día se vuelve noche por unos minutos. Se hace visible la corona solar (la atmósfera externa del Sol, que parece un halo blanco).
Fenómenos únicos: Justo antes y después de la totalidad, puedes ver el "anillo de diamante" y las "perlas de Baily" (puntos de luz filtrados por los valles lunares).
Características:
España está a punto de vivir un fenómeno astronómico histórico. Entre 2026 y 2028, el país será el escenario de tres eclipses solares consecutivos (dos totales y uno anular), algo extremadamente raro en una misma región geográfica y que millones de personas viajaran por el mundo para verlo, principalmente en España. Nos centraremos solo en:
Eclipse Total de Sol: 12 de agosto de 2026
Será el primer eclipse total en la España peninsular desde 1912.
· Zona de totalidad: Cruzará el norte y centro del país en una franja de unos 290 km de ancho. Afectará a ciudades como A Coruña, Oviedo, Santander, Bilbao, Burgos, Zaragoza, Castellón, Valencia y Palma de Mallorca.
· Hora: Ocurrirá al atardecer, cerca de las 20:30 (hora peninsular).
· Curiosidad: Madrid y Barcelona quedarán justo fuera de la banda de totalidad, viendo un eclipse parcial muy profundo (95-99%).
El eclipse solar total del 12 de agosto de 2026 será visible en varias ciudades de España, incluyendo A Coruña, Oviedo, León, Bilbao, Zaragoza y Palma, entre otras.
Detalles del Eclipse.
Tipo: Eclipse solar total, el primero visible desde la Península Ibérica desde 1905.
Duración: La fase total del eclipse durará menos de 2 minutos en la mayoría de las ciudades, siendo Oviedo la que tendrá la mayor duración, alcanzando 1 minuto y 48 segundos.
Ciudades Principales para la observación:
El eclipse cruzará España de oeste a este, y las siguientes ciudades estarán en la franja de totalidad:
A Coruña: Inicio a las 19:31 horas.
Oviedo: Fase más intensa del eclipse.
León, Bilbao, Zaragoza, Valencia, y Palma: También podrán observar el fenómeno en su totalidad.
Recomendaciones:
Seguridad: Es crucial usar gafas homologadas para observar el eclipse y no mirar directamente al sol sin protección adecuada. Se recomienda adquirir gafas en puntos de venta autorizados.
Condiciones Climáticas: Al ser en verano, hay buenas posibilidades de cielos despejados, lo que facilitará la observación del fenómeno. Este evento astronómico es una oportunidad única para disfrutar de un espectáculo natural impresionante, así que asegúrate de estar en una de las ciudades mencionadas para vivirlo al máximo.
1️⃣ Protección obligatoria
Nunca mires directamente al Sol sin gafas certificadas ISO 12312-2, excepto durante los breves minutos de totalidad en 2026 y 2027.
2️⃣ Ubicación estratégica (2026)
Busca horizonte oeste despejado: el Sol estará muy bajo al atardecer.
3️⃣ Planificación
Sin duda, será una oportunidad única para vivir uno de los fenómenos naturales más impresionantes del cielo.
Reserva alojamiento con antelación si viajas a la franja de totalidad — se espera gran afluencia de visitantes.
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En este vídeo se explica por qué el eclipse total de Sol de 2026 es un evento histórico, qué veremos durante la totalidad y por qué millones de personas viajan por el mundo para observar un eclipse solar total.
Terraza de café por la noche: ¿Pintó Van Gogh su propia versión de la Última Cena?
Terraza de café por la noche, Place du Forum, Arlés.Vincent Van Gogh (1888).
81 x 65,5 cm. Museo Kröller-Müller, Otterlo, Holanda.
La Última Cena. Leonardo da Vinci (1495/98) 880 x 460 cm. Santa Maria delle Grazie, Milán
Realizada en Arles, en 1888, "Terraza de café por la noche" es una de las pinturas más célebres de Vincent Van Gogh.
La obra denota cierto optimismo, no muy usual en las obras del genio holandés, con la gente recorriendo las calles y los comensales disfrutando de una velada nocturna en un café de la ciudad de Arlés, aquella ciudad de la Provenza, en el sur de Francia, que el artista había elegido para alejarse del agobiante ambiente parisino.
Van Gogh, pretendía en esta pieza, como le expreso en una carta a su hermana Willemie, "pintar la noche como nadie hasta ahora la había pintado". Pero no son las cuestiones técnicas las que vamos a tratar en esta publicación, sino una "hipótesis", sin dudas mucho más polémica.
En el año 2015, el investigador independiente Jared Baxter, expresó al conocido períodico en línea Huffington Post, que la obra de Van Gogh podría ser una representación de la Última Cena.
¿Cuáles serían las bases sobre las que se apoyaría para sustentar esta hipótesis?
En realidad, si observamos el cuadro a la luz de este enfoque, las mismas serían bastante evidentes: En primer termino se observa una figura central, vestida de blanco (un mesero), que con su cabello largo, representaría la clásica imagen de Cristo en el arte occidental. Justo detrás de él la ventana formaría una cruz.
Rodeando a esta figura, encargada de repartir los alimentos (el pan y el vino), se cuentan exactamente doce personas (¿los discípulos de Cristo?), y uno de ellos, de pie, separado y alejándose (¿la traición de Judas?). Incluso, la figura de color amarillo que transita por la calle, es asociada por Baxter a un "ángel" que estaría presenciando la escena, al igual que los otros dos personajes (también espectadores dorados) que se encuentran sentados al fondo del café. Hay que tener en cuenta, además, que desde la Edad Media lo sagrado en el arte se representaba con el color dorado.
Van Gogh, el hijo mayor de un pastor de la Iglesia Reformada Holandesa, le escribía para entonces a su hermano Theo: "Tengo una necesidad tremenda de, debo decir la palabra, religión”....
¿Solo casualidades?, ¿una visión sesgada de un investigador contemporáneo? o el genio holandés, ¿por qué no?, como tantos grandes artistas a través de la historia, quiso también representar, a su modo, y a fines del siglo XIX, su propia versión de la Última Cena.
Precioso canto de jilguero puro. Hacer clic sobre la imagen escuchar el canto
El canto de los pájaros constituye mucho más que un elemento decorativo o ambiental. Se configura como un motivo estructural y simbólico que articula la reflexión central del texto: la tensión entre amor y violencia, libertad y encierro, armonía y guerra. A través del canto, la autora construye un lenguaje alternativo, puro y universal, que contrasta con la dureza del contexto histórico en que se sitúa la narración.
Desde las primeras páginas, el canto aparece asociado a la capacidad de comunicación. Cuando María pregunta si los pájaros hablan entre ellos, la respuesta de Hernando sugiere que, al menos, se entienden. Esta afirmación introduce la idea de que existe un tipo de lenguaje no verbal, basado en la sensibilidad y la observación, al que solo pueden acceder quienes saben escuchar. El canto se convierte así en símbolo de una comunicación auténtica, ajena a los conflictos humanos y a las divisiones impuestas por la guerra.
Canto de los páparos en el bosque
En la leyenda del príncipe Hassán, el canto adquiere una dimensión formativa. El joven, encerrado en la torre de la Alhambra, halla en la contemplación y en la escucha de las aves un consuelo frente a la soledad. No se trata de un aprendizaje mágico o inmediato: la comprensión del lenguaje de los pájaros es fruto de la observación constante y de una disposición interior abierta a la naturaleza. El canto funciona aquí como puente entre el encierro físico y la libertad espiritual. Aunque prisionero, Hassán logra trascender su confinamiento mediante la armonía sonora del mundo natural.
El episodio culminante del relato refuerza este simbolismo. Cuando las aves se congregan y entonan su canto para hechizar al carcelero, la música se transforma en fuerza colectiva. La armonía sustituye a la violencia y logra aquello que la fuerza no podría alcanzar: la liberación del príncipe. El canto, convertido en melodía unitaria, desarma la vigilancia y suspende momentáneamente la lógica del poder. De este modo, la autora contrapone la música —expresión de belleza y comunión— a la coerción representada por el encierro.
No obstante, el desenlace introduce un matiz trágico. En la escena final de las palomas, el canto desaparece casi por completo y es sustituido por gestos silenciosos de afecto y desesperación. La muerte violenta interrumpe la armonía natural, y el silencio posterior intensifica el dramatismo del episodio. La ausencia de canto subraya la irrupción de la guerra en el ámbito de la inocencia y evidencia la fragilidad de la belleza frente a la brutalidad humana.
Canto de la Alondra de Eurasia – Melodía Natural al Amanecer
En definitiva, el canto de los pájaros en El lenguaje de las aves funciona como símbolo de amor, libertad y entendimiento profundo. Frente a la violencia del mundo exterior, la música de las aves representa una forma superior de comunicación y de vínculo. Sin embargo, la obra no ofrece una visión ingenua: la armonía puede ser quebrada por la violencia, aunque su significado perdure como ideal. Así, el relato propone una reflexión ética y estética sobre la necesidad de escuchar —no solo los sonidos de la naturaleza, sino también aquello que, en medio del conflicto, aún habla el lenguaje del amor.
Precioso y valioso comentario de Pedro A Montoro dijo:
Es una metáfora de la libertad: Ver a un pájaro en una rama, invisible entre las hojas, pero llenando el espacio con su canto, es una imagen poderosa de libertad. No cantan para nosotros, cantan porque es su naturaleza, porque existen. Y ese canto despreocupado es un pequeño recordatorio de la belleza de lo simple.
“El cant dels ocells” es una canción popular tradicional catalana que Casals adaptó para violonchelo y convirtió en un símbolo universal de paz y libertad. Durante su exilio tras la Guerra Civil española, solía interpretarla al inicio de sus conciertos como un homenaje a su tierra y como mensaje humanista.
Para mi era imprescindible incluirla en éste artículo.
Pau Casals - El canto de los pájaros (el cant dels ocells)
Un estudio encargado por la Generalitat certifica que el arquitecto modernista diseñó este edificio pensado para albergar a los técnicos de una mina en la localidad de la Pobla de Lillet. Chalé de Catllaràs, construido en medio del bosque en la comarca del Berguedà,.
Un estudio encargado por el Departamento de Cultura de la Generalitat de Catalunya ha confirmado de forma “objetiva e inequívoca” que el Chalé del Catllaràs, situado en La Pobla de Lillet, en la comarca del Berguedà, es obra de Antoni Gaudí. Hasta ahora, la autoría del edificio era considerada una hipótesis ampliamente aceptada, basada en la relación entre el arquitecto y el industrial Eusebi Güell, mecenas y protector de Gaudí, quien habría encargado el diseño del alojamiento para los ingenieros de una mina cercana a su fábrica de cemento.
La investigación ha sido liderada por Galdric Santana, director de la Cátedra Gaudí de la Universitat Politècnica de Catalunya - BarcelonaTech (UPC), y es el resultado de dos años de análisis documental, estudios gráficos y comparativas arquitectónicas. El trabajo demuestra que el edificio, construido entre 1901 y 1908 en un entorno boscoso del prepirineo catalán, incorpora técnicas y metodologías características del arquitecto.
Entre los elementos que vinculan claramente el chalé con Gaudí destacan varias soluciones constructivas singulares. Se ha identificado el uso de una bóveda de rincón de claustro anexa al edificio —hoy desaparecida—, así como la disposición de los accesos entre habitaciones mediante distribuidores colocados a 45 grados, una organización espacial poco habitual. Además, uno de los aspectos más relevantes es la presencia de un arco que aparenta ser parabólico o catenario, pero que en realidad responde a una “funícula calculada”, diseñada específicamente para soportar el peso de los dos pisos del inmueble. Este recurso estructural era innovador y atrevido para la época.
El estudio, la audacia técnica de Gaudí generó desconfianza entre quienes ejecutaron la obra, lo que provocó modificaciones respecto al proyecto original, como la incorporación de muros de carga adicionales para reforzar la estructura. Aunque se respetaron en gran medida el trazado y la distribución, estos cambios explicarían por qué Gaudí nunca reivindicó oficialmente la autoría. En aquel período era habitual que los arquitectos no firmaran obras que no se ejecutaban fielmente según sus planos. La ejecución material del chalé pudo haber sido dirigida por Juli Batllevell, colaborador habitual del arquitecto.
El edificio fue concebido para alojar a ingenieros ingleses que trabajaban en las minas del Catllaràs, cuya producción abastecía la fábrica del Clot del Moro, propiedad de Güell y considerada la primera fábrica de cemento portland del Estado. El encargo se desarrolló en un entorno natural sin restricciones urbanísticas, lo que, según Santana, permitió a Gaudí trabajar con plena libertad creativa. Aunque pueda considerarse una obra menor dentro de su producción, el chalé sintetiza su forma de entender la arquitectura y refleja su pensamiento estructural y su visión moderna.
El alcalde de La Pobla de Lillet, Enric Pla, ha celebrado que el estudio haga “justicia” y confirme lo que tradicionalmente se había transmitido en el municipio. El vínculo histórico de Gaudí con la localidad se mantiene vivo, incluso con testimonios gráficos que muestran al arquitecto visitando el pueblo acompañado de Güell. Para muchos vecinos, el chalé forma parte de la memoria colectiva, ya que durante años fue utilizado como casa de colonias.
El chalet muestra el característico estilo naturalista de Gaudí, con formas inspiradas en plantas y animales, y presenta arcos apuntados que recuerdan a su posterior obra maestra, la Sagrada Familia. Aunque Gaudí diseñó los planos iniciales, no supervisó la construcción, que se desvió de su visión original.
Actualmente, el Ayuntamiento, propietario del inmueble, planea convertirlo en un refugio de montaña con el objetivo de garantizar su conservación y gestión pública, asegurando al mismo tiempo que sea visitable tanto por turistas como por los propios habitantes del municipio. Con esta confirmación oficial, el Chalé del Catllaràs pasa a integrarse plenamente en el catálogo reconocido de obras de Gaudí, reforzando el valor patrimonial y cultural de la comarca del Berguedà.