Este dicho popular hace referencia a una de las primeras señales de la llegada de la primavera: la floración de los almendros. Sin embargo, este fenómeno no se produce siempre en las mismas fechas.
La aparición de las flores depende en gran medida del clima durante las primeras semanas del año. Cuando el invierno es suave y predominan las masas de aire templado, los almendros adelantan su floración, de modo que en algunos años ya pueden observarse árboles en flor a mediados de enero.
Por el contrario, si el mes de enero registra temperaturas bajas y se producen episodios prolongados de aire frío, el desarrollo de las yemas se ralentiza. En estos casos, la floración se retrasa y puede tener lugar a finales de febrero o incluso bien entrado el mes de marzo.
En las últimas décadas, el estudio de la floración de los almendros ha adquirido un interés especial, ya que los cambios en el calendario de floración pueden estar relacionados con el cambio climático. El aumento progresivo de las temperaturas medias provoca que los inviernos sean cada vez más suaves, lo que favorece floraciones más tempranas.
Por ello, la observación de estos árboles no solo tiene un valor paisajístico o cultural, sino también científico, ya que permite analizar cómo las variaciones climáticas afectan a los ciclos naturales de las plantas.
Y ya que hablamos de San Valentin (14 febrero Día de los Enamorados).
Carta de un enamorado
Buenos días cielo.
Te deseo todo lo que haga justicia a tu oír paciente, a esa capacidad tan tuya de escuchar sin prisa, sin juicio, con el corazón abierto. Gracias por cada conversación en la que me has regalado tu tiempo, por cada silencio compartido que decía más que mil palabras. Ojalá la vida te devuelva multiplicada esa generosidad con la que siempre sabes estar.
Te deseo lo que merecen tu bella alma y tu voz en calma. Que encuentres personas que sepan reconocer tu luz, que valoren tu bondad y que cuiden tu sensibilidad como el tesoro que es. Que nunca te falten motivos para sentir orgullo de quien eres y de todo lo que construyes con tu esfuerzo y tu ternura.
Y, sobre todo, deseo que tu risa sea siempre tu compañera. Que no se apague, que no se esconda, que siga llenando espacios y corazones como lo hace ahora. Porque tu risa no solo habla de felicidad, habla de esperanza, de fuerza, de esa manera tuya de seguir adelante incluso cuando el camino se vuelve difícil.
Gracias por tu amistad. Gracias por estar, por sostener, por celebrar, por comprender. Mi deseo más grande es que la vida te abrace con la misma calidez con la que tú abrazas a los demás.
Todo aquello que esté a la altura de tu franca sonrisa, de esa que aparece sin máscaras y logra aliviar incluso los días más grises. Deseo para ti alegrías sinceras, abrazos que reconforten y caminos que te sorprendan con cosas buenas.
Gliese 887 es la décima estrella más cercana al Sol podría "favorecer" el desarrollo de vida, al haber tenido más tiempo para evolucionar
En junio de 2020, se descubre la estrella Enana Roja GJ887 que está a 11 "años luz" de distancia y por lo tanto está lejísimo. Eso explica que no se haya descubierto junto a sus 2-3 planetas, hasta ahora.
-Hablando de Universo hay 2 tipos de "años"
1.-"Años", que sirven para indicar TIEMPO. Un año son 365 días...
2.-"Años luz", que sirven para indicar DISTANCIA. Teniendo en cuenta que la luz se desplaza a algo menos de 300.000 kms. por segundo, sabiendo el número de segundos que hay en un año y multiplicándolo por 300.000, tendríamos los kilómetros de distancia que corresponden a un "año luz", que son ¡muchísimos!.
Profundizando:
1.-"Años" que indican tiempo. Pongo ejemplos:
.Hace 13.800 millones de años, inicio del Universo, Inflación Cósmica Superveloz y Big Bang.
.Hace 4.500 millones de años, se formaron la estrella Sol y sus Planetas entre ellos la Tierra.
.Hace 4.000 millones de años, impacto entre la Tierra y un planeta del tamaño de Marte y de esa colisión surge la Luna.
.Hace 3.500 millones de años, empezó "la vida" en la Tierra.
.Hace 65 millones de años, el choque de un asteroide con la Tierra junto a violentas erupciones volcánicas, fueron responsables de la desaparición de los Dinosaurios.
.Hace 7 millones de años, aparecieron los primeros Homínidos.
.Dentro de 5.000 millones de años, la estrella Sol explotará y con ella desaparecerá nuestro mundo.
2.-"Años luz", que indican distancia. Pongo ejemplos:
.La Luna está a poco más de 1 segundo de un "año luz". Más o menos 380.000 kms. de distancia.
.El Sol está a 8 minutos y 20 segundos de un "año luz". Más o menos 150 millones de kms.
.La estrella más cercana al Sistema Solar es la Próxima Centauri y está a 4,2 "años luz" de distancia.
.La estrella GJ887 descubierta ahora y sus planetas, están a 11 "años luz" de distancia.
.La Galaxia más cercana a la Vía Láctea es Andrómeda y está a 2 millones y medio de "años luz" . Es ¡¡escalofriante!!
UNIDADES DE MEDIDA DISTANCIA (LONGITUD):
Cuadro resumen
1 U.A. ( unidad astronómica) ……
150 Millones Km. Es la distancia de la Tierra al Sol
1 año luz ( a.l.) ……………. ...........................9,5
Billones de Km. Distancia que recorre la luz en 1 año
1 parsec ( pc) …………………...........................3,26 años
luz . Aproximadamente 30,9 billones de Km
1 Mega parsec ( 1 Mpc) ………………….... 1 Millon de parsec
DISTANCIAS
Tierra a la Luna …………………………….
384.000 Km.
Tierra al Sol …………………………………. 1
U.A.
Tierra a Alpha Centauri, la
estrella más cercana …….. 4,28 años luz
A Andrómeda la galaxia más
cercana 0,7 Mpc.
DIAMETROS
Luna ………………………………………………. 3.476 Km
Tierra ……………………………………………… 12.670
Km
Sol ………………………………………………….
1.400.000 Km
Sistema Solar ………………………………… 1 mes
luz . Aproximadamente 0,8 Billones de Km
Vía Láctea …………………………………… 100.000
años luz
Universo visible
…………………………….93.000 millones de años luz
¡¡¡Y estamos en “expansión”!!!
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Una enana roja es un tipo de estrella que pertenece a la secuencia principal de estrellas. Está en una fase estable de fusión nuclear en su núcleo. Estas estrellas son más pequeñas, más frías y menos luminosas que el Sol. Aunque las enanas rojas son las estrellas más comunes en el universo, son difíciles de observar a simple vista debido a su baja luminosidad
La Revoltosa es un sainete lírico-costumbrista de un acto ambientado en un patio de vecinos madrileño de finales del siglo XIX. La obra retrata, con tono humorístico y realista, la vida cotidiana de una comunidad humilde que convive entre chismes, celos y rivalidades amorosas.
La protagonista es Mari Pepa, una joven planchadora recién llegada al patio. Su belleza y carácter despiertan la admiración de los hombres y la envidia de las mujeres del vecindario. Los vecinos —Tiberio, Atenodoro y otros hombres casados— la rondan constantemente, lo que provoca discusiones en sus respectivos matrimonios. Las esposas, hartas de la situación, la consideran responsable del comportamiento de sus maridos, aunque en realidad Mari Pepa no corresponde a ninguno de ellos.
El principal conflicto gira en torno a la relación entre Mari Pepa y Felipe, un joven vecino que presume de ser el único hombre inmune a sus encantos. Sin embargo, esta actitud no es más que una fachada: Felipe está profundamente enamorado de ella. Por su parte, Mari Pepa también siente amor por Felipe, pero ambos son orgullosos y prefieren fingir indiferencia antes que reconocer sus verdaderos sentimientos. Para provocarla y ocultar sus celos, Felipe se pasea con otras chulapas, lo que despierta el enfado de Mari Pepa. Así, la pareja mantiene una relación de constantes pullas, reproches y aparentes desprecios que en realidad esconden un amor sincero.
LA REVOLTOSA. Preludio - Ruperto Chapí. Dir.: Enrique García Asensio. Voces para la Paz
En uno de los momentos centrales de la obra, los vecinos se marchan a la verbena, dejando solos a Mari Pepa y Felipe en el patio. Sin testigos, continúan sus discusiones hasta que finalmente reconocen que se quieren. Sin embargo, la reconciliación no es duradera: los celos reaparecen rápidamente cuando Felipe acusa a Mari Pepa de coquetear con otros hombres. Esta escena muestra el carácter impulsivo de ambos y anticipa que su relación estará marcada por continuas disputas, aunque el amor sea verdadero.
Mientras tanto, las mujeres del patio, cansadas de los coqueteos de sus maridos, deciden darles una lección. Idean un plan para hacerles creer que Mari Pepa los ha citado en secreto. Cada hombre inventa una excusa para abandonar la verbena y acudir al supuesto encuentro. Las esposas, fingiendo inocencia, les permiten marcharse, pero los siguen discretamente para sorprenderlos.
Finalmente, el engaño se descubre ante toda la vecindad. Los hombres quedan en evidencia y las mujeres logran escarmentarlos. En medio de la confusión, Felipe, incapaz de seguir ocultando sus sentimientos, declara públicamente su amor por Mari Pepa. Ella, dejando atrás el orgullo, se arroja a sus brazos, sellando así su relación ante todos. La obra concluye con esta declaración amorosa que pone fin, al menos momentáneamente, a los enredos y rivalidades.
En conjunto, La Revoltosa ofrece un retrato costumbrista lleno de humor, música y vitalidad, donde se mezclan lo popular y lo lírico. A través de situaciones cotidianas y personajes reconocibles, la obra refleja la vida del Madrid popular, sus relaciones sociales y las tensiones entre hombres y mujeres, todo ello acompañado por la brillante partitura de Ruperto Chapí, que aporta dinamismo y profundidad emocional a la historia.
Fragmento de la zarzuela "La Revoltosa" del maestro Ruperto Chapí, donde Felipe interpretado por Carlos Marín y Maripepa, María Rodríguez, tratan de arreglar sus diferencias amorosas.
Para los lectores interesados en ver la zarzuela completa, hacer clic en el vídeo
Homenaje de Diego Ruiz Matas, por la tragedia del 18 de enero de 2026,en los campos de batallas de raíles de Adamuz.
Mi querido amigo Gonzalo:
Te escribo de nuevo con mis cosas, con estos textos que no buscan explicar nada, sino decir lo que duele. Esta vez es por Adamuz, por el 18 de enero de 2026, una fecha que ya no se borra.
Es mi homenaje a quienes murieron allí. A los nombres que pronto se convierten en números. A los que acaban siendo chivos expiatorios de un olvido que nadie quiere asumir. Entre ellos había dos personas de Huelva a las que conocía: un matrimonio joven, con toda una vida por escribir, por fotografiar, por compartir. Pensar en lo que no pudieron vivir es una herida que no cierra.
Este lamento te lo envío a ti por tu paciencia y por el afecto que nos tenemos. También lo comparto con gente de Huelva y con quienes sé que esta tragedia ha provocado no solo tristeza, sino rabia. Rabia porque fue evitable. Porque una vez más falló lo esencial: el cuidado de las personas.
Esta vez fue el tren. Otras veces es la droga, o un virus, o una distracción mínima que termina en muerte. Cambia el escenario, pero no el fondo. Siempre la misma sensación de fragilidad, de abandono, de vidas tratadas como daños colaterales.
La muerte atraviesa todo esto. La misma muerte que recorre uno de mis libros no publicados, Ausencias. La misma que deja silencios donde antes había voces, proyectos, amor.
La grabación que acompaña este texto es sencilla, casi desnuda. No tengo más que un micrófono modesto, Audacity y una voz que no presume de nada. Pero es la que tengo, y es sincera. No busca perfección, solo memoria.
Gracias por estar ahí, por leer, por escuchar.
Un abrazo grande.
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Sentido poema homenaje de Diego Ruiz Matas, que sólo pretende expresar lo que siente, por la tragedia del 18 de enero de 2026 en los campos de batallas de raíles de Adamuz.
El puerto de Cádiz visto desde la estación de FFCC en el siglo XIX. Se puede ver la Puerta del Mar
Episodio nacional cómico-lírico-dramático en dos actos.
Libro de Javier de Burgos.
Música de Federico Chueca y Joaquín Valverde Durán.
Se estrenó el de 20 noviembre de 1886, en el Teatro Apolo de Madrid.
La acción se desarrolla en Cádiz en 1812, durante el asedio de las tropas francesas, y las Cortes redactan la primera Constitución Española.
Argumento
Es una historia de amor entre dos jóvenes y el intento de un viejo ridículo de enamorar a la muchacha.
Acto I.
Mientras los gaditanos se preparan para defender la ciudad ante el inminente ataque de las tropas napoleónicas, algunos personajes, Lorenzo y el Rubio entre otros, discuten sobre las posibilidades que tiene la ciudad de sobrevivir al ataque francés.
Al tiempo, la joven y acaudalada Carmen tiene que soportar el asedio de Angustias y don Cleto, que pretenden disuadirla de su intención de casarse con Lorenzo, especialmente el tutor, que desea ser él quien despose a la muchacha.
Aparece el Marqués dando noticias sobre los preparativos de la ciudad: todo el pueblo colabora en preparar fortificaciones y barricadas. Don Cleto reacciona pretendiendo llevarse a Carmen a una casa de campo que posee en las afueras, de esta manera se librará de los avatares y peligros de la batalla.
Mientras Curra y el Rubio mantienen una simpática escena de amor, don Cleto abandona Cádiz en una calesa para organizar la huida de Carmen, quien se ve obligada a buscar refugio en casa del Marqués, tío de Lorenzo, que trata de disuadirla de que no se marche.
La llegada de soldados de refuerzo a la ciudad es providencial, con ellos viene Fernando; don Cleto, que no ha llegado muy lejos porque el Rubio, sospechando lo que tramaba, ha hecho volcar la calesa, es detenido y el pueblo celebra con alegría la aparición de los soldados.
Acto II.
Los gaditanos celebran que las fuerzas de Napoleón no pueden ni siquiera acercarse a la ciudad. A los festejos asisten las tropas inglesas a las que los gaditanos agradecen su apoyo. Don Cleto continúa pensando en su plan de escapar, mientras Fernando y Lorenzo comentan sus respectivas intervenciones en la guerra.
La desaparición de Carmen y su tutor inquieta a todos los protagonistas que se lanzan en su busca, mientras el pueblo, en un vistoso cuadro, canta a la recién proclamada Constitución, conocida como “La Pepa”.
Lorenzo y Fernando encuentran a don Cleto y a Carmen, éste intenta convencerla de que acepte su ofrecimiento de escapar, porque según él, la suerte de la ciudad está decidida: será invadida por los franceses. Pero se equivoca; Fernando y Lorenzo detienen a don Cleto, mientras el pueblo celebra y festeja su victoria sobre los invasores.
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¡Vaya una Jarana! (Introducción y diana de Cádiz) | Canción de la Resistencia Anti-Napoleón en Cádiz
Pasodoble de Cádiz - Federico Chueca
Para los lectores que les guste la zarzuela, y gocen de tiempo, en el siguiente vídeo la pueden ver completa.
Seguro que al leer el titular alguno ha pensado: 'A este se le ha ido el santo al cielo' o que se me cae la baba con mi pueblo y me he puesto tierno de más. Y qué quieren que les diga, puede que algo de eso haya; uno no puede evitar que el corazón tire para casa.
Pero cuando digo que Santa María es hermosa, no es por decir una tontá. No lo digo solo por nuestra piedra roja, que al sol de una tarde de verano se pone como un ascua —parece que fuera a prenderle fuego al barrio entero—, ni por el torreón que nos guarda las espaldas desde hace una pechá de años, vigilándonos con el celo de un sereno eterno.
Es que esto es nuestro, y como lo nuestro, ¡no hay ná! Por eso les invito a echar un rato conmigo, para que vean que estas cosas, más que contarlas, hay que sentirlas.
Digo que es hermosa porque sus paredes custodian el inventario de nuestros secretos, el eco de los rezos y el pulso mismo de la vida de Alcázar. Es hermosa porque nos ha visto gatear y nos despide en el último viaje; nos ha consolado en las malas y nos ha servido de plaza en las buenas. Así que, de vecino a vecino, no vengo a soltarles un sermón ni a aburrirles con legajos de archivo, sino a contarles por qué esta casa nuestra, después de ocho siglos, sigue conservando intacta su belleza. Esto es lo que me sale del alma…
A veces cruzamos el umbral con el paso acelerado sin reparar en que esos muros han aguantado carros y carretas para que hoy estemos tan anchos nosotros aquí. Me contaba mi abuelo que, en los días de aire fuerte —de esos que solo tenemos en la Mancha, que te vuelan hasta las ideas—, parecía que el Torreón del Gran Prior nos vigilaba con más brío, como diciendo: "No os apuréis; si yo no me muevo con este vendaval, vuestras penas tampoco os van a tumbar".
Por eso, no quería escribir letras que sonaran a hueco, sino rendir homenaje a la fe de la gente llana: a nuestros mayores, que se dejaron el lomo en el campo, en el sector ferroviario o donde hiciera falta, y a los zagales y zagalas que ya asoman la cabeza con toda la ilusión del mundo.
Santa María no se explica sin sus bautizos, bodas y sus silencios finales; pero, sobre todo, no se entiende sin el cariño de cada uno de ustedes. Vaya desde aquí un brindis por quienes han mantenido esta lumbre encendida para que no se nos apagara el alma.
Ochocientos años se dicen pronto, pero ¡madre mía de mi vida!, ¡anda que no ha llovido y pedrisqueado desde entonces! La parroquia llega a este aniversario redondo porque ha sabido ser, a la vez, cepa vieja y sarmiento nuevo. Y es que, para que algo dure una eternidad, debe saber mudar la piel sin perder el norte.
Aquí lo que de verdad sujeta los muros no es solo la cal y la arena —que, como nosotros, alcazareños, se hacen más fuertes cuanta más intemperie aguantan—, sino ese querer de buena cepa, firme como el tronco de una encina. Santa María es nuestro sitio para todo. Al empujar la puerta de cuarterones, te recibe ese aroma a incienso que es como el perfume de la memoria; un olor que te serena el pulso y te susurra que, por fin, has dejado las prisas en la calle.
Las velas encendidas te guían como estrellas humildes hasta el banco. Al verlas parpadear, te das cuenta de que aquí la soledad no tiene sitio; cada llama es el suspiro de un vecino y una invitación a soltar la carga, a bajar las pulsaciones y a entender que, en esta penumbra bendita, hasta la pena más negra encuentra su rincón de luz. En ese momento, parece que el reloj del Ayuntamiento deja de dar los cuartos, que el jaleo del conjunto palacial se queda al otro lado y que, por fin, uno puede respirar hondo.
La presencia de Dios en este lugar se siente de verdad; no es una estatua lejana, es un abrazo que te reconforta por dentro. Recuerdo lo que nos dijo el párroco al despedir a nuestro amigo Antonio: “Mientras el mundo corre de un lado para otro, nosotros tenemos aquí nuestro refugio. El dolor de perder de un ser querido solo se alivia con la esperanza de la resurrección que nos prometió Jesús; y con esa fe nuestra, tan de aquí, que nos hace creer que un día nos volveremos a juntar todos allá arriba, porque la vida siempre le acaba ganando la partida a la muerte”.
Ese milagro de encontrarnos en familia no cae del cielo solo, sino que se amasa día a día. Ahí es donde reluce la labor de nuestros sacerdotes, con don Javier a la cabeza, que se ha ganado a pulso ser ese pastor que todos conocemos. Al Padre no hace falta pedirle cita; te lo encuentras por la calle, se para, te pone la mano en el hombro y con un “¿Cómo va eso, vecino?” ya sientes que te ha escuchado el alma entera. Está siempre al quite, demostrando con esa cercanía tan suya que, para ser guía de una parroquia, primero hay que ser uno más de nosotros.
Da gloria ver la buena armonía que reina entre las cofradías, la catequesis y cada uno de los grupos parroquiales; ese sentir de una comunidad que rema unida y a una, con el empeño de que todo aquel que asome por la puerta se sienta entre los suyos desde el mismo segundo en que pone el pie dentro. Es, en definitiva, la casa donde no hay forasteros, porque se acoge al que llega con el corazón abierto y la mano tendida.
Es el orgullo de saber que aquí duerme la partida de bautismo de Miguel de Cervantes, un tesoro que se custodia con el cariño de un pueblo. Pero es, por encima de todo, la devoción a nuestra Virgen del Rosario; ella es la que siempre está ahí para dar el empujón cuando la vida viene de nalgas. Y qué decir de nuestro Cristo Yacente… hay que verlo en su penumbra. Parece que en su descanso te busca con una ternura que te traspasa; no necesita mover los labios para que lo sientas hablándote directo al corazón.
¿Cómo estará el templo dentro de otros ochocientos años? Pues miren, si hoy le echamos coraje y juntamos la sabiduría de los viejos con las ganas de los que vienen, el futuro de Santa María va a ser un asombro de luz. Lo que seguirá firme en el año 2826 será ese vínculo inquebrantable, porque lo nuestro es una fe de piedra roja que no se rinde ni a tiros.
Ochocientos años no son nada cuando es la fe de un pueblo la que sostiene los muros; es el cariño de los vecinos el que mantiene la puerta abierta de par en par para que cada persona sienta que ha llegado, por fin, a su propia casa.
Santa María, lo dicho: ¡qué hermosa eres!
En Alcázar de San Juan, la Iglesia de Santa María la Mayor es mucho más que un templo: es el corazón histórico y espiritual de la ciudad. Construida sobre un antiguo templo romano, transformada en mezquita durante la época árabe y reconvertida en iglesia tras la Reconquista, guarda vestigios de todas las culturas que pasaron por Castilla-La Mancha. Destaca el impresionante Camarín de la Virgen del Rosario, joya barroca que maravilla a todos los visitantes. Declarada Bien de Interés Cultural y próxima a celebrar su octavo centenario, Santa María la Mayor es una parada imprescindible para conocer la historia viva de Castilla-La Mancha.
El efecto que produce la lluvia cuando cansina e impertinentemente no cesa… y es como si el día no fuese a avanzar nunca, porque esta lluvia, con su sordo machaqueo, lo enmarca todo en un bajo y continuo gris que no se acaba. Cada vez el día es más gris y es más lluvia… y este peso, -fascinantemente rítmico- por leve que sea, agacha y acobarda y, como quien no quiere la cosa, está acabando por agotarme.
Cielo a corderos, agua a calderos.
Predicción meteorológica popular española que indica que cuando el cielo presenta nubes blancas, pequeñas y esponjosas —altocúmulos, llamados “corderos” o “borregos”—, es señal casi segura de que lloverá intensamente, en gran cantidad, a calderos.
Estos recuerdos surgen al pasear por las calles de mi pueblo —siempre seductoras— bajo una lluvia ligera: un precioso reencuentro con sensaciones tan familiares, acompañadas de una dulce melancolía y de recuerdos juveniles. Todo ello se sitúa a caballo entre la felicidad y el dolor y, al abrir el paraguas, ese instante, resulta alucinante.
Al contemplar a algunas jóvenes paseando, con sus risas, aparece la luminosidad; la oscuridad se vuelve entonces más liviana. Me invade una sensación que quisiera describir y no puedo: me exige un esfuerzo inmenso, como si las palabras llegaran siempre un instante tarde.
Lo sorprendente es que la llevo incrustada en la mente desde hace muchos años, quizá desde la infancia; sus orígenes son dudosos y no logro comprenderlos. Esa sensación regresa, la vivo de nuevo, y se mezcla con recuerdos sin lugar ni tiempo, que no sé de dónde vienen. Y, sin embargo, en el fondo siento una impresión serena, hondamente agradable.
Aún llueve fuera, un poco más fuerte. Pequeños riachuelos plateados serpentean por la acera. Mis piernas vuelven a chapotear en los espejos de agua del suelo. Y en unos segundos acuden a mi memoria romanos y árabes, que contemplaron y respiraron, como yo ahora, esta misma sensación, serena y placentera en días iguales.
Hacer clic sobre la imagen para visualizar el vídeo,
y escuchen el sonido de la lluvia, es un remanso de paz
como escribe uno de nuestros lectores.
Realización del vídeo con fotografías tomadas de internet
Las marismas que rodean el Guadalete antes de su desembocadura, en El Puerto de Santa María, estas marismas están funcionando como gigantescas esponjas de agua que absorben toda la energía torrencial de agua y, cuando baje la marea, se vaciarán perfectamente, reduciendo el impacto y permitiendo que en la Ciudad de El Puerto de Santa María, las calles, los comercios, las casas de los vecinos no se inunden.
Nikolái Alekséievich Kasatkin pintor ruso; considerado uno de los fundadores del realismo social
De 1873 a 1883, estudió en la Escuela de Pintura, Escultura y Arquitectura de Moscú con Vasili Perov e Illarión Pryánishnikov. Al graduarse, recibió una medalla por su cuadro Mendigos en la puerta de la iglesia.
En 1891, comenzó a exponer con los Peredvízhniki y, de 1894 a 1917, fue profesor en su alma mater. Durante treinta años, a partir de 1883, trabajó con Iván Sytin, proporcionando ilustraciones para su popular almanaque/calendario y enseñando litografía.También colaboró en "La gran reforma", una enciclopedia que celebraba el quincuagésimo aniversario de la "Emancipación", y en una colección llamada "La historia de Rusia en imágenes".
En 1903, se convirtió en miembro de la Academia Imperial de las Artes Participó en la Exposición Universal (1900), donde ganó una medalla de plata, y la Exposición de la Compra de Luisiana (1904), entre otras. Al año siguiente produjo una serie de obras inspiradas en la Revolución de 1905.
Después de la Revolución de Octubre, su escuela fue cerrada y luego incorporada a "Svomas" como el "Segundo Estudio de Arte Libre". Sin embargo, siguió enseñando para el Departamento de Educación del Consejo del Distrito de Sokólniki. En 1923, tras la Guerra Civil, fue nombrado primer "Artista del Pueblo de la República" y se convirtió en miembro de la Asociación de Artistas).
En 1924, viajó a Inglaterra para documentar la vida del proletariado de ese país. Dos años más tarde, realizó retratos para el "Museo de la Revolución" (desde 1998, el "Museo Estatal Central de Historia Contemporánea"). Se lo considera uno de los precursores del realismo socialista en las artes y a veces se lo llama el "Gorki de los pintores".
En 1956, la Unión Soviética lo honró con un sello postal conmemorativo de 40 kopeks.
Murió repentinamente mientras hacía una presentación de su último cuadro en el citado museo., a la edad de 71 años. Una calle de Moscú lleva su nombre.
Análisis del cuadro: El silencio después del regreso: una lectura de ¿Quién? (1897)
¿Quién? 1897
¿Quién?, pintada por Nikolay Kasatkin en 1897, pertenece a esa rara categoría de imágenes que no se imponen: se quedan. Nos obligan a bajar la voz interior y a mirar con una atención casi incómoda, como si estuviéramos presenciando algo que no nos corresponde del todo.
La escena es sencilla en apariencia. Un hombre regresa a su hogar después de una larga ausencia. Sin embargo, lo que encuentra no es un lugar reconocible, ni una vida que pueda retomarse. El pasado, tal como lo recordaba, ya no existe. Kasatkin no pinta el antes ni el después: pinta el instante exacto del descubrimiento, ese punto suspendido en el que la realidad se revela sin adornos.
Lo verdaderamente poderoso de la obra no es el hecho del dolor, sino la manera en que ese dolor es sostenido. El protagonista podría reaccionar con ira, con reproche o con violencia moral. Tendría motivos. Pero Kasatkin elige mostrarnos otra cosa: la contención. El momento en que un corazón roto decide no multiplicar el daño. En lugar de juicio, aparece la comprensión; en lugar de exigencia, una forma silenciosa de amor que duele, pero no hiere.
Ese gesto —mínimo, casi invisible— es el centro moral del cuadro. La dignidad no se presenta como orgullo ni como victoria, sino como renuncia: la renuncia a devolver al mundo el sufrimiento recibido. En ese sentido, ¿Quién? no es solo una escena doméstica, sino una reflexión profunda sobre la ética de la compasión.
Kasatkin, fiel a su sensibilidad social, nos recuerda que el verdadero conflicto humano no siempre se libra en grandes gestos o decisiones épicas. A veces ocurre en habitaciones pequeñas, en miradas que evitan convertirse en acusación, en silencios que pesan más que cualquier palabra. El hombre del cuadro no huye ni destruye; permanece. Y en esa permanencia hay un acto de valentía poco reconocido.
Hay obras que no buscan deslumbrar, sino detenernos.
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Otras obras del autor:
Buen Abuelo
Desnudo de mujer
Familia de clase trabajadora
Pobres agotados recogen carbón en una mina
Mujer minera
Mujer apoyada en una valla
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Pintor, ilustrador-grabador y escultor francés. Se formó con Jules Potier y Léon Cogniet, desarrollando desde muy temprano un estilo personal basado en la precisión extrema y el gusto por el detalle minucioso. Sus primeras obras, de pequeño formato, presentan composiciones densas y casi miniaturizadas, centradas en objetos y figuras tratados con notable virtuosismo técnico.
General Desaix y el campesino
Su trabajo se inspira en la pintura holandesa y flamenca del siglo XVII —especialmente en artistas como Gabriël Metsu y Gérard ter Borch—, así como en la tradición francesa representada por Chardin, Greuze y Gravelot, y en la estética del teatro romántico contemporáneo. Debutó en el Salón de París en 1834 con Ciudadanos flamencos, iniciando una exitosa carrera centrada en escenas de género ambientadas en el siglo XVII, reconocidas por la fidelidad histórica en la representación de trajes, armas y accesorios.
Amantes de la pintura (con el gusto del siglo XVIII)
Aunque realizó retratos y algunas escenas de temática militar contemporánea, Meissonier destacó especialmente por sus pinturas de historia, en particular las dedicadas a la figura de Napoleón Bonaparte. Para la elaboración de estas composiciones recurría a esculturas en cera de personajes y caballos, que utilizaba como modelos tridimensionales.
Viajando contra el tiempo. Cobre y madera
A partir de la década de 1840 alcanzó una enorme popularidad entre la burguesía y la aristocracia, convirtiéndose en uno de los artistas más cotizados de su tiempo. Ocupó cargos institucionales de gran relevancia: fue miembro y presidente de la Academia de Bellas Artes, presidió el jurado de la Exposición Universal de París de 1889 y recibió la Gran Cruz de la Legión de Honor.
Campaña de Francia, pintado en madera
Pese a su éxito oficial, su obra fue duramente criticada por escritores como Baudelaire y Balzac, y por artistas de generaciones posteriores como Degas o Toulouse-Lautrec, quienes la consideraron representativa del gusto conservador de las élites. Las críticas se intensificaron tras su negativa a permitir la participación de Gustave Courbet en el Salón de 1872. En sus últimos años se fue alejando progresivamente del Salón oficial y, en 1890, organizó junto a Puvis de Chavannes una secesión conocida como el grupo de los Independientes.
Retrato ecuestre de Napoleón
Aquí les propongo un par de vídeos para que admiren su obra:
La obra de Jean Louis Ernest Meissonier- Episodio 1
Se especializó en la pintura de historia de temática militar y es famoso por sus representaciones de Napoleón, sus ejércitos y los temas militares
Detalle de 'Las lanzas' (1894-1954), de Diego Velázquez. / ALBERTO OTERO HERRANZ
El Museo del Prado ha sacado a la luz una parte poco conocida de su historia: su archivo fotográfico. Aunque el Prado es universalmente conocido por sus pinturas, en sus depósitos se ha conservado durante más de siglo y medio un importante conjunto de fotografías que documentan tanto las obras como la vida del museo. Este fondo, reunido de manera progresiva y sin una intención inicial expositiva, se presenta ahora por primera vez en una muestra dedicada exclusivamente a la fotografía: El Prado multiplicado, abierta al público hasta el 5 de abril.
Una de las obras centrales de la muestra es Las lanzas de Diego Velázquez, de la que se exhiben múltiples reproducciones realizadas a lo largo del tiempo. Algunas de estas imágenes eran adquiridas por los visitantes como recuerdo, mientras que otras se utilizaban con fines educativos y de investigación. Las copias —realizadas en albúmina, carbón o gelatina— muestran la diversidad de tamaños, procedimientos y usos, y subrayan la función comunicativa de la fotografía aplicada al arte.
Vista de la Galería Central con el acceso al establecimiento para la venta de fotografías José Lacoste y Juana Roig. / CEDIDA
La exposición reúne 44 imágenes seleccionadas de un archivo que supera las 10.000 fotografías, consideradas de gran valor histórico y artístico. Según su director, Miguel Falomir, se trata de una colección extraordinaria que permite comprender cómo se ha construido visual y simbólicamente el Prado a lo largo del tiempo. Las fotografías no solo reproducen las obras maestras del museo, sino que también documentan los espacios, la disposición de las salas y la evolución museográfica de la institución.
Vista de la sala de Murillo José Lacoste (1872-¿?), fotógrafo, y Juana Roig (1877-1941), editora Papel a la gelatina. Firmada. 1902-9 Procede del Archivo del Museo del Prado. (Foto: Museo Nacional del Prado)
El recorrido expositivo comienza con algunas de las primeras fotografías que se mostraron en el museo y propone un paseo visual por las distintas estancias del edificio de Villanueva. A través de estas imágenes, se pone de relieve el papel fundamental de la fotografía como medio de difusión del patrimonio artístico, ya que permitió que fragmentos del museo llegaran a los hogares de personas que nunca lo habían visitado. Esta colección fotográfica es, además, la más joven del Prado. Aunque ya se había mostrado parcialmente en una retrospectiva sobre el grafoscopio en 2004, fue entonces cuando se inició un proceso sistemático de recopilación y catalogación del material, tal como explica la comisaria de la exposición, Beatriz Sánchez.
'Ofrenda a Venus', de Tiziano Hauser y Menet (act. 1890-1996). / CEDIDA
Las primeras campañas fotográficas de las obras comenzaron en la década de 1860, en un contexto técnico muy distinto al actual. Debido a la baja sensibilidad de los procedimientos fotográficos de la época, los cuadros solían trasladarse al exterior para aprovechar mejor la luz natural. Tras la toma, el negativo se procesaba y se obtenían copias positivas que los fotógrafos podían vender en distintos formatos. El análisis de estas prácticas permite a la exposición trazar un discurso sobre la evolución de los materiales y las técnicas fotográficas desde la segunda mitad del siglo XIX hasta la primera mitad del XX.
La infanta Margarita de Austria, de Velázquez Braun (act. 1889-1910). / CEDIDA
Más allá de su interés artístico, estas fotografías ofrecen valiosa información sobre la historia del museo. Permiten observar cómo se colgaban las pinturas de forma muy concentrada en las paredes, el mobiliario y los sistemas de calefacción de la época, o incluso la aparición ocasional de personas en salas que solían fotografiarse vacías. Algunas imágenes fueron tomadas antes de que ciertas obras ingresaran en el Prado, cuando aún pertenecían al Museo de la Trinidad, lo que amplía su valor documental.
Vista de la sala de la reina Isabel junto a una vista actual. Foto: Museo Nacional del Prado.
La difusión de la imagen del Prado fue posible gracias al trabajo de destacados fotógrafos y empresas de proyección internacional, como Juan Laurent, José Lacoste, Braun, Moreno o Anderson. A comienzos del siglo XX, la de la tarjeta postal —favorecida por técnicas de impresión más económicas como la popularización de la fototipia— permitió que las imágenes del museo y de sus colecciones alcanzaran un público mucho más amplio, consolidando una nueva forma de relación entre el arte, la fotografía y la comunicación visual.