19.5.26

La pesca en Gibraltar durante los siglos XVI y XVII y las ordenanzas de 1556


Pesca con jábega (Sáñez Reguart, 1791).

Los Medina Sidonia consolidaron el monopolio atunero mientras Gibraltar castellano impulsaba disputas y explotaba estratégicamente sus caladeros del Estrecho atlántico

El Ayuntamiento gibraltareño reguló la pesca foránea mediante ordenanzas mientras jabegueros malagueños defendían judicialmente sus tradicionales licencias en Gibraltar históricamente

La actividad pesquera en el Gibraltar castellano
El monarca Sancho IV recompensó los servicios del célebre alcaide de Tarifa Alonso Pérez de Guzmán concediéndole en 1295 la exclusividad de la pesca del atún en el litoral atlántico andaluz, regalía que sus descendientes mantuvieron hasta 1817. Pero fue a partir de la definitiva conquista de Gibraltar por los castellanos en 1462 cuando realmente pudo prosperar la explotación de los ricos caladeros en el entorno del Estrecho.

Los Medina Sidonia conservaron sus derechos pesqueros entre el río Guadiana y el límite con la provincia de Málaga, si bien de por medio tuvieron que lidiar con múltiples disputas nobiliarias y procesos ante los tribunales. Sin embargo, nunca calaron almadraba propia en aguas gibraltareñas, como lo demuestra, por ejemplo, el hecho de que no aparezca anotación alguna al respecto en los numerosos y detallados Libros de Cuentas de las almadrabas entre 1502 y 1900 conservados en el archivo histórico de la Fundación Casa Medina Sidonia (Sanlúcar de Barrameda).

Las almadrabas que armaban los Guzmanes eran las de derecho o de “buen pasaje”, es decir, cuando los atunes costean hacia el Mediterráneo para el desove. Su interés estaba centrado sobre todo en las pesquerías de Conil y Zahara de los Atunes, notablemente más productivas que las demás. Ahora bien, en algún momento, como en 1764, la Casa contempló la “posibilidad de establecer almadraba en Gibraltar; sobre su arriendo” a particulares, pero no consta que tal negocio prosperase.

No obstante, es verdad que en determinados años el ayuntamiento gibraltareño concedió permiso para pescar atunes de revés, lo cual implicaba contravenir los privilegios señoriales. Pero incluso sin contar con tal licencia municipal, en las jábegas también podían quedar atrapados algunos ejemplares, circunstancia que siempre propiciaban los armadores con más o menos disimulo. En cualquier caso, el duque terminaba acudiendo a la justicia real para requerir la observancia de su monopolio y el castigo de los infractores.

Alonso Pérez de Guzmán y Sotomayor (1550-1615), VII duque de Medina Sidonia, capitán general de Andalucía.

Se debe tener en cuenta que en el tramo litoral a levante de Gibraltar no se calaba almadraba de derecho puesto que la mayor parte de los atunes que vienen del Atlántico se alejan demasiado de la costa al cruzar el Estrecho. Sí es factible aquí la almadraba de revés, aunque ésta resulta poco rentable si no va acompañada de la pesca de otras especies.
Como arte de pesca tradicional destacaba la jábega, término que designa tanto a la embarcación como a la red jalada desde la orilla por los jabegueros. La “jábega real”, que a menudo se menciona en la documentación, se refiere a una red de mayor envergadura. La jábega se aproxima funcionalmente a la almadraba de tiro, cuya red también se llama jábega, y que es la modalidad aplicada en la zona del Estrecho al menos hasta finales del siglo XVIII.

Aunque el concepto almadraba supone un conjunto de prácticas y relaciones con el medio mucho más amplio, se empleaban los términos jábega y almadraba indistintamente tanto para la captura del atún como para otras variadas especies con artes ocasionales y móviles. Sirva como apunte ilustrativo el que en la Segunda parte de Lazarillo de Tormes (1555), el pícaro Lázaro, transformado en atún, habla de jábega y no almadraba cuando llega a las de Conil y Vejer.

En fin, quedémonos de momento con que, entre los derechos señoriales y la escasa rentabilidad, sólo en contadas ocasiones fue calada almadraba en aguas gibraltareñas exclusivamente para la captura del atún. Esta fue la realidad, pese a lo que sugieren topónimos como La Atunara, el enclave La Almadraba, etc.; sin olvidar la “caleta de la Almadrabilla”, la popular Caleta, donde “tal vez” se pescaron atunes, según escribía López de Ayala en el siglo XVIII.

La ordenanza de 1556 y la regulación de la pesca foránea
No cabe duda de que la pesca constituía uno de los principales recursos económicos de Gibraltar durante los siglos XVI y XVII. Según ha señalado el profesor Antonio Torremocha, era el segundo producto de exportación, muy próximo en importancia al comercio del vino. Pero la excesiva explotación de estas pesquerías daría pie a frecuentes conflictos entre jabegueros locales y foráneos, sobre todo malagueños, valencianos y catalanes. A veces, el gobierno gibraltareño denunciaba que únicamente se interesaban por el atún, desechando otras especies que constituían la base del consumo vecinal. Esta problemática era tratada con frecuencia en las sesiones del cabildo, que adoptó distintas medidas, como las acordadas en 1552, a petición de los propios pescadores gibraltareños, en relación con la venta del pescado a bergantines y otras embarcaciones.

Almadraba de tiro, en uso al menos hasta finales del siglo XVIII (AHPCA)

Siendo corregidor Diego de Guevara, el Ayuntamiento elaboró una ordenanza de pesca, aprobada en el cabildo del 13 de mayo de 1555 y refrendada por el Consejo Real el 15 de mayo de 1556. Con objeto de controlar la actividad pesquera, tanto a los pescadores gibraltareños como a los que acudían de fuera se les imponía una serie de condiciones, entre las que se incluyen las siguientes.

Todo el pescado capturado en aguas del término de Gibraltar con sus jábegas, chinchorros y jabeguetas, debía ser llevado obligatoriamente a la Puerta del Mar −situada en la actual plaza Casemates−. Su incumplimiento acarreaba multas de 3.000 maravedíes si se vendía a bergantín u otro barco, y de 5.000 maravedíes al capitán o dueño del navío comprador. Si la venta se hacía a los arrieros al margen de las ordenanzas, al vendedor se le imponía una multa de 400 maravedíes por cada carga tanto al vendedor como al arriero que adquiriese.

Cuando la pesca se efectuaba en la costa oriental del Peñón, los armadores estaban obligados a transportar hasta la Puerta del Mar una parte de la captura destinada al abastecimiento del vecindario, debiendo hacerlo por tierra cuando la mala mar impidiese la navegación.

Los armadores foráneos no estaban obligados a abastecer a la ciudad con una cantidad uniforme de pescado durante todo el año, sino la mitad de sus capturas en los días de carne, dos tercios en los días de pescado, y la totalidad del necesario durante el periodo de Cuaresma.

La ordenanza recoge igualmente medidas para garantizar el suministro de productos alimenticios básicos, como el pan, que solía escasear tanto para el vecindario como para las galeras de la Armada que con frecuencia atracaban en el puerto. Por este motivo, las autoridades municipales se mostraban inflexibles en este punto, prohibiendo que los arrieros forasteros vendieran pescado directamente a los barcos, salvo que llegasen cargados de trigo, harina cebada, aceite, habas o garbanzos. La medida se justificaba en que Gibraltar se proveía de tales artículos en las poblaciones cercanas, a las que los arrieros volvían con pescado. Y Hernández del Portillo afirmaba a comienzos del siglo XVII que el pescado se distribuía por una gran parte de Andalucía a través de arrieros que “son obligados a meter carga de pan o de aceite para sacarla de pescado, más otra grandísima cantidad que se lleva por la mar a Sevilla, Málaga, Almería y Cartagena, llegando hasta Denia y Valencia”.

Plano de Gibraltar, señalando la ubicación de la antigua Puerta del Mar (A. Van den Wyngaerde, 1567).

Por su lado, los armadores avecindados no podían pescar fuera de la jurisdicción de Gibraltar, y cuando se vieran obligados a hacerlo −cosa que ciertamente ocurría−, debían notificarlo con ocho días de antelación para permitir la llegada de pescadores forasteros, que se retirarían al regresar los locales. Asimismo, si los gibraltareños salían del término pese a encontrar suficiente pesca en estas aguas, las autoridades no concederían licencia a ningún otro armador de jábega que no estuviese avecindado con su mujer y prestase la fianza correspondiente.

Los regidores argumentaban que no era justo privar a los propios vecinos de la pesca para concederla a forasteros. Estos últimos debían solicitar licencia para realizar cualquier faena en la mar, bajo pena de 3.000 maravedíes y la confiscación de barcas, jábegas, redes y los demás aparejos.

Pleito con los jabegueros malagueños
En el contexto descrito, a finales del siglo XVII, un tal Alonso Verdugo en nombre de los armadores de la provincia de Málaga, reclamó judicialmente su derecho a seguir pescando en aguas de Gibraltar como siempre lo habían hecho con el beneplácito real. Se inició así un largo pleito ante la Real Chancillería de Granada, denunciando que desde cuatro o cinco años atrás el Ayuntamiento les denegaba sistemáticamente las licencias, favoreciendo a los armadores locales. Este proceder iba en perjuicio del abasto de las distintas poblaciones, que sufrían la falta de pescado, porque los gibraltareños vendían sus capturas principalmente a embarcaciones de Valencia, Mallorca y Cataluña.

La primera sentencia del dicho alto tribunal, dictada el 27 de marzo de 1697, fue favorable a Alonso Verdugo y demás jabegueros malagueños, ordenando al ayuntamiento de Gibraltar respetar “la costumbre que había habido de tiempo inmemorial a esta parte, [y] no impidiésedes a su parte y demás armadores de dicha ciudad de Málaga la pesquería, concediéndoles licencia para ello siempre que les fuese pedida; imponiéndoos, para que así lo cumpliésedes, graves penas y apercibimientos”.

Catalan Bay o Caleta, en tiempos también llamada “caleta de la Almadrabilla”, 1879 / WIKICOMMONS

El cabildo consideró completamente errónea dicha sentencia, atribuida a lo que calificaban como un informe malicioso y “siniestro” presentado por la parte contraria. En consecuencia, el 23 de abril acordaba solicitar a la Chancillería suspender su aplicación alegando que el supuesto privilegio de los armadores de jábega de Málaga no podía perjudicar a la ciudad de Gibraltar ni sus propios vecinos”.

Los regidores reconocían que los recursos marinos eran una riqueza común, a la que todos tenía derecho, pero con limitaciones, como ocurría en el caso presente en el que existía una “constitución y ordenanzas del pueblo para que no pesquen sino los vecinos”. A su juicio, éstos merecían tal deferencia puesto que abastecían a la ciudad durante todo el año, no sólo de pescado, sino también de pan, aceite y otros géneros, gracias al comercio de arrieros y barqueros que negociaban con el pescado. De esta labor se derivaban dos beneficios: que el dinero procedente de la venta del pescado permanecía en Gibraltar, y que, al mismo tiempo, llegaban provisiones necesarias para el consumo local.

Negaban los ediles que Gibraltar tuviese armada almadraba ni otros artes reales para la pesca del atún, y si acaso se capturaba algún ejemplar sin proponérselo, se hacía con las redes ordinarias utilizadas para otras especies, práctica permitida a los pescadores vecinos como compensación por las pérdidas sufridas durante el resto del año.

En lo que respecta a los armadores de la provincia de Málaga, denunciaban que éstos sólo acudían con sus jábegas en la temporada del atún, sin aportar a la ciudad abastos de ninguna clase; muy al contrario, consumían los que existían en la plaza.

Vista del litoral a levante del Peñón. En primer término, la playa de La Atunara (La Línea

Las autoridades locales se defendían de la acusación de haber concedido licencias en numerosas ocasiones a esos mismos jabegueros forasteros, aduciendo que de haberse producido alguna concesión, siempre lo fue conforme a lo que determinaban las ordenanzas.

Estas y otras alegaciones fueron elevadas al tribunal granadino, que dictaminó el 9 de noviembre de 1699 que el derecho asistía a los gibraltareños. No obstante, en la práctica, las embarcaciones foráneas continuaron llegando en gran número desde distintos puntos del litoral levantino. Se inició entonces una etapa de confusión legalista, con ambas partes reclamando aquello que consideraban justo.

En fin, resultó imposible limitar la presencia de pescadores de otras latitudes, así como controlar sus capturas para evitar el agotamiento de los caladeros. Tampoco fue tarea fácil hacer que la pesca sirviese realmente para el intercambio de productos de primera necesidad con objeto de garantizar el abastecimiento de la ciudad.

Publicado en Europa Sur. Campo de Gibraltar
Andrés Sarria Muñoz- Historiador . 19 de mayo 2026

18.5.26

Pensamientos volátiles. Poema de Antonio Rodríguez Zarallo

 


Abrazo perdido

Mujer, no llores por el abrazo perdido
las dulces palabras que al oído excitan
la mirada tierna de oro fundido
mientras el cielo se abre y los ángeles gritan
piensa que no todo se acaba como la hierba marchita
sino que la fuente de la vida no se agota
y mientras quede una gota
renacen las raíces si nadie las quita
pero si piensas que todo igual se reproduzca
como tu lo viviste hace años
no te das cuenta que para no hacer daño
es mejor dejar a la vida que te conduzca
por los senderos con sus aledaños
Deja sueltos tus sagrados sentimientos
no los ates con tanto miramiento
que es peor velar por su cumplimiento
que sacar su jugo en cada momento
Ten presente que aquellos que te rodean
están hechos para satisfacerte
amigos, familia, otros que merodean
todos se alegran al verte
Alguien te admira en particular
quiere encontrar tu perdido abrazo
mecerte con cálidas manos
darte sorbos de amor con un cazo.

El poema tiene una sensibilidad muy serena y humana. Hay una mezcla de consuelo, deseo y aceptación del paso de la vida que le da un tono cálido, casi como una conversación íntima con alguien herido emocionalmente.

Algunas imágenes destacan mucho:
“la mirada tierna de oro fundido” transmite una ternura luminosa y delicada.
“mientras el cielo se abre y los ángeles gritan” introduce una dimensión casi mística que contrasta bien con lo cotidiano del abrazo perdido.
“darte sorbos de amor con un cazo” cierra con una imagen original y cercana, sencilla pero afectiva.

También hay un mensaje central muy claro: no aferrarse a repetir exactamente el pasado, sino permitir que la vida siga su curso y abrirse otra vez al afecto.

El verso: “es mejor dejar a la vida que te conduzca” funciona casi como el eje filosófico del texto.

Y el final deja una esperanza muy humana: alguien sigue dispuesto a ofrecer ese “abrazo perdido”.



Comentario creado por IA

13.5.26

Breve resumen biográfico del Obispo, gaditano, Dr. D. Juan José Arbolí y Acaso.

   A propósito de la pandemia de la Coronavirus.


En un opúsculo tamaño cuarto editado en la Imprenta de la viuda de Niel, sita en Francisco nº 2 de nuestra ciudad de Cádiz y fechado en 1898, denominado Nueve viernes dedicados a Nuestro Padre Jesús Nazareno, protector de esta ciudad escrito por Guillermo Smith, en cada viernes al final del piadoso ejercicio se expone un ejemplo y en el correspondiente al séptimo viernes, (nótese la importancia del número siete), se expone por parte del autor un ejemplo dando a conocer la protección del Divino Regidor de la ciudad sobre el Cabildo de Canónigos de la Iglesia Catedral de Cádiz. Guillermo Smith dice así:

“El Excmo. Cabildo eclesiástico, dando pruebas de su fe y religiosidad, profesa desde muy antiguos tiempos especial devoción a Nuestro Padre Jesús Nazareno, se celebran los cultos anuales a Nuestro Padre Jesús Nazareno, con objeto de cantar misa solemne en el altar Mayor donde se expone a la veneración pública. 
Este voto tuvo su origen a propuesta del sabio obispo de este diócesis, Dr. D. Juan J. Arbolí y Acaso, que siendo Canónigo doctoral en Cabildo celebrado a principios del año 1834, cuando se encontraba la ciudad invadida por el cólera morbo asiático, propuso se celebrase anualmente esta fiesta si el Señor preservaba a todos los capitulares del contagio. El Cabildo hizo y cumplió esta promesa, y al ver que en la segunda invasión del cólera, en 1854, tampoco fue atacado de la enfermedad ningún capitular, la renovó en 1855. 

Breve resumen biográfico del Obispo Dr. D. Juan José Arbolí y Acaso.

El Obispo Juan José Arbolí y Acaso ha sido uno de los prelados más eminentes de la Iglesia española y uno de sus hijos más ilustres. 
Nació en Cádiz el 29 de Octubre de 1795 en la calle Pasquín nº 3. Lo sigue recordando una sencilla lápida de mármol en su fachada:”En esta casa nació el Doctor D. Juan José Arbolí, Obispo de Cádiz,  para perpetuar la memoria imperecedera de hijo tan esclarecido, acordó poner esta losa. Año 1876". 


Bajo la tutela y patrocinio del insigne Magistral Cabrera ingresa en el Colegio de Santa Cruz, niño era y ya mereció obtener el cargo de Maestro de Colegiales. En el Seminario Conciliar cursó Filosofía y Teología y con su estudio simultaneaba el de los idiomas Francés, Inglés, Árabe, Griego y Hebreo… “En cuanto terminó los estudios eclesiásticos cursó la carrera de Leyes en Sevilla, doctorándose en ambos Derechos (civil y eclesiástico)…” Diez años más tarde oposita a Canónigo Doctoral de la Catedral, canonjía de la que toma posesión en 1830. 
Al crearse el Colegio de San Felipe Neri en 1838. –el más prestigioso de España en su época-, fue nombrado Catedrático de Filosofía. Hasta 1848 explicó esta asignatura y desde 1846 quedó de Director del Colegio hasta su Consagración Episcopal en 1852. Entonces publicó el tratado de Filosofía, obra de la que Menéndez Pelayo se hace eco en su Historia de los Heterodoxos. 
Fue notoria en toda la ciudad y fuera de ella su cautivadora oratoria. Decía el célebre escritor D. José Helguera: “Arbolí nació para ser rey de los predicadores ya que por honor tiene el titulo de Predicador de Su Majestad. Decían los insignes académicos de la Española D. Aureliano Fernández Guerra, D. Manuel Cañete, el Marqués de Valmar y D. Eduardo Benot, que conocían muy bien su dominadora elocuencia, que si hubiera ido a Madrid, su oratoria sublime hubiese eclipsado a la de los primeros genios en aquel difícil arte, palideciendo las lumbreras que entonces despedían más rayos de vivísima luz en las inteligencias” 
En Mayo de 1851 fue nombrado Obispo de Guadix., fue padrino de Consagración el Duque de Montpensier. En 1854 ocupó la sede gaditana. 
Completó la obra de la Catedral recién inaugurada. “Puede asegurarse que cuanto hoy ennoblece y constituye brillante ornato de nuestra esbelta Basílica se debió todo al Excmo. Sr. Arbolí. 
En 1859 fue nombrado Senador, pero no llegó a tomar posesión. 

A pesar de su quebrantado estado de salud continuó trabajando hasta su fallecimiento el domingo 12 de febrero de 1863. 
Sus restos reposan en el panteón de Señores Obispos de la cripta de la Catedral Gaditana. 
El 25 de agosto de 1877 se acordó dar nombre del ilustre Prelado a la calle antes llamada del Emperador.

El episcopado, esa encumbrada dignidad que se adquiere no por la nobleza de la prosapia, ni por la opulencia de las riquezas, sino por la excelencia de las virtudes cristianas, y por la sublimidad de las ciencias, fue el término de la carrera social, y de la profesión eclesiástica que por todos sus grados recorrió nuestro inolvidable compatricio el excelentísimo e ilustrísimo Señor D. Juan José Arbolí y Acaso, que acaba de morir para el mundo y renacer ante la presencia de Dios para darle estrecha cuenta del ejercicio y desempeño de los altísimos ministerios que desempeñó entre nosotros a satisfacción de sus conciudadanos.


Centraremos nuestra atención en la obra de Juan José Arbolí, 1844, (pulsen en):  Compendio de las Lecciones de Filosofía que se enseñaba en el Colegio de Humanidades de San Felipe Neri de Cádiz.
Gonzalo Díaz Arbolí
  
          
A propósito de la noticia que publica el Diario de Cádiz, 14 de marzo 2021. Autor: José M. Otero. 
Esta historia es una demostración de la diplomacia, elegancia y la lección de humildad, del obispo que, guardándose su "ego" hizo lo mejor para la catedral y los gaditanos:

HISTORIAS DE CÁDIZ

Arbolí y la torre de la Catedral de Cádiz

Encargo de piedras para la obra a las canteras de Medina Sidonia la Confusión del arcipreste asidonense tras recibir la petición del prelado de la diócesis gaditana.



Al morir el obispo fray Domingo de Silos Moreno, en 1853, la Catedral de Cádiz estaba aún por terminar. Además del coro y el presbiterio, era necesario acabar la construcción de la torre de Poniente y dotar a la basílica de otros elementos esenciales. Unos 20.000 duros, una cantidad elevadísima para la época, eran necesarias para concluir las obras. De ello se encargaría el sucesor de Silos Moreno, el obispo Juan José Arbolí y Acaso.

El nuevo prelado había nacido en la gaditana calle Pasquín,  el 29 de octubre de 1795. Fue su protector el famoso Magistral Cabrera, que vio en el niño Arbolí una extraordinaria inteligencia y grandes aptitudes para la vida sacerdotal. Arbolí, tras estudiar en nuestro Seminario, ocupó diversos cargos eclesiásticos en nuestra diócesis y fue nombrado vicario general por Silos Moreno. En 1851 fue designado obispo de Guadix y, poco después, en 1854, obispo de Cádiz.


En cuanto tomó posesión de la diócesis, Arbolí convocó a las ‘fuerzas vivas’ de la ciudad al objeto de recaudar fondos para terminar las obras de la basílica. Fue formada una comisión de la que formaban parte, junto al alcalde Urrutia, los vecinos Juan de Dios Lasanta, Plácido García, Francisco Vanhert, José de la Viesca y Gómez, Julián López,Manuel Ruiz Tagle, Rafael Méndez y Benito Picardo. Arbolí y la comisión consiguieron recaudar fondos y traer a Cádiz el coro de la Cartuja de Sevilla y que la Reina Isabel II aportara una importante cantidad para la construcción del Tabernáculo.

La consagración episcopal de este prelado gaditano tuvo lugar en nuestra Catedral el 5 de septiembre de 1852. Fue su padrino don Antonio de Orleáns, duque de Montpensier, casado con la hermana de la Reina Isabel II y eterno aspirante al trono de España. Montpensier regaló a Arbolí un hermosísimo báculo que sigue siendo utilizado por los prelados gaditanos en ocasiones solemnes.

El obispo Arbolí nunca quiso salir de Cádiz. Su fama de buen orador le llevó a ser nombrado predicador de Su Majestad y senador del Reino, pero no llegó a tomar posesión de ninguno de estos cargos. León y Domínguez, de quien tomamos estos datos, asegura que fue propuesto para arzobispo de Burgos, pero el religioso gaditano prefirió seguir al frente de la diócesis de su ciudad natal.

Pero la principal preocupación del obispo Arbolí era la terminación de la torre de Poniente, obra que llevaba personalmente. Recaudado los fondos necesarios, Arbolí encargó al arcipreste de Medina Sidonia, José María Navarro, la compra de piedras de una determinada cantera de aquella población. Navarro conocía que la cantera elegida por Arbolí era de muy mala calidad y que no serviría para la construcción de la torre. Pero, obediente y subordinado, no se atrevió a comunicar dicha circunstancia al obispo. Antes al contrario, escribió al prelado la siguiente carta, “Muy acertada me ha parecido la elección realizada por Su Señoría Ilustrísima. En cuanto regrese el dueño de la cantera a Medina cumpliré el encargo que ha tenido la bondad de encomendarme”.
A continuación el sacerdote de Medina escribió otra carta a su íntimo amigo Antonio Millán Varela, auxiliar del obispo de Cádiz. En esta carta el obediente cura dio rienda suelta a su opinión sobre el encargo recibido: “Tu señor Obispo entenderá mucho de Teología, de Filosofía y de todas las ciencias habidas y por haber. Pero en esto de elegir piedra para la torre de la Catedral entiende lo que yo de poner banderillas a un toro. ¡Dios nos asista! Me encarga piedra de la cantera de N. y al año de colocarla en la torre se hará añicos y ¡cataplum! ¿Pero quién le pone el cascabel al gato? Absit. No seré yo quien lo haga. A estos señores hay que decirles amén a todo. No lo entiendo. Encarga piedras tan malas cuando tiene al lado las piedras de la cantera de La Laja, de gran calidad, que se la ponen en el embarcadero de Chiclana y sale mucho más barata. Es el colmo. Pero al fin...debe ser cosa de sabios”.
Pero a la hora de introducir las cartas en sus respectivos sobres, el cura de Medina sufrió un tremendo despiste y Arbolí recibió la carta enviada a su auxiliar y éste la remitida al prelado.
El obispo de Cádiz, tras abrir la carta y leer las críticas, decidió no darse por aludido y escribió una nueva misiva al arcipreste de Medina pidiéndole que olvidara el encargo anterior y que concertara la compra de piedras en la cantera de La Laja, “ya que tengo entendido que es de excelente calidad y a muy buen precio”. Ninguna referencia a las críticas recibidas.

El sacerdote y escritor José María León y Domínguez, en sus ‘Recuerdos Gaditanos’, tras mencionar la anécdota anterior recuerda haber visto en los Boletines Eclesiásticos de la época varias anotaciones relativas a la efectiva compra de piedra de la cantera de La Laja. El error del arcipreste de Medina salvó a la Catedral de Cádiz de un importante desastre.
Historias de Cádiz del sacerdote y escritor José María León y Domínguez, en sus ‘Recuerdos Gaditanos’
La confusión del arcipreste asidonense tras recibir la petición del prelado de la diócesis gaditana, Juan José Arbolí y Acaso salvó a la Catedral de Cádiz de un importante desastre.


12.5.26

Poema de Yolanda Aldón

 



A Vejer in memoriam del poeta vejeriego Francisco Basallote.

Te prometo Vejer,
Que nací cerca del mar, en el mediterráneo.
Que crecí dentro del mar, en el atlántico.
Que aprendí a hablar entre salitre y carnaval,
¡en gaditano!

Que cruce la otra orilla, siendo de puerta tierra beduina,
A esa vecina que escribió más de ocho siglos de historia nuestro futuro,
Hoy pueblo hermano.

Te prometo que desde mi casa la diviso,
¡ya no es un sueño!
Sobre la húmeda muralla, veo la placa que recoge una historia compartida.Con Chauen, mi otra ciudad perla azulada.

Vejer eres sol, luz de historia amable, mujer Lalla Zohra cobijada entre mis lugares,
tierra de buganvillas que me llevan hasta Tetuán
mi blanca paloma.

El poema construye un canto de identidad, memoria y hermandad cultural entre ambas orillas del Estrecho. Bajo la forma de una promesa íntima dirigida a Vejer de la Frontera, la voz poética traza una autobiografía sentimental donde el mar actúa como origen, camino y vínculo histórico.

Desde los primeros versos aparece una doble pertenencia marítima: el Mediterráneo como nacimiento y el Atlántico como crecimiento. Esa geografía emocional no es solo física, sino también cultural. El poeta se define por el “salitre y carnaval”, símbolos profundamente gaditanos, y reivindica el habla popular —“¡en gaditano!”— como seña de identidad afectiva y colectiva.

Uno de los ejes más ricos del poema es la evocación de la relación histórica entre Andalucía y el norte de Marruecos. La expresión “Puerta Tierra beduina” funde Cádiz con el imaginario árabe-andalusí y convierte el viaje a la “otra orilla” en un regreso espiritual más que en una frontera. La referencia a más de ocho siglos de historia compartida remite claramente al legado andalusí, entendido aquí no como pasado muerto, sino como una herencia viva que todavía configura el presente.

La aparición de Chefchaouen y Tetuán aporta al poema una dimensión simbólica de fraternidad mediterránea. Chaouen es llamada “mi otra ciudad, perla azulada”, imagen que une belleza, nostalgia y pertenencia. Del mismo modo, Tetuán aparece asociada a la “blanca paloma”, metáfora de paz, pureza y refugio emocional.

En cuanto al estilo, predominan el verso libre y un tono conversacional que refuerza la sinceridad del poema. La repetición de “Te prometo” funciona como juramento lírico y estructura emocional del texto. También destaca la fuerza visual de imágenes como “la húmeda muralla”, “tierra de buganvillas” o “luz de historia amable”, que convierten el paisaje en memoria viva.

El homenaje “in memoriam” al poeta Francisco Basallote añade una dimensión elegíaca: el poema no solo habla de lugares, sino también de la continuidad de una sensibilidad poética ligada a Vejer y a la convivencia de culturas. La obra transmite así un sentimiento profundo de arraigo abierto: pertenecer a una tierra sin renunciar al diálogo con la otra orilla.

Comentario realizado por IA 



7.5.26

7 de mayo. Proclamación de la Virgen de la Oliva como Patrona de Vejer de la Frontera

 ROMERÍA AL SANTUARIO DE NUESTRA SEÑORA DE LA OLIVA


𝟕 𝐃𝐄 𝐌𝐀𝐘𝐎 𝐂𝐎𝐍𝐌𝐄𝐌𝐎𝐑𝐀𝐂𝐈𝐎́𝐍 𝐃𝐄𝐋 𝐏𝐀𝐓𝐑𝐎𝐍𝐀𝐙𝐆𝐎 𝐃𝐄 𝐍𝐔𝐄𝐒𝐓𝐑𝐀 𝐒𝐄𝐍̃𝐎𝐑𝐀 𝐃𝐄 𝐋𝐀 𝐎𝐋𝐈𝐕𝐀 𝐂𝐎𝐑𝐎𝐍𝐀𝐃𝐀


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Se celebra en recuerdo de la proclamación de la Virgen de la Oliva como Patrona de Vejer por su Santidad el Papa León XIII, el 7 de Mayo de 1.885.
En este día los vejeriegos y demás devotos de pueblos cercanos, especialmente con la buena gente de Barbate compartimos hermandad y devoción trasladándonos hasta la ermita para vivir una jornada campestre de fraternidad y convivencia.
La jornada se inicia con una misa solemne, celebrada con los sacerdotes de la comarca. El momento culminante de este día, llega cuando la Imagen de Nuestra Señora de la Oliva es paseada en procesión por los jardines de su ermita.

 Rodeado de tanta belleza

Hace unos días, inclinado en las tardes de mi adolescencia y juventud en la Corredera, cuando los pájaros nocturnos picotean las primeras estrellas, ante tanta blancura, cuando los azules se desparramaban en las lejanas montañas de Alcalá de los Gazules. Reflexionaba, recordando las alegres jornadas de la romería cuando los barbateños y vejeriegos masivamente coincidíamos en la misma pradera para disfrutar de la fiesta, con la comida bajo los olivos o en el merendero junto a la bomba que nos daba agua fresca. Como si algo no hubiese ocurrido en aquel desencuentro que se produjo en 1938 entre las dos poblaciones hermanas. La convivencia entre los dos pueblos era exquisita, en perfecta unión por el amor a la Patrona común.
Pero los ignorantes políticos, sentenciaron: cada pueblo con su Virgen y cada pueblo con su romería

Siempre ha pensado ¿Porqué no se podía alternar el traslado de la Virgen las dos primeras semanas a Vejer y las dos semanas últimas de agosto a Barbate? 
Vejeriegos y Barbateños comparten la misma devoción pero, a su vez también, un mismo territorio los separa.
Si hasta una alta autoridad eclesial se refugia en la cautela para abordar este problema y aconseja sensatez y prudencia para que se alcance una solución conforme a derecho, esa autoridad se está desautorizando a si misma y provocando que los intereses materiales prevalezcan sobre los sentimientos.
Este sentimiento de devoción a la Virgen me lleva al recuerdo de la voz aguardentosa y clara de Claudio Rodríguez cuando decía:

Siempre la claridad viene del cielo;
es un don: no se halla entre las cosas
sino muy por encima, y las ocupa
haciendo de ello vida y labor propias...

¿Qué hubiese ocurrido si la autoridad eclesiástica en lugar de actuar conforme a derecho hubiese aconsejado actuar con audacia creando un enclave sagrado, un santuario de peregrinación mariana, una especie de Santiago de Compostela, independiente de los dos municipios?

¡Imaginad barbateños y vejeriegos cómo seríamos en la actualidad, si a este sentimiento de fidelidad uniéramos otro de compañerismo y convivencia con el amor a la común patrona!



"LA ROMERÍA DE LA OLIVA, UNA TRADICIÓN DE DOS PUEBLOS HERMANOS QUE NUNCA DEBIÓ PERDERSE".
*Aunque suene paradójico, la Virgen de la Oliva ha sido oficialmente patrona de Barbate hasta el año 2010. Las rivalidades de algunos políticos que se meten a "curas", hicieron que esta tradición se fuera perdiendo, de tal manera que hoy solo forma parte de nuestra memoria colectiva. Acabar con esta hermosa tradición de convivencia entre dos pueblos hermanos fue un destrozo innecesario, uno de los muchos que se han cometido.......
Gracias, Antonio Rodríguez González, administrador del blog "Por un Barbate con encanto". ¿Qué podríamos hacer para restaurar nuestra fraternal convivencia?
Te mando un fuerte abrazo.
Gonzalo Díaz-Arbolí

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Nuestro agradecimiento a Jose Guirola, imágenes tomadas del álbum 7 de mayo de 2017 La Oliva .

Cuando La Romería del 7 de Mayo en el Santuario de la Oliva era "La Oliva"
Galería de imágenes:



























Autoridades de Vejer y directivos de la Hermandad de la Virgen de la Oliva. Abril 2024

6.5.26

"Ombra mai fu" es el aria de apertura de la ópera Jerjes de Georg Friedrich Händel

Ombra mai fù, de la Ópera Jerges, canta Philippe Jaroussky
originalmente compuesta para ser cantada por un castrato

A pesar de la belleza de la música, Serse (en italiano) no fue exitosa. Fue retirada del Haymarket Theater de Londres, tras sólo cinco representaciones y fue olvidaba durante casi doscientos cincuenta años. Fue repuesta en los años 1980 y poco a poco se ha convertido en parte del repertorio tradicional. El aria que da inicio a la obra, Ombra mai fù, es quizás la más conocida de Handel. No existen, sin embargo, muchas grabaciones completas de esta ópera.

Originalmente compuesta para ser cantada por un castrato (en la representaciones modernas es cantada por un contratenor, una contralto o una mezzo-soprano). Hay arreglos también para otros tipos de voz y diferentes instrumentos, incluyendo órgano solo, piano solo, violín y piano, y conjunto de cuerda, a menudo bajo el título Largo de Jerjes, a pesar de que el tempo original está indicado como larghetto.

Georg Friedrich Haendel se instaló definitivamente en Londres el año 1712. Tenía entonces 27 años y permanecerá allí construyendo una prolífica carrera como compositor y empresario, hasta su muerte en abril de 1759, superando no pocos vaivenes y reveses que debió enfrentar en su faceta de empresario y logrando pese a todo transformarse en el máximo exponente de la ópera inglesa de su tiempo.

Aunque no siempre fueron acogidas favorablemente por el público, en los treinta años que van desde 1710 hasta 1740, el fecundo compositor alemán escribió ni más ni menos que 40 óperas. Incluso después del rotundo fracaso en 1737 de su tercera incursión como formador de compañías operísticas, tuvo ánimo para componer un par de óperas de corte italiano, la más famosa de ellas una suerte de comedia, cuyo protagonista es un rey de Persia, Xerxes, y de quien toma su nombre la ópera.

En la  escena primera del Acto I. El rey Xerxes I de Persia, canta embelesado  "Ombra mai fu", traducido "Nunca fue una sombra", admirando la sombra de un árbol llamado Plátano oriental o plátano de sombra.


Frondas tiernas y bellas
de mi plátano amado,
¡que os favorezca el destino!
Que truenos, relámpagos y tempestades
no turben vuestra querida paz,
ni os logre profanar el viento del sur.

Nunca fue la sombra
de una planta,
tan querida, amable y suave.

Este aria es interpretada en varias películas. Una versión escenificada aparece en la película Farinelli (1994). Esta película cuenta la difícil relación entre Händel y el famoso castrato Farinelli aunque en realidad los dos nunca trabajaron juntos. La pieza también se canta en Las amistades peligrosas (1988), en el original italiano, y en Orgullo y Prejuicio (versión de televisión, 1995), con la letra en inglés. 

El 24 de diciembre de 1906, Reginald Fessenden, un inventor canadiense y pionero radiofónico, retransmitió el primer programa de radio en AM, el cual empezó con un registro fonográfico de "Ombra mai fu" seguida por una interpretación suya de Noche de Paz al violín y cantando la estrofa final. Esta aria fue por tanto la primera pieza de música que se retransmitió por radio.

Fritz Wunderlich - Ombra mai fu

3.5.26

DÍA DE LA MADRE. 3 de mayo 2026


"La historia de todo hombre ya viene escrita en el corazón de su madre”.
A mi madre, María Luisa Arbolí Romaríz, en representación de todas las madres:
Confesión:
Me arrepiento, en lo más hondo de mi alma, de no haberte dicho más veces te quiero, de no abrazarte, de no besarte, de no ayudarte lo suficiente; de no haberte valorado, de no haberme dado cuenta de la entrega y del sacrificio extremo que hiciste por tus nueve hijos; de no contarte mis sueños, de no haberte preguntado por los tuyos, de tantas preguntas y ansiadas respuestas que se quedaron demoradas en el sendero de mi adolescencia y juventud. Y siento con intensidad y tristeza, no haber sido consciente de mi responsabilidad y que, mi más sentido y ardoroso último beso ya no pudieras percibirlo. 
Hoy, llegado el momento en  que ya no hace daño la vida que se pierde, sigo añorando con nostalgia tu dulzura.  ¡Qué gran señora fuiste!

¡Qué  cosa es la vida!  Ahora advierten dos de mis hijas que yo también he sido hijo y, me siento dichoso.

¿De dónde vine yo? ¿Dónde me encontraste?’, pregunta el niño a su madre.
Ella llora y ríe al mismo tiempo, y estrechándolo contra su pecho le responde: Tú estabas escondido en mi corazón, amor mío, tú eras su deseo.
Estabas en las muñecas de mi infancia; y cuando, cada mañana, yo modelaba con arcilla la imagen de mi dios, en verdad te hacía y deshacía a ti.
Has vivido en todas mis esperanzas, en todos mis amores, en toda mi vida y en la vida de mi madre. El Espíritu inmortal que preside nuestro hogar te ha albergado en su seno desde el principio de los tiempos. 
En mi adolescencia, cuando mi corazón abría sus pétalos, tú lo envolvías como un flotante perfume. Tu delicada suavidad aterciopelaba mis carnes juveniles, como el reflejo rosado que precede a la aurora. Tú, el predilecto del cielo; tú, que tienes por hermana gemela la prima luz del alba has sido traído por la corriente de la vida universal, que al fin te ha depositado sobre mi corazón. Mientras contemplo tu rostro, me siento sumergida en una ola de misterio: tú, que a todos perteneces, te has echo mío. 
Te estrecho contra mi corazón, temerosa de que escapes. ¿Qué magia ha entregado el tesoro del mundo a mis frágiles brazos?

Leyendo este poema escrito en prosa, El principio, que forma parte del poemario de Rabindranath Tagore,  “La Luna Nueva”,  nos muestra a una madre hablándole a su hijo sobre su concepción, y sobre la curiosidad de un niño ante un mundo nuevo y maravilloso que comienza a desplegarse ante él. El niño hace preguntas a su madre para intentar comprender su entorno, y las respuestas le llegan desde el corazón de quien le ha dado la vida. El texto es de una belleza lírica tan extraordinaria, que enaltece, si cabe, la belleza de la maternidad.
Traducido por Juan Ramón Jiménez y Zenobia Camprubí, consiguieron hacer una autentica recreación de Rabindranath Tagore, que tuvo enorme eco en los escritores de lengua española de todo el mundo,  y  por mi parte experimenté un remolino de emociones que desbordaron mis sentimientos. 

Rabindranath Tagore. Resumen biográfico:

Nacido en Calcuta el 6 de mayo de 1861, fue poeta, dramaturgo, músico y filosofo del movimiento Brahmo-Samay (secta social y religiosa monoteísta, que significa literalmente la sociedad de devotos del Dios verdadero). Fue premiado con el Nobel de literatura en 1913, siendo el primer laureado no europeo en obtener este reconocimiento.

Tagore revolucionó la literatura bengalí con obras tales como El hogar y el mundo y Gitanjali. Extendió el amplio arte bengalí con multitud de poemas, historias cortas, cartas, ensayos y pinturas. Fue también un sabio y reformador cultural que modernizó el arte bengalí. 

Rabindranath creció en una familia acomodada y enraizada en la tradición literaria, fue el menor de catorce hermanos.  A los 13 años ya había comenzado a escribir poesía y en 1879 ya había publicado una edición de sus versos.

Cuando Tagore cumplió 17 años, emprendió el viaje a Inglaterra para estudiar en el University College de Londres  Se enfoca en aprender el idioma y conocer la literatura inglesa. A pesar de eso no abrazó nunca las rígidas normas inglesas ni la estricta interpretación de la tradicional religión hindú.

A lo largo de su vida viajó y  mantuvo múltiples contactos con otros intelectuales de su tiempo, incluyendo a Henri Bergson, Albert Einstein, Robert Frost, Mahatma Gandhi, Thomas Mann, George Bernard Shaw, Victoria Ocampo, H. G. Wells y Romain Rolland.

Se sabe por el archivo de Juan Ramón Jiménez que hubo un proyecto de viaje de Tagore en abril de 1921, con un recorrido por los alrededores de Madrid y Andalucía y una fiesta en la Residencia de Estudiantes, con intervención de Federico García Lorca. Finalmente, por circunstancias desconocidas, el viaje se frustró.  

Epílogo:
Una célebre frase de Tagore: “Convertid un árbol en leña y podrá arder para vosotros; pero ya no producirá flores ni frutos.” Murió en Jorasanko el 7 de agosto de 1941.

Y una recomendación a todas las personas que aún conservan a sus padres: Nunca dejéis de decirles cuánto los queréis; abrazadlos con mucha frecuencia; sentiros orgullosos de ellos y sabed que siempre estarán a vuestro lado cuando lo necesitéis.
No olviden que el tiempo no se puede abrir y cerrar como una puerta, apenas da tiempo para mirar un árbol.

Luisa Arbolí Romaríz con sus hijos y nietos. Año de 1978
Gonzalo Díaz- Arbolí

2.5.26

Cruzar la niebla

 


Todos atravesamos momentos en la vida en los que todo parece cubierto de niebla. El camino se vuelve difuso, dudamos de nuestras decisiones y la incertidumbre nos deja inmóviles. En esos instantes, es fácil caer en la trampa de esperar a que todo esté claro antes de avanzar. Pero ¿y si la claridad no llega hasta que empezamos a movernos?

"El camino hacia adelante siempre existe, y con cada paso que des, la niebla se irá disipando poco a poco. Cruzar la niebla requiere coraje y fe, que nacen de la confianza en tus habilidades y la esperanza en el futuro. Incluso si no puedes ver claramente el camino, da el siguiente paso".

Este mensaje encierra una verdad sencilla pero poderosa: la niebla —esa metáfora de nuestros miedos y dudas— no desaparece mientras esperamos, sino mientras avanzamos. Cada paso no solo nos acerca a algún destino, sino que también aclara el terreno que pisamos.

Hablar de coraje y fe puede sonar abstracto, pero aquí adquiere un sentido concreto. No se trata de una fe ciega, sino de una confianza activa: en nuestras capacidades, en lo que hemos aprendido y en la posibilidad de que el futuro ofrezca caminos que aún no imaginamos. Es esa confianza la que nos permite actuar incluso cuando no tenemos todas las respuestas.

Vivimos en una época que exige certezas inmediatas. Queremos saber que cada decisión es la correcta antes de tomarla. Sin embargo, la vida rara vez funciona así. Muchas respuestas solo aparecen después de actuar. Es en el movimiento donde descubrimos oportunidades, desarrollamos habilidades y aprendemos a manejar la incertidumbre con más serenidad.

Por eso, si hoy sientes que estás rodeado de niebla, no esperes a que se disipe por completo. Avanza. Aunque sea un paso pequeño. El camino no ha desaparecido; simplemente está oculto por lo que aún no ves.
Da el siguiente paso. La claridad llegará.

Elaborado con la ayuda de la IA.