19.9.26

Empezar cada día




Bien es sabido que convivir no es fácil, ni siquiera con uno mismo. La singularidad es tan irrepetible que, en ocasiones, resulta excesiva. Nada exige más que encontrarse a diario con que uno ha de soportarse. Y no solo por lo monótonos que nos parecemos, sino porque conocemos bien nuestras insuficiencias y obsesiones. Somos más reiterativos de lo que creemos. Con todo, no es la repetición lo más insufrible. Estamos poblados también de frustraciones y de culpa.


Y no únicamente por las cosas hechas mal, sino por tantas otras desatendidas, incumplidas, olvidadas, descuidadas. Una vida es una ingente cantidad de tareas sin realizar, de vidas no vividas. No se trata de incidir en remordimientos, que ya se ocupan ellos de su labor, aunque el mayor de los pesares suele obedecer, en última instancia, a lo no hecho: por indecisión, por torpeza, por vagancia o, sencillamente, por esa dejadez tan activa que nos deja acunados por los acontecimientos, adormilados por lo que nos pasa.

Sin embargo, no son las tareas pendientes o mal hechas las que conforman el temblor de nuestro corazón. Los otros, el otro, este o aquella; el afecto no dado o no acogido, el daño ocasionado, la respuesta tibia, insuficiente o negada, el desamparo provocado, la desatención, cuando no el mero descuido: todo ello forma parte ya de aquello con lo que tenemos que vivir y que nos constituye. Cada día hemos de decidir sabiendo que lo elegido, siquiera en forma de indiferencia, nos acompañará siempre.

Hemos de saber que quizá lamentaremos no haber estado a la altura de las circunstancias; en definitiva, no haber sabido querer y, ni siquiera, querernos. En cada ocasión, vayamos donde vayamos, allí estamos. Hagamos lo que hagamos, tenemos que ver con ello. Abrazar nuestras carencias no es cómodo. No hacerlo es suicida.

No es cuestión de resignarse, ni de castigarse de modo cada vez más sofisticado, ni de compadecerse, como si uno fuera la principal víctima de la injusticia del mundo. Y menos aún de dejarse gobernar por los propios estados de ánimo, ni de permitir que el trabajo nos domine y las relaciones nos agobien. Quien no se quiere es peligroso. Quien se gusta demasiado, también. Este es el desafío: quererse sin, tal vez, gustarse. De lo contrario seremos, simplemente, poco soportables, y no solo para los demás. Sobreponernos a nuestra, a veces, insidiosa compañía es también trabajar y soñar por encima de nuestra realidad, resucitar cada día y liberarnos de la resistencia a abrazarnos también a nosotros mismos. Y recrearnos para sobrevivirnos gozosos en cada ocasión.

Antonio Rguez. Zarallo

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18.9.26

POYETE SOLEDAD DE VEJER DE LA FRONTERA

  

Poyete Soledad de Vejer de la Frontera

Esta emblemática instantánea muestra el comienzo de la Avenida San Miguel en dirección a la calle Juan Relinque, justo donde se ubicaba antaño "El Poyete Soledad", un rincón cargado de tradición, simbolismo y sabor popular.

Historia del lugar: El nombre de este enclave proviene de una popular leyenda vejeriega. Cuenta la tradición que Soledad era una joven recién casada cuyo marido partió una mañana a trabajar hacia la costa (ya fuera a las almadrabas de la comarca o a los campos junto al litoral) y nunca regresó, sospechándose que pudo haber sido capturado por piratas berberiscos y vendido como esclavo en el norte de África. Desde entonces, y durante el resto de sus días, Soledad se sentaba cada tarde en el poyete de piedra de esa esquina a esperar fielmente el regreso de su amado con la caída del sol. En su memoria, el rincón mantuvo su nombre aunque hoy en día da nombre a la Plaza "Poyete Soledad", que se ubica bajando la calle Miralles anexa, abajo a la izquierda.

Autor y año de la fotografía: La autoría de este célebre registro costumbrista corresponde al fotógrafo sevillano Juan José Serrano Gómez (forma parte del archivo familiar y de prensa de la saga Serrano).

Año: La fotografía original fue capturada a finales de la década de 1950 (específicamente en torno a 1958-1959), registrando fielmente la vida rural de la época, las fachadas de cal, la calle empedrada y la arquitectura tradicional con sus cubiertas de mojinetes y tejas, antes de la expansión moderna del pueblo.

Nota: La imagen que adjuntamos es una versión remasterizada y coloreada mediante procesos digitales modernos a partir del negativo original en blanco y negro.









La iglesia prerrománica de Asturias que fue construida originalmente como un palacio y pasó a la historia de la arquitectura

Santa María del Naranco y San Miguel de Lillo, dos obras arquitectónicas que muestran la evolución en territorio ovetense.

Santa María del Naranco.
     

En el municipio de Oviedo, a unos cuatro kilómetros del centro urbano de la capital asturiana, se encuentran dos templos católicos: Santa María del Naranco y San Miguel de Lillo. Ambos están ubicados de forma privilegiada en la falda sur del monte Naranco y forman parte del recorrido que muchos realizan para llegar hasta el pico de la zona rocosa, situado a 634 metros sobre el nivel del mar, donde se encuentra el Monumento al Sagrado Corazón de Jesús. Este lugar representa uno de los enclaves patrimoniales y paisajísticos más importantes del norte de España, además de uno de los más concurridos.

Ambos monumentos son un claro ejemplo del arte prerrománico asturiano, concretamente dentro del estilo arquitectónico e histórico denominado “ramirense”. Su monumentalidad, estado de conservación y singularidad histórica motivaron su declaración como Patrimonio Mundial de la Humanidad por la UNESCO en el año 1985. Este conjunto monumental constituye uno de los testimonios más excepcionales de la arquitectura altomedieval europea, destacando por la innovación en sus soluciones constructivas y su decoración escultórica.

Uno de los aspectos más fascinantes y menos conocidos por el gran público sobre Santa María del Naranco es que, originariamente, no se proyectó de forma exclusiva como una iglesia o templo religioso, sino que funcionó en un principio como un palacio destinado al ocio y la representación del monarca. Destaca por su cuidada estructura de dos plantas: una planta baja con una sala de baños, restos de una piscina y un posible cuerpo de guardia, y una planta noble flanqueada por logias. Recientes hallazgos han confirmado que fue realizado como un edificio de uso civil y representativo, destinado posteriormente a acoger la sepultura del rey Ramiro I.

La transformación funcional del edificio se produjo siglos más tarde. Concretamente, la destrucción de la cabecera de la vecina iglesia de San Miguel de Lillo y de parte de sus naves provocó la necesidad de implantar el culto religioso en Santa María, un cambio que se produjo probablemente durante el siglo XII. Como prueba documental de este hecho histórico, la Crónica Silense del año 1150 ya registra formalmente a Santa María del Naranco como un templo consagrado.


En cuanto a sus detalles ornamentales, destacan especialmente los capiteles y las basas de sus columnas. Los capiteles están decorados con laboriosos relieves de soga —columnas sogueadas— y motivos geométricos o figurativos como el árbol de la vida, mientras que las basas se apoyan sobre plintos —bases completamente lisas para dar mayor altura—. Sobre estos se encuentra la basa, de forma redondeada y decorada.

Su estructura está dividida en dos plantas, con una planta baja abovedada y una planta noble flanqueada por dos característicos miradores o logias. Esta disposición supuso una auténtica revolución arquitectónica para su época, consolidándose como el aula regia más importante conservada del Reino de Asturias.

San Miguel de Lillo
Situada a escasos metros de Santa María del Naranco —a unos 150 metros— se alza la singular iglesia prerrománica de San Miguel de Lillo, también conocida históricamente como Sanmiguel de Liño. Este templo está dedicado al arcángel San Miguel y fue mandado edificar hacia el año 842 por el rey Ramiro I. El monumento fue construido directamente junto a los palacios reales, cumpliendo la función litúrgica de iglesia palatina, un lugar destinado a la oración privada y que servía como centro de culto para el soberano, su familia y sus empleados.

San Miguel de Lillo. 


Al igual que su monumento hermano, San Miguel de Lillo recibió reconocimiento internacional al ser declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1985. El acceso a este segundo monumento se realiza a través de la carretera que asciende por curvas cerradas y más abiertas hacia la propia cima del monte Naranco. Aunque hoy en día solo se conserva una parte de su estructura original, sus relieves esculpidos y su planta de cruz griega modificada reflejan el esplendor artístico del momento. Asimismo, los relieves de sus puertas y las antiguas figuras inspiradas en el arte clásico y bizantino muestran la importancia de esta iglesia para el patrimonio europeo.
Fuente:
 Sofía Toraya Diario.es

17 de septiembre de 2026 


17.9.26

Concesión del título: "Vejeriego Migrante"

Calle José Castrillón 9. Con parte de mi familia en la casa donde nací
 y viví hasta los 22 años. 19 dic. 2025

Hace no sé cuánto tiempo estoy queriendo, -esto debe ser un solecismo vejeriego de lo contrario es una infracción a la lengua española- (Antonio Muñoz), lanzar la siguiente idea: Establecer el título de “Vejeriego Migrante. Se concedería a toda aquella persona que se encuentre lejos de su patria chica y haya dado pruebas de estar muy unido a ella en espíritu. Seguro estoy de que este título les haría sentirse aún más vejeriegos. 
Para ello se podrían añadir a los galardones que se conceden cada 24 de octubre con motivo de la Conmemoración del día en que Vejer fue declarado ciudad.  

Para mi Vejer, es un sentimiento permanente en el corazón y, los vejeriegos/as un intercambio de latidos. ¡Cuántas veces soñado! Y sueño con la bondad de sus gentes, bien formadas y con actitud a creer y querer contribuir a su desarrollo . Recuerdo una frase de Paulo Coelho: "La posibilidad de realizar un sueño es lo que hace que la vida sea interesante".  

Hoy, he vuelto a mi pueblo y he visitado los lugares de mi infancia y adolescencia que, a pesar de visitarlo con cierta frecuencia, me siento un forastero o mejor un fantasma que vivió muchos años y que ahora camina por un mundo que le es ya casi ajeno.  Las casas, las calles, los rincones tan queridos en otros tiempos y la Plaza de la Iglesia ¡Ay! La Plaza de la Iglesia, de tantos recuerdos que, a veces tengo la sensación de haber vivido muchos, muchos años, casi un siglo de historia, o quien sabe si más; ya no me quedan amigos, apenas tres o cuatro, y evoco a los ausentes y creo que camino con ellos, con una tristeza que duele. Pero al menos no han muerto a manos del olvido. Esta sensación de estar fuera del tiempo, no solo existencial sino también histórico agrava el sentimiento de extranjería que me asalta cuando vuelvo, pero que definitivamente siempre me despierta sensaciones inolvidables de amor y cariño con un aviso lleno de nostalgia.

Llegué muy temprano. ¡Ahora! ¡ahora!, iba yo diciéndome con los ojos fijos en la carretera, y al revolver la primera curva, me encontré de golpe con su esplendorosa presencia, no había en el mundo lugar más bonito que aquel  en lo alto de la loma. Hasta entonces el paisaje había sido monótomo y callado y ahora se hacía expresivo y locuaz. Tenía que recordar tantas y hermosas cosas. Caminé por las calles de mi infancia, de mis juegos: Corredera, Colegio del Divino Salvador, José Castrillón, Arco de la Segur…(lugar mágico de recuerdos y emociones). Evoqué con nostalgia otros tiempos, las oportunidades que la inocencia dejó pasar y tuve la sensación de que la vida, en realidad, fueron aquellos años fundamentales en que empezábamos a mirar la existencia; la luz de la adolescencia es, en verdad, la que nos acaba iluminando siempre.


Pertenezco a una generación que tuvimos que encontrar nuestro futuro lejos de nuestro lugar de nacimiento. Siempre he llevado a Vejer en el corazón y la boca, transmitiendo por todas partes sus valores éticos; valores como la amistad, la lealtad, la generosidad y solidaridad, el compromiso, la humildad... Todo ello aprendido en Vejer, en la casa de mis padres. 
Pero alejarse no es olvidar, porque en realidad el tiempo de los pueblos permite que la vida de unos esté indisolublemente unida a los de otros, quizás porque todos somos uno.
Es un orgullo pertenecer, a este rincón del planeta lleno de historia y de cultura, e invitamos a sus residentes y a la diáspora expandida por el mundo que, lo llevamos como embajadores donde quiera que vayamos, a que encontremos en Vejer ese bello lugar donde merece la pena estar en cualquier época del año.

Qué hermoso resulta para un “migrante” volver a escuchar las voces amigas, volver a oír tu nombre pronunciado por alguien que te recibe con un cálido abrazo, que te hace reordenar ideas y descubrir alguna de las virtudes y secretos de tu mundo interior y saber que la amistad de aquella época sigue vigente setenta años más tarde.

A lo largo de mi ausencia de Vejer, me han preguntado: de dónde soy y siempre he respondido: Corría el año 1943, eran mis primeros recuerdos infantiles, y me veo al lado de mí padre en el Santo (el lugar de mayor altitud de Vejer) lanzando una pandorga. Era una tarde azul. Y me enseñaba a elevarla. Desde entonces sé muy bien cuál es mi patria, mi gente y mi paisaje.

Acuarela del dibujante y arquitecto, Carlos Hurtado Casanova

Rainer María Rilke, poeta austriaco, afirmaba que “La infancia es nuestra verdadera patria, donde nos reconocemos, donde nos encontramos; es un sentimiento positivo, primario y prácticamente inevitable de amor y de justo orgullo a nuestro terruño. 
La ambición humana, la del corazón es la que me lleva a reivindicar mi condición de vejeriego que me honra, que con orgullo, amor y altruismo llevo conmigo desde que nací.
Puedo proclamar que en ninguno de los sitios que he visitado se me ha despertado el más mínimo de los sentimientos como los que experimento cada vez que vuelvo a mi pueblo: Vejer de la Frontera de todas las fronteras, porque las tiene entre mar y tierra, entre moros y cristianos, entre llanuras y montes, entre la realidad y el sueño. 
Cuando mi padre fallece (noviembre de 1,966) y mi familia abandona Vejer, (aunque consideramos que nunca nos fuimos completamente del todo); el más pequeño de mis hermanos, Javier, era todavía un niño. Después de unos años de ausencia volvió un verano y escribió este poema, que para nosotros simboliza la añoranza, sentimiento tan humano y que, como mencioné anteriormente, emana del respeto y gran amor por nuestro pueblo que siempre nos inculcaron mis abuelos y padres.
Sí, echamos de menos a Vejer, sus gentes, sus calles y la grandiosidad del paisaje que vemos desde la Corredera. Al final, el corazón se nos va a su querencia.

Orgulloso y altivo, así eres tú.
Y en tu cima de pinos y de piedras
donde el viento es libre y la luna
esparce su argentada aura,
fui aprendiendo a vivir de forma placentera.

Adoré tu belleza, tu luz y tu silencio.
Adoré tu noche intensa y estrellada.
Adoré tu cielo impasible de septiembre,
y te adoré a ti, en la paz de tu mirada.

Te dije adiós un día de noviembre,
y ya en la despedida se me rompía el alma,
por el miedo a no verte eternamente,
y perder esa quietud tan bien amada.

¡Y ahora! ¡Este verano!
Cuando el alba serpentea entre los pinos,
y aparece la luz, y las sombras entrecortadas
dan paso a la mañana,

tú, te perfilas puro
y a contraluz del infinito
tienes aire de cruzado solitario,
donde se oyen rumores, que despiertan,
recuerdos ya olvidados.

Tu silencio,
que llena de sonidos
las calles soleadas y las umbrías,
hacen renacer las esperanzas
de un reencuentro,
entre el que soy y el que ya he sido.

Porque, el volver a ti,
después de tanto tiempo sin tenerte
¡Después de una búsqueda infinita,
de un lugar que pudiera parecérsete!
es encontrar de nuevo una mirada,
de gozo de amor y de ternura.
De un embrujo que te hiere y que te mata,
y que a su vez, te ofrece su hermosura.

Ya si puedo esperar pacientemente
El momento en que al fin todo es resuelto.
Pues mi alma feliz es nuevamente,
y el amor que puse en ti, me lo has devuelto. 
Javier Díaz Arbolí 1982

Vejer es uno de esos pueblos de los que, cada crepúsculo se despide con el inconfesado temor de que, durante la noche, se haya ido volando como un bando de grullas.

Hacer clic sobre la imagen para visualizarlo
       Vídeo de fotos que tomé en un fin de semana de estancia en Vejer en 2013.
           
Gonzalo Díaz-Arbolí
Académico de Bellas Artes Santa Cecilia
28 de julio 2024

Aprendiendo a escuchar música: La Quinta Sinfonía de Mahler. Es una composición convertida en leyenda.

21 de junio: Día Internacional de la Música conmemora todo el arte y la historia musical existente alrededor del mundo sin importar su género. El Día fue creado por el Consejo Internacional de Música en el año de 1975 gracias a Yehudi Menuhim, violinista y presidente del Consejo. Sin embargo, fue la Sociedad Internacional de Educación Musical quién dio un impulso a la celebración en el año de 1980, al declararlo como Día Internacional. El objetivo principal de este día no es sólo recalcar las bondades e importancia del arte musical alrededor del mundo, sino también promover la paz y la amistad de las naciones a través de la unión que causa la música. Es bien sabido que la música es una forma de arte universal que traspasa barreras y que puede unir poblaciones bajo un mismo propósito. Hecho por el cual la celebración toma cada vez más fuerza.

Para celebrarlo, qué mejor que ver y escuchar a uno de los grandes compositores, Gustav Mahler, en su "Quinta Sinfonía en do sostenido menor". FELIZ DÍA DE LA MÚSICA.


Gustav Mahler nació el 7 de julio de 1860, muere el 18 de mayo 1911. Se crió en el seno de una familia judía de lengua alemana.
A la edad de 4 años empezó a tocar el viejo piano de sus abuelos, en cuya interpretación no tardó en exhibirse como un virtuoso. Cursó estudios en el Conservatorio de Viena y de Filosofía en la misma ciudad. En vida tuvo mucho más éxito como director que como compositor.

Sinfonía Quinta en do sostenido menor de Mahler: Fue concebida en cinco movimientos:

Primer movimiento: Marcha fúnebre que comienza con una fanfarria de trompetas cuyo ritmo domina el movimiento.
Segundo movimiento: Se basa en el material de ese demoníaco primer trío de la marcha inicial.
Tercer movimiento: Scherzo es el más largo de la sinfonía y por sí mismo comprende la segunda parte de la obra.
Cuarto movimiento: Comienza con el Adagietto, probablemente el "mayor éxito" de Mahler, que a menudo ha sido interpretado como una pieza independiente, Este lento movimiento hace callar a todos en la orquesta excepto a las cuerdas y el arpa.
Quinto movimiento: Brillante Rondo-Final, una animada celebración coronada por el regreso del tema del coral del segundo movimiento.

Mahler comenzó su composición en 1901, después de una grave enfermedad. Durante su convalecencia realizó el esquema de los primeros movimientos. No estaba solo, le acompaña su radiante esposa Alma, que además ayudaba a su esposo en su aspecto musical por tener amplios conocimientos de música. Entre ellos copiar la partitura de la nueva sinfonía. 
Allí compone el famoso adagietto y el movimiento final. Cuando termina la partitura, la interpreta al piano para su amada esposa.  Seguirá corrigiendo su obra no terminándola hasta el otoño de 1903.
Decide estrenar la nueva sinfonía en el ciclo de los Gürzenich Konzerte de Colonia, el 18 de octubre de 1904 con la Filarmónica de Viena.  Pero la reacción del público y la crítica estuvo dividida.

Primer movimiento:
Marcha fúnebre, con paso mesurado, estricto, como una procesión fúnebre, consiste en dos secciones intermedias a modo de tríos. Empieza con una fanfarria de la trompeta que da paso a una marcha fúnebre de estilo militar. Un segundo elemento se añade en forma de una triste melodía de los violoncelos siguiendo el ritmo de la marcha. Toda esta primera sección se repite de forma variada. La fanfarria inicial da inicio al primer trío. Un episodio violento que termina al regresar la fanfarria inicial y los temas de la marcha. Un redoble de los timbales siguiendo el motivo de la fanfarria, da inicio al segundo trío, que se inicia por los violines y toma elementos del primer tema es forma variada. Termina con un crescendo, después del cual retorna la fanfarria inicial hasta dejar a la trompeta en solo. En la coda aparecen elementos de la marcha que se van desdibujando hasta desaparecer.


El segundo movimiento:
Tempestuosamente agitado. Con la mayor vehemencia. Empieza de modo agitado y expresionista, los violines presentan una torturada melodía que es detenida por los metales. Luego la orquesta queda totalmente inestable, hasta que aparece el segundo tema, basado en la melodía del segundo trío del movimiento anterior. Se regresa al ambiente agitado del principio del movimiento, siendo detenido por una amplia cantinela de los violoncelos a la que van añadiendo otros elementos. Sigue un desarrollo complicado donde se mezclan los elementos anteriores en atrevidos contrapuntos, llevando a la música a un estado de excitación creciente hasta la recapitulación con la torturada melodía inicial de los violines. Siguen citas de los temas siguientes y empieza una lucha entre ellos hasta que es detenida por un coral en forma de solemne himno en dos partes, separadas por una fanfarria. Se retorna a la agitación expresionista inicial que culmina en un climax. Regresa la calma, terminando con la disolución de los elementos de la marcha.


Tercer movimiento:
Vigoroso, no demasiado rápido. Se trata de un complicado scherzo mezclado con elementos de sonata. Los temas usados son una cadena de ligeros valses derivados de los ländler alemanes. Una llamada de la trompa introduce el primer vals, en un estilo cercano al de Richard Strauss. El segundo vals es interpretado en un tempo más lento. Reaparece el primero en una sección de desarrollo de los temas. Una frase de la trompa antecede al trío. Comienza con un extraordinario pizzicato de la cuerda con temas derivados de los anteriores. Continua con un propio desarrollo antes de regresar a la sección del scherzo en forma de recapitulación. La entrada de las trompas lleva el movimiento a su final.


Cuarto movimiento:
Famoso adagietto, para cuerda y arpas, que tanta fama a dado a Mahler, por su inclusión en la música del film de Visconti, “Muerte en Venecia”.
El arpa prepara la entrada del tema principal, una soñadora melodía de la cuerda, que es repetida luego en modo menor, lo que le da un carácter de tristeza. La expresión aumenta llegando a su climax. La sección central es más dramática y se repite en forma variada. En la tercera parte se reexpone la sección inicial, iniciada por el arpa. Su climax es más intenso que el de la primera parte, terminando después con una tranquila coda.
Este Adagietto fue la declaración de amor de Gustav Mahler a Alma. En lugar de una carta, lo confió a este movimiento sin una palabra de explicación.


Quinto movimiento:
Es un allegro en una forma ampliada de rondó que contiene también elementos de sonata. El tema principal es de carácter alegre y popular. El segundo tema deriva del adagietto. A estos dos temas se añade una sección fugada. Con estos elementos Mahler construye su edificio. Al principio la madera interpreta varios motivos. Entre ellos se encuentra un tema empleado anteriormente en uno de sus lied. Es el motivo interpretado por el fagot.



La obra rebosa un estado de ánimo especial. De todas sus sinfonías es probablemente la que aglutina de manera más evidente sus obsesiones: la muerte, el amor, la exaltación de la naturaleza, los paisajes campestres, la música popular…Se dice que es la más optimista de todo su ciclo sinfónico.
El delicado Adagietto, un prodigio de honda sencillez, está concebido para cuerda y dos arpas, prescindiendo de cualquier otro colorido tímbrico.
Gustav Mahler entendió musicalmente el amor a través del Adagietto y de otros fragmentos no tan célebres, pero igualmente hermosos, que también dedicó a Alma. El regalo a su esposa queda para la historia.

Fuentes: Internet
Gonzalo Díaz Arbolí

Poema de Antonio Rguez. Zarallo

Lágrimas de San Lorenzo

 

Miramos el cielo con gafas de sombra,
millones de ojos vueltos hacia el cielo,
se extasían por unos breves instantes
y tapan sus ojos con extraño velo.

Cuando la luna abraza al sol y busca su sombra,
sobre la tierra todo oscurece,
menos el fuego que quema las plantas:
para eso nos asusta mirar de frente.
Un desastre mundial, nada pasajero,
que arde en media España y en el extranjero,
que nos atrae por un lado y por otro no siente.

Esa misma noche de agosto el cielo llora,
lágrimas de San Lorenzo brillan sin ruido,
y nadie sabe ya si son de fuego
o del llanto de un mundo malherido.

Eclipse que oscurece la luz de todo el cielo,
y siguen las lágrimas que envía San Lorenzo,
su llanto ya me inunda y yo no me avergüenzo,
presagio de un dolor que cubre con su velo.

Llanto por la Tierra quemada

 

El ser humano es un misterio. A medida que avanzamos en conocimiento e investigación, retrocedemos en valores humanos y del cuidado del planeta donde habitamos. Seguimos ancestralmente destruyéndonos en guerras sin sentido, despreciando a unos semejantes por su raza o color, practicando incluso el genocidio y sin embargo, somos capaces de querer conquistar otro planeta.

Pensamos y deseamos vivir mas de cien años y para ello la investigación medica, desarrollada en los últimos cincuenta años mas que en toda la historia de la humanidad, la queremos utilizar en nuestro propio beneficio personal, no pensando en la igualdad social , en erradicar el hambre, en repartir nuestros bienes y conocimiento para vivir mas felizmente ayudándonos mutuamente. Dudamos que Dios exista por tanta maldad presente y permitida. Existen también, sin embargo, voces y personas humildes llenas de amor y dedicación desinteresada hacia los demás. Menos mal, esto compensa este desvarío, pero no lo suficiente en una sociedad individualista.

Por otra parte, y como reflejo de esta sociedad hedonista, miramos hacia otro lado cuando hablamos de incendios. Todo los días vemos este desastre ecológico en nuestro país sin tomar medidas drásticas. Este año han ardido hasta ahora en este verano 270,000 hectáreas de bosques y vegetación, siete veces más que el año pasado. Equivale a casi la mitad de la extensión de la provincia de Cadiz. Unos 6 millones de toneladas de CO2 han empeorado el efecto invernadero con las llamas.

14 muertos, 43 grandes incendios y perdidas de propiedades, animales y plantas que tardaran muchos años en regenerarse si se consigue. Miramos hacia otro lado.

Ni las comunidades, corporaciones locales, ni los partidos políticos se ponen de acuerdo en en un consenso nacional que nos afecta a todos. La prevención no existe ni se le espera.

Pero eso si. Un eclipse solar es un espectáculo único. No lo veremos mas mientras vivamos y moviliza a millones de personas, especialmente, esta vez, en España. No importa los precios de alojamiento. Los miles extranjeros se encargaran de subirlos escandalosamente. Y las gafas esas de papel extraño se agotan. Una riada de gente en los últimos días acudían a Ópticas y Farmacias sin conseguirlas ya. 

Espectacular, único, impactante, maravilloso....dicen, y solo duro unos minutos. Y el año que viene, más todavía, con más despilfarro. Mientras tanto arde este planeta por los cuatro costados, por todos sitios , en el llamado único planeta azul , que se vuelve ya gris ceniza. Además, la temperatura sigue subiendo ( 2,5º más el año próximo) haciendo estragos en el ecosistema, con mas de 5000 muertos en 2026 en España por efecto del calor. A pesar de ello, y de la abundante divulgación científica, no quieren entender algunos que existe un cambio climático desarrollado por el hombre .Como consecuencia de todo, falta de prevención, inversiones, cuidados forestales, efecto invernadero , etc.. los incendios aumentan y muchos de ellos propiciado incluso por la misma mano del hombre. Inaudito esta raza humana.

Muchos vieron el eclipse solar, pero ese mismo día, unas hora mas tarde e incluso al siguiente día una lluvia de meteoros, como lágrimas del cielo, cruzaron el firmamento, pero eso ya pocos lo vieron o siguieron. Ni siquiera esto que puede llamarse presagio, afecta a la gente que buscan el placer del momento sin descanso.


Antonio Rguez. Zarallo


31.8.26

EL APELLIDO ARBOLÍ: ORÍGENES FAMILIARES

                                                                   

José Arbolí Navarro

Comienza con una conversación que mantenía con el historiador D. Antonio Muñoz Rodríguez que, me preguntaba si mi familia conservaba algún tipo de documentación sobre la segregación de las aldeas de Barbate y Zahara de los Atunes. 
Me contó que su padre, D. Antonio Muñoz, tantos años Alcalde de buen gobierno de Vejer, le había dicho que,  D. José Arbolí Navarro, entonces Secretario en propiedad del Excmo. Ayuntamiento de Vejer de la Frontera, se había negado a firmar el acuerdo "De los Caños de Meca" alcanzado por los dos alcaldes de entonces. La fecha de la firma, en 1938 y las circunstancias especiales de la Guerra Civil Española, hicieron posible el agravio en los términos y las condiciones que la justificaban, a las que mi abuelo, jurista reconocido, se oponía con firmes argumentos. Le contesté que no conservamos nada y contándole su historia y la de mis antepasados, me invitó a que la escribiese para su publicación en el Boletín de la Sociedad Vejeriega de Amigos del País.

Encantado me puse manos a la obra, por pertenecer a la Sociedad y por mi amor, por mi profundo amor a Vejer y a todo lo que con él se relacione. Sólo esto justifica esta modesta aportación a la historiografía local.

Aunque el apellido Arbolí no tiene arraigo en Vejer de la Frontera, sin embargo, su corta permanencia ha dejado una profunda huella y ha quedado ligado a él, incrustado en el corazón de sus descendientes y sedimentada en la memoria a través de los años, inculcado por mis padres José Díaz Muñoz, vejeriego antiguo, y mi madre María Luisa Arbolí Romaríz. Actualmente no vivimos en Vejer ninguno de sus nueve hijos, a pesar de ello, sus nietos y biznietos, todos, sentimos la llamada de nuestros orígenes, nuestra vocación, nuestros olores, nuestra nostalgia, nuestro pueblo: Vejer de la Frontera. Y todavía de allí conservamos nuestros mejores recuerdos, nuestros mejores amigos y nuestros primeros amores.
Mi tío, José Arbolí Romaríz casó con la vejeriega Francisca Guerra Guerra, se establecieron en Cádiz. Lamentablemente, murió joven y no tuvo descendencia.
Mi tía Carmen Arbolí Romaríz casó con Luis Babuglia Marín, entonces aparejador que construía el actual edificio del Salón de Plenos del Ayuntamiento de Vejer (Los antiguos comedores) y al finalizar la obra se marcharon residiendo en distintas ciudades de España,. Oviedo, Gijón y mas tarde en Don Benito, (Extremadura).


Familia Arbolí Romaríz: Abuela Ana, M. Luisa, Carmen y Pepe


Fue a partir de 1923 cuando el apellido Arbolí se vincula a Vejer. Mi abuelo José Pablo Arbolí Navarro, Secretario entonces del Ayuntamiento de Chipiona, por motivos familiares, a pesar de tener asignada su plaza en el Ayuntamiento de Cádiz, pide su traslado a Vejer, donde trabajó como Secretario Titular del Excmo. Ayuntamiento hasta 1942,  fecha de su muerte. Tenía 68 años.



La Corporación Municipal bajo mazas. La flecha roja indica al secretario, José Arbolí. Año de 1926 

Había nacido en la Habana, (Cuba) en 1874, fruto del matrimonio entre José M. Arbolí y Weidner, entonces capitán de Infantería de Marina, destinado en Cuba y María Luisa Navarro y Acosta, natural de Puerto Príncipe, hoy llamado Camagüey; retirado en 1889 con el grado de Coronel del Ejército Español y condecorado con la Gran Cruz de la Real y Militar Orden de San Hermenegildo entre otras. Tras su vuelta a España en 1878 con su hijo, ya muerta su esposa, es destinado a Mahón, posteriormente a Barcelona y nuevamente a Cuba (Guantánamo), Cartagena y San Fernando. 

Debido a este constante cambio de destinos, deja a su hijo José Pablo, -el nombre se lo habían puesto por su abuelo materno- con su tía abuela María, que vivió y cuidó durante muchos años a su hermano el Obispo de Cádiz, Juan José Arbolí y Acaso. Bajo su tutela vive, se educa y acaba sus estudios de licenciado en derecho. Mi bisabuelo vuelve a contraer matrimonio con Elisa Elmer Freshivater.  

Los testimonios oídos de los que le conocieron hablan de su caballerosidad, de su entrega al trabajo y a sus amigos, de su elegancia en su porte y en su trato, todo ello fruto de una exquisita educación recibida en la casa donde se crió y donde a lo largo de su infancia y adolescencia, cimentó lo que luego serían sus principios morales y éticos, que a lo largo de toda su vida personal, social y laboral puso de manifiesto en todas sus actuaciones.

Gran aficionado al cante flamenco, recuerdo haber visto en casa “placas de gramófono” de los grandes de la época: Chacón, M. Torre, La Niña de los Peines…. y también recuerdo haber oído a mi madre decir que cantaba muy bien las peteneras. Como gran lector poseía una excelente biblioteca. Era uno de los contertulios de la rebotica de D. Antonio Álvarez.

Le fue concedida la Medalla al Mérito en el Trabajo de plata “Por una constante laboriosidad, fruto de 44 años de servicios ininterrumpidos a plena satisfacción de los Ayuntamientos donde actuó como tal funcionario, los cuales le hicieron merecedor en distintas ocasiones de elogiosos votos de gracia en los que se consignan el agrado y satisfacción por la labor realizada y así premiaba las cualidades excepcionales que le hacía acreedor de tan alta recompensa” (sic).
Así consta en el escrito del Ministerio de Trabajo, añadiendo: “Toda vez que el cargo que ostenta en la actualidad está equiparado a Jefe de Administración Civil, con el disfrute anejo a dicha recompensa de todos los derechos y honores que las disposiciones vigentes determinen" (sic). Fue solicitada por Don José Valdés González, Alcalde Presidente del Ayuntamiento en nombre y representación de dicha Corporación Municipal.

Familia Babuglia - Arbolí
De izq. a dcha. Pepe, sus padres, Carmen, Ana María y el pequeño Luis

En esta otra aparece Servando a la izq, en lugar de Pepe

Ascendencia gaditana:
Su abuelo,  José María Arbolí y Acaso, abogado de los Tribunales de la Nación y del Ilmo. Colegio de Cádiz, contrajo matrimonio con Amelia Carolina Weidner y Gamboa en 1842, ambos eran naturales de Cádiz.
Este, a su vez, era hijo de Juan José Arbolí y Jubany y María Dolores Acaso y Gamboa, que contrajeron matrimonio en Cádiz en 1795. (También fueron los Padres del arriba mencionado Obispo Juan José Arbolí).

Ascendencia catalana:
Servando Díaz Arbolí,  en Arbolí, Tarragona

Los ascendientes inmediatos que contrajeron matrimonio en Barcelona en 1734 fueron Juan José Arbolí y Arbolí y Vicenta Isabel Jubany. Desde aquí ya empiezan a sonar los apellidos catalanes, que probablemente serían oriundos de Arbolí, pueblo de la provincia de Tarragona. Pensamos que debido al auge del comercio con América a mediados del siglo XVIII, debieron trasladarse a Cádiz, pues en los documentos que poseo, dicen que se dedicaban a la actividad comercial..
Y estos, a su vez, nacen del matrimonio formado por Joseph Arbolí y Emerenciana Arbolí Serra,  nacidos a finales del siglo XVII.

Cuadro Familiar del Apellido Arbolí. Las fechas indican la celebración del matrimonio
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Carmen Babuglia Arbolí y tres de sus hijos. Carmen, Luis y Ana



Ana María Babuglia Arbolí con hija y nietas

El apellido Arbolí es de origen toponímico, poco frecuente y disperso por España, si bien se registra, sobre todo, en Barcelona y Tarragona, siendo notable su presencia en Madrid, Cádiz y Sevilla, y menor en Girona, Lleida, Castellón, Valencia, Alicante, etc. Procede del topónimo Arbolí, nombre de una población de la comarca del Priorat, a la derecha del río Arbolí (Tarragona), cuyo nombre tomaron los progenitores de las familias hoy así apellidadas, según fue costumbre en la Edad Media para indicar su origen geográfico.


Los primos Luis Babuglia Arbolí y Gonzalo Díaz Arbolí en Madrid. Año de 1956

Las investigaciones de mi hermano Javier concluyen que: El significado de Arbolí no está del todo claro, pudiendo derivar del árabe “al-walaga”, con el significado de “tierra de aluvión junto a un río”. Según los datos recogidos en el “fogatge” o censo de hogares catalán del año 1553, Pere Arbolí vivía en Gratallops (Tarragona); la viuda de Joan Arbolí vivía en Reus (Tarragona); Pere Arbolí vivía en Constantí (Tarragona), y Perot Arbolí vivía en Palma (Lleida). Joaquim Arbolí (Falset s. XVII –Conca de Barberà, 1660?) fue abat del Monasterio de Poblet entre los años 1656 y 1660; durante su mandato se terminó el panteón de los Duques de Cardona y Sogorb; fue autor de un estudio sobre las “Antigüedades de Poblet”. Francesch Arbolí, comerciante, nacido en Barcelona en 1658, figura entre los “comerciantes de matrícula” de Barcelona (18 de octubre de 1758), con acceso a las dignidades nobiliarias del Principado de Catalunya.
Dicho Apellido en España lo tienen 201 personas como primer apellido, 228 como segundo apellido y nadie con ambos apellidos.
Los apellidos continúan siendo una huella de la historia de cada familia y una conexión con sus raíces ancestrales.
  
Luisa Arbolí Romaríz y José Díaz Muñoz. Año de 1930

Luisa Arbolí Romaríz con sus hijos en 1978

Cuando mi padre fallece (noviembre de 1,966) y mi familia abandona Vejer, (aunque consideramos que nunca nos fuimos completamente);  el más pequeño de mis hermanos, Javier, era todavía un niño. Después de unos años de ausencia volvió un verano y escribió este poema, que para nosotros simboliza la añoranza, sentimiento tan humano y que, como mencioné anteriormente, emana del respeto y gran amor por nuestro pueblo que siempre nos inculcaron. 
Sí, echamos de menos a Vejer, sus gentes, sus calles y la grandiosidad del paisaje que vemos desde la Corredera. Al final, el corazón se nos va a su querencia.

Vuelta a la tierra natal.

Orgullo, altivo, así eres tú.
Y en tu cima de pinos y de piedras
donde el viento es libre y la luna
esparce su argentada aura,
fui aprendiendo a vivir de forma placentera.

Adoré tu belleza, tu luz y tu silencio.
Adoré tu noche intensa y estrellada.
Adoré tu cielo impasible de septiembre,
y te adoré a ti, en la paz de tu mirada.

Te dije adiós un día de noviembre,
y ya en la despedida se me rompía el alma,
por el miedo a no verte eternamente,
y perder esa quietud tan bien amada.

¡Y ahora! ¡Este verano!
Cuando el alba serpentea entre los pinos,
y aparece la luz, y las sombras entrecortadas
dan paso a la mañana,

tú, te perfilas puro
y a contraluz del infinito
tienes aire de cruzado solitario,
donde se oyen rumores, que despiertan,
recuerdos ya olvidados.

Tu silencio,
que llena de sonidos
las calles soleadas y las umbrías,
hacen renacer las esperanzas
de un reencuentro,
entre el que soy y el que ya he sido.

Porque, el volver a ti,
después de tanto tiempo sin tenerte
¡Después de una búsqueda infinita,
de un lugar que pudiera parecérsete!
es encontrar de nuevo una mirada,
de gozo de amor y de ternura.
De un embrujo que te hiere y que te mata,
y que a su vez, te ofrece su hermosura.

Ya si puedo esperar pacientemente
El momento en que al fin todo es resuelto.
Pues mi alma feliz es nuevamente,
Y el amor que puse en ti, me lo has devuelto. 
Javier Díaz Arbolí 1982


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A mis queridísimos hermanos. Recuerdos mezclado con las sombras del tiempo; siempre es conveniente recordar estos momentos de felicidad a veces de tristeza, pero siempre unidos. Que nadie llore por los días que se fueron. Muchos besos

Gonzalo Díaz Arbolí


29.8.26

Gustav Klimt: el arte del erotismo en El Beso

 

Gustav Klimt

Gustav Klimt (1862–1918) fue uno de los grandes representantes del modernismo vienés y del simbolismo europeo. Nacido cerca de Viena, recibió una formación artística tradicional, pero pronto rompió con el academicismo para desarrollar un estilo personal basado en la ornamentación, el simbolismo, la sensualidad y la figura femenina.

En 1897 participó en la creación de la Secesión Vienesa, un movimiento que buscaba renovar el arte y alejarse de las normas académicas. La obra de Klimt provocó en ocasiones escándalo por su tratamiento del desnudo y de la sexualidad.

El período dorado
Su etapa más famosa fue el Período Dorado, entre 1905 y 1909. Klimt incorporó pan de oro a sus pinturas, inspirado especialmente por los mosaicos bizantinos que contempló en Rávena. El resultado fueron obras suntuosas, llenas de formas geométricas, motivos florales y superficies brillantes.

Entre sus obras más conocidas destacan Retrato de Adele Bloch-Bauer I, Dánae y, sobre todo, El beso: amor y erotismo.

Danae

Pintado entre 1907 y 1908, El beso representa a una pareja abrazada en un momento de profunda intimidad. El hombre besa a la mujer mientras ambos quedan envueltos en una gran superficie dorada.

Una de las características más llamativas es el contraste entre los patrones de las vestimentas: predominan las formas rectangulares en la figura masculina, mientras que en la femenina aparecen círculos, espirales y motivos más orgánicos.

Aunque los cuerpos están cubiertos, la obra transmite una intensa sensualidad. Klimt demuestra que el erotismo no depende necesariamente de mostrar la desnudez: también puede surgir del gesto, la cercanía, el abrazo y aquello que permanece oculto.

El fondo dorado, inspirado en el arte bizantino, hace que la pareja parezca encontrarse fuera del mundo cotidiano, en un espacio casi mágico e intemporal.

El Beso
Una obra universal
El beso reúne muchos de los elementos que caracterizan a Klimt: el oro, la decoración, el simbolismo, la belleza y el erotismo. La obra transforma un sencillo gesto de amor en una imagen cargada de emoción y misterio.

Pero la mayor fascinación la ejerce el tema central de Klimt: La belleza de la mujer. De carácter reservado, cultivó su obsesión por la mujer en todas sus facetas artísticas. Tuvo más de 14 hijos, reconocidos, de sus amantes que eran sus modelos, a las que pintaba desnudas, y de relación con damas de su entorno que retrataba. Nunca pinto a un hombre.

Klimt murió en Viena en 1918, pero su influencia continúa presente en el arte, el diseño y la cultura contemporánea. El beso, conservado en el Belvedere de Viena, se ha convertido en una de las imágenes más reconocibles de la historia del arte y en un símbolo universal del amor y la sensualidad.

Antonio Rodríguez Zarallo

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25 PINTURAS MÁS FAMOSAS DE GUSTAV KLIMT