14.10.26

El haiku debe describir el momento.

 

Antonio Rodríguez Zarallo

Un haiku es una estrofa poética originaria de la literatura japonesa clásica que pretende expresar en sólo tres versos un sentimiento breve y sincero. El tradicional consta de 17 sílabas, dispuestas en tres versos de 5, 7 y 5 sílabas, sin rima y trata de conjugar el sentimiento poético y el artístico.

El haiku es concisión y síntesis, una de las composiciones más difíciles que existen, nacida según los maestros japoneses, en un momento de gracia. La esencia espiritual del haiku está conectada con la ambición del poeta de fundirse con la naturaleza, de vivirla intensamente. Su técnica es un arte difícil cuyo dominio ayuda a sacarle al lenguaje su máxima expresividad.

A veces, un poema, un libro, un cuadro o un arpegio son suficientes para alumbrar la sombra y devolver al tedio cotidiano el brillo y el temblor de lo primigenio.

El haiku debe describir el momento.


Me llamaron la atención. Como intrépido ignorante que soy, me meto en muchos charcos por curiosidad, ya sabes, por aquello que nos mantiene vivos y vibrantes (como anguilas en el río)... de alguna manera, claro. Bueno, el significado del Kigo y el Kireji  (corte). Leí los del gran Basho, el creador y, a algunos de sus discípulos (Kikaku, el mas rebelde con nombre imborrable), de la escuela Shomon. Pero no es fácil entender esta poesía. En fin, me ha parecido una forma novedosa e interesante en la cultura nipona. Te envío algunos de mi cosecha, después de retocar algo con la IA, con la que no estoy felizmente de acuerdo bastantes veces. Ahí van una selección...

MAR

Las olas del mar —
un vestido se mece
viene brisa azul
..........................
Arena y playa,
florecen azucenas,
mar de olor blanco.
..........................
Espuma de mar,
clara a punto de nieve:
la ola la bate.
............................
Llueve en alta mar,
no cae sobre nadie.
Agua en el agua.
...........................
Sal de cristales,
corazón que derrama
mar sin latido.



El famoso haiku de la libélula involucra un hermoso e instructivo intercambio entre el maestro Matsuo Bashō y su alumno Takarai Kikaku. Es uno de los episodios más conocidos para ilustrar la filosofía del haiku y la compasión hacia la naturaleza (Aware).
Cuentan que Kikaku, impresionado por las alas rojas de una libélula, compuso originalmente el siguiente verso:

Composición de Kikaku:
Quítale las alas
a una libélula redonda
y será un pimiento rojo.

(Akatombo / hane wo tori-mashi / tōgarashi)

Bashō, al escuchar el verso de su alumno, intervino amablemente para corregir la actitud subyacente. Le enseñó que la poesía no debía basarse en la destrucción o el sufrimiento de la vida, sino en la creación y la apreciación de la belleza.
Bashō transformó la idea invirtiendo el proceso:

Corrección de Bashō:
Añádele alas
a un pimiento rojo
y será una libélula.

(Tōgarashi / hane wo tsukeya / akatombo)

Esta historia refleja fielmente la dinámica entre ambos poetas:
Maestro y Alumno: Kikaku fue uno de los discípulos más brillantes e influyentes de Bashō (perteneciente a los llamados Diez Filósofos o diez grandes discípulos de la escuela de Bashō).
Dos estilos contrastantes:
Kikaku tenía un estilo más ingenioso, urbano, dinámico y a menudo ingenioso o audaz.
Bashō promovía un estilo profundo, sereno, basado en la sencillez (Karumi), la soledad nostálgica (Sabi) y el respeto compasivo por todo ser vivo.
A través de esta corrección, Bashō no solo enseñó una regla de composición poética, sino una filosofía de vida Zen:
1. Compasión (Karuna): La poesía debe dar vida y celebrar la naturaleza, no mutilarla ni dañarla mentalmente para lograr una metáfora.

2. Transformación positiva: En lugar de restar (quitar las alas), el arte debe sumar e imaginar la belleza viviente (dar alas).
Fuente: IA
Antonio R. Zarallo



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Vídeo realizado por Gonzalo Díaz Arbolí

En este vídeo que acabamos de ver, la fuerza que tienen las palabras es algo misterioso, tanto que parecen obedecer a un orden interior desconocido. A veces surgen desde un profundo cráter como un manantial riquísimo, otras se niegan, huidizas hasta umbrías impenetrables…

Estos haikus están tomados del libro "Sendas del aire".  Las ilustraciones son del mismo autor. El proverbio chino “Una imagen vale más que mil palabras” no coincide con lo que para mí significa “la palabra”; la fuerza que tienen las palabras depende del contenido de las palabras, por esta razón concebí a los versos arrastrando a las imágenes, como tiradas por una cuerda, otorgándole así el predominio a la palabra. En realidad la traducción adecuada del proverbio chino debería ser “el significado de una imagen puede expresar diez mil palabras.

La banda sonora del vídeo, "Nocturno" Es una canción del dúo Secret Garden que ganó el Festival de la Canción de Eurovisión 1995 representando a Noruega. La canción fue interpretada en el concurso por Secret Garden acompañados de dos músicos invitados; la vocalista noruega Gunnhild Tvinnereim y la nyckelharpista sueca Åsa Jinder. Se trata de una canción de estilo 'new age', principalmente instrumental. La letra suma en total 24 palabras, y la vocalista interviene brevemente solo al principio y al final de la canción. El intermezzo de violín interpretado por la irlandesa Fionnuala Sherry toma el protagonismo en la mayor parte.


Nicolás y Manuela

 

La Plazuela en Vejer de la Frontera

 Esta es una de esas historias que has oído contar desde que eres pequeño y que no sabes si es cierta, o forma parte de las leyendas que se trasmiten de generación en generación y/o, que pertenecen al acervo cultural de una gran multiplicidad de pueblos donde todos los convecinos se conocen.


Ocurre algún tiempo después de la Guerra Civil. Una vez finalizada ésta y asentado de manera definitiva el nacional catolicismo, todos tenían que ser de derechas, pertenecer a la Acción Católica y al Sindicato Vertical; ir a misa, confesar y comulgar al menos una vez a la semana (para los hombres) y para las mujeres, ir a misa a diario o, al menos, tres veces por semana, rosario por la tarde, visita al Santísimo etc. Por aquel entonces, las luces del siglo no brillaban tanto y la vida estaba organizada a través del pensamiento único

Nuestro convecino, al que llamaremos Nicolás, tiene por esas fechas 32 años. Está casado y tiene tres hijos. Vive con su mujer (Manuela), su suegra y sus retoños en la casa familiar situada en el Centro de Vejer, muy cerca de la Parroquia. De buena familia y un trabajo “adecuado”. Le gusta tomar copas y aperitivos con los amigos, contar chistes subidos de tono y jugar la partidita después de comer, una vez acabada la siesta. Todos dicen que es un tío simpático, agradable, un poco verde pero que se pasa muy bien con él. Con la mujer el menor tiempo posible porque, ya se sabe y como él mismo dice, es un poco brusca en el trato, manda más que un Sargento y no hace más que reñirme porque no me comporto de manera adecuada. Le dice ella que en el pueblo todos hablan de él, de lo mundano que es, de lo poco cumplidor de sus obligaciones y que le gusta tomar copitas más de lo normal. Él, por el contrario, opina que es ella la que no para de cargarle. Que él no hace nada que no hagan los demás, que como a ella no le gusta hacer “esas cosas”, pues que lo tiene aburrido y amargado…

Decidido a que la mujer dejará de reprobarle su conducta, y a parecer bueno (como la mujer del César: lo importante es parecer, no serlo), decide regularizar su situación social. Empieza por ir a misa con asiduidad, a visitar al Párroco, no toma copas antes de comer, ser puntual en sus llegadas a casa, salir con su mujer los domingos, pasar las tardes en casa con la esposa e hijos… y como colofón, se apunta a la Adoración Nocturna (práctica muy habitual en aquellas fechas que consistía en que los hombres hacían turnos de madrugada delante del Santísimo, en actitud de oración), y que todo hombre de bien que no lo hiciera, podía parecer persona de malas costumbres y hasta ser tachado de “rojo”.

La mujer, que no sale de su asombro, observa el cambio que se ha producido en su marido, considera que se ha obrado un milagro, reza hasta la saciedad dando gracias a Dios por las nuevas venturas y ofrece limosnas y enciende velas para agradecer tanta felicidad. Incluso la suegra, que hasta entonces apenas lo miraba y ni siquiera le dirigía la palabra, cambia su actitud hacia él y se muestra solícita y cariñosa. Entre las dos le hacen la vida placentera.

Una vez conseguida la confianza, el marido empieza a volver a salir a tomar copas, jugar la partidita... con el beneplácito de sus mujeres (esposa y suegra); primero poco a poco y más tarde casi con la misma regularidad que antes.

Las mujeres, aunque con la mosca detrás de la oreja, piensan que no es como antes, que ahora está bien (un hombre necesita hacer sus cosas) y, como lo ven que sigue acudiendo a la Adoración Nocturna con regularidad, no le dan mayor importancia.

Una noche, en pleno invierno, de esas veces que corre el viento del norte y en Vejer hace un frío que parece que se te rompe el alma y, además, llovía a cántaros, Nicolás había salido como hacía dos veces por semana, a la Adoración Nocturna. Manuela, a eso de las 00,30 horas se despertó con el estruendo que producía el temporal en el balcón y mirando a través de los cristales y comprobando como estaba la noche, sintió pena del marido y se dijo a sí misma:

-¡Dios mío, que noche hace¡ El frío que debe estar pasando el pobre Nicolás en la Iglesia, allí, delante del Sagrario y de rodillas. Si esa es la parte de la Parroquia donde más combate el frío. Si lo sabré yo que voy a diario a hacerle la visita al Santísimo.

Ni corta ni perezosa, se fue a la cocina, preparó café muy caliente, lo vertió en un termo y, vistiéndose muy rápidamente, cogió dos mantas y salió a la calle encaminándose a la Parroquia. La puerta principal estaba cerrada y recordó que le habían comentado que por las noches los hombres entraban por la parte lateral; por la entrada que hay en la calle José Castrillón, frente a la sombrerería de Nicolás. Hasta allí se encaminó soportando el azote del frío y de la lluvia. Tuvo que llamar varias veces a la puerta hasta que salió a abrirle Juan José, un amigo del marido que era de misa y comunión diaria, que al verla, se llevó un gran susto:

-¡Manuela! ¿Qué haces tú aquí a estas horas? ¿Es que ha pasado algo grave en tu casa? A lo que ella respondió:

- Que va, Juan José, lo que ocurre es que con el frío que está haciendo me he acordado de que Nicolás no ha traído mucha ropa de abrigo y le he traído mantas y un poco de café caliente para su turno.

- ¿Pero es que Nicolás esta aquí?, ¡yo no lo he visto! No me digas que tu marido se nos ha convertido y está viniendo a adorar al Santísimo.

-¿ Pero, Juan José, si mi marido lleva más de un año viniendo dos noches en semana y llega a casa al amanecer?. ¿Es que nunca habéis coincidido en los turnos?

- Siento decírtelo, contestó Juan José, pero el responsable de los turnos soy yo y hasta ahora, que yo sepa, tu marido nunca ha venido por aquí.

Manuela sintió un vuelco en el corazón, hormigueo en las piernas y un pellizco en el estómago y contestó balbuceando:

-¡Pero chiquillo, si eso es imposible! Déjame que entre que voy a comprobarlo por mi misma.

Entró, vio y comprobó que efectivamente no estaba. Preguntó a los allí presentes y unos contestaron abiertamente que nunca había ido, los menos, y otros con evasivas, bueno, que alguna vez aparecía por allí; que al principio iba pero que ahora menos; que iba de vez en cuando…

Volvió a su casa cabizbaja y sin saber lo que debía hacer. ¿Qué pensaría la gente? Y, ¿Mañana ya se sabrá en todo el pueblo? Esos dos eran los únicos pensamientos que le martilleaban la cabeza. Ya más calmada pensaba que, por una parte le apetecía pegarle, por otra, echarle de casa, pero estas eran cosas que no se podían hacer entre la gente de bien. De todas formas lo único que podía hacer en ese momento era esperar a que apareciera Nicolás y averiguar dónde había estado.

Amaneció y, como siempre llegó Nicolás. Venía serio, casi solemne. Se extrañó de ver a Manuela levantada esperándolo. No tuvo tiempo ni de saludarla. Ésta le espetó a la cara:
- Mal marido, sinvergüenza, ¿De dónde vienes?
- Chiquilla, de donde voy a venir, de la Parroquia.
- Tú no tiene vergüenza. He estado esta noche en la Iglesia y todo el mundo me ha dicho que tú no has aparecido por allí en tu vida. Ahora mismo me dices de donde vienes o ¡por mi difunto padre! te juro que te mato.

Nicolás sabía por experiencia que la amenaza que acababa de soltarle Manuela no era en broma, que podía pasar al campo de las malvas en menos que canta un gallo. Y se le ocurrió decirle:

- Bueno, te voy a contar la verdad: - Es que Manolo, el taxista, el de Cádiz, pertenece a un grupo de Adoradores de la Catedral y va sólo; y como es buen amigo mío, para hacerle compañía, voy con él.

- Pero, ¡por quien me has tomado¡ ¿Tú te crees que yo soy tonta? ¿Ahora me vienes con esas?

Como ya se levantaba la suegra y los hijos, dejaron de discutir. El se lavó, cambió la ropa y se fue al trabajo.

Ella decidió que tenía que averiguar lo que realmente estaba haciendo su marido dos noches por semana. A eso de las once y media cogió calle abajo y se fue a Los Remedios, a la parada de taxis, y buscó a Manolo. Le preguntó abiertamente donde había estado la noche anterior y él, ya preparado para tal acontecimiento, le contestó exactamente lo mismo que le había contado Nicolás. No contenta con eso, siguió haciendo averiguaciones obteniendo siempre la misma respuesta.

Algo más tranquila y pensando si no había sido un poco mal pensada, se fue a su casa. No quiso contarle nada a su madre para no romper la paz que reinaba en la casa.

Cuando a mediodía llegó Nicolás a comer, ella lo recibió tranquila, comieron en silencio, pero no le dijo nada. Nicolás pensó que cuando los niños se fueran al colegio, empezarían los problemas, pero todo siguió igual. El ambiente familiar aparecía apacible y sosegado.

Sin embargo, el comentario general en el pueblo era lo sucedido por la noche. Ya se sabía en todos sitios que Manuela había estado en la Iglesia de madrugada buscando al marido, que no lo había encontrado y que éste había llegado con las primeras luces del día y el consiguiente revuelo que se había formado. ¡Qué escándalo¡. No se hablaba de otra cosa. En Casa Chirino, en la Cueva, en el Casino… era el comentario general. Fueron pasando los días, el tema se fue olvidando y las aguas volvieron a su cauce. Manuela seguía como siempre, como si no hubiera pasado nada. !Era mejor no saber la verdad¡

Ya transcurrido cierto tiempo, estando un día Nicolás tomando una copa con unos amigos, se les acercó Manolo el taxista, que venía sudoroso y colorado (probablemente como resultado del Fino Quinta), le dijo con la voz un poco temblorosa y entrecortada:

- Nicolás, las niñas del Pay-Pay me están preguntando por tí. Dicen que porque no vas a verlas. Que te echan de menos. Que de dos noches a la semana que ibas antes, ahora no se te ve el pelo por allí.

Por fin se había desvelado el secreto mejor guardado de Nicolás, y todo por la imprudencia que suele derivarse del exceso de “copitas”. Vuelta a empezar, todo el pueblo hablando de dónde pasaba las noches Nicolás, el cachondeo consiguiente, las bromas pesadas, las indirectas…

No sabemos si Manuela se llegó a enterar (cosa que se nos antoja difícil), lo que si conocemos es que durante largo tiempo no se habló de otra cosa en el pueblo. Es más, hoy en día y en determinados momentos y en ambientes concretos se sigue contando. En definitiva, si quieres conservar un secreto, no se lo cuentes a nadie y si quieres parecer bueno, más vale que lo seas realmente, porque no existe nadie capaz de engañar a todos durante toda la vida. 

Algún día contaré el final de la historia.

Javier Díaz Arbolí

Una canción irlandesa. Balada celta : Wild Mountain Thyme (Tomillo de montaña salvaje)


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Conservo en mi ordenador una balada popular celta titulada: Wild Mountain Thyme (Tomillo de montaña salvaje), que por su belleza la había guardado, incluso había traducido la letra al español de la versión en inglés.

Oh, el verano está llegando
y los árboles están floreciendo,
y el tomillo salvaje de montaña crece alrededor del brezo floreciente,
¿Irás, niña, irás?
E iremos todos juntos
para derramar el tomillo de montaña salvaje.
Si mi verdadero amor no me aceptara
seguramente encontraré otro,
para derramar el tomillo de montaña salvaje.
Oh, el tiempo de verano se acerca
y los árboles están floreciendo dulcemente
y el tomillo salvaje de montaña crece alrededor del brezo floreciente

La melodía actual de "Wild Mountain Thyme" probablemente se basó en un aire tradicional escocés, como se encuentra en la Colección de melodías de las tierras altas e islas de Escocia del capitán Simon Fraser (1816). Otros eruditos sugieren que la canción está basada en una vieja melodía tradicional escocesa "The Three Carls". 
"Wild Mountain Thyme" fue adaptada y grabada por primera vez por el músico de Belfast, Francis McPeake, en 1957 para una serie de la BBC. Esta adaptación creó la confusión de su origen. Me atrevería a calificarla como Escocesa/Irlandesa.

Pero los hados estaban a mi favor: Hace unos días vi una película titulada: “Una canción irlandesa” y de nuevo escuché la balada, me entusiasmó y quiero compartirla con vosotros mis lectores que, con seguridad,  vais a disfrutar, sobre todo, de la música.

Sinopsis de la película: 
No hay palabras para describirla. Es singular, excéntrica y presenta una complicada historia de amor. Una historia sencilla, con hermosos paisajes irlandeses y sobre todo la canción, que da título a la película, interpretada magistralmente en una parte de la cinta.
En los bucólicos paisajes de la Irlanda rural, podemos disfrutar de los más bellos paisajes de la ruta costera del Atlántica, con sus campos de cultivo en todo su esplendor y el majestuoso verdor de un paisaje enclavado bajo las montañas Nephin del condado de Mayo, donde aún se habla la antigua lengua gaélica; es sin duda uno de los mejores lugares para experimentar las tradiciones y la cultura irlandesa que hace que los espectadores caigan rendidos ante el increíble espectáculo del oeste de Irlanda. Es otro mundo. Es un cuento de hadas. 

Narra la historia de una pareja de amantes cuyas familias rurales se ven envueltas en un conflicto por un terreno muy disputado que separa sus dos granjas.
La obstinada granjera Rosemary Muldoon siempre ha amado a su tímido y especial vecino Anthony Reilly, pero este permanece impasible ante su hermosa admiradora. Todo se complica cuando el padre de Anthony amenaza con vender la granja de la familia a su sobrino estadounidense, en lugar de a su propio hijo.

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En un giro inesperado de los acontecimientos hablan de su situación en los exuberantes campos irlandeses. Termina llamándola la flor más hermosa que jamás haya visto. Sin embargo, Anthony lamenta haber perdido el anillo de su madre, razón por la cual no merece casarse con ella. Pero Rosemary es terca y se niega a renunciar a Anthony sin luchar. Entonces le revela que encontró el anillo y que lo ha tenido desde entonces. Se lo da a él, pero le dice que se lo quede porque siempre estuvo destinado a ser suyo. Los dos amantes se besan y terminan casándose.
En el montaje final todos los personajes se ven cantando el tema principal con los protagonistas ya casados.

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Gonzalo Díaz-Arbolí

 

Teresa de Ávila: la mujer que se atrevió a pensar y sentir en el Siglo de Oro


Pocos personajes en la historia de la literatura han despertado tanta fascinación y debate como Teresa de Ávila, también conocida como Teresa de Jesús. Santa para el mundo católico, escritora y pensadora para la historia de las letras, su figura sigue siendo un puente entre la fe, la pasión y la libertad interior. En pleno Siglo de Oro, cuando la voz de las mujeres apenas encontraba espacio, Teresa logró hacerse escuchar con una fuerza que aún hoy resuena.

Desde niña, Teresa mostró una curiosidad insaciable. Leía todo lo que caía en sus manos, desde libros de caballerías hasta tratados religiosos. Su imaginación, su deseo de comprender el mundo y su inteligencia natural la convirtieron en una mente inquieta. Pero la sociedad del siglo XVI tenía destinos trazados para las mujeres: el matrimonio o el convento. Teresa eligió el segundo, aunque no como un refugio, sino como una forma de independencia. Decidió, como ella misma decía, “casarse con Dios”, un gesto que le permitió escapar de las obligaciones del matrimonio y consagrar su vida al pensamiento y la escritura.

Dentro de los muros del convento, Teresa encontró su verdadera voz. En un tiempo en que las mujeres no podían enseñar ni escribir libremente sobre teología, ella escribió sobre lo más íntimo de la experiencia espiritual: el encuentro del alma con Dios. Pero su lenguaje iba mucho más allá de lo religioso. En sus obras —como *El libro de la vida* o *Las moradas*— el amor divino y el amor humano se confunden hasta volverse inseparables. La pasión mística se expresa con imágenes de un erotismo delicado y poderoso, que ha desconcertado e inspirado a generaciones de lectores.

Su poesía, de una intensidad sorprendente, convierte a Dios en símbolo del deseo más profundo. En versos como “Vivo sin vivir en mí, / y tan alta vida espero, / que muero porque no muero”, se percibe esa tensión entre lo espiritual y lo corporal, entre el ansia de unión con lo divino y los límites de la existencia humana. Esa ambigüedad es, precisamente, lo que hace de Teresa una figura tan moderna: entendió que el cuerpo y el alma no son enemigos, sino partes de una misma búsqueda.

“Nada te turbe” es un poema que santa Teresa de Jesús llevaba manuscrito en un trozo de papel para señalar las páginas de su breviario.

Nada te espante,
Todo se pasa,
Dios no se muda,

La paciencia
Todo lo alcanza;
Quien a Dios tiene
Nada le falta:
Sólo Dios basta.

Pero Teresa no fue solo una mística en trance. También fue una reformadora valiente. Luchó por renovar la orden del Carmelo, impulsando una vida religiosa más austera y auténtica. Esa labor le ganó tanto admiradores como enemigos, y durante su vida tuvo que enfrentarse a la desconfianza de la Inquisición y al poder eclesiástico. Sin embargo, su determinación la llevó a fundar diecisiete conventos y a construir una red espiritual y humana que transformó el monacato femenino.

Su reconocimiento llegó siglos después, cuando en 1970 el Papa Pablo VI la nombró Doctora de la Iglesia, la primera mujer en recibir ese título. Un homenaje merecido para quien, con su pluma y su fe, abrió un camino intelectual en un mundo que apenas reconocía la voz de las mujeres.

Hoy, leer a Teresa de Ávila es asomarse a una mente lúcida, apasionada y libre. Su escritura trasciende lo religioso y se convierte en una meditación sobre el deseo, la palabra y la búsqueda interior. En tiempos en que se cuestionan los límites entre razón y emoción, fe y pensamiento, su figura reaparece con fuerza: una mujer que, en medio del silencio impuesto, se atrevió a pensar, a escribir y a sentir.
Teresa de Ávila no solo fue una santa. Fue, sobre todo, una mujer que hizo de la palabra un acto de libertad.

En este video, exploramos la vida fascinante y el legado perdurable de Santa Teresa de Jesús. Desde su temprana vida en Ávila, pasando por su profunda conversión espiritual, hasta su misión de reformar la orden carmelita.
Gonzalo Díaz Arbolí
Académico de Santa Cecilia

4.10.26

Sexta Sinfonía en Fa mayor, op, 68 de Beethoven "Pastoral"

 


La Sexta Sinfonía en Fa mayor, op. 68, “Pastoral”, de Ludwig van Beethoven, es una de las obras en las que el compositor consigue convertir una experiencia emocional en un auténtico paisaje sonoro. La naturaleza no aparece únicamente como tema: se transforma en música mediante melodías, ritmos, timbres, armonías y contrastes.  La partitura está dedicada al  principie Joseph Franz von Lobkowitz y al conde Andréi Razumovski.

En la Sexta Sinfonía, la naturaleza se transforma en sonido: el caminar, el fluir del agua, el canto de los pájaros, la alegría de una celebración y la fuerza de una tormenta aparecen convertidos en melodías, ritmos, timbres y armonías. No estamos simplemente ante una música que describe la naturaleza, sino ante una obra que consigue hacerla sentir a través del oído. 

En el primer movimiento, que vamos a escuchar en esta entrada, Beethoven crea una atmósfera de serenidad y movimiento pausado. Las melodías fluyen con naturalidad y la música transmite la sensación de caminar por un paisaje abierto como,  “Despertar de alegres sentimientos al llegar al campo”

«Qué feliz estás de haber podido irte al campo tan pronto. Solo el 8 podré disfrutar de esta dicha. Me regocijo como un niño. Qué placer poder vagar por los bosques, entre los árboles, las hierbas, las rocas. Nadie puede amar el campo como yo. Los bosques, los árboles, las rocas en efecto nos dan el eco deseado».
— Beethoven, carta a Theresa Malfatti, Viena, mayo de 1810.


La Pastoral demuestra así que la música puede construir un paisaje sin necesidad de palabras. La melodía funciona como una línea, el timbre como un color, la armonía como una combinación de tonos y el ritmo como el movimiento que organiza toda la obra. Beethoven convierte estos elementos en una experiencia sonora en la que naturaleza y emoción quedan profundamente unidas.

𝔹𝕖𝕖𝕥𝕙𝕠𝕧𝕖𝕟 · 𝕊𝕚𝕟𝕗𝕠𝕟í𝕒 𝕟.º 𝟞 , "ℙ𝕒𝕤𝕥𝕠𝕣𝕒𝕝" · 𝒫𝓇𝒾𝓂𝑒𝓇 𝑀𝑜𝓋𝒾𝓂𝒾𝑒𝓃𝓉𝑜 - 𝒜𝓁𝓁𝑒𝑔𝓇𝑜 𝓂𝒶 𝓃𝑜𝓃 𝓉𝓇𝑜𝓅𝓅𝑜

Gonzalo Díaz Arbolí
Académico de Santa Cecilia

1.10.26

Soneto de Antonio Rodríguez Zarallo


Soneto de otoño y ausencia

El otoño se acerca sin premura,
con hojas que en el aire se demoran;
doradas, rojas, lentamente lloran
la muerte de una luz que ya no dura.

Se diría que fue ya una locura
pensar que aquí los sueños se evaporan;
el verano se aferra, mas ignoran
los robles qué fugaz es su ternura.

Un ángel ha pasado —fuego, vida—
dejando tras de sí solo un rumor
de manos y de labios que se alejan.

Y aunque el ciclo regrese en su medida,
lo cierto es que no vuelve aquel amor:
los días, al caer, no lo reflejan.

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Vídeo realizado con imágenes de Antonio R. Zarallo


24.9.26

"Summertime" (tiempo de verano ): origen, historia y versiones de jazz.

 

Origen de la pieza

"Summertime" es un aria compuesta por George Gershwin en 1934, con letra de DuBose Heyward, escrita como apertura de la ópera folclórica Porgy and Bess (1935). Gershwin la concibió como una nana en tono menor, de melodía pentatónica y raíz en el blues, cantada por primera vez en la ópera por el personaje de Clara. La ópera se estrenó en Boston el 30 de septiembre de 1935 y poco después en Nueva York, con éxito inicial moderado. La primera grabación (19 de julio de 1935) fue de la soprano Abbie Mitchell, con Gershwin al piano.

El salto al jazz

La fusión original de Gershwin entre orquestación clásica europea, jazz y folclore afroamericano permitió que la pieza pasara sin fricciones al repertorio jazzístico. Es una de las canciones más versionadas de la historia de la música grabada, con miles de grabaciones documentadas.

Versiones de jazz destacadas y sus diferencias artísticas

Billie Holiday (1936) — vocal con swing clásico (Bunny Berigan, Artie Shaw). Consolidó la pieza como standard de jazz; primera en entrar en listas pop (nº12).

Sidney Bechet (1939) — instrumental en saxo soprano. Vibrato ancho y expresivo que convierte la melodía en una voz que "canta sin palabras"; lectura devocional y muy directa emocionalmente.

Ella Fitzgerald & Louis Armstrong (1957) — dúo vocal con orquesta. Contraste entre la calidez aterciopelada de Ella y la textura rasposa de Armstrong; enfoque elegante y accesible, casi un diálogo entre personajes.

Miles Davis & Gil Evans (1958) — instrumental orquestal, trompeta con sordina. Máxima economía de notas sobre una orquestación densa y cinematográfica; referencia de peso artístico dentro del jazz moderno.

Billy Stewart (1966) — vocal R&B/soul, con melismas vertiginosos. Versión más exitosa comercialmente (nº10 Billboard Hot 100, nº7 R&B), aunque se aleja del feeling melancólico original.

Janis Joplin (1968) — versión rock con Big Brother and the Holding Company, en compás de 6/8 y contrapunto barroco entre guitarras; lectura desgarrada y visceral.

Popularidad: comercial vs. artística

La versión más exitosa en listas fue la de Billy Stewart (1966). Sin embargo, el mayor peso e influencia dentro de la historia del jazz se reparte entre Billie Holiday, por pionera en fijar la pieza como standard, y Miles Davis con Gil Evans, por su influencia posterior (el mismo núcleo de músicos grabaría al año siguiente Kind of Blue).

Preferencias comentadas

De las versiones discutidas, destacan especialmente la de Sidney Bechet —por la intensidad casi vocal de su saxo soprano— y el dúo de Ella Fitzgerald y Louis Armstrong, por la magia inimitable del contraste entre sus timbres.

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Summertime de Sidney Bechet Quintet

Sidney Bechet (14 de mayo de 1897 – 14 de mayo de 1959) fue un saxofonista, clarinetista y compositor de jazz estadounidense. Fue uno de los primeros solistas importantes del jazz y grabó por primera vez varios meses antes que el trompetista Louis Armstrong. Su temperamento errático obstaculizó su carrera, y no fue hasta finales de la década de 1940 que obtuvo un amplio reconocimiento. Bechet pasó gran parte de sus últimos años en Francia.

Antonio Rguez. Zarallo

El documento «El canto de los pájaros en la música occidental», de Carlos Suárez Nieto, analiza la relación entre el canto de las aves, su evolución biológica y la música humana, desde la Antigüedad hasta la música contemporánea.

 


Resumen realizado por IA
Evolución del aparato fonador: la laringe apareció originalmente como una válvula protectora de las vías respiratorias. Con la evolución de los vertebrados se hizo más compleja. En las aves, la producción sonora pasó principalmente a la siringe, situada en la base de la tráquea.

La siringe: permite a las aves producir sonidos muy variados y, en muchas especies, controlar independientemente los dos bronquios, llegando a producir dos sonidos simultáneos. La presión del aire y la tensión de sus membranas determinan el tono y el volumen.

Características del canto: no todas las aves cantan. Destacan las aves canoras, los loros y los colibríes. El canto combina componentes innatos y aprendidos, y puede servir para atraer pareja, defender territorio, comunicarse y adaptarse al entorno. El aprendizaje vocal genera incluso dialectos regionales.

Canto y música: el texto señala numerosas semejanzas entre el canto de las aves y la música humana: ritmo, tono, timbre, repetición, variación, melodía, aprendizaje cultural y respuesta emocional. Sin embargo, diferencia el canto de las aves del lenguaje humano porque las llamadas pueden tener significados concretos, pero no forman normalmente una sintaxis comparable a la humana.

Jilguero cantando reclamo sonido dolby limpio

Diversidad de las aves: se destacan especies como el ruiseñor, canario, mirlo, zorzal, cuitlacoche, ave lira, pájaro campana, cenzontle y jilguero, entre otras. Algunas poseen repertorios enormes y otras son capaces de imitar sonidos de otras especies o incluso sonidos artificiales.
El canto de los pájaros en la música

El documento realiza después un recorrido histórico:
Renacimiento: los compositores utilizan las aves mediante onomatopeyas, alusiones simbólicas e imitaciones. Destacan Juan del Encina, Antonio de Cabezón, Clément Janequin, Jehan Vaillant y Claude Le Jeune. Janequin sobresale por Le Chant des Oyseaulx, donde imita vocalmente diferentes aves.

Barroco: aumenta el interés por la imitación de la naturaleza. Aparecen ejemplos de Händel, Vivaldi, Monteverdi, Couperin, Telemann, Rameau, Bach y otros. Se utilizan flautas, violines, clave, voces y otros instrumentos para reproducir o evocar ruiseñores, cucos, jilgueros, gallinas y otras aves.

Clasicismo: Mozart, Haydn y Boccherini incorporan referencias aviares. Destacan La flauta mágica de Mozart, el Cuarteto «El Pájaro» de Haydn y L'Uccelliera de Boccherini.

Romanticismo y postromanticismo: el uso de las aves se vuelve más expresivo y simbólico. Aparecen ejemplos de Beethoven, Weber, Alyabyev, Glinka, Rossini, Liszt, Músorgski, Saint-Saëns, Bruckner, Sarasate, Tchaikovski, Dvořák, Grieg y Sibelius. Las aves sirven para representar naturaleza, libertad, melancolía, espiritualidad o determinadas escenas.

Siglo XX y Messiaen: el compositor Olivier Messiaen ocupa un lugar central. Estudió y transcribió numerosos cantos reales de aves y los convirtió en material compositivo. Obras como Le Merle noir, Réveil des oiseaux, Oiseaux exotiques y Catalogue d'oiseaux muestran una utilización mucho más sistemática del canto de las aves.

Idea principal:
El texto sostiene que la relación entre aves y música va mucho más allá de la simple imitación. El canto aviar presenta estructuras, variaciones, aprendizaje, transmisión cultural y características acústicas que permiten establecer interesantes paralelismos con la música humana. A lo largo de la historia, los compositores han utilizado las aves literalmente, simbólicamente y como inspiración para nuevas formas musicales.

Finalmente, el documento amplía esta reflexión hacia la música contemporánea: la industrialización sustituyó progresivamente el paisaje sonoro natural por sonidos urbanos y mecánicos, dando lugar a nuevas concepciones musicales, como la música concreta de Pierre Schaeffer y la consideración del propio silencio y los sonidos ambientales como material musical.


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Rodrigo Martinez.  Cancionero de Palacio (1475-1516) | Feat. Frank

Fuente:
RESUMIDO POR  IA. 
EL CANTO DE LOS PÁJAROS EN LA MÚSICA OCCIDENTAL

Carlos Suárez Nieto


21.9.26

La puesta de la luna de Leopardi (1836): un poema sobre el profundo engaño que es la vida.


"El ocaso de la luna", de Giacomo Leopardi, es un poema que se presenta como la valoración final de la existencia, el momento en que la juventud se ha ido hace mucho tiempo y la vida está a punto de alcanzar la oscuridad del atardecer.

El poeta subraya el profundo engaño que todo ser humano se ve obligado a soportar en el camino de la vida. El pesimismo cósmico del autor alcanza su punto álgido, y la obra se convierte en su testamento espiritual.

En efecto, la letra revela la confesión definitiva de una verdad implacable: que la juventud es el único momento en que la existencia parece tener sentido, pero todo esto no es más que una ficción, una ilusión , como una gigantesca y dulce ilusión óptica. Cuando la luna de la juventud se pone, la máscara cae. Solo queda la árida verdad: la Naturaleza continúa su camino en su ciclo eterno, completamente indiferente a la profunda oscuridad en la que abandona a los seres humanos.

Con "Puesta de luna" es el trigésimo tercer canto de la colección de poemas de Giacomo Leopardi, Canti .

El poema fue compuesto en 1836 en las laderas del Vesubio, en Villa delle Ginestre (entonces Villa Ferrigni), cuando el poeta se acercaba al final de sus días. La obra fue publicada póstumamente en 1845 gracias a su amigo Antonio Ranieri, quien recopiló los últimos versos dictados por Leopardi en su lecho de muerte, antes de su fallecimiento en junio de 1837

Como en una noche solitaria,
Sobre campos y aguas plateadas,
Donde el céfiro se cierne,
Y mil aspectos vagos
y objetos engañosos
las sombras distantes fingen
entre las tranquilas olas
y ramas y setos Y colinas y villas;
habiendo alcanzado el borde del cielo,
detrás de los Apeninos o los Alpes, o el Tirreno
en el seno infinito
la luna desciende; y el mundo se desvanece;
las sombras desaparecen, y una
oscuridad oscurece el valle y la montaña;
la noche permanece ciega,
y cantando, con triste melodía,
el amanecer final de la luz fugaz,
que antes lo guiaba,
saluda al carretero de su camino;
tal se desvanece, y tal
deja la edad mortal
Juventud.
Resumen elaborado por IA

19.9.26

Empezar cada día




Bien es sabido que convivir no es fácil, ni siquiera con uno mismo. La singularidad es tan irrepetible que, en ocasiones, resulta excesiva. Nada exige más que encontrarse a diario con que uno ha de soportarse. Y no solo por lo monótonos que nos parecemos, sino porque conocemos bien nuestras insuficiencias y obsesiones. Somos más reiterativos de lo que creemos. Con todo, no es la repetición lo más insufrible. Estamos poblados también de frustraciones y de culpa.


Y no únicamente por las cosas hechas mal, sino por tantas otras desatendidas, incumplidas, olvidadas, descuidadas. Una vida es una ingente cantidad de tareas sin realizar, de vidas no vividas. No se trata de incidir en remordimientos, que ya se ocupan ellos de su labor, aunque el mayor de los pesares suele obedecer, en última instancia, a lo no hecho: por indecisión, por torpeza, por vagancia o, sencillamente, por esa dejadez tan activa que nos deja acunados por los acontecimientos, adormilados por lo que nos pasa.

Sin embargo, no son las tareas pendientes o mal hechas las que conforman el temblor de nuestro corazón. Los otros, el otro, este o aquella; el afecto no dado o no acogido, el daño ocasionado, la respuesta tibia, insuficiente o negada, el desamparo provocado, la desatención, cuando no el mero descuido: todo ello forma parte ya de aquello con lo que tenemos que vivir y que nos constituye. Cada día hemos de decidir sabiendo que lo elegido, siquiera en forma de indiferencia, nos acompañará siempre.

Hemos de saber que quizá lamentaremos no haber estado a la altura de las circunstancias; en definitiva, no haber sabido querer y, ni siquiera, querernos. En cada ocasión, vayamos donde vayamos, allí estamos. Hagamos lo que hagamos, tenemos que ver con ello. Abrazar nuestras carencias no es cómodo. No hacerlo es suicida.

No es cuestión de resignarse, ni de castigarse de modo cada vez más sofisticado, ni de compadecerse, como si uno fuera la principal víctima de la injusticia del mundo. Y menos aún de dejarse gobernar por los propios estados de ánimo, ni de permitir que el trabajo nos domine y las relaciones nos agobien. Quien no se quiere es peligroso. Quien se gusta demasiado, también. Este es el desafío: quererse sin, tal vez, gustarse. De lo contrario seremos, simplemente, poco soportables, y no solo para los demás. Sobreponernos a nuestra, a veces, insidiosa compañía es también trabajar y soñar por encima de nuestra realidad, resucitar cada día y liberarnos de la resistencia a abrazarnos también a nosotros mismos. Y recrearnos para sobrevivirnos gozosos en cada ocasión.

El porvenir de ayer

Soneto

Pasó el tiempo, dorando lo pasado,

pero tiene mayor luz este presente;

todo acabó en lo que nunca fue tomado

y se nos va marchando alguna gente.

Queremos atesorar con más candor

lo que pudo suceder o nos arrepiente,

olvidando quizá que nuestra mente

es quien persigue al más recóndito amor.

Respetemos con honda devoción

el porvenir de ayer: fue nuestro acuerdo;

permitamos al tiempo su terminar.

Vivamos con renovada ilusión,

haciendo del presente buen recuerdo,

gozando ya del todo sin dudar.

Antonio Rguez. Zarallo

Para entender mejor el mensaje: Pulsar   AQUÍ



18.9.26

POYETE SOLEDAD DE VEJER DE LA FRONTERA

  

Poyete Soledad de Vejer de la Frontera

Esta emblemática instantánea muestra el comienzo de la Avenida San Miguel en dirección a la calle Juan Relinque, justo donde se ubicaba antaño "El Poyete Soledad", un rincón cargado de tradición, simbolismo y sabor popular.

Historia del lugar: El nombre de este enclave proviene de una popular leyenda vejeriega. Cuenta la tradición que Soledad era una joven recién casada cuyo marido partió una mañana a trabajar hacia la costa (ya fuera a las almadrabas de la comarca o a los campos junto al litoral) y nunca regresó, sospechándose que pudo haber sido capturado por piratas berberiscos y vendido como esclavo en el norte de África. Desde entonces, y durante el resto de sus días, Soledad se sentaba cada tarde en el poyete de piedra de esa esquina a esperar fielmente el regreso de su amado con la caída del sol. En su memoria, el rincón mantuvo su nombre aunque hoy en día da nombre a la Plaza "Poyete Soledad", que se ubica bajando la calle Miralles anexa, abajo a la izquierda.

Autor y año de la fotografía: La autoría de este célebre registro costumbrista corresponde al fotógrafo sevillano Juan José Serrano Gómez (forma parte del archivo familiar y de prensa de la saga Serrano).

Año: La fotografía original fue capturada a finales de la década de 1950 (específicamente en torno a 1958-1959), registrando fielmente la vida rural de la época, las fachadas de cal, la calle empedrada y la arquitectura tradicional con sus cubiertas de mojinetes y tejas, antes de la expansión moderna del pueblo.

Nota: La imagen que adjuntamos es una versión remasterizada y coloreada mediante procesos digitales modernos a partir del negativo original en blanco y negro.









La iglesia prerrománica de Asturias que fue construida originalmente como un palacio y pasó a la historia de la arquitectura

Santa María del Naranco y San Miguel de Lillo, dos obras arquitectónicas que muestran la evolución en territorio ovetense.

Santa María del Naranco.
     

En el municipio de Oviedo, a unos cuatro kilómetros del centro urbano de la capital asturiana, se encuentran dos templos católicos: Santa María del Naranco y San Miguel de Lillo. Ambos están ubicados de forma privilegiada en la falda sur del monte Naranco y forman parte del recorrido que muchos realizan para llegar hasta el pico de la zona rocosa, situado a 634 metros sobre el nivel del mar, donde se encuentra el Monumento al Sagrado Corazón de Jesús. Este lugar representa uno de los enclaves patrimoniales y paisajísticos más importantes del norte de España, además de uno de los más concurridos.

Ambos monumentos son un claro ejemplo del arte prerrománico asturiano, concretamente dentro del estilo arquitectónico e histórico denominado “ramirense”. Su monumentalidad, estado de conservación y singularidad histórica motivaron su declaración como Patrimonio Mundial de la Humanidad por la UNESCO en el año 1985. Este conjunto monumental constituye uno de los testimonios más excepcionales de la arquitectura altomedieval europea, destacando por la innovación en sus soluciones constructivas y su decoración escultórica.

Uno de los aspectos más fascinantes y menos conocidos por el gran público sobre Santa María del Naranco es que, originariamente, no se proyectó de forma exclusiva como una iglesia o templo religioso, sino que funcionó en un principio como un palacio destinado al ocio y la representación del monarca. Destaca por su cuidada estructura de dos plantas: una planta baja con una sala de baños, restos de una piscina y un posible cuerpo de guardia, y una planta noble flanqueada por logias. Recientes hallazgos han confirmado que fue realizado como un edificio de uso civil y representativo, destinado posteriormente a acoger la sepultura del rey Ramiro I.

La transformación funcional del edificio se produjo siglos más tarde. Concretamente, la destrucción de la cabecera de la vecina iglesia de San Miguel de Lillo y de parte de sus naves provocó la necesidad de implantar el culto religioso en Santa María, un cambio que se produjo probablemente durante el siglo XII. Como prueba documental de este hecho histórico, la Crónica Silense del año 1150 ya registra formalmente a Santa María del Naranco como un templo consagrado.


En cuanto a sus detalles ornamentales, destacan especialmente los capiteles y las basas de sus columnas. Los capiteles están decorados con laboriosos relieves de soga —columnas sogueadas— y motivos geométricos o figurativos como el árbol de la vida, mientras que las basas se apoyan sobre plintos —bases completamente lisas para dar mayor altura—. Sobre estos se encuentra la basa, de forma redondeada y decorada.

Su estructura está dividida en dos plantas, con una planta baja abovedada y una planta noble flanqueada por dos característicos miradores o logias. Esta disposición supuso una auténtica revolución arquitectónica para su época, consolidándose como el aula regia más importante conservada del Reino de Asturias.

San Miguel de Lillo
Situada a escasos metros de Santa María del Naranco —a unos 150 metros— se alza la singular iglesia prerrománica de San Miguel de Lillo, también conocida históricamente como Sanmiguel de Liño. Este templo está dedicado al arcángel San Miguel y fue mandado edificar hacia el año 842 por el rey Ramiro I. El monumento fue construido directamente junto a los palacios reales, cumpliendo la función litúrgica de iglesia palatina, un lugar destinado a la oración privada y que servía como centro de culto para el soberano, su familia y sus empleados.

San Miguel de Lillo. 


Al igual que su monumento hermano, San Miguel de Lillo recibió reconocimiento internacional al ser declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1985. El acceso a este segundo monumento se realiza a través de la carretera que asciende por curvas cerradas y más abiertas hacia la propia cima del monte Naranco. Aunque hoy en día solo se conserva una parte de su estructura original, sus relieves esculpidos y su planta de cruz griega modificada reflejan el esplendor artístico del momento. Asimismo, los relieves de sus puertas y las antiguas figuras inspiradas en el arte clásico y bizantino muestran la importancia de esta iglesia para el patrimonio europeo.
Fuente:
 Sofía Toraya Diario.es

17 de septiembre de 2026 


17.9.26

Concesión del título: "Vejeriego Migrante"

Calle José Castrillón 9. Con parte de mi familia en la casa donde nací
 y viví hasta los 22 años. 19 dic. 2025

Hace no sé cuánto tiempo estoy queriendo, -esto debe ser un solecismo vejeriego de lo contrario es una infracción a la lengua española- (Antonio Muñoz), lanzar la siguiente idea: Establecer el título de “Vejeriego Migrante”. Se concedería a toda aquella persona que se encuentre lejos de su patria chica y haya dado pruebas de estar muy unido a ella en espíritu. Seguro estoy de que este título les haría sentirse aún más vejeriegos. 
Para ello se podrían añadir a los galardones que se conceden cada 24 de octubre con motivo de la Conmemoración del día en que Vejer fue declarado ciudad.  

Para mi Vejer, es un sentimiento permanente en el corazón y, los vejeriegos/as un intercambio de latidos. ¡Cuántas veces soñado! Y sueño con la bondad de sus gentes, bien formadas y con actitud a creer y querer contribuir a su desarrollo . Recuerdo una frase de Paulo Coelho: "La posibilidad de realizar un sueño es lo que hace que la vida sea interesante".  

Hoy, he vuelto a mi pueblo y he visitado los lugares de mi infancia y adolescencia que, a pesar de visitarlo con cierta frecuencia, me siento un forastero o mejor un fantasma que vivió muchos años y que ahora camina por un mundo que le es ya casi ajeno.  Las casas, las calles, los rincones tan queridos en otros tiempos y la Plaza de la Iglesia ¡Ay! La Plaza de la Iglesia, de tantos recuerdos que, a veces tengo la sensación de haber vivido muchos, muchos años, casi un siglo de historia, o quien sabe si más; ya no me quedan amigos, apenas tres o cuatro, y evoco a los ausentes y creo que camino con ellos, con una tristeza que duele. Pero al menos no han muerto a manos del olvido. Esta sensación de estar fuera del tiempo, no solo existencial sino también histórico agrava el sentimiento de extranjería que me asalta cuando vuelvo, pero que definitivamente siempre me despierta sensaciones inolvidables de amor y cariño con un aviso lleno de nostalgia.

Llegué muy temprano. ¡Ahora! ¡ahora!, iba yo diciéndome con los ojos fijos en la carretera, y al revolver la primera curva, me encontré de golpe con su esplendorosa presencia, no había en el mundo lugar más bonito que aquel  en lo alto de la loma. Hasta entonces el paisaje había sido monótomo y callado y ahora se hacía expresivo y locuaz. Tenía que recordar tantas y hermosas cosas. Caminé por las calles de mi infancia, de mis juegos: Corredera, Colegio del Divino Salvador, José Castrillón, Arco de la Segur…(lugar mágico de recuerdos y emociones). Evoqué con nostalgia otros tiempos, las oportunidades que la inocencia dejó pasar y tuve la sensación de que la vida, en realidad, fueron aquellos años fundamentales en que empezábamos a mirar la existencia; la luz de la adolescencia es, en verdad, la que nos acaba iluminando siempre.


Pertenezco a una generación que tuvimos que encontrar nuestro futuro lejos de nuestro lugar de nacimiento. Siempre he llevado a Vejer en el corazón y la boca, transmitiendo por todas partes sus valores éticos; valores como la amistad, la lealtad, la generosidad y solidaridad, el compromiso, la humildad... Todo ello aprendido en Vejer, en la casa de mis padres. 
Pero alejarse no es olvidar, porque en realidad el tiempo de los pueblos permite que la vida de unos esté indisolublemente unida a los de otros, quizás porque todos somos uno.
Es un orgullo pertenecer, a este rincón del planeta lleno de historia y de cultura, e invitamos a sus residentes y a la diáspora expandida por el mundo que, lo llevamos como embajadores donde quiera que vayamos, a que encontremos en Vejer ese bello lugar donde merece la pena estar en cualquier época del año.

Qué hermoso resulta para un “migrante” volver a escuchar las voces amigas, volver a oír tu nombre pronunciado por alguien que te recibe con un cálido abrazo, que te hace reordenar ideas y descubrir alguna de las virtudes y secretos de tu mundo interior y saber que la amistad de aquella época sigue vigente setenta años más tarde.

A lo largo de mi ausencia de Vejer, me han preguntado: de dónde soy y siempre he respondido: Corría el año 1943, eran mis primeros recuerdos infantiles, y me veo al lado de mí padre en el Santo (el lugar de mayor altitud de Vejer) lanzando una pandorga. Era una tarde azul. Y me enseñaba a elevarla. Desde entonces sé muy bien cuál es mi patria, mi gente y mi paisaje.

Acuarela del dibujante y arquitecto, Carlos Hurtado Casanova

Rainer María Rilke, poeta austriaco, afirmaba que “La infancia es nuestra verdadera patria, donde nos reconocemos, donde nos encontramos; es un sentimiento positivo, primario y prácticamente inevitable de amor y de justo orgullo a nuestro terruño. 
La ambición humana, la del corazón es la que me lleva a reivindicar mi condición de vejeriego que me honra, que con orgullo, amor y altruismo llevo conmigo desde que nací.
Puedo proclamar que en ninguno de los sitios que he visitado se me ha despertado el más mínimo de los sentimientos como los que experimento cada vez que vuelvo a mi pueblo: Vejer de la Frontera de todas las fronteras, porque las tiene entre mar y tierra, entre moros y cristianos, entre llanuras y montes, entre la realidad y el sueño. 
Cuando mi padre fallece (noviembre de 1,966) y mi familia abandona Vejer, (aunque consideramos que nunca nos fuimos completamente del todo); el más pequeño de mis hermanos, Javier, era todavía un niño. Después de unos años de ausencia volvió un verano y escribió este poema, que para nosotros simboliza la añoranza, sentimiento tan humano y que, como mencioné anteriormente, emana del respeto y gran amor por nuestro pueblo que siempre nos inculcaron mis abuelos y padres.
Sí, echamos de menos a Vejer, sus gentes, sus calles y la grandiosidad del paisaje que vemos desde la Corredera. Al final, el corazón se nos va a su querencia.

Orgulloso y altivo, así eres tú.
Y en tu cima de pinos y de piedras
donde el viento es libre y la luna
esparce su argentada aura,
fui aprendiendo a vivir de forma placentera.

Adoré tu belleza, tu luz y tu silencio.
Adoré tu noche intensa y estrellada.
Adoré tu cielo impasible de septiembre,
y te adoré a ti, en la paz de tu mirada.

Te dije adiós un día de noviembre,
y ya en la despedida se me rompía el alma,
por el miedo a no verte eternamente,
y perder esa quietud tan bien amada.

¡Y ahora! ¡Este verano!
Cuando el alba serpentea entre los pinos,
y aparece la luz, y las sombras entrecortadas
dan paso a la mañana,

tú, te perfilas puro
y a contraluz del infinito
tienes aire de cruzado solitario,
donde se oyen rumores, que despiertan,
recuerdos ya olvidados.

Tu silencio,
que llena de sonidos
las calles soleadas y las umbrías,
hacen renacer las esperanzas
de un reencuentro,
entre el que soy y el que ya he sido.

Porque, el volver a ti,
después de tanto tiempo sin tenerte
¡Después de una búsqueda infinita,
de un lugar que pudiera parecérsete!
es encontrar de nuevo una mirada,
de gozo de amor y de ternura.
De un embrujo que te hiere y que te mata,
y que a su vez, te ofrece su hermosura.

Ya si puedo esperar pacientemente
El momento en que al fin todo es resuelto.
Pues mi alma feliz es nuevamente,
y el amor que puse en ti, me lo has devuelto. 
Javier Díaz Arbolí 1982

Vejer es uno de esos pueblos de los que, cada crepúsculo se despide con el inconfesado temor de que, durante la noche, se haya ido volando como un bando de grullas.

Hacer clic sobre la imagen para visualizarlo
       Vídeo de fotos que tomé en un fin de semana de estancia en Vejer en 2013.
           
Gonzalo Díaz-Arbolí
Académico de Bellas Artes Santa Cecilia
28 de julio 2024