Razones por la que el poeta Miguel Hernández pasó por Alcázar de San Juan y que motivó que los siguientes hechos que relatamos ocurrieran: Históricamente la estación de ferrocarril de Alcázar de San Juan ha sido uno de los principales nudos ferroviarios de la red española al ser el punto de bifurcación de las líneas radiales que unen Madrid con el sur y el Levante español. Debido a ello, contó con importante conjunto de instalaciones que incluyó muelles de mercancías, edificios administrativos, talleres, cocheras y un depósito de locomotoras. Con la apertura en 1992 del Nuevo Acceso Ferroviario a Andalucía, al igual que otras muchas estaciones, Alcázar de San Juan ha perdido importancia en el contexto ferroviario. Aun así, la estación mantiene un importante tráfico de mercancías y de pasajeros. En las cercanías se encuentra una estación de clasificación, denominada Alcázar de San Juan-Mercancías.
En el andén de las vías de Andalucía y Extremadura, encontramos mosaicos dedicados a ilustres viajeros, este mosaico, que pueden ver de cabecera, recuerda las cuatro veces que el insigne poeta Miguel Hernández pasó por la estación alcazareña, un literato cuya muerte tuvo lugar el 28 de marzo de 1942 a las cinco y media de la mañana, en la prisión de Alicante.
No, no hay cárcel para el hombre.
No podrán atarme, no.
Este mundo de cadenas
me es pequeño y exterior.
¿Quién encierra una sonrisa?
¿Quién amuralla una voz?
La primera vez que pasó por Alcázar de San Juan tuvo lugar en 1930 y, según se dice en el mosaico, viajó sin billete.
Dos años más tarde, Miguel Hernández toma el tren para regresar a su pueblo el 15 de mayo de 1932. y se hospedó en la Fonda de la Alegría (que estaba situada en el Paseo de la Estación 25) y allí le escribió a su amigo Ramón Sijé, el 17 de marzo de 1932, acordándose que se acercaba su cumpleaños.
En relación a este tema, hay que decir que fue detenido por la Guardia Civil porque viajaba con un billete gratuito que no está a su nombre sino al de un tal Augusto Pescador y pasa la primera noche carcelaria de su vida en Alcázar de San Juan.
Un grito en forma de carta manuscrita para no morir en las calles de Alcázar de San Juan
Transcripción de la carta:
Querido hermano Sijé:
¿No te han dicho que me han detenido el sábado en el tren? ¿No has recibido el telefonema que te he mandado desde la cárcel? ¿Por qué me ha sucedido esto habiéndome tú mandado cuarenta y una pesetas para el billete? Perdóname... perdóname… ¡ Soy un necio!... ¡Un grandísimo necio!... Verás: el viernes por la tarde recibo lo que me mandaste: viene Vera a la Academia, y yo, alegre porque iba a partir, le digo:
¡Mañana me marcho a Orihuela!; y entonces él —¡maldición mil veces!— me dice que tiene un billete de caridad; me lo da, y yo lo tomo pensando volverte las pesetas sobrantes... (¡Ah! Se me olvidaba decirte que el billete iba a nombre de Alfredo Serna.) Voy a casa de Pescador el sábado; le pido su cédula; y llega la noche y salgo de Madrid... y en seguida me detienen… Me dicen que soy un estafador; que suplanto la personalidad de otro: me escarban todos los bolsillos; me insultan y avergüenzan cien veces, y cuando llega el tren a Alcázar de San Juan, me hacen descender del tren y entrar en la cárcel escoltado, no por dos imponentes guardias civiles, por dos ridículos serenos vie jos y socarrones... No te cuento ahora lo que he pasado, desde las dos de la mañana del domingo hasta las cuatro de la tarde del lunes, en la cárcel. Por fin he salido… Esta pasada noche he dormido en la casa de este papel. Necesito enseguida las setenta pesetas que te pedía en mi telefonema que supongo no has recibido. No me quedan más que unas pesetas para poder comer y dormir hoy martes. Pídeselas al señor Alcalde o a quien tú creas que te las dará. Envíamelas telegráficamente para poder salir mañana noche miércoles para Orihuela. Si no están aquí antes de las nueve, que es la hora a que cierran Telégrafos, me moriré de hambre y de sueño por las calles de Alcázar. Si mi familia no sabe nada no le digas nada. Si sabe, dile que has recibido carta mía y me hallo perfectamente.
Manda a esta dirección: Santo Domingo, es la de la cárcel… pero no puede ser a otra. Abrázame.
Perdóname, hermano.
Miguel.
(El verdadero
nombre de Sijé era José Ramón Marín Gutiérrez. Su padre tenía en la Calle Mayor, hoy calle Ramón y Cajal de Orihuela un comercio de tejidos).
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Miguel Hernández y su grito de auxilio desde Alcázar de San Juan
Las otras dos visitan tuvieron lugar en 1939 y 1941. En esta última visita, en la que iba a Orihuela para conocer a su hijo, también fue detenido en Alcázar de San Juan. Desde la cárcel de Alcázar escribió el 25 de junio de 1941 una carta a su amigo y poeta, el sevillano Vicente Aleixandre.
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Una placa de cerámica en el andén central de la estación de Alcázar de San Juan en recuerdo de su paso rinde homenaje al Ilustre poeta, Miguel Hernández .
Hoy día la ciudad de Alcázar de San Juan es un referente cervantino.
Ha reivindicado desde siempre los estrechos lazos que la ligan al autor de la obra, no solo por la partida de bautismo hallada a mediados del siglo XVIII en Santa María la Mayor, sino también por las investigaciones de varios autores como Ángel Ligero Móstoles, Manuel Rubio Herguido, Francisco Saludador Merino o Rafael Mazuecos, entre otros, que han aportado datos en los que se demuestra la presencia de personajes alcazareños reales en la obra de Cervantes, así como por una larga tradición popular que vincula la casa natal de Cervantes a Alcázar de San Juan.
Don Antonio de Quiñones y Cristóbal de Quiñones, ambos vecinos de Alcázar de San Juan, fundaron por mandato de doña Francisca Romero el convento de las monjas Descalzas Trinitarias de Madrid, donde fue enterrado Miguel de Cervantes el 23 de abril de 1616, y del que ambos fueron capellanes.
El interés de los alcazareños por Miguel de Cervantes y su obra fue tal que durante el primer tercio del siglo XX se convirtió en una seña de identidad y, probablemente, en la máxima expresión de ciudadanía que podían abanderar cuando se decidió cambiar el nombre en plena Guerra Civil y pasó a llamarse Alcázar de Cervantes. Ya en 2014, el 9 de noviembre la ciudad nombró Hijo Predilecto de Alcázar de San Juan a Miguel de Cervantes Saavedra como testimonio de la vinculación cervantina de la ciudad y seña de identidad.
Por su actividad destaca La Sociedad Cervantina del Lugar de D. Quijote de Alcázar de San Juan.
Esta asociación cultural sin ánimo
de lucro, que está domiciliada en Alcázar de San Juan, la constituyen socios de
diferente procedencia del territorio nacional, por lo que está abierta (y
también internacionalmente) a todas aquellas personas que se identifiquen con
el principal objetivo de la Sociedad: la lectura, estudio, interpretación y
divulgación de la obra de Miguel de Cervantes Saavedra.
La existencia de esta asociación tiene como principales
objetivos:
. El
fomento de los estudios y actividades que contribuyan a un mejor conocimiento e
interpretación de la obra cervantina y que permitan una mejor difusión de los
valores de su obra en el entramado educativo y social.
. La puesta en valor de la tradición
e identidad cervantina de la comarca de la Mancha, mediante la generación de
actividades públicas, encuentros, mesas redondas y todo tipo de actos
científicos de temática cervantina, de modo autónomo o en colaboración con
instituciones públicas o privadas que compartan estos fines.
. El fomento de la lectura de la obra
de Cervantes, especialmente del Quijote, con particular orientación hacia la parte
más joven de la sociedad.
Miguel Hernández tenía un carácter alegre y unos redondos e inquietos ojos, unido a una singular capacidad creadora y a su irrenunciable vocación poética, que nos produce el mismo estremecimiento que un rayo de luz palpitando en nuestras venas.
La sonoridad, la emoción lírica que Miguel Hernández le imprime a su caudalosa profusión de metáforas, nos transporta a los dominios de lo inefable.
Detengámonos en el sortilegio metafórico con el que nos revela el pudor de su novia, Josefina Manresa.
Este soneto se escribió para El Silbo vulnerado. Apenas tiene variaciones, posiblemente estén dedicados a Josefina. En este soneto, parece ser, que relata un hecho real, de un día que Josefina le tiró un limón a Miguel en la cabeza porque él, estando en el huerto, le robó un beso al descuido y ella, ofendida, le tiró un limón y le produjo una herida sangrante, y además, a ella, parece ser que le hizo gracia el limonado hecho y encima se ríe. Este despecho o desprecio fue causa de un deseo frustrado que llevó al poeta en otros sonetos a recordar sus «delincuentes» besos, el deseo de ser besado por la amada.
La poesía de Miguel Hernández está cargada de imágenes y elementos simbólicos. En el poema que hemos leído y vamos a escuchar, la sangre es el deseo sexual, la camisa es el sexo masculino y el limón es el pecho femenino.
Detalle del relieve policromado del siglo XVI, de la puerta de la Iglesia de Villadangos del Páramo, en los que se representan escenas de la batalla de Clavijo, en ella aparece el Apóstol Santiago y el Rey Ramiro I. Dibujo de Carlos Hurtado Casanova
El motivo de la creación de esta leyenda habría sido animar a la población a luchar contra los musulmanes, para poder contrarrestar el espíritu de guerra santa con la que luchaban estos y que les conseguía el Paraíso.
La primera crónica que cita esta legendaria aparición fue narrada (hacia 1243) por Rodrigo Jiménez de Rada, obispo de Osma y arzobispo de Toledo.
El tributo de las cien doncellas fue un reconocimiento de la supremacía del Emirato de Córdoba sobre el reino de Asturias, entre finales del siglo VIII y mediados del siglo IX.
En las crónicas cristianas de la alta Edad Media (siglo V- XI) se relata un acontecimiento de gran controversia e insuficientes pruebas. Tras enconadas posturas entre historiadores, basados en fuentes árabes fidedignas y documentadas de la época, estos rechazan la veracidad de este supuesto. "El Tributo de las 100 Doncellas" no fue como nos lo han contado.
Es probable que el origen de este mito se basara en la derrota de Abderramán II y su utilización política en beneficio de Ramiro I tras el triunfo sobre el regidor omeya del califato de Córdoba. La veracidad de los hechos cuestiona el trasfondo mítico de los mismos. La leyenda en torno a la figura de Ramiro I y el apóstol Santiago, galopando en socorro de los cristianos, es una cuestión de libre interpretación.
Originalmente, dicen las crónicas, que en el año 783, Mauregato (hijo bastardo de Alfonso I de Asturias) toma el trono asturiano con la ayuda de Abderramán I, con quien se compromete al pago del tributo de las cien doncellas por su colaboración. Una vez al año debía de entregar a cien vírgenes de buena alcurnia y plebeyas, en proporción de mitad y mitad. Una vez repuesto en su trono Ramiro I de Asturias, se negó rotundamente a pagarlo.
En la zona riojana de Clavijo, Abderramán II acompañado de una hueste innumerable, plantó cara a los cristianos en una de las batallas con más resonancia épica de la Reconquista. Este rey, ferviente creyente, pidió al parecer la ayuda del apóstol Santiago y este, esta vez; le fue concedida.
Todo esto ocurrió durante el segundo mes de la primavera, allá por el año 844.
Desaparecía así el ominoso tributo de las Cien Doncellas.
Este tema inspiró "Las famosas asturianas" (1612). Es una comedia escrita por Lope de Vega que pertenece al género de comedias históricas. La acción se sitúa en Asturias durante el reinado de Alfonso II, en pleno periodo de la Reconquista. El tema que trata Lope en esta comedia es el legendario tributo que los cristianos estaban obligados a pagar a los musulmanes cada año para mantener la paz: cien mujeres vírgenes. En cuanto al tratamiento del personaje femenino, Lope innova caracterizando a la protagonista, doña Sancha, como una dama belicosa que tiene gustos más similares a los de los hombres (como la guerra, montar a caballo…) que otros comportamientos prototípicamente atribuidos a las damas. Sin embargo, ante la incapacidad de los varones para lograr el fin del tributo, será ella, doña Sancha, quien lo consiga. Para ello empleará un recurso poco convencional, el desnudo colectivo de las cien mujeres.
El Patrimonio Mundial trata de lo que compartimos. No importa de dónde seamos, todos tenemos derecho a apreciar el patrimonio excepcional de todo el mundo.
En este Día Internacional de los Monumentos y Sitios, les invito a realizar un viaje por el Pago de Santa Lucía, Vejer de la Frontera; para disfrutar de su espléndida vegetación, su belleza paisajística, sus molinos de agua, arroyos y cascadas.
Se trata de un pago especial, que llama la atención, presenta una de las elevaciones del terreno que rodean la montaña sobre la que se asienta Vejer.
En lo alto de Santa Lucía hay un manantial de agua que desborda a lo largo de la pendiente en varias cascadas y acaba vertiendo en el río Barbate, ese racimo de agua bajo Vejer buscando ya la playa.
Allí la temperatura es agradable y una suave brisa hace sonar las hojas, incluso en los días que sopla fuerte el viento de levante, apenas se nota el calor.
Este Paraje de ensueño, se identifica por el elemento agua, que representa la inteligencia y la sabiduría, donde el sonido cristalino de las torrenteras libres, el cántico de los pájaros, los olores de los jazmines y las cañas danzando al blando y dulce compás de lo auténtico lo perfecciona. Es un sitio verdaderamente sagrado, venerado por sus habitantes desde que el quinto sol alumbró el reino de la oscuridad.
Fotografía tomada desde la residencia del pintor Manuel Manzorro
¡Una maravilla de paisaje! Desde donde podemos contemplar allá en lo alto el monte de Vejer que, la orogenia del Terciario levantó hace millones de años, ahora el panorama es diferente parece una ciudad blanca como una paloma reposada sobre los aleros del tiempo y que nos sitúan en aquellas formas fantásticas, a veces místicas, o líricas.
Sugerimos que lean el libro: “Santa Lucía, un recorrido por su pasado, su presente y su futuro”, del profesor Francisco Gallardo Bermúdez, comienza así:
Santa Lucía es un rincón lleno de rincones. Como en otros lugares especiales se guardan mil historias entre las fisuras.
Procedente del manantial de La Muela fue empleada desde tiempo inmemorial en dos de las actividades que han marcado el carácter de nuestra aldea: la molienda con los molinos hidráulicos y el riego de sus huertas. Hasta la llegada del siglo XX, estos dos usos eran totalmente compatibles y en gran medida se producían de forma simultánea: el agua corría permanentemente por la acequia una vez que pasaba por los molinos se utilizaba para el riego...
Trazado de la Cuesta de los Valientes ¡Cuántos recuerdos!
Recuerdos de mi niñez, cuando bajábamos corriendo por la “Cuesta de los Valientes” a Santa Lucía, a aquellas huertas con árboles cargados de frutos, la multitud de retamas, lentiscos y arbustos en el camino de ida y vuelta y, aquellas bandadas de grajos y aves rapaces en su recorrido hacia el despeñadero de la Muela; como también evoco el manantial junto al Acueducto romano con sus impresionantes saltos de agua, las atarjeas aprovechadas para el riego de las huertas; zarzas y acantos, los márgenes del carril rebosantes de cañaverales y sonidos…
Entonces, en Vejer pueblo, la única luz eléctrica que había era la que
producía el generador de “La Fábrica de la harina”, que pasó inmediatamente a
llamarse la “Fabrica de la Luz”, solo la disfrutábamos durante cuatro horas horas, y que era una luz
tan mustia y vacilante tanto que, la bombillas apenas se bastaban para defenderse del
acoso de la sombras con su pobre titilar.
Hoy, a mis 86 años todo sigue igual y mi memoria no es nostalgia, solo celebro los hechos vividos y trascendidos que me llevan siempre a lo esencial.
Poema de Francisco Basallote
Asciendes por la senda del agua,
galería de los cañaverales y de las zarzas,
desde el salto al algibe que hicieron los moros
para regar las huertas que el duque les robó.
El corinto de zarzamora
reta al carmín de la sangre
que no lava la pureza del agua
ensimismada en su correr.
Asciendes por la senda
del agua entre las sombras
del tiempo,
dónde están aquellos que hicieron este vergel,
dónde el molino y el molinero,
dónde la luz que incida
clara en estos días grises de olvido
que en ruina convierten
esplendores del agua.
Dónde, decidme, dónde.
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Qué puede uno hacer sino extasiarse ante tanta belleza. Gonzalo Díaz-Arbolí
Los haikus de Basallote son un canto a la sensibilidad.
Baile de troncos, en su coreografía solo luz.
Entre el verdor, el morado del cardo y sus espinas.
En el arriate entre lo verde erguido, rojo alhelí.
En la espesura, la fresca transparencia del hontanar.
Desde su altura desciende luminosa; Flor de bignonia.
Entre cantuesos, la sombra de la encina es más violeta.
En las pavesas del incendio vernal, ardiendo julio.
Ya se va el sol, con el también, el día.
Entre los árboles y el murmullo del viento, oigo el arroyo.
Se incendia el arce en el frío del otoño, ropa de abrigo.
En su reflejo aparece otro bosque, bajo las aguas.
Entre la niebla los árboles pelados, varetas solo.
"Sendas del aire" eterniza lo efímero y convierte lo eterno en momentáneo, porque así es la belleza, un destello, un chispazo, que nos permite vislumbrar cuanto de perdurable habita en cada ser. Y la mirada, un flash, sencillamente, que renace en la imagen de versos y acuarelas. Árboles, flores, ríos, muestran su plenitud o se adelgazan hacia su propia idea en nubes de color.
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En este vídeo que acabamos de ver, la fuerza que tienen las palabras es algo misterioso, tanto que parecen obedecer a un orden interior desconocido. A veces surgen desde un profundo cráter como un manantial riquísimo, otras se niegan, huidizas hasta umbrías impenetrables… Los versos aparecen arrastrando a las imágenes, como tiradas por una cuerda invisible, otorgándole así el predominio a la palabra.
La banda sonora del vídeo se titula: "Nocturno" Es una canción del dúo Secret Garden que ganó el Festival de la Canción de Eurovisión 1995 representando a Noruega. La canción fue interpretada en el concurso por Secret Garden acompañados de dos músicos invitados; la vocalista noruega Gunnhild Tvinnereim y la nyckelharpista sueca Åsa Jinder.
Miguel Hernández (30 de octubre de 1910 en Orihuela). Hijo una familia campesina, fue un poeta y dramaturgo de especial importancia en la literatura española del siglo XX. Tuvo que dejar pronto sus estudios por orden de su padre y ponerse a trabajar en el campo. Aun así, leía mucho y participaba en la tertulia literaria organizada por su amigo Ramón Sijé, a quien dedica este poema tras su muerte. Durante la Guerra Civil española se posiciona en defensa de la República, lo que le llevará tras la derrota republicana a ser condenado. Lo detuvieron en Portugal a 30 kilómetros de la frontera española, cuando en su intento de vender un reloj de oro, que le había regalado el poeta Vicente Aleixandre, fue el propio joyero quien le denunció a la policía de frontera y, desde allí lo llevaron a la cárcel donde fue condenado a muerte. Intercedieron por él y se le conmutó la pena de muerte por la de treinta años de cárcel, pero murió de tuberculosis antes de poder salir el 28 de marzo de 1942.
El 10 de enero de 1936 escribe su «Elegía» tras la muerte repentina, a los veintidós años, de su amigo Ramón Sijé, seudónimo del escritor, periodista y abogado José Ramón Marín Gutiérrez. Sijé falleció el día de Nochebuena de 1935 víctima de una septicemia, cuando contaba solo veintidós años de edad. Como homenaje a su amigo, Miguel Hernández escribió esta elegía, un subgénero de la poesía lírica que designa un poema de lamentación. Es uno de los poemas más bellos y recordados del poeta donde se queja de la muerte repentina de su íntimo amigo. que le causó mucho dolor. El poema pertenece a su libro “El rayo que no cesa” (1936). Pertenece a su etapa neorromántica la que se caracteriza por el tema de los sentimientos y tratarlos de una forma dramática. Trata de su situación anímica y que no puede ser peor, por lo que se va más inclinado a la muerte que a seguir viviendo. Afirma que está solo y nadie le recuerda o le hace caso. Quiere enterrar a Sijé bajo las ramas de un almendro cerca del huerto y promete desenterrarlo para darle un último beso y despedirse. Está considerada una de las elegías más conmovedoras de la literatura española y ha sido definida como un grito desesperado que pretende invocar a la memoria de su amigo.
Se muestra la evolución de sus sentimiento, desde un principio que se queja de la tristeza y el dolor de la pérdida. Después se convierte en rabia y deseo de desenterrarlo.
En mis manos levanto una tormenta de piedras, rayos y hachas estridentes
sedienta de catástrofes y hambrienta.
Quiero escarbar la tierra con los dientes, quiero apartar la tierra parte a parte a dentelladas secas y calientes.
Quiero minar la tierra hasta encontrarte y besarte la noble calavera y desamordazarte y regresarte.
Y finalmente da un paso a la aceptación de la muerte. Es donde se expresa y nos habla de sus sentimientos y la pena que siente. Y la última es la alabanza. Se hacen elogios hacia el fallecido. Quiere que vuelva su amigo y dice que hará lo posible por enterrar a su amigo bajo el almendro del huerto en el que pasaron gran parte de su infancia.
Volverás a mi huerto y a mi higuera: por los altos andamios de las flores pajareará tu alma colmenera
de angelicales ceras y labores. Volverás al arrullo de las rejas de los enamorados labradores.
Alegrarás la sombra de mis cejas, y tu sangre se irán a cada lado disputando tu novia y las abejas.
Tu corazón, ya terciopelo ajado, llama a un campo de almendras espumosas mi avariciosa voz de enamorado.
A las aladas almas de las rosas del almendro de nata te requiero, que tenemos que hablar de muchas cosas,
compañero del alma, compañero.
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Escuchar este poema nos elevan a otra dimensión por su sublimidad, es el escudo que nos protege de las miserias de este mundo