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18.6.26

ERMITA DE SAN AMBROSIO

 



Constituye una de las escasas muestras del arte paleocristiano y visigodo de Andalucía. Fue construida sobre una antigua villa romana, siendo en sus orígenes una ermita paleocristiana. En el s.VII el Obispo Pimmenio de Asido la transformó en iglesia visigótica. De esa fundación había un fuste de columna que se conserva en La Oliva, con el siguiente texto: " En el nombre de nuestro señor Jesucristo, aquí están las reliquias de los santos Vicente, Félix y Julián, mártires. La dedicación de esta basílica se hizo el día 14 de noviembre del año VI del obispo Pimmenio de la era 682"

La entrada a la ermita es un arco de medio punto que da acceso al nártex. A continuación está el acceso a la nave mediante un arco de medio punto en cuya clave se encuentra el escudo del obispo Solís. La nave estuvo cubierta a partir de la reconstrucción del obispo Solís en el s.XV por una cubierta de dos aguas sobre arcos góticos, apoyados sobre pilares con capiteles romanos.

Es interesante, por su estado de conservación, la pequeña capilla con bóveda octogonal sobre pechinas, que pudo ser el baptisterio.

En general, aunque los arcos están apuntalados, corre peligro de destrucción, lo que sería una pérdida irreparable.
Desde aquí unimos nuestra voz a todos los que reclaman su urgente recuperación.

 "...cubierta a dos aguas, sobre arcos góticos..."
De hecho he oído hablar de "arts gotorum" que yo interpreto "...de los godos...", pero decir gótico creo que no es correcto.

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Ermita de San Ambrosio. Barbate-Vejer


Un paseo por el pinar de la Breña, visitaremos el palomar y la Ermita San Ambrosio.

Gonzalo Díaz Arbolí
 

21.2.26

España descubre una nueva obra maestra de Gaudí: Un chalet centenario escondido en las montañas catalanas

Un estudio encargado por la Generalitat certifica que el arquitecto modernista diseñó este edificio pensado para albergar a los técnicos de una mina en la localidad de la Pobla de Lillet. Chalé de Catllaràs, construido en medio del bosque en la comarca del Berguedà,.

Un estudio encargado por el Departamento de Cultura de la Generalitat de Catalunya ha confirmado de forma “objetiva e inequívoca” que el Chalé del Catllaràs, situado en La Pobla de Lillet, en la comarca del Berguedà, es obra de Antoni Gaudí. Hasta ahora, la autoría del edificio era considerada una hipótesis ampliamente aceptada, basada en la relación entre el arquitecto y el industrial Eusebi Güell, mecenas y protector de Gaudí, quien habría encargado el diseño del alojamiento para los ingenieros de una mina cercana a su fábrica de cemento.

La investigación ha sido liderada por Galdric Santana, director de la Cátedra Gaudí de la Universitat Politècnica de Catalunya - BarcelonaTech (UPC), y es el resultado de dos años de análisis documental, estudios gráficos y comparativas arquitectónicas. El trabajo demuestra que el edificio, construido entre 1901 y 1908 en un entorno boscoso del prepirineo catalán, incorpora técnicas y metodologías características del arquitecto.

Entre los elementos que vinculan claramente el chalé con Gaudí destacan varias soluciones constructivas singulares. Se ha identificado el uso de una bóveda de rincón de claustro anexa al edificio —hoy desaparecida—, así como la disposición de los accesos entre habitaciones mediante distribuidores colocados a 45 grados, una organización espacial poco habitual. Además, uno de los aspectos más relevantes es la presencia de un arco que aparenta ser parabólico o catenario, pero que en realidad responde a una “funícula calculada”, diseñada específicamente para soportar el peso de los dos pisos del inmueble. Este recurso estructural era innovador y atrevido para la época.

El estudio, la audacia técnica de Gaudí generó desconfianza entre quienes ejecutaron la obra, lo que provocó modificaciones respecto al proyecto original, como la incorporación de muros de carga adicionales para reforzar la estructura. Aunque se respetaron en gran medida el trazado y la distribución, estos cambios explicarían por qué Gaudí nunca reivindicó oficialmente la autoría. En aquel período era habitual que los arquitectos no firmaran obras que no se ejecutaban fielmente según sus planos. La ejecución material del chalé pudo haber sido dirigida por Juli Batllevell, colaborador habitual del arquitecto.

El edificio fue concebido para alojar a ingenieros ingleses que trabajaban en las minas del Catllaràs, cuya producción abastecía la fábrica del Clot del Moro, propiedad de Güell y considerada la primera fábrica de cemento portland del Estado. El encargo se desarrolló en un entorno natural sin restricciones urbanísticas, lo que, según Santana, permitió a Gaudí trabajar con plena libertad creativa. Aunque pueda considerarse una obra menor dentro de su producción, el chalé sintetiza su forma de entender la arquitectura y refleja su pensamiento estructural y su visión moderna.

El alcalde de La Pobla de Lillet, Enric Pla, ha celebrado que el estudio haga “justicia” y confirme lo que tradicionalmente se había transmitido en el municipio. El vínculo histórico de Gaudí con la localidad se mantiene vivo, incluso con testimonios gráficos que muestran al arquitecto visitando el pueblo acompañado de Güell. Para muchos vecinos, el chalé forma parte de la memoria colectiva, ya que durante años fue utilizado como casa de colonias.

El chalet muestra el característico estilo naturalista de Gaudí, con formas inspiradas en plantas y animales, y presenta arcos apuntados que recuerdan a su posterior obra maestra, la Sagrada Familia. Aunque Gaudí diseñó los planos iniciales, no supervisó la construcción, que se desvió de su visión original.

Actualmente, el Ayuntamiento, propietario del inmueble, planea convertirlo en un refugio de montaña con el objetivo de garantizar su conservación y gestión pública, asegurando al mismo tiempo que sea visitable tanto por turistas como por los propios habitantes del municipio. Con esta confirmación oficial, el Chalé del Catllaràs pasa a integrarse plenamente en el catálogo reconocido de obras de Gaudí, reforzando el valor patrimonial y cultural de la comarca del Berguedà.






Fuente. El diario.es

14.12.24

La ilustre historia de la casa-palacio de la calle Larga, 70

Fotografía del patio de la casa-palacio en la actualidad
Es un diálogo con los siglos el que cada día se revive en la calle, Larga 70 de El Puerto de Santa María esta casa palacio,  puede presumir de atesorar más de 300 años de historia.
Concretamente comienza en el siglo XVIII, si bien es cierta que su historia era anterior. De hecho, es la unión de tres fincas. Una de las parcelas anexadas fue de Francisco Villabona y tenía uso como horno de pan; la de María Cordero (fabricante de zapatos) ocupaba el cuerpo central y la casa de Domingo de la Barreda que se extendía desde la calle Larga a la calle Diego Niño, donde estaban los almacenes.

Por la documentación de la época y las investigaciones de historiadores locales, se sabe que la casa de los Barreda, conocida como la casa grande, reunía las condiciones necesaria para su uso en el comercio con Indias, gracias a sus grandes almacenes. Como ‘cargador a Indias’ se conoce a aquellos comerciantes que consiguieron hacer fortuna gracias a un constante tráfico de mercancías con los territorios españoles en América. Así, a Barreda se le puede considerar como el primer ilustre cargador a Indias que vive en Larga 70. Pero habrá más.

De hecho, fue otro comerciante con América, Faustino Borgnis Desbordes (de origen italiano) el que une las tres fincas anteriormente referidas en una sola en una estructura principal que hoy todavía mantiene. Él se encarga de adaptar el edificio a las comodidades, organización y tipología de una casa palacio de un cargador a Indias.

Aunque más adelante abordaremos al detalle las características del inmueble, lo cierto es que Larga 70 posee todas las características de esas viviendas unifamiliares en las que los comerciantes con Ultramar desplegaban toda la pompa y elegancia, combinada con la necesidad funcional de ser a la vez palacete y espacio de trabajo.

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Larga 70 a primeros del siglo XX
Se componía de tres niveles con finalidades bien concretas: bajo para almacenes, primera planta o entresuelo como oficinas, piso principal como planta noble y segunda planta y azotea como zona para el servicio. El conjunto solía estar rematado por un mirador para controlar la llegada de las mercancías. Como elemento destacado, nuestro noble patio, dominado por una exquisita escalera imperial y articulado mediante tres arcos trilobulados sostenidos por columnas de mármol de orden dórico. Además, se sabe que la casa poseía un jardín trasero que, hoy en parte, se mantiene.
Pero la casa tiene aún más historia, en 1799, la casa pasó a manos de Manuel Cano. Su esfuerzo por mejorarla hizo que se la dotara de agua potable de la conducción general, procedente de los manantiales de la Piedad, todo un alarde para aquel momento.

De sus afamados moradores, quizás el más ilustre fue el almirante Blas de Lezo, que habitó el palacete con su familia. Su viuda e hijos siguieron habitando la casa después del fallecimiento del héroe, famoso por defender Cartagena de Indias del asedio inglés con solo seis navíos, frente a los 180 del almirante inglés Edward Vernon. Por ello, en El Puerto era conocida la finca de Apartamentos Larga 70 como ‘La Gobernaora’, en alusión a la viuda de De Lezo.

Ya en el siglo XIX, el edificio pasó a manos de la familia Orlando, uno de cuyos miembros fue el Marqués de Torresoto. De ellos, la propiedad recayó en Manuel Moreno de Mora y su esposa Rosario Vitón Santiváñez e hijo de José (que emparentaría más tarde con Micaela Aramburu). En El Puerto de Santa María, los Moreno de Mora son conocidos por su vinculación al mundo del vino con las Bodegas Moreno de Mora en la calle de los Moros; y por su filantropía ya que contribuyeron a la reforma del hospital de San Juan de Dios, ya a comienzos del siglo XX.

Arcos trilobulados y escalera imperial

Todo este noble pasado fue dejando huella en un edificio eminentemente barroco, pero con guiños a otros tiempos. Es el caso de su bella montera o su herrería, de tiempos más actuales. Fue ya en nuestros tiempos cuando el palacete se convierte en los apartamentos turísticos que son hoy. Siglos de historias vividas que solo los actuales moradores de Larga 70 podrán sentir al disfrutar de la comodidad de un palacio del ayer en pleno siglo XXI.















Fuente: Apartamentos Larga 70.

9.12.24

El claustro de San Juan de Duero (Soria), uno de los mejores de España

Claustro de San Juan de Duero. Hacer clic sobre la imagen para ampliar

Saliendo de Soria, tras pasar la majestuosa concatedral de San Pedro y pasando el río Duero por uno de los puentes más antiguos de la ciudad, encontramos el monasterio de San Juan de Duero con sus magníficos arcos. La iglesia, data de unos años antes que los arcos, ya que ésta se creó en 1134 siendo los caballeros hospitalarios de San Juan, los que en el siglo XIII añadirían el claustro. Está formado por cuatro lados irregulares, en cada uno de los cuales se aprecian, por mitad, dos tipos de arquerías separados por un macizo contrafuerte. Esto hace de Los Arcos de San Juan de Soria una combinación única en la Península. 
El claustro de San Juan de Duero, formado por un conjunto de arquitectura románica castellana, se considera una de las ruinas más importantes de España, un ejemplo de "arquitectura sagrada". 

El Centro de Estudios del Románico (CER) de la Fundación Santa María la Real puso en marcha, entre el 3 de noviembre y el 28 de diciembre de 2008, el concurso Maravillas del Románico Español para elegir los siete edificios preferidos por los aficionados a este estilo artístico. Tras una primera selección realizada por un equipo de expertos, San Juan de Duero quedó en cuarto puesto con 1706 votos, tras San Isidoro de León, la catedral de Santiago de Compostela y la catedral Vieja de Salamanca.


Monasterio de San Juan de Duero "Un escenario épico de la Edad Media"
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La contemplación del claustro románico produce fascinación como si se tratara de un escenario épico de la Edad Media. La construcción es una fantasía de arcos entrelazados de diferentes tipos: los hay de medio punto descansando en columnas pareadas; arcos de herradura apuntados, arcos de herradura entrelazados sin capiteles; y arcos de sugerida herradura y salteados con decoración vegetal.

Interior de la iglesia. Hacer clic sobre la imagen para ampliar

La iglesia, es muy sencilla de una sola nave, irregular, con presbiterio y ábside semicircular. No tendría nada de llamativo si no fuese por los dos templetes dispuestos uno a cada lado del presbiterio a modo de iconostasio, de forma que podía cerrarse el espacio que quedaba entre ambos y ocultar al sacerdote en el momento de la consagración, siguiendo las normas del rito griego.
Los dos dos baldaquinos, de cúpula esférica, el uno, y cónica, el otro, pero en ambos casos esquifadas y capiteles ostentan relieves figurativos de meritoria labra escenificando pasajes evangélicos y alegóricos. En uno de ellos se contempla la Virgen tumbada en la cama mientras una mujer arregla la almohada. San José aparece muy deteriorado, el niño en la cuna y, sobre toda la escena, la mula y el buey bajo una estrella.
Lo que hoy se ve, la iglesia y el claustro, no son sino los restos de un monasterio de la Orden militar de los Hospitalarios de San Juan de Jerusalén

En la actualidad, y desde 1978, el templo alberga una sección de historia medieval del Museo Numantino sobre arte románico. Contiene restos de iglesias sorianas, monedas medievales árabes y cristianas, objetos hebreos, cerámica... en la que se muestran también los restos de la convivencia de las culturas judía, musulmana y cristiana en la provincia de Soria. 

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Arcos de San Juan de Duero

Fuente: Wikipedia, youtube
Gonzalo Díaz-Arbolí

4.7.23

Patrimonio histórico: Acueducto desde el Tempul a Cádiz.



En los 83 kilómetros de trazado de la obra de canalización hidráulica, están representadas todas las técnicas conocidas en el siglo primero para canalizar agua.


Una obra con 20 siglos de antigüedad, que asombra a arqueólogos e ingenieros por su monumentalidad y su técnica. 

Se trata del acueducto romano más grande, conocido hasta el momento, de toda la Hispania romana. Y era el que abastecía de agua a la ciudad romana de Gades. “No sabemos con certeza a qué fecha pertenece, pero creemos que, por las técnicas utilizadas, sería del siglo I. Para levantar un acueducto de esa magnitud, hacía falta mucho dinero y mucho poder político. Y creemos que es del siglo I porque entonces en Gades estaba la familia Balbo, una de las más importantes de la oligarquía gaditana. E hizo que Gades recibiera pronto los favores de Roma”, explica Esperanza Mata, arqueóloga del equipo de Aqua Ducta, un proyecto puesto en marcha desde el seminario Agustín de Horozco de la Universidad de Cádiz, y que dirige el historiador Lázaro Lagóstena.

Restos del acueducto en el Plaza de Asdrúbal en Cádiz

“El acueducto de Gades destaca por el ingenio puesto en práctica para construirlo y sortear los accidentes geográficos que se interponen entre Tempul y Gades, que en el siglo I era una isla”, explica Esperanza Mata.

“Tenemos el acueducto de Segovia, que es el más conocido, pero en cuanto a ingeniería, es una obra muy simple”, explica Mata sobre las diferencias del conocido acueducto segoviano y el de Gades. Y añade que ambos acueductos, por su monumentalidad, “eran mensajes propagandísticos no escritos para mostrar la grandeza del imperio”.

La técnica
Pero en cuanto a ingeniería y a la sofisticación de técnicas “el acueducto de Gades no deja de sorprendernos”.
El acueducto del conventus gaditanus se construyó de forma que se mantuviera una pendiente desde el punto de origen del agua hasta su terminal que garantizara que el agua llegaría por sí misma con presión suficiente para abastecer a Gades. “Nada más salir de Tempul hay cerros, y los ingenieros romanos tuvieron que sortear eso. ¿Cómo lo hicieron? Con la Mina de los Cuquillos”. Mata explica que la mina es la perforación de la montaña y la construcción de pasajes subterráneos que “garantizaban que el agua llegara limpia y sin contaminación a Gades. Por eso, la mayor parte del trazado del acueducto es subterráneo, aunque sabemos perfectamente por dónde discurre. Está identificado”.

Otra de las técnicas empleadas por los ingenieros romanos de Gades fue la de las galerías subterráneas, que se realizaban allí donde no había elevaciones del terreno importantes, como las de El Mimbral.

Al llegar a Los Arquillos, los artífices del acueducto se encontraron con una depresión del terreno, que solventaron con un sifón: “el sifón funciona por la lógica de los vasos comunicantes. Es decir, dos depósitos de agua conectados entre sí por su parte inferior, mantendrán el mismo nivel en ambos lados gracias a la presión y la gravedad”. Este se encuentra entre Torrecera y Paterna.

Y para salvar una bajada abrupta del terreno, se usaron pozos de resalto, que daban fuerza al agua para que, llegada a la Torre de El Marquesado, llegara con presión suficiente hasta su recta final: el puente de Suazo en San Fernando y Puerta Tierra en Cádiz, donde el agua llegaba a siete depósitos desde los que se distribuía a las casas de la Gades romana, una de las más pujantes de la Bética.

Fuente: ANDALUCÍA/INTERNACIONAL

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Gonzalo Díaz-Arbolí

22.9.22

La ciudad de los cien palacios. La Casa de la Contratación. EL PUERTO Y AMÉRICA

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   Ayer, cuando volvía de la frutería con la compra, una joven pareja de turistas, me preguntaron por la Basílica Menor Nuestra Señora de los Milagros, mientras caminábamos, me preguntaron por qué llamaban a El Puerto, la Ciudad de los cien palacios. Les expliqué con brevedad, (las frutas pesaban mucho), las características de dichas viviendas, construidas entre los siglos XVI y XVII, producto de la empresa americana y el comercio con el nuevo mundo y cómo el Puerto fue el reflejo de la prosperidad y riqueza, gracias a los denominados “cargadores de indias”.

De hecho les conté, que aún se conservan más de un centenar de casas palaciegas, aunque lamentablemente el paso del tiempo ha hecho mella en muchas de ellas, pero otras permanecen intactas, en la actualidad la gran mayoría son de propiedad privada o pertenecen a comunidades de vecinos, si bien, hay algunas que albergan establecimientos públicos, las cuales pueden visitar.

Ya en la Plaza de España, les expliqué las características de la plateresca Puerta del Sol: Fue a partir de 1659, el nuevo maestro mayor de la villa, Francisco de Guindos, se hace cargo de la obra, levantando las bóvedas de crucería y abriendo nuevas capillas. De esta época es la espléndida puerta lateral llamada Puerta del Sol, realizada a la manera de fachada-retablo, donde se incluyen notables elementos decorativos de tipo plateresco. En el centro de una hornacina del cuerpo alto de la portada se aloja la imagen de la patrona de la localidad, Nuestra Señora de los Milagros, sobre el castillo de San Marcos, símbolo principal del escudo de la ciudad. El remate superior de esta portada es un ático de cornisa curvilínea con dos grandes óculos sobre el que se disponen las alegorías de las virtudes teologales, todo ello entre una profusa decoración de tipología plateresca, poco frecuente en esta zona. Se inauguró el templo reconstruido, aunque no definitivamente terminado, en el año 1671.

Para acceder a este notable y exhaustivo análisis estructural, AQUÍ.

Y de la inacabada puerta gótica tardía del Perdón y el bestiario como monumento literario: En el año 1493 el templo ya se encontraba abierto al culto, aunque aún tardaría años en concluirse. De esta primera etapa se conserva la fachada de los pies o Del Perdón, de estilo gótico tardío; quizás inacabada por A. Rodríguez, o puede que arruinada, como otras partes del templo, a raíz del terremoto de 1636.


Les aconsejé que fuesen a la Plaza del Castillo y visitaran, la más famosa y mejor conservadas: el Palacio de Aranibar, paradigma de las casas-palacio. También que leyesen el libro “Una ciudad mercantil en el siglo XVII. El Puerto de Santa María” de Juan José Iglesias Rodríguez, catedrático de Historia Moderna de la USE
Entonces recordé el magnífico artículo del profesor Iglesias que a continuación pueden leer.

 

Gonzalo Díaz-Arbolí


Desde su fundación en 1503 hasta 1717, la Casa de la Contratación permaneció en Sevilla, erigida así en la capital económica del imperio español. Sin embargo, diversos factores, entre los cuales figuran las dificultades que planteaba el río Guadalquivir para la navegación de embarcaciones de creciente calado, aconsejaron el traslado a Cádiz de la cabecera de flotas a Indias en 1679 y, unos años más tarde, de la Casa de la Contratación.

            Estos hechos tuvieron para Cádiz una extraordinaria repercusión. Cádiz jugó desde entonces y a lo largo de todo el siglo XVIII un papel de extraordinario protagonismo en las relaciones comerciales entre Europa y América, y se erigió en una de las principales urbes mercantiles de su tiempo. La ciudad vivió así una época de prosperidad, de la que participó también el resto de la Bahía, toda vez que el comercio colonial se revitalizó y cobró un renovado dinamismo.

Casa de Cargadores a Indias

            El Puerto se benefició considerablemente de la nueva coyuntura atlántica. En la segunda mitad del siglo XVII se instalaron en la ciudad importantes familias de cargadores a Indias, algunos de los cuales alcanzaron altos niveles de riqueza. Durante buena parte del siglo XVIII, estos cargadores continuaron ejerciendo su actividad, a menudo combinada con la cosechería de vinos y aceite. Las fortunas que acumularon les permitieron ascender socialmente, alcanzar puestos en el cabildo municipal, levantar grandes casas y fundar ricos mayorazgos.

           Pero las consecuencias del traslado a la Bahía del monopolio del comercio colonial no se limitaron a la formación de esta oligarquía de cosecheros y cargadores. La población de El Puerto creció, en la ciudad se asentaron nutridas colonias extranjeras, la actividad económica se multiplicó, la sociedad local se diversificó, menudearon las fundaciones religiosas y asistenciales, y El Puerto, en definitiva, terminó por convertirse en una de las principales ciudades de Andalucía y de España. La estancia de la corte de Felipe V en 1729 y en 1730 y el paso de la jurisdicción de la ciudad del señorío de los duques de Medinaceli a realengo en el primero de dichos años ratificaron ese estatus privilegiado que El Puerto adquirió en íntima relación con el papel que jugó en el comercio americano y en los negocios atlánticos.


Juan José Iglesias Rodríguez



5.9.22

Las hornacinas en la arquitectura de El Puerto de Santa María

 


Es una actividad agradable y divertida dar una vuelta por las calles de El Puerto en busca de las distintas hornacinas que adornan muchos edificios. Además, de esta faceta de entretenimiento, las hornacinas como los retablos cerámicos y los triunfos forman parte de nuestro patrimonio.

La hornacina es la concavidad o hueco de poca profundidad practicado en el muro con la intención de colocar en él, una imagen, estatua o símbolo religioso. Se coloca orientada tanto al exterior como al interior de los edificios y cumple una función principalmente ornamental. Su composición es de una base o peana, un cuerpo central o nicho y el remate superior en forma de bóveda, que se llama venera cuando presenta la forma de una concha marina.

La función de la hornacina tanto en la arquitectura como en la decoración, es compositiva y ornamental; y se suele utilizar aislada o en grupo para los frentes de portadas, o en retablos o altares, para ubicar en ella una imagen o un objeto especial. Es común encontrar hornacinas abiertas en las portadas de las Iglesias –en la Iglesia Mayor Prioral– en las capillas –como en la del Hospital de San Juan de Dios– o en los conventos (en los de la Victoria, Espíritu Santo y Concepción). En estos casos, las hornacinas cumplirían una función de promoción y difusión de la fe. Es más llamativo cuando aparecen en las fachadas de los edificios que no tienen carácter religioso, y es aquí donde estos elementos ornamentales exteriorizan la fe de sus propietarios. Como nota curiosa, ningún palacio o casa señorial de nuestra ciudad posee estos elementos, sino que prefieren ostentar escudos nobiliarios en sus portadas.

Podemos diferenciar tres clases de hornacinas en nuestra ciudad: las que en sus nichos albergan pequeñas esculturas, ya sean imágenes de Jesús –Sagrado Corazón de Jesús en una casa particular de la calle Fernán Caballero– ya sea iconografía mariana –Virgen de los Milagros en una esquina del nuevo Teatro Municipal–; aquellas que tienen depositadas una cruz –casa parroquial en la calle San Juan– ; y por, último las que están vacías –calle de La Rosa– lo que nos impide saber que elementos las componía. Algunas están muy bien cuidadas como las que podemos observar en el antiguo Monasterio de San Miguel, la Casa de los Leones, la Iglesia de la Concepción o en calle Cruces, por ejemplo. Pero para nuestra desgracia, la mayoría están muy deterioradas o vacías.


Para terminar, mi hornacina favorita se halla al final de la calle Cielo, en la Plaza de los Jazmines, más concretamente en el Arco de la Santísima Trinidad, que es sencillamente magnífica.
Rocío Pérez Izquierdo

La banda sonora del vídeo  "Lascia ch'io pianga" es un aria para soprano compuesta por Georg Friedrich Händel. Fue concebida como una zarabanda en la ópera Almira, de 1705.

Lascia ch'io pianga
mia cruda sorte,
e che sospiri
la libertà;

Il duolo infranga
queste ritorte
de' miei martiri
sol per pietà.

Deja que llore
mi cruel suerte,
y que suspire
por la libertad;

Que el dolor quiebre
estas cadenas
de mis martirios
sólo por piedad.


29.10.21

POR LAS TIERRAS DE SORIA, LA TRIBU DE LOS ARÉVACOS Y, EL PARQUE JURÁSICO.

Los arévacos fueron un pueblo prerromano situada entre el sistema ibérico y el valle del Duero. La provincia de Soria ocupa una parte importante del territorio de la Celtiberia.



En una visita reciente por las tierras de Soria que guarda escondida bajo una capa de tierra o en las paredes de una cueva gran parte de la historia más antigua de España, para estudiar la arquitectura primitiva sobria y olvidada del románico soriano, al visitar la Ermita de Santa María de Tiermes, encontramos un yacimiento arqueológico totalmente excavado en la roca donde habitaba el hombre desde el II milenio a.C.

Uno de los yacimientos arqueológicos más impresionantes de toda España y un símbolo de la resistencia frente a Roma. “Es también un ejemplo del ‘dolor de la Celtiberia’, que lo dan las areniscas triásicas que conforman el paisaje de rodeo tan característico y abundante en toda esta geografía de la ibérica y raro en la Península”. Además, fue área costera (aunque no lo parezca) en el mesozoico.

Las excavaciones han sacado a la luz testimonios de la Edad del Bronce y una necrópolis celtíbera, urbe rupestre celtíbero-romana con viviendas horadadas y luego soterradas en excelente estado de conservación. Se tienen noticias de que en el siglo V antes de la era cristiana estaba habitada por una tribu prerromana llamada Los arévacos, el nombre nos indica su origen celta. 

Los primeros datos que de los arévacos se conocen nos llegaron a través del historiador griego Estrabón. Se sabe con certeza que habitaron en los lugares de Osma (Uxama). 

Esta tribu construía sus poblados sobre un oppidum -término genérico en latín que designa un lugar elevado, una colina o meseta. Era un pueblo rústico, regido por caudillos, sin unidad entre sí y casi sin comunicaciones. Se dedicaban a la agricultura y pertenecían a la más poderosa de todas las tribus celtíberas. 

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Cifraban su gloria en perecer en los combates y consideraban como afrentoso morir de enfermedad. Parece ser que este pueblo no enterraba a sus muertos, sino que quemaba los cuerpos ya que en sus lugares de asentamiento se han encontrado necrópolis de incineración; sin embargo, para los que perecían en combate no consideraban digno el quemar sus restos, los cuales hacían descansar en cuevas, en fosas primero y posteriormente en urnas. 

Adoraban al dios Lug, divinidad de origen celta al cual festejaban en las noches de plenilunios bailando en familia a las puertas de sus casas. También rendían culto a sus muertos y a un tal “Elman”. Tenían por costumbre dejar sus iconos o imágenes de los dioses en cuevas situadas en abruptos peñascales –a veces se trataba de las mismas grutas donde descansaban sus antepasados– y solían acudir a ellas en grupo en días señalados para la ocasión. 


En las guerras usaban espadas de dos filos, venablos y lanzas con resaltes de hierro que endurecían dejándolos enmohecer en la tierra. El cuneas u orden de batalla triangular de los arévacos, se hizo temible entre los guerreros de la antigüedad. 

Sobre el año 200 a. C, el cartaginés Aníbal, en sus luchas por la conquista de Hispania, obligó a huir a los arévacos de Numancia aunque les permitió volver bajo la promesa de que servirían a los cartagineses con lealtad. 

Su historia sigue paralela a la historia de Numancia, creando serios problemas a los conquistadores romanos que los consiguieron dominar, en el año 98 a.C., tiempo en el que el cónsul Tito Didio obligó a bajar a sus pobladores desde la ciudad al llano. 


Otro descubrimiento en las tierras de Soria, que se identifica más con Aragón que con Castilla, fue el parque jurásico. Los dinosaurios responsables de las icnitas fosilizadas sorianas, son relativamente comunes, habitaron la provincia hace 140 millones de años, en el Cretácito Inferior. Soria era un conjunto de lagos, unidos por un gran río y abundaban los helechos y las coníferas. En este medio convivían peces, cocodrilos y otros animales invertebrados, aunque los más abundantes eran los dinosaurios y los reptiles voladores (pterosaurios). Fueron ellos quienes, mientras se desplazaban por las húmedas orillas de estos lagos, dejaron impresas las huellas que, tras su fosilización, han llegado a nuestros días como testimonio de esa época. 

Y ahora, ya no es tan difícil hablar de Celtiberia. El término celtíberos agrupa a una serie de pueblos prerromanos celtas o celtizados que habitaban desde finales de la Edad del Bronce (aprox. siglo XIII a. C.), hasta la romanización de Hispania (siglo II a.C. siglo I), la zona de la península ibérica llamada Celtiberia por las fuentes clásicas. Los romanos los consideraban una mezcla de celtas e íberos.

Resulta difícil asignar territorios y fronteras concretas a esta amalgama de pueblos debido a la escasa documentación histórica existente y a la cantidad de hipótesis sugeridas por los restos arqueológicos encontrados. La definición de celtíbero ha cambiado a lo largo de la historia, pero en la actualidad son habitualmente considerados celtíberos los arévacos. Según Estrabón, los arévacos era el pueblo más fuerte.
Gonzalo Díaz-Arbolí 
Nota: Las fotografías son del autor

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25.10.21

Mezquita Catedral de Córdoba. Fusión de cultura

 

            LA MEZQUITA DE CÓRDOBA


Hace unos años visité Córdoba con un par de amigos, Tiny e Ignacio. Ignacio lleva muy adentro Córdoba, conoce muy bien la antigua Medina, no en vano, vivió durante 22 años en su Judería.

Recorrimos durante siete horas sus calles, sus monumentos, sus jardines: la antigua Muralla, la Sinagoga, las ruinas de Claudio Marcelo. El abandonado Palacio Episcopal, el Alcázar de los Reyes Cristianos, los monumentos dedicados a Maimónides – aquel médico, rabino y teólogo judío, que por amor a su patria Sefarad, siempre tuvo a gala proclamarse y firmar: “Moisés el sefardí” y Averroes, filósofo, matemático, maestro en leyes islámicas y médico, enamorado de Al-Ándalus, y que según él, Córdoba era la patria de los más grandes artistas y Sevilla la de los mejores músicos. Deambular por la Judería, por las mismas calles que recorrieron y vivieron el poeta Ibn Hazm y los sabios antes mencionados, fue un paseo para no olvidar.

En el descanso para comer, por cierto, (en un excelente restaurante aconsejado por Ignacio), comentábamos, cuando en la Edad Media España era testigo de la mítica armonía de las tres culturas: cristiana, judía y musulmana, que originó la mezcla de costumbres sociales, a la vez que conflictos por intereses políticos y religiosos enfrentando los grupos entre sí. Discutíamos sobre estas disputas, juzgada desde nuestro punto de vista actual. En los postres concluimos que había sido un error no hacerlo desde el de aquella época; al mismo tiempo que nuestras opiniones concordaron que, tanto judíos como musulmanes, aportaron mucho a la cultura española; todavía hoy conservan el resentimiento y la añoranza de una patria que reniega de sus méritos.

Anhelantes por visitar la Mezquita, al entrar al interior recordé el estremecimiento, el efecto sobrecogedor que me produjo la primera vez que la visité hacía ya muchos años; la sensación serena y relajante al asomarme al espacio infinito de arcos y columnas que hizo sentirme en los umbrales de los sublime, era tan solo comparable a la sensación que se apoderó de mí, cuando por primera vez, visité el Vaticano y percibí la grandiosidad de la Piedad de Miguel Ángel, La Capilla Sixtina...

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Caminando entre sus columnas observamos el contraste que supone la catedral cristiana enclavada en la parte central de la antigua sala de oración, en el corazón de la mezquita omeya, con sus espacios diáfanos. Nos pareció que rompía la armonía, el espacio interior, tan respetado por los alarifes andalusíes; transformándolo con los criterios propios de la arquitectura del Renacimiento. Recordamos también que ya en 1526 Carlos I al visitarla les reprendió diciendo: “Habéis destruido lo que es único”.

Algunos opinan que la actual situación nos llevan de regreso a la sinrazón y al enfrentamiento, aduciendo unas pretensiones de titularidad de un bien que ya está sobre las cosas normales de este mundo, siendo como es Patrimonio de "toda" la Humanidad.
Otros dicen que, antes que mezquita fue iglesia y, tras la Reconquista, volvió a ser iglesia. Al conservar los dos estilos arquitectónicos se ha convertido en la actual joya y, gracias a cristianos y musulmanes, es hoy uno de los monumentos más importantes de la humanidad.

Es cierto que, antes que Mezquita fue iglesia cristiana (San Vicente mártir), pero en el clima de respeto cultural que imperaba en la época, está documentado que los terrenos fueron comprados por los árabes para construir su mezquita.

El argumento que utilizan los defensores de la catedral es que, si no se hubiese construido probablemente la mezquita no existiría. No lo sé, como tampoco sé de su titularidad, pero sé que la mezquita posee algo mágico, una fuerza espiritual que impulsa a la convivencia.
                                       

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Gonzalo Díaz-Arbolí

26.8.21

SOBRE LA HISTORIA DE LA MURALLAS Y BALUARTES DE CÁDIZ

El origen de La Puerta de Tierra se remonta al siglo XVI, símbolo de Cádiz, constituye una de las piezas del sistema defensivo que se articula durante la Edad Moderna. 

La primera noticia sobre las murallas de Cádiz aparece con Alfonso X el Sabio que repuebla esta ciudad en 1262. Durante el reinado de Felipe II decide y ordena la reconstrucción de una muralla, que en realidad consiste en un muro almenado con torreones de defensa, comienzan las obras en 1598, los planes de fortificación consisten en la construcción de un castillo al norte de la Caleta (Santa Catalina), el cierre del istmo mediante un nuevo muro en el Frente de Tierra bordeado de dos nuevos baluartes (San Roque en el Atlántico y Benavides en la Bahía) y la protección de la Bahía interior gracias a un castillo en Matagorda y una plataforma artillada en Puntales. La muralla rodeaba el actual barrio del Pópulo, cubriendo levante, poniente y norte con tres lienzos cuyas puertas todavía se conservan con el nombre de Arcos de la Rosa, de los Blancos y del Pópulo 


Tras el saqueo por el conde de Essex en 1596, crece en los ciudadanos de Cádiz la necesidad de unas murallas protectoras frente a asaltos similares. Salvo el frente de Tierra, el resto de las murallas se construirán lindando con el mar para dificultar posibles desembarcos. 

Destacar tres de las principales fortificaciones:
Castillo de Santa Catalina 


El castillo de Santa Catalina es una fortificación situada en La Caleta que se adentra en el mar gracias a unas escolleras. Fue construido a finales del siglo XVI siguiendo los planos del ingeniero Cristóbal de Rojas. De planta pentagonal, llama la atención las puntas que a manera de estrella salen al mar. 
Durante el reinado de Carlos II se construyó la capilla y la sacristía en 1693. Esta capilla está dedicada a Santa Catalina de Alejandría y a la Purísima Concepción. 
Carlos III en 1769 lo convirtió en prisión militar para personalidades destacadas. En ella estuvieron liberales e independentistas americanos y, a finales del siglo XX algunos implicados en el golpe de estado del 23 de febrero de 1981.  El Ministerio de Defensa dejó de hacer uso del castillo en 1991. 

El Baluarte de la Candelaria es una fortificación de la Edad Moderna. 


Aprovechando una elevada punta de tierra, fue construido en 1672 por iniciativa del gobernador de la plaza Diego Caballero de Illescas. Protegido por un resistente muro que hace de rompeolas, con sus cañones se dominaba el canal de acceso al puerto. 
Ha sido cuartel, maestranza de ingenieros y palomar del servicio colombófilo del Ejercito. Rehabilitado, actualmente se utiliza como espacio cultural. Se pensó construir un Museo del Mar en dicha sede y se reinauguró con ese nombre. Posteriormente se dejó como sede permanente de exposiciones. 

Arco del Pópulo


Es la primitiva Puerta del Mar, o Puerta principal de la Villa, pues por ella se accedía a la zona portuaria, y estaba flanqueada por dos cubos. 
Las aguas de la bahía, en efecto, llegaban muy cerca de ellas, pues lo que hoy día es la plaza de San Juan de Dios y fue Plaza Real, estaba casi ocupada por el Canal Bahía-Caleta y que constituía el verdadero muelle y puerto comercial de Cádiz. El canal, al irse cegando, se convirtió en unas pequeñas lagunas o boquetes (cuyo nombre fue dado a la actual calle Plocia), el segundo de los cuales se cegó hacia 1628 mientras que el otro lo hizo hacia 1618, quedando como una especie de astillero para barcos y navíos de pequeño porte. 
A comienzos del siglo XVII se construyó ante ella la capilla de Nuestra Señora del Pópulo, que le ha dado el aspecto de pasadizo que presenta en la actualidad. Las características del paramento interior coinciden con las técnicas edilicias de las murallas islámicas de los siglos X y XI, mientras que el arco es muy posible que originalmente fuese de herradura. La disposición de sus dovelas permite situarlo en el siglo XII, en época almohade, como todo el perímetro murado original.

Pulsen sobre la imagen y disfruten de las imágenes de su sistema defensivo. 


Texto refundido y fotografías, tomado de diversas fuentes en internet.
Gonzalo Díaz-Arbolí

Cádiz, ciudad que bien merece ser Patrimonio de la Humanidad. 

Desde la Tertulia del Colegio de Médicos de Cádiz, se apoyó y empujó la iniciativa de solicitud a la Unesco de "Cádiz, Patrimonio de la Humanidad", que ya existía desde los tiempos de la alcaldesa Teófila Martínez, pero también en esta ocasión quedó en nada.

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16.3.21

DESDE LA CAVERNA SIN DISTANCIAS. Eugenio W. Martínez Orejas

 


En frágil barca y vientos tan contrarios
me encuentro en alta mar y sin gobierno,
tan falto de saber, de error cargado,
que yo mismo no sé ni lo que quiero,
y tiemblo de calor, y ardo de frío.
Francesco Petrarca.- Cancionero

                         Mayéutica contra Renitencia

             

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Notable y elocuente poema en forma de diálogo socrático del filósofo ante su cercana muerte. 
Ya saben que la Mayéutica es el método con que el maestro, mediante preguntas, va haciendo que el discípulo descubra nociones que en él están latentes, contra la resistencia que se opone a hacer o admitir algo.
En el 2º retablo, la penúltima estrofa, juega desde el miedo en el camino de la vida, el miedo siempre en vilo, cuya respuesta es la sombra de un misterio inexplicable.




Eugenio Martínez, nacido en El Bierzo y portuense de adopción, poeta grande. 

Difícil explicar sobre alguien al que su modestia le niega ser conocido. Es una persona que no se deja tentar por la vanidad, no hace alarde de su sabiduría, antes al contrario, aprendió de Santo Tomás de Aquino que, es más bello iluminar que brillar.

Sabemos de su extraordinaria formación académica, de una intensa y rigurosa formación filosófica, y una auténtica personalidad humanística. Siente pasión por la lectura de los clásicos, de nuestros escritores de la Generación del 98 y de los poetas de la Generación del 27. También aprendió en su adolescencia que para ser un buen cristiano hay que tener fe y un poquito de sentido común.

El poemario es de una gran originalidad tienen un notable sentido rítmico, musicalidad, un cuidado formal y una riqueza léxica difícil de encontrar en los poemas que ahora se escriben. Eso además de la hondura en el contenido, las referencias filosóficas y mitológicas constantes y un escepticismo vital lo acercan mucho a la estética del Barroco.
 
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Gonzalo Díaz Arbolí


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