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31.8.26

EL APELLIDO ARBOLÍ: ORÍGENES FAMILIARES

                                                                   

José Arbolí Navarro

Comienza con una conversación que mantenía con el historiador D. Antonio Muñoz Rodríguez que, me preguntaba si mi familia conservaba algún tipo de documentación sobre la segregación de las aldeas de Barbate y Zahara de los Atunes. 
Me contó que su padre, D. Antonio Muñoz, tantos años Alcalde de buen gobierno de Vejer, le había dicho que,  D. José Arbolí Navarro, entonces Secretario en propiedad del Excmo. Ayuntamiento de Vejer de la Frontera, se había negado a firmar el acuerdo "De los Caños de Meca" alcanzado por los dos alcaldes de entonces. La fecha de la firma, en 1938 y las circunstancias especiales de la Guerra Civil Española, hicieron posible el agravio en los términos y las condiciones que la justificaban, a las que mi abuelo, jurista reconocido, se oponía con firmes argumentos. Le contesté que no conservamos nada y contándole su historia y la de mis antepasados, me invitó a que la escribiese para su publicación en el Boletín de la Sociedad Vejeriega de Amigos del País.

Encantado me puse manos a la obra, por pertenecer a la Sociedad y por mi amor, por mi profundo amor a Vejer y a todo lo que con él se relacione. Sólo esto justifica esta modesta aportación a la historiografía local.

Aunque el apellido Arbolí no tiene arraigo en Vejer de la Frontera, sin embargo, su corta permanencia ha dejado una profunda huella y ha quedado ligado a él, incrustado en el corazón de sus descendientes y sedimentada en la memoria a través de los años, inculcado por mis padres José Díaz Muñoz, vejeriego antiguo, y mi madre María Luisa Arbolí Romaríz. Actualmente no vivimos en Vejer ninguno de sus nueve hijos, a pesar de ello, sus nietos y biznietos, todos, sentimos la llamada de nuestros orígenes, nuestra vocación, nuestros olores, nuestra nostalgia, nuestro pueblo: Vejer de la Frontera. Y todavía de allí conservamos nuestros mejores recuerdos, nuestros mejores amigos y nuestros primeros amores.
Mi tío, José Arbolí Romaríz casó con la vejeriega Francisca Guerra Guerra, se establecieron en Cádiz. Lamentablemente, murió joven y no tuvo descendencia.
Mi tía Carmen Arbolí Romaríz casó con Luis Babuglia Marín, entonces aparejador que construía el actual edificio del Salón de Plenos del Ayuntamiento de Vejer (Los antiguos comedores) y al finalizar la obra se marcharon residiendo en distintas ciudades de España,. Oviedo, Gijón y mas tarde en Don Benito, (Extremadura).


Familia Arbolí Romaríz: Abuela Ana, M. Luisa, Carmen y Pepe


Fue a partir de 1923 cuando el apellido Arbolí se vincula a Vejer. Mi abuelo José Pablo Arbolí Navarro, Secretario entonces del Ayuntamiento de Chipiona, por motivos familiares, a pesar de tener asignada su plaza en el Ayuntamiento de Cádiz, pide su traslado a Vejer, donde trabajó como Secretario Titular del Excmo. Ayuntamiento hasta 1942,  fecha de su muerte. Tenía 68 años.



La Corporación Municipal bajo mazas. La flecha roja indica al secretario, José Arbolí. Año de 1926 

Había nacido en la Habana, (Cuba) en 1874, fruto del matrimonio entre José M. Arbolí y Weidner, entonces capitán de Infantería de Marina, destinado en Cuba y María Luisa Navarro y Acosta, natural de Puerto Príncipe, hoy llamado Camagüey; retirado en 1889 con el grado de Coronel del Ejército Español y condecorado con la Gran Cruz de la Real y Militar Orden de San Hermenegildo entre otras. Tras su vuelta a España en 1878 con su hijo, ya muerta su esposa, es destinado a Mahón, posteriormente a Barcelona y nuevamente a Cuba (Guantánamo), Cartagena y San Fernando. 

Debido a este constante cambio de destinos, deja a su hijo José Pablo, -el nombre se lo habían puesto por su abuelo materno- con su tía abuela María, que vivió y cuidó durante muchos años a su hermano el Obispo de Cádiz, Juan José Arbolí y Acaso. Bajo su tutela vive, se educa y acaba sus estudios de licenciado en derecho. Mi bisabuelo vuelve a contraer matrimonio con Elisa Elmer Freshivater.  

Los testimonios oídos de los que le conocieron hablan de su caballerosidad, de su entrega al trabajo y a sus amigos, de su elegancia en su porte y en su trato, todo ello fruto de una exquisita educación recibida en la casa donde se crió y donde a lo largo de su infancia y adolescencia, cimentó lo que luego serían sus principios morales y éticos, que a lo largo de toda su vida personal, social y laboral puso de manifiesto en todas sus actuaciones.

Gran aficionado al cante flamenco, recuerdo haber visto en casa “placas de gramófono” de los grandes de la época: Chacón, M. Torre, La Niña de los Peines…. y también recuerdo haber oído a mi madre decir que cantaba muy bien las peteneras. Como gran lector poseía una excelente biblioteca. Era uno de los contertulios de la rebotica de D. Antonio Álvarez.

Le fue concedida la Medalla al Mérito en el Trabajo de plata “Por una constante laboriosidad, fruto de 44 años de servicios ininterrumpidos a plena satisfacción de los Ayuntamientos donde actuó como tal funcionario, los cuales le hicieron merecedor en distintas ocasiones de elogiosos votos de gracia en los que se consignan el agrado y satisfacción por la labor realizada y así premiaba las cualidades excepcionales que le hacía acreedor de tan alta recompensa” (sic).
Así consta en el escrito del Ministerio de Trabajo, añadiendo: “Toda vez que el cargo que ostenta en la actualidad está equiparado a Jefe de Administración Civil, con el disfrute anejo a dicha recompensa de todos los derechos y honores que las disposiciones vigentes determinen" (sic). Fue solicitada por Don José Valdés González, Alcalde Presidente del Ayuntamiento en nombre y representación de dicha Corporación Municipal.

Familia Babuglia - Arbolí
De izq. a dcha. Pepe, sus padres, Carmen, Ana María y el pequeño Luis

En esta otra aparece Servando a la izq, en lugar de Pepe

Ascendencia gaditana:
Su abuelo,  José María Arbolí y Acaso, abogado de los Tribunales de la Nación y del Ilmo. Colegio de Cádiz, contrajo matrimonio con Amelia Carolina Weidner y Gamboa en 1842, ambos eran naturales de Cádiz.
Este, a su vez, era hijo de Juan José Arbolí y Jubany y María Dolores Acaso y Gamboa, que contrajeron matrimonio en Cádiz en 1795. (También fueron los Padres del arriba mencionado Obispo Juan José Arbolí).

Ascendencia catalana:
Servando Díaz Arbolí,  en Arbolí, Tarragona

Los ascendientes inmediatos que contrajeron matrimonio en Barcelona en 1734 fueron Juan José Arbolí y Arbolí y Vicenta Isabel Jubany. Desde aquí ya empiezan a sonar los apellidos catalanes, que probablemente serían oriundos de Arbolí, pueblo de la provincia de Tarragona. Pensamos que debido al auge del comercio con América a mediados del siglo XVIII, debieron trasladarse a Cádiz, pues en los documentos que poseo, dicen que se dedicaban a la actividad comercial..
Y estos, a su vez, nacen del matrimonio formado por Joseph Arbolí y Emerenciana Arbolí Serra,  nacidos a finales del siglo XVII.

Cuadro Familiar del Apellido Arbolí. Las fechas indican la celebración del matrimonio
Hacer clic sobre el cuadro familiar para ampliar

Carmen Babuglia Arbolí y tres de sus hijos. Carmen, Luis y Ana



Ana María Babuglia Arbolí con hija y nietas

El apellido Arbolí es de origen toponímico, poco frecuente y disperso por España, si bien se registra, sobre todo, en Barcelona y Tarragona, siendo notable su presencia en Madrid, Cádiz y Sevilla, y menor en Girona, Lleida, Castellón, Valencia, Alicante, etc. Procede del topónimo Arbolí, nombre de una población de la comarca del Priorat, a la derecha del río Arbolí (Tarragona), cuyo nombre tomaron los progenitores de las familias hoy así apellidadas, según fue costumbre en la Edad Media para indicar su origen geográfico.


Los primos Luis Babuglia Arbolí y Gonzalo Díaz Arbolí en Madrid. Año de 1956

Las investigaciones de mi hermano Javier concluyen que: El significado de Arbolí no está del todo claro, pudiendo derivar del árabe “al-walaga”, con el significado de “tierra de aluvión junto a un río”. Según los datos recogidos en el “fogatge” o censo de hogares catalán del año 1553, Pere Arbolí vivía en Gratallops (Tarragona); la viuda de Joan Arbolí vivía en Reus (Tarragona); Pere Arbolí vivía en Constantí (Tarragona), y Perot Arbolí vivía en Palma (Lleida). Joaquim Arbolí (Falset s. XVII –Conca de Barberà, 1660?) fue abat del Monasterio de Poblet entre los años 1656 y 1660; durante su mandato se terminó el panteón de los Duques de Cardona y Sogorb; fue autor de un estudio sobre las “Antigüedades de Poblet”. Francesch Arbolí, comerciante, nacido en Barcelona en 1658, figura entre los “comerciantes de matrícula” de Barcelona (18 de octubre de 1758), con acceso a las dignidades nobiliarias del Principado de Catalunya.
Dicho Apellido en España lo tienen 201 personas como primer apellido, 228 como segundo apellido y nadie con ambos apellidos.
Los apellidos continúan siendo una huella de la historia de cada familia y una conexión con sus raíces ancestrales.
  
Luisa Arbolí Romaríz y José Díaz Muñoz. Año de 1930

Luisa Arbolí Romaríz con sus hijos en 1978

Cuando mi padre fallece (noviembre de 1,966) y mi familia abandona Vejer, (aunque consideramos que nunca nos fuimos completamente);  el más pequeño de mis hermanos, Javier, era todavía un niño. Después de unos años de ausencia volvió un verano y escribió este poema, que para nosotros simboliza la añoranza, sentimiento tan humano y que, como mencioné anteriormente, emana del respeto y gran amor por nuestro pueblo que siempre nos inculcaron. 
Sí, echamos de menos a Vejer, sus gentes, sus calles y la grandiosidad del paisaje que vemos desde la Corredera. Al final, el corazón se nos va a su querencia.

Vuelta a la tierra natal.

Orgullo, altivo, así eres tú.
Y en tu cima de pinos y de piedras
donde el viento es libre y la luna
esparce su argentada aura,
fui aprendiendo a vivir de forma placentera.

Adoré tu belleza, tu luz y tu silencio.
Adoré tu noche intensa y estrellada.
Adoré tu cielo impasible de septiembre,
y te adoré a ti, en la paz de tu mirada.

Te dije adiós un día de noviembre,
y ya en la despedida se me rompía el alma,
por el miedo a no verte eternamente,
y perder esa quietud tan bien amada.

¡Y ahora! ¡Este verano!
Cuando el alba serpentea entre los pinos,
y aparece la luz, y las sombras entrecortadas
dan paso a la mañana,

tú, te perfilas puro
y a contraluz del infinito
tienes aire de cruzado solitario,
donde se oyen rumores, que despiertan,
recuerdos ya olvidados.

Tu silencio,
que llena de sonidos
las calles soleadas y las umbrías,
hacen renacer las esperanzas
de un reencuentro,
entre el que soy y el que ya he sido.

Porque, el volver a ti,
después de tanto tiempo sin tenerte
¡Después de una búsqueda infinita,
de un lugar que pudiera parecérsete!
es encontrar de nuevo una mirada,
de gozo de amor y de ternura.
De un embrujo que te hiere y que te mata,
y que a su vez, te ofrece su hermosura.

Ya si puedo esperar pacientemente
El momento en que al fin todo es resuelto.
Pues mi alma feliz es nuevamente,
Y el amor que puse en ti, me lo has devuelto. 
Javier Díaz Arbolí 1982


Hacer clic sobre la imagen para visualizar el vídeo
A mis queridísimos hermanos. Recuerdos mezclado con las sombras del tiempo; siempre es conveniente recordar estos momentos de felicidad a veces de tristeza, pero siempre unidos. Que nadie llore por los días que se fueron. Muchos besos

Gonzalo Díaz Arbolí


27.5.23

Desde cuándo existen los apellidos y por qué en España usamos dos

 


Los patricios del imperio romano querían distinguirse del resto y establecieron un sistema basado en el praenomen, el nomen y el cognomen. En realidad, el catálogo de praenomen era más bien limitado (unos 20), así que añadieron el nomen (que indicaba el linaje familiar) y el cognomen (una especie de apodo referido a alguna característica de la persona) para identificar correctamente a los individuos, particularmente a los notables que no querían ser confundidos con ningún otro. Y así surgieron nombres completos como el de Cayo Cornelio Galo, por poner un ejemplo.
Los griegos habían usado un sistema algo menos sofisticado consistente en añadir el lugar de origen al nombre para despejar dudas sobre quién es quién. Así, han pasado a nuestros días personajes como Tales de Mileto y Arquímedes de Siracusa.
Pero la situación cambió a partir del siglo XII como consecuencia del aumento demográfico, del desarrollo económico y de la necesidad de los mercaderes de establecerse en un lugar fijo. En ese momento las ciudades recobraron su importancia y con ellas surgió la necesidad de identificar correctamente a los ciudadanos.

En los antiguos reinos de España comenzaron a combinarse varias maneras de añadir un apellido al nombre y fueron los nobles, igual que en la antigua Roma, quienes primero quisieron distinguirse. Para ello comenzaron a usarse patronímicos, es decir, nombres derivados del padre como, por ejemplo, Álvarez, hijo de Álvaro.
Finalmente, y de forma espontánea, se comenzaron a fijar bastantes de estos apellidos de origen patronímico sin ya tener en cuenta el nombre del padre. Y así se establecieron los Martínez, Sánchez, Rodríguez, etcétera. Este tipo de apellidos se añadieron otros con otro origen, puesto que también se construyeron a partir de características físicas (Moreno, Delgado), oficios (Carnicero, Pastor, Herrero) y lugares de procedencia (Cuenca, Zaragoza, Ávila).

A finales de Edad Media toda la población ya tenía un apellido. Pero el problema es que a los aristócratas les molestaba llevar el mismo nombre y apellido que personas del vulgo, así que en el siglo XVII optaron por adornarse con un segundo apellido procedente de la madre usando una “y” entre ambos.

Y continuó extendiéndose por otras capas de la sociedad en la propia España. En torno al siglo XVIII ya era bastante común lo de tener dos apellidos, aunque en realidad no había documentación alguna que los registrara.
La oficialidad del registro civil
Esta circunstancia cambió en el siglo XIX con la fundación del Estado liberal, decidido a crear un censo de la población y a cobrar impuestos de los contribuyentes. En la segunda mitad de siglo se convierte en ley el registro civil de nombre y apellidos (1857)


Apellidos patronímicos
Los primeros apellidos de los que se tiene constancia en España parten del patronímico. Esto es, del nombre del padre. Lo cual significa que si un hombre se llamaba Gonzalo, su hijo se apellidaría González. 
Ejemplos de apellidos patronímicos: Núñez (Nuño), Ramírez (Ramiro), Velázquez (Velasco), Sánchez (Sancho), Ibáñez (Juan), Fernández (Fernando), Álvarez (Álvaro), Gallardo, derivado de la voz -gaillard- de origen medieval...

Como curiosidad: Origen de los apellidos patronímicos en otros idiomas
. En Escocia es habitual el uso de los prefijos Mac- o Mc-. Estos prefijos escoceses significan "hijo", por ejemplo, "MacPherson" es hijo de Pherson.
. En lenguas semíticas encontramos que en hebreo la palabra ben significa 'hijo de', como en Ben Gurión, Ben Yehuda.
. En el norte de Europa podemos encontrar que en las lenguas germánicas son frecuentes las terminaciones -sohn (alemán), -son (inglés, noruego, sueco) y -sen (danés): "Petersen" es hijo de Peter (Pedro), "Mendelssohn" es hijo de Mendel y "Gustafson" es hijo de Gustaf.
. Continuando en el norte de Europa, tenemos que en anglo-normando el patronímico de filiación suele hacerse con el prefijo Fitz. 
. En Irlanda es habitual utilizar la O’ (Os para descendiente varón y Au para nieto), como en O’Sullivan, hijo de Sullivan. 
. En el caso de las lenguas eslavas lo habitual para la formación del apellido patronímico son las terminaciones -(o)vich o -vic y -ov que indican también filiación en varones. Para las mujeres las terminaciones -ovna o -evna son las que suelen indicar ‘hija de’.
El problema principal con los apellidos patronímicos es evidente. Cambiaban con cada generación, volviendo casi imposible rastrear las genealogías llegada la necesidad de hacerlo.

Apellidos por oficio o estatus social
En el mundo actual no importa demasiado si el padre de uno es carnicero, pescador, ganadero, banquero o abogado, pero en tiempos donde la clase social lo significaba prácticamente todo. A los apellidos patronímicos y toponímicos se les añadieron los apellidos por oficio o estatus social, estos últimos más recientes.
Ejemplos de apellidos por oficio podemos encontrar tantos como empleos existen: Escudero, Criado, Alcalde, Marqués, Soldado, Tejedor, Zapatero, Jurado, Duque, Herrero, Sastre, Labrador, Botero...

Apellidos por mote o circunstancias del nacimiento
Esto ocurre con algunos apellidos, originados a partir del mote que se diera al ancestro: Cabezón, Calvo, Rojo, Rubio, Seco, Feliz, Bravo, Delgado, Hermoso, Moreno, Nieto, Galán, Leal, Bravo, Bello...

Apellidos toponímicos
Fue necesario buscar apellidos más certeros, que pudiesen determinar de alguna manera con qué tipo de persona se estaba tratando. Al final, esta era la función del apellido. Reconocer si uno era noble o vasallo, aragonés o castellano, guerrero o santo. Comenzaron a utilizarse, en torno al siglo XII, los lugares de origen o señoríos como apellido de las personas.
Una práctica común a lo largo de los siglos siguientes y que puede explicar el origen de un gran número de apellidos actuales. Fue muy habitual mantener el patronímico y añadirle el lugar de origen utilizando la preposición de (Ortiz de Urbina, López de Lara, Álvarez de Castro, Jiménez de Quesada...).
Ejemplos de apellidos toponímicos: Ojeda, Ocaña, Catalán, Corral, Fresneda, Ávila, Navarro, Salazar, Soto, Torrente, Villanueva…

La procedencia del apellido Arbolí que para mi tiene un vivo interés, podría relacionarse con los moriscos. Estudiar este tema es fascinante, atrevido y difícil.  

 Servando Díaz Arbolí en la aldea Arbolí
El significado de Arbolí no está del todo claro:
¿Procede del topónimo Arbolí, nombre de una pequeña población en la provincia de Tarragona cuyo nombre tomaron los progenitores de las actuales generaciones?
Pero también pudo  derivar del árabe "al-walaga", (En aljamía lengua de los moriscos, pero transcritos con caracteres árabes) con el significado de "tierra de aluvión junto a un río".

Los apellidos tienen un origen en una época histórica y una región del mundo muy concretas. Pero continúan siendo una huella de la historia de cada familia y una conexión con sus raíces ancestrales.

España es un país de destierros
Como saben, los moriscos eran los descendientes de los musulmanes españoles obligados a elegir entre conversión o exilio ya en 1502 para los que vivían en tierras de la Corona de Castilla y en 1525 para los de la Corona de Aragón. Desde la sublevación de las Alpujarras, la predicación se vio acompañada de la represión. El 9 de abril de 1609 Felipe III firmó el decreto de expulsión de los moriscos, el mayor éxodo que ha sufrido España, significó la desventura de varios cientos de miles españoles que se vieron obligados a abandonarlo todo por el mero hecho de ser cristianos nuevos tratando de defender su permanencia, sus creencias y costumbres, en la que consideraban -y lo era- su patria.


Su drama fue que, por un lado, se debían al nuevo Estado nacional cuya autoridad había acatado y, a la religión cristiana a la que oficialmente se habían convertido, cuando comprobaron que era imposible continuar así, una minoría trataron de refugiarse en núcleos irreductibles y ásperos como la pequeña aldea Arbolí, en las montañas de la comarca del Priorat a la derecha del río Arbolí y que en esta huida tan dramática una familia morisca trasterrada se apellidara al-walaga; como su propósito era esconderse les fue fácil cambiar de apellido, suponemos que, el significado de al-walaga -tierra de aluvión junto a un río- lo relacionaron inmediatamente con el río Arbolí.

Texto aljaimado

Aquellos moriscos hablaban, naturalmente español, quizás muy dialectal o arabizado, o expresado, cuando lo escribían en aljamiado, pero con frecuencia correcto, pulido y a veces literariamente exquisito.
La deplorable expulsión de los moriscos fue obra de unos pocos y nunca contó con las simpatías y el apoyo del resto de la población; de ahí que los moriscos no estén solos el día del destierro, y que a sus lágrimas y lamentos se una, en muchos lugares, el desconsuelo de los cristianos que los ven marchar.
No deberíamos repetir nuestros errores del pasado, sobre todo los que conculcan los derechos humanos fundamentales.
Me viene a la memoria el lamento de la España perdida, en aquellos versos de Gaspar de Aguilar en su Expulsión de los moros de España, escrita en 1610:

Y las moriscas mujeres
torciendo las blancas manos
alzando al cielo los ojos
a voces dicen llorando
Ay, Sevilla patria mía
ay iglesia de San Pablo
San Andrés, Santa Martina
San Julián y San Marcos.

La Expulsión de los Moriscos) - Documentales

Con este vídeo conoceremos el grado de asimilación que tenían las diversas comunidades moriscas, muy diferenciadas entre sí, analizaremos el fracaso de la política asimilista y las motivaciones de su expulsión, que tuvo sin duda un carácter profiláctico. Ésta no fue inevitable, ni fue una exigencia de la sociedad cristiana mayoritaria, ni el final de un proceso anunciado, sino impuesta desde arriba y aceptada sin entusiasmo y en ocasiones con resistencia pasiva. Se convirtió simplemente en una “razón de Estado”.

Como vejeriego de nacimiento, me gustaría terminar esta publicación con una hermosa leyenda:
Se cuenta que, Sidi Ali Ben Rachid, emir marroquí, se enamoró locamente y se casó con una lugareña de la actual Vejer llamada Lalla Zhora.
Vejer estuvo bajo la influencia árabe durante algo más de 500 años, de ahí que Vejer nos parezca que tiene cierto toque árabe. Cuando los musulmanes fueron expulsados, cruzaron el Estrecho y se asentaron en el emplazamiento de una pequeña población bereber situada a la ladera de una montaña. Aunque el emir ganó influencia y poder en la zona, no podía pasar por alto la tristeza que veía en los ojos de su amada, quien extrañaba enormemente su hogar.
Impulsado por el inmenso amor que sentía por ella, al emir se le ocurrió recrear en ese lugar un pueblo al que llamaron Xauen donde fueron tan felices y el hogar de su amada.
Así hizo construir el pueblo a imagen y semejanza de su hogar en Vejer, con pequeñas callejuelas de trazado irregular y casas encaladas frecuentemente en tonos azules pero sin olvidar las características de esa población bereber que les había acogido tan fielmente.
Lalla Zhora ya no tuvo más motivos para llorar, aunque quizá lo hubiera hecho de emoción al saber que Chaouen y Vejer de la Frontera fueron hermanadas oficialmente el 19 de julio de 2000.
Para muchos, el reconocimiento público de las instituciones a una gran historia de amor.


Gonzalo Díaz-Arbolí


2.1.22

¿Quién fue la Elisa de Beethoven?




Casi todos conocemos la melodía de “Para Elisa”, de Ludwig van Beethoven pero, la identidad de Elisa siempre fue un misterio. ¿Qué mujer inspiró a Beethoven? 

Vamos a tratar de dilucidar, con esta síntesis, una de las teorías sobre dicha identidad.

En 1792 Beethoven se traslada a Viena, capital musical del mundo, e inicia su carrera como compositor. Tiene 25 años. Comienza a ser popular por sus creaciones. Las mujeres se enamoran de su talento. Pero al conocerlo, le rechazan por su físico, sus modales y su carácter soñador y volcánico. Le consideran un salvaje o un vagabundo.


Por su vida pasaron muchos amores, y en su madurez de 40 años aparece una alumna, Therese Malfatti de la que se enamora. Pero esta mujer y su familia lo rechazan por no considerarlo buen candidato para su hija. y se suma a la frustración de otros tantos amores.


Entre las hipótesis sobre el nombre de "Para Elisa" o "Para Teresa", bagatela (composición romántica y corta) para piano solo compuesta por Beethoven, publicada por primera vez en 1867 en una transcripción de Ludwig Nohl (1831-1885) discípulo de Beethoven, supuestamente basada en un manuscrito autógrafo de cuya existencia no existe prueba alguna, Nohl descubre en 1865 una versión de “Para Elisa” publicada con una dedicatoria a Therese Malfatti. Nohl dijo entonces haber visto el manuscrito original, que habría sido descubierto en la propiedad de Teresa. Sin embargo, tal manuscrito nunca fue hallado.

El musicólogo y pianista Luca Chiantore ha demostrado en su monografía Beethoven al piano (Barcelona, 2010) que existen pruebas suficientes como para afirmar que Beethoven no fue quien dio la forma definitiva a esta obra, y que Ludwig Nohl se basó, en realidad, en los esbozos del conocido manuscrito 116 de la Beethoven Haus.
Todo lo que existe es una versión incompleta de la obra, un boceto en una hoja de papel que Beethoven aparentemente había usado para anotar sus ideas. El manuscrito data de 1810, época en la cual Beethoven, ya llegado a los cuarenta, en el momento de máxima creatividad, había compuesto algunas de sus sinfonías, entre ellas la sexta (Pastoral), pero pasa grandes apuros económicos y apenas tiene para pagarse la comida.

En 1810 Beethoven propone matrimonio a Therese Malfatti  (con quien al parecer tuvo una relación) y fue entonces cuando compone esta mundialmente reconocida pieza. Sin embargo, hasta los años de 1860 no fue encontrada en un paquete perteneciente a la familia Malfatti.
Los expertos la atribuyen a que encontraron el documento en muy mal estado y fácilmente se podía confundir el nombre de ¿Therese? por ¿Elise? Otras teorías apuntan que el mismo Beethoven cambió el nombre para ocultar su amor.

No sabemos si algún día la verdad salga a la luz sobre a quién fue dedicada esta breve obra para piano en la menor. Lo importante es seguir difundiendo la música de este prolífico y grandioso compositor.
Elise era un nombre muy común en aquellos años y Teresa es un nombre de mujeres decididas, perseverantes y que sienten muy fuerte el amor.
¿Cambiaría la música si supiéramos a quién estaba dedicada?” Elisa o Teresa, la música es la misma.

                           En este video les compartimos esta bella pieza.


Fuente: Internet
Gonzalo Díaz-Arbolí