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9.1.26

Pro captu lectoris habent sua fata libelli


La expresión latina "Habent sua fata libelli" suele entenderse como la idea de que los libros tienen un destino propio. Aunque con frecuencia se atribuye erróneamente a Horacio, la frase procede en realidad del gramático latino Terentianus Maurus (siglo III d. C.), y en su forma completa —Pro captu lectoris habent sua fata libelli— significa que el destino de los libros depende de la capacidad o disposición del lector.

Con el paso del tiempo, este sentido original se ha transformado. Hoy la expresión se utiliza para afirmar que cada libro está predestinado a una mayor o menor fortuna —o incluso al olvido— con relativa independencia de su valor intrínseco. Obras canónicas como La Divina Comediala Ética de Spinoza El origen de las especies ilustran bien esta idea de un destino histórico de los libros.

El coleccionista introduce otra lectura. Para él, no son los libros en abstracto los que tienen un destino, sino cada ejemplar concreto. El destino más decisivo de un libro no es su lugar en la historia literaria, sino su llegada a una biblioteca particular, su inscripción en una biografía de lecturas y posesiones. Cada volumen cumple así una trayectoria material y personal, irrepetible.
De este modo, la expresión ha pasado de designar la relación entre libro y lector, a señalar el destino histórico de las obras y, finalmente, el destino singular de cada ejemplar físico.

La traducción de Terentianus Maurus propuesta por Josep Maria Espinàs —«la suerte de los libros depende del espíritu del lector»— resulta especialmente certera. Pro captu lectoris alude no solo a la comprensión intelectual, sino también a la sensibilidad y a la disposición interior. Los libros quedan, en último término, a merced de quienes los leen.
Desde esta perspectiva, la obra de Espinàs revela una calidad extraordinaria. Su escritura, transparente y depurada, se reduce a los sustantivos esenciales y los adjetivos evidentes. Esa aparente sencillez encierra una auténtica proeza literaria, perceptible solo para lectores atentos. Se ha señalado su afinidad con Delibes y, más aún, una cercanía de actitud con Baroja. Basta una frase para advertirlo "era una calle larga y olía a pan".

También su posición ideológica participa de esa naturalidad. Nacionalista por afirmación y no por exclusión, no se siente español, pero ama profundamente otras tierras y gentes de España. Su falta de retórica identitaria constituye, para el autor, uno de sus mayores méritos.
Al recordar el aniversario de su nacimiento (1927), se introduce una matización decisiva: el destino de los libros no depende solo del lector, sino también de la calidad, la honestidad y la actitud del escritor que los entrega.


Otro paradigma: En "Mortal y rosa" de Francisco Umbral, robado a un verso rotundo de Pedro Salinas que exalta con deleite la corporeidad: Estoy oyendo crecer a mi hijo en el silencio de los libros .
Frase que constituye, por sí sola, un capítulo. Con ella tituló Umbral un artículo publicado en 1971: “Anda entre sus trenes sin destino, sus mitologías de trapo". El proyecto se vino abajo por la enfermedad del niño y Umbral lo modificó sobre la marcha. En su versión definitiva, Umbral tomó como título uno de los versos finales de La voz a ti debida, de Pedro Salinas:
...esta corporeidad mortal y rosa 
donde el amor inventa su infinito.

Añade, así, un nuevo diente al engranaje, ya que “la voz a ti debida” procede, a su vez, de un verso de Garcilaso (Égloga III, 2, 12): 
...mas con la lengua muerta y fría en la boca
pienso mover la voz a ti debida.

Northrop Frye decía que todo poema procede de otro poema. 

Las alusiones al tiempo histórico confirman este proceso de redacción. “Pensiones de sombra, horas perdidas, sillones de cuero sintético en el recibidor, penumbra, flores de plástico, corredores, espejos pentagonales con un trébol grabado en cada ángulo, el mensaje oloriento de la cocina...”,  una floración de olores que nos salían al encuentro, la berza dulce del día anterior (...).nacida de la prodigiosa alquimia léxica de Umbral, artífice de una auténtica cascada de metáforas prodigiosas en cantidad y calidad equiparables a las del mejor Neruda

Mortal y rosa es un libro fronterizo, de imposible catalogación unívoca, aunque algunas declaraciones del propio escritor podrían contradecir esta tesis: “He hecho algún libro que quiere ser todo él puro y mero poema en prosa, aunque los críticos los hayan malentendido como novela. Sobre todo "Mortal y rosa”. Para entender la precisa identidad que en cuanto género tiene el libro conviene analizar con detalle este pasaje: “No quiere uno que entre el lector y él haya trucos de novela, efectos de poema, trampas del oficio, y se apela al diario íntimo. Lo que pasa es que no somos capaces ya de sencillez y resulta que el diario íntimo se llena de lirismos, de lucimientos, de improvisaciones muy preparadas (...) Así las cosas, tengo que resignarme a que mi diario íntimo vaya resultando un poco el poema en prosa de unos graves meses de mi vida.

Gonzalo Díaz Arbolí

3.1.26

La Vía de la Plata: historia, debate y olvido de la gran ruta norte-sur de España

Mapa de la actual Ruta A-66 y de la denominada Ruta de la Plata
 

La Vía de la Plata es uno de los itinerarios históricos más antiguos de la península ibérica y, paradójicamente, uno de los más desconocidos y debatidos en la actualidad. Se trata de un eje natural de comunicación norte-sur que, desde hace más de dos mil años, ha vertebrado el oeste peninsular, atravesando territorios que hoy pertenecen a varias comunidades autónomas y provincias españolas.

En su concepción original, la Vía de la Plata fue una calzada romana construida para unir Emerita Augusta (Mérida) con Asturica Augusta (Astorga). Este trazado, conocido en época romana como iter ab Emerita Asturicam, desempeñó un papel fundamental tanto en la organización militar como en la administrativa del Imperio romano en Hispania. De hecho, es anterior incluso al Camino de Santiago, aunque con el paso del tiempo este último haya alcanzado una proyección mucho mayor.

Miliario de la Vía de la Plata en Palacios de Salvatierra, Salamanca. 

El origen del nombre: ni plata ni metales preciosos
Pese a lo que su nombre pueda sugerir, la Vía de la Plata no debe su denominación al comercio de este metal. La explicación más aceptada es de carácter lingüístico. Durante la dominación musulmana, el camino fue denominado al-Balat, término árabe que significa “camino empedrado” o “calzada”. Con el paso de los siglos y la evolución fonética del lenguaje, esta palabra habría derivado en “plata”.

Algunos autores han propuesto también un origen en la expresión latina vía de la pidata, relacionada con las piedras miliarias (lapis) que marcaban las distancias en las vías romanas. Sea cual sea la explicación exacta, lo cierto es que ya a comienzos del siglo XVI la denominación estaba plenamente asentada: Cristóbal Colón la menciona como “la Plata” en 1504 y Antonio de Nebrija la cita en 1507 como “Vía de la Plata”.

Usos históricos del camino
Antes de la llegada de los romanos, este corredor natural ya era utilizado en época protohistórica para el transporte del estaño desde el noroeste peninsular hacia ciudades del Atlántico y del Mediterráneo, como Gadir (Cádiz). Más tarde, los romanos lo emplearon como vía estratégica en su avance hacia el norte durante las guerras asturcántabras.

Curiosamente, los metales preciosos extraídos de minas como Las Médulas no circularon habitualmente por esta vía, sino por rutas orientales que conectaban con Zaragoza y Tarragona, desde donde se enviaban a Roma por mar. Durante la Edad Media, el camino perdió parte de su relevancia romana y fue reutilizado como cañada real para la trashumancia, especialmente en época de la Mesta.

De calzada romana a ruta turística
En el siglo XIX, la importancia del eje norte-sur se recuperó con la construcción del Ferrocarril de la Plata, que unía Astorga con Mérida y estuvo en funcionamiento entre 1896 y 1996. Sin embargo, su cierre supuso un duro golpe para las comunicaciones del oeste peninsular, especialmente para las provincias de León, Zamora y Salamanca, así como para Extremadura, Asturias y Galicia.

A finales del siglo XX, con el auge del turismo cultural, comenzó una disputa sobre la apropiación y redefinición del trazado histórico. Por un lado, algunas instituciones defendieron la ampliación del recorrido entre Gijón y Sevilla, coincidiendo con el trazado de la autovía A-66, denominada también Ruta de la Plata. Por otro, asociaciones y expertos reclamaron el reconocimiento del recorrido romano original entre Astorga y Mérida, denunciando una reinterpretación histórica con fines turísticos.

                                                                   El ferrocarril: una reivindicación pendiente

El ferrocarril: una reivindicación pendiente
La gran asignatura pendiente de la Vía de la Plata es la reapertura de su ferrocarril. La clausura de la línea Astoga-Plasencia dejó sin una conexión ferroviaria directa a amplias zonas del oeste español, obligando a desviar el tráfico por ejes más orientales y debilitando el corredor atlántico.
En los últimos años, diversas plataformas ciudadanas, cámaras de comercio y administraciones autonómicas han reclamado su recuperación, considerándola clave para el desarrollo económico, la cohesión territorial y la lucha contra la despoblación.

Polémicas sobre el trazado y la señalización
El debate no se limita al nombre o a la extensión de la ruta. Investigadores como Isaac Moreno Gallo, especialista en ingeniería romana, sostienen que gran parte del trazado actualmente señalizado como Vía de la Plata no corresponde a una auténtica calzada romana, sino a antiguas vías ganaderas como la Cañada Real de la Vizana. Según sus estudios, el itinerario romano descrito en el Itinerario de Antonino discurre varios kilómetros al este del recorrido promocionado hoy en día.
No obstante, estas precisiones históricas tienen cada vez menos impacto práctico, ya que la denominación que ha terminado imponiéndose es la de Ruta Vía de la Plata, que integra historia, turismo y comunicaciones modernas, asociándose incluso a itinerarios jacobeos como el Camino Mozárabe.

Conclusión
La Vía de la Plata es mucho más que una carretera o una ruta turística: es un testimonio vivo de más de dos mil años de historia, un eje fundamental para entender la vertebración del territorio peninsular y un ejemplo de cómo el pasado, la política y la economía influyen en la construcción del presente. Entre el debate académico y el olvido institucional, sigue siendo uno de los grandes retos pendientes del oeste de España.

Conoce la Ruta Vía de la Plata, recorriéndola en moto.

Gonzalo Díaz Arbolí

30.11.25

3 de diciembre. El mundo conmemora el Día Internacional de las Personas con Discapacidad.



Este día fue instaurado por la Asamblea General de las Naciones Unidas. Nos invita a reflexionar sobre los avances logrados en materia de inclusión, pero también sobre los retos que aún persisten para garantizar que todas las personas, independientemente de sus capacidades, puedan ejercer plenamente sus derechos.
La discapacidad no define el valor, la identidad ni el potencial de una persona. Sin embargo, aún existen barreras —físicas, sociales, comunicacionales y culturales— que limitan la participación plena en la educación, el trabajo, la vida social y el desarrollo comunitario:

Promover la inclusión no implica realizar acciones aisladas una vez al año, sino impulsar un cambio sostenido que permita crear entornos accesibles, justos y respetuosos.

La accesibilidad universal es clave para la construcción de sociedades verdaderamente inclusivas. Esto abarca:
La inclusión es una responsabilidad compartida: gobiernos, instituciones, empresas, comunidades y personas. Fomentar la empatía, la escucha y el respeto es tan importante como impulsar políticas públicas y prácticas laborales que garanticen oportunidades reales.

El 3 de diciembre no es solo una fecha conmemorativa, sino una oportunidad para cuestionar nuestros propios prejuicios, revisar nuestras prácticas y sumar acciones que eliminen barreras y amplifiquen la voz de las personas con discapacidad.

Construir una sociedad inclusiva no es un ideal lejano: es un camino que se recorre con decisiones concretas, con la convicción de que la diversidad nos enriquece y nos impulsa a ser mejores.


El objetivo que pretendemos con la edición de este artículo es, dar voz a este colectivo, acostumbrado a no salir en los medios de comunicación, excluidos en actos culturales o religiosos, y en la mayoría de los casos, por dificultades de accesibilidad. Recuerdo un artículo del profesor Dr. A.ntonio Leal, desde siempre obsesionado, comprometido y sensible con esta temática, titulado "Cuatro escalones", escribía:  Cuatro altos escalones a la entrada del edificio son un claro ejemplo de cómo las barreras arquitectónicas lo hacen inaccesible e imposibilitan la entrada a personas con diversidad funcional.
Si nos adentramos en el edificio nos encontramos que, la accesibilidad a los baños y su adaptación para uso de discapacitados no existen. Tampoco es posible localizar dentro del museo, elementos ópticos u auditivos que fueran fácilmente identificables, y en ningún caso existen visitas guiadas....
Este artículo fue escrito hace 12 años, aquellas personas interesadas en su lectura pueden hacerlo AQUÍ.

Un testimonio doloroso nos lo cuenta  María Eugenia, con una experiencia desgarradora y que es un ejemplo de vida:  
Tengo 40 años y soy Ingeniera de telecomunicaciones. Hace tres años, un accidente de tráfico, cambió mi vida de una forma que nunca imaginé. Recuerdo muy poco del impacto, pero sí recuerdo la primera vez que desperté en el hospital y escuché la frase que nadie quiere oír: "Vas a necesitar una silla de ruedas de ahora en adelante." Al principio sentí que mi profesión —mi pasión— se me escapaba entre las manos. Pensaba que ya no podría ser la ingeniera que soñé ser. Pero resultó que el accidente no me quitó las ganas, sino que me obligó a verla desde otro ángulo. Un ángulo más bajo, más lento, más humano. Aprendí a mirar los espacios con otros ojos. Antes me sabía la normativa de accesibilidad; ahora la siento en cada movimiento.
La silla me obligó a pedir ayuda, algo que nunca había sabido hacer. Curiosamente, esa vulnerabilidad me conectó mejor con mis compañeros. Escucho más, interpreto mejor, porque sé lo que es sentirse limitado. 
En la actualidad dirijo un pequeño estudio especializado en accesibilidad universal. Diseñamos espacios públicos desde la perspectiva de que todos merecemos movernos con libertad y dignidad.
Sigo visitando obras —con mi casco, mis planos y mi silla— y cada vez que los obreros me ven avanzar entre el polvo y la grava, recuerdo que la profesión se construye con personas reales, no con idealizaciones.
Ya no corro. Pero observo, analizo, pienso, propongo e imagino igual o más que antes. He descubierto que la silla no me detuvo: me reorientó.

Tratamos que este artículo nos ilumine para entender que la discapacidad es una percepción. Una percepción para aprender, siempre con dolor, a pervivir en este mundo, porque cuando ves lo que otros no ven, ya no puedes —ni quieres— mirar hacia otro lado.



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3 de Diciembre - Día Internacional de las Personas con Discapacidad

Gonzalo Díaz Arbolí

13.11.23

Teresa de Ávila: entre la fe y la rebeldía


Pocos personajes en la historia de la literatura han despertado tantas reflexiones y curiosidad como Teresa de Ávila, también conocida como Teresa de Jesús. Para el mundo católico fue una santa ejemplar; para muchos otros, una mujer adelantada a su tiempo y una de las primeras voces femeninas en desafiar las normas de su época.

Su poesía y sus escritos pueden leerse desde distintos puntos de vista y adquirir significados opuestos. Esa riqueza interpretativa explica las múltiples controversias que todavía hoy giran en torno a su obra. ¿Quién fue realmente esta figura esencial del Siglo de Oro español? Su vida, su fe y su escritura siguen alimentando el debate sobre la relación entre las palabras, el deseo y la creencia.

Desde niña, Teresa sintió una profunda pasión por la lectura y la filosofía. Buscaba comprender el mundo a través del pensamiento y las letras. Cuando llegó el momento en que la sociedad esperaba que se casara, eligió un camino diferente: se “casó” con Dios. Esa decisión, más allá de lo religioso, le permitió escapar de las obligaciones impuestas a las mujeres casadas y dedicar su vida a la espiritualidad y la escritura.

En sus textos, Teresa volcó sus emociones más intensas y sus deseos más profundos. Convirtió a Dios en metáfora de la pasión humana, logrando un equilibrio fascinante entre lo místico y lo erótico. Sus versos, de una sensualidad sorprendente para el siglo XVI, la consagraron como una autora imprescindible de la literatura espiritual.

Fue también la primera mujer en recibir el título de Doctora de la Iglesia, un reconocimiento notable si recordamos que, en vida, desafió muchas de las reglas de esa misma institución.

La obra de Santa Teresa de Jesús está impregnada de una mística única. En ella, el amor divino y el amor humano parecen confundirse hasta volverse indistinguibles. Leerla hoy es asomarse a una mente lúcida y apasionada, capaz de trascender los límites de su tiempo. Teresa de Ávila fue, sin duda, una mujer que construyó su propia voz y rompió las normas que intentaban silenciarla.

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En este video, se explora la vida fascinante y el legado perdurable de Santa Teresa de Jesús. Desde su temprana vida en Ávila, pasando por su profunda conversión espiritual, hasta su misión de reformar la orden carmelita.

Gonzalo Díaz Arbolí