De izq. a dcha. Esperanza, Estela, Rebeca, Miguel, Irene y Patricia.
Diariamente cuando camino a casa, suelo leer el cartel que hay en una especie de mostrador exterior que tiene el Bar "Encálagüela Juana" dice: Los "agüelos" deberían ser eternos".
Si, los abuelos deberíamos ser eternos. Esta es una frase repetida por gran multitud de personas que valora a los mayores que se convierten en sus segundos padres. Cuidamos, acompañamos, incluso permitimos pequeños caprichos a los nietos, y de ahí surge una relación que devuelve historias preciosas entre ambos
Hoy, en mi regreso, volví a leer el mencionado cartel y reflexioné sobre el sentido de la frase, llevaba la cámara fotográfica, pedí permiso para tomar la escena, y ya en mi despacho encendí el ordenador para organizar un poco mis cavilaciones y estas son las notas que escribo:
En primer lugar me hice la siguiente pregunta: ¿Qué papel representamos los abuelos en la familia?
Existe un dicho popular, que se repite como un mantra, "los padres educan y los abuelos maleducan"; bien, pues ni es real, ni cierto. Tendemos a repetirlo cuando algunas de las decisiones de los abuelos no concuerda con nuestro ideal.
Los abuelos empatizamos con los nietos. Nos rejuvenecemos junto a ellos. De repente tenemos una 'segunda oportunidad' para demostrar nuestro cariño y amor sin tanto estrés ni ataduras de la época en la que criamos a nuestros hijos.
En esta época donde ambos padres deben trabajar para llevar más ingresos a casa, el papel de los abuelos se ha vuelto aún más importante.
Los abuelos dejamos huella en el alma de los nietos, pues nuestro amor es tan profundo, incondicional e inmenso que no podemos evitar demostrarlo de todas las formas posibles. Y muchos de nuestros nietos nos toman como modelo.
Los nietos son para los abuelos una fuente de satisfacción, porque, excepto en casos extraordinarios, estos ya no tienen obligaciones de crianza, sino solo el placer de mimarlos. De los nietos recibimos diversión y amor. Nada relaja más a un abuelo que un nieto.
Además, hay cambios generacionales fácilmente constatables: los abuelos no somos personas ancianas, tenemos más salud y, en consecuencia, somos más activos; algunos están en la plenitud profesional.
Perdonad esta digresión. pero nos olvidemos del rol de las abuelas. En mi familia la abuela educa con una suave severidad. Nuestra última nieta de siete años, la quiere "Cocúa" qué palabra tan extraña, ¿verdad? quiere decir, (con locura), a pesar de las regañinas. Palabra inventada por nuestras nietas primogénitas gemelas. Otra palabra creada por ellas: "Bela y Belo" que, en el colmo de la ternura se transforman en "Belito o Belita". Estas palabras ya pertenecen al acervo familiar.
Los nietos son quienes más nos abrazan, quienes nos dicen de forma más explícita lo que nos quieren, será ¿porque tenemos más tiempo para escucharlos?
Recuerdo aferrarme a las piernas de mi abuela materna cuando recibía alguna reprimenda de mi padre, en ella me cobijaba para sentir el calor que irradiaban sus arrugadas manos.
A mi abuelo paterno le debo el amor por la música y el hermoso e inolvidable recuerdo de nuestras largas caminatas con hermanos y primos con la parada obligatoria para reponer fuerzas en la Venta Castro, en el cruce de la carretera de Medina en Vejer de la Frontera, de aquellas grandes tazas llenas de leche y el pan con manteca 'colorá' o chocolate.
Ahora casi al final de mi larga vida, una de mis frustraciones ha sido no poder disfrutar y aprender de mi abuelo materno, murió cuando yo tenía casi cinco años, siempre me llamó el general, quizá de haber vivido más a su lado hubiese cambiado mi futuro.
Ahora descubro el intenso goce que me produce ser abuelo, e intento ser el mejor abuelo del mundo.
Este vídeo ha sido realizado por nuestros hijos y nietos para celebrar el 80 cumpleaños de Bela.
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Gonzalo Díaz-Arbolí
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