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19.5.26

La pesca en Gibraltar durante los siglos XVI y XVII y las ordenanzas de 1556


Pesca con jábega (Sáñez Reguart, 1791).

Los Medina Sidonia consolidaron el monopolio atunero mientras Gibraltar castellano impulsaba disputas y explotaba estratégicamente sus caladeros del Estrecho atlántico

El Ayuntamiento gibraltareño reguló la pesca foránea mediante ordenanzas mientras jabegueros malagueños defendían judicialmente sus tradicionales licencias en Gibraltar históricamente

La actividad pesquera en el Gibraltar castellano
El monarca Sancho IV recompensó los servicios del célebre alcaide de Tarifa Alonso Pérez de Guzmán concediéndole en 1295 la exclusividad de la pesca del atún en el litoral atlántico andaluz, regalía que sus descendientes mantuvieron hasta 1817. Pero fue a partir de la definitiva conquista de Gibraltar por los castellanos en 1462 cuando realmente pudo prosperar la explotación de los ricos caladeros en el entorno del Estrecho.

Los Medina Sidonia conservaron sus derechos pesqueros entre el río Guadiana y el límite con la provincia de Málaga, si bien de por medio tuvieron que lidiar con múltiples disputas nobiliarias y procesos ante los tribunales. Sin embargo, nunca calaron almadraba propia en aguas gibraltareñas, como lo demuestra, por ejemplo, el hecho de que no aparezca anotación alguna al respecto en los numerosos y detallados Libros de Cuentas de las almadrabas entre 1502 y 1900 conservados en el archivo histórico de la Fundación Casa Medina Sidonia (Sanlúcar de Barrameda).

Las almadrabas que armaban los Guzmanes eran las de derecho o de “buen pasaje”, es decir, cuando los atunes costean hacia el Mediterráneo para el desove. Su interés estaba centrado sobre todo en las pesquerías de Conil y Zahara de los Atunes, notablemente más productivas que las demás. Ahora bien, en algún momento, como en 1764, la Casa contempló la “posibilidad de establecer almadraba en Gibraltar; sobre su arriendo” a particulares, pero no consta que tal negocio prosperase.

No obstante, es verdad que en determinados años el ayuntamiento gibraltareño concedió permiso para pescar atunes de revés, lo cual implicaba contravenir los privilegios señoriales. Pero incluso sin contar con tal licencia municipal, en las jábegas también podían quedar atrapados algunos ejemplares, circunstancia que siempre propiciaban los armadores con más o menos disimulo. En cualquier caso, el duque terminaba acudiendo a la justicia real para requerir la observancia de su monopolio y el castigo de los infractores.

Alonso Pérez de Guzmán y Sotomayor (1550-1615), VII duque de Medina Sidonia, capitán general de Andalucía.

Se debe tener en cuenta que en el tramo litoral a levante de Gibraltar no se calaba almadraba de derecho puesto que la mayor parte de los atunes que vienen del Atlántico se alejan demasiado de la costa al cruzar el Estrecho. Sí es factible aquí la almadraba de revés, aunque ésta resulta poco rentable si no va acompañada de la pesca de otras especies.
Como arte de pesca tradicional destacaba la jábega, término que designa tanto a la embarcación como a la red jalada desde la orilla por los jabegueros. La “jábega real”, que a menudo se menciona en la documentación, se refiere a una red de mayor envergadura. La jábega se aproxima funcionalmente a la almadraba de tiro, cuya red también se llama jábega, y que es la modalidad aplicada en la zona del Estrecho al menos hasta finales del siglo XVIII.

Aunque el concepto almadraba supone un conjunto de prácticas y relaciones con el medio mucho más amplio, se empleaban los términos jábega y almadraba indistintamente tanto para la captura del atún como para otras variadas especies con artes ocasionales y móviles. Sirva como apunte ilustrativo el que en la Segunda parte de Lazarillo de Tormes (1555), el pícaro Lázaro, transformado en atún, habla de jábega y no almadraba cuando llega a las de Conil y Vejer.

En fin, quedémonos de momento con que, entre los derechos señoriales y la escasa rentabilidad, sólo en contadas ocasiones fue calada almadraba en aguas gibraltareñas exclusivamente para la captura del atún. Esta fue la realidad, pese a lo que sugieren topónimos como La Atunara, el enclave La Almadraba, etc.; sin olvidar la “caleta de la Almadrabilla”, la popular Caleta, donde “tal vez” se pescaron atunes, según escribía López de Ayala en el siglo XVIII.

La ordenanza de 1556 y la regulación de la pesca foránea
No cabe duda de que la pesca constituía uno de los principales recursos económicos de Gibraltar durante los siglos XVI y XVII. Según ha señalado el profesor Antonio Torremocha, era el segundo producto de exportación, muy próximo en importancia al comercio del vino. Pero la excesiva explotación de estas pesquerías daría pie a frecuentes conflictos entre jabegueros locales y foráneos, sobre todo malagueños, valencianos y catalanes. A veces, el gobierno gibraltareño denunciaba que únicamente se interesaban por el atún, desechando otras especies que constituían la base del consumo vecinal. Esta problemática era tratada con frecuencia en las sesiones del cabildo, que adoptó distintas medidas, como las acordadas en 1552, a petición de los propios pescadores gibraltareños, en relación con la venta del pescado a bergantines y otras embarcaciones.

Almadraba de tiro, en uso al menos hasta finales del siglo XVIII (AHPCA)

Siendo corregidor Diego de Guevara, el Ayuntamiento elaboró una ordenanza de pesca, aprobada en el cabildo del 13 de mayo de 1555 y refrendada por el Consejo Real el 15 de mayo de 1556. Con objeto de controlar la actividad pesquera, tanto a los pescadores gibraltareños como a los que acudían de fuera se les imponía una serie de condiciones, entre las que se incluyen las siguientes.

Todo el pescado capturado en aguas del término de Gibraltar con sus jábegas, chinchorros y jabeguetas, debía ser llevado obligatoriamente a la Puerta del Mar −situada en la actual plaza Casemates−. Su incumplimiento acarreaba multas de 3.000 maravedíes si se vendía a bergantín u otro barco, y de 5.000 maravedíes al capitán o dueño del navío comprador. Si la venta se hacía a los arrieros al margen de las ordenanzas, al vendedor se le imponía una multa de 400 maravedíes por cada carga tanto al vendedor como al arriero que adquiriese.

Cuando la pesca se efectuaba en la costa oriental del Peñón, los armadores estaban obligados a transportar hasta la Puerta del Mar una parte de la captura destinada al abastecimiento del vecindario, debiendo hacerlo por tierra cuando la mala mar impidiese la navegación.

Los armadores foráneos no estaban obligados a abastecer a la ciudad con una cantidad uniforme de pescado durante todo el año, sino la mitad de sus capturas en los días de carne, dos tercios en los días de pescado, y la totalidad del necesario durante el periodo de Cuaresma.

La ordenanza recoge igualmente medidas para garantizar el suministro de productos alimenticios básicos, como el pan, que solía escasear tanto para el vecindario como para las galeras de la Armada que con frecuencia atracaban en el puerto. Por este motivo, las autoridades municipales se mostraban inflexibles en este punto, prohibiendo que los arrieros forasteros vendieran pescado directamente a los barcos, salvo que llegasen cargados de trigo, harina cebada, aceite, habas o garbanzos. La medida se justificaba en que Gibraltar se proveía de tales artículos en las poblaciones cercanas, a las que los arrieros volvían con pescado. Y Hernández del Portillo afirmaba a comienzos del siglo XVII que el pescado se distribuía por una gran parte de Andalucía a través de arrieros que “son obligados a meter carga de pan o de aceite para sacarla de pescado, más otra grandísima cantidad que se lleva por la mar a Sevilla, Málaga, Almería y Cartagena, llegando hasta Denia y Valencia”.

Plano de Gibraltar, señalando la ubicación de la antigua Puerta del Mar (A. Van den Wyngaerde, 1567).

Por su lado, los armadores avecindados no podían pescar fuera de la jurisdicción de Gibraltar, y cuando se vieran obligados a hacerlo −cosa que ciertamente ocurría−, debían notificarlo con ocho días de antelación para permitir la llegada de pescadores forasteros, que se retirarían al regresar los locales. Asimismo, si los gibraltareños salían del término pese a encontrar suficiente pesca en estas aguas, las autoridades no concederían licencia a ningún otro armador de jábega que no estuviese avecindado con su mujer y prestase la fianza correspondiente.

Los regidores argumentaban que no era justo privar a los propios vecinos de la pesca para concederla a forasteros. Estos últimos debían solicitar licencia para realizar cualquier faena en la mar, bajo pena de 3.000 maravedíes y la confiscación de barcas, jábegas, redes y los demás aparejos.

Pleito con los jabegueros malagueños
En el contexto descrito, a finales del siglo XVII, un tal Alonso Verdugo en nombre de los armadores de la provincia de Málaga, reclamó judicialmente su derecho a seguir pescando en aguas de Gibraltar como siempre lo habían hecho con el beneplácito real. Se inició así un largo pleito ante la Real Chancillería de Granada, denunciando que desde cuatro o cinco años atrás el Ayuntamiento les denegaba sistemáticamente las licencias, favoreciendo a los armadores locales. Este proceder iba en perjuicio del abasto de las distintas poblaciones, que sufrían la falta de pescado, porque los gibraltareños vendían sus capturas principalmente a embarcaciones de Valencia, Mallorca y Cataluña.

La primera sentencia del dicho alto tribunal, dictada el 27 de marzo de 1697, fue favorable a Alonso Verdugo y demás jabegueros malagueños, ordenando al ayuntamiento de Gibraltar respetar “la costumbre que había habido de tiempo inmemorial a esta parte, [y] no impidiésedes a su parte y demás armadores de dicha ciudad de Málaga la pesquería, concediéndoles licencia para ello siempre que les fuese pedida; imponiéndoos, para que así lo cumpliésedes, graves penas y apercibimientos”.

Catalan Bay o Caleta, en tiempos también llamada “caleta de la Almadrabilla”, 1879 / WIKICOMMONS

El cabildo consideró completamente errónea dicha sentencia, atribuida a lo que calificaban como un informe malicioso y “siniestro” presentado por la parte contraria. En consecuencia, el 23 de abril acordaba solicitar a la Chancillería suspender su aplicación alegando que el supuesto privilegio de los armadores de jábega de Málaga no podía perjudicar a la ciudad de Gibraltar ni sus propios vecinos”.

Los regidores reconocían que los recursos marinos eran una riqueza común, a la que todos tenía derecho, pero con limitaciones, como ocurría en el caso presente en el que existía una “constitución y ordenanzas del pueblo para que no pesquen sino los vecinos”. A su juicio, éstos merecían tal deferencia puesto que abastecían a la ciudad durante todo el año, no sólo de pescado, sino también de pan, aceite y otros géneros, gracias al comercio de arrieros y barqueros que negociaban con el pescado. De esta labor se derivaban dos beneficios: que el dinero procedente de la venta del pescado permanecía en Gibraltar, y que, al mismo tiempo, llegaban provisiones necesarias para el consumo local.

Negaban los ediles que Gibraltar tuviese armada almadraba ni otros artes reales para la pesca del atún, y si acaso se capturaba algún ejemplar sin proponérselo, se hacía con las redes ordinarias utilizadas para otras especies, práctica permitida a los pescadores vecinos como compensación por las pérdidas sufridas durante el resto del año.

En lo que respecta a los armadores de la provincia de Málaga, denunciaban que éstos sólo acudían con sus jábegas en la temporada del atún, sin aportar a la ciudad abastos de ninguna clase; muy al contrario, consumían los que existían en la plaza.

Vista del litoral a levante del Peñón. En primer término, la playa de La Atunara (La Línea

Las autoridades locales se defendían de la acusación de haber concedido licencias en numerosas ocasiones a esos mismos jabegueros forasteros, aduciendo que de haberse producido alguna concesión, siempre lo fue conforme a lo que determinaban las ordenanzas.

Estas y otras alegaciones fueron elevadas al tribunal granadino, que dictaminó el 9 de noviembre de 1699 que el derecho asistía a los gibraltareños. No obstante, en la práctica, las embarcaciones foráneas continuaron llegando en gran número desde distintos puntos del litoral levantino. Se inició entonces una etapa de confusión legalista, con ambas partes reclamando aquello que consideraban justo.

En fin, resultó imposible limitar la presencia de pescadores de otras latitudes, así como controlar sus capturas para evitar el agotamiento de los caladeros. Tampoco fue tarea fácil hacer que la pesca sirviese realmente para el intercambio de productos de primera necesidad con objeto de garantizar el abastecimiento de la ciudad.

Publicado en Europa Sur. Campo de Gibraltar
Andrés Sarria Muñoz- Historiador . 19 de mayo 2026

3.3.26

Historia de los Los Templarios en Sevilla


La presencia de la Orden del Temple en Andalucía constituye uno de los episodios más sugestivos de la expansión castellana del siglo XIII. Entre la historia documentada y la tradición simbólica, los templarios desempeñaron un papel relevante en la conquista y consolidación del valle del Guadalquivir, especialmente en Sevilla.

Las primeras noticias del Temple en Andalucía se remontan a 1229, tras la reconquista de Andújar. En ese contexto aparece el freire Bernardo de Aguilera, organizando una cofradía de nobles caballeros templarios dedicada a la redención de cautivos, una misión habitual en territorios de frontera.

La expansión cristiana avanzó con rapidez. El 29 de junio de 1236, el pendón de Castilla ondeaba en Córdoba, conquistada por Fernando III de Castilla. Como recompensa por su decisiva ayuda militar, el monarca otorgó al Temple extensas propiedades, entre ellas tierras en la Cerca del Fontanal y localidades como Castro del Río. Las órdenes militares no solo combatían: también organizaban la repoblación y la explotación agrícola de los nuevos territorios.
La gran empresa fue la conquista de Sevilla, entonces bajo dominio musulmán y gobernada por el caudillo Axataf. Considerada una de las ciudades más importantes de Al-Ándalus, estaba protegida por una muralla de unos siete kilómetros, barbacana defensiva y el río Guadalquivir como barrera natural.

El asedio, iniciado en 1246, se prolongó casi dos años. Durante la campaña murió el maestre templario Martín Martins, prueba del alto coste humano del conflicto. Antes de la caída definitiva de Sevilla en 1248, los templarios habían intervenido en la toma de enclaves estratégicos en el entorno del antiguo reino de Niebla, como La Rábida, Lepe y Villalba del Alcor, asegurando así la conexión atlántica.


La Casa del Temple en Sevilla


Tras la conquista, Fernando III concedió a la Orden una “casa compás”, es decir, un espacio con jurisdicción propia dentro de la ciudad. Durante aproximadamente 64 años, hasta la disolución del Temple en 1312, los caballeros participaron activamente en la vida sevillana.

Sin embargo, hoy no se conserva ningún edificio identificado con certeza como antigua sede templaria. Diversos estudios sitúan su posible emplazamiento en el entorno de la actual calle Zaragoza, dentro del área que más tarde ocuparía el Hospital de la Caridad, edificio barroco del siglo XVII. Aunque no puede tratarse del mismo inmueble, es probable que el solar coincidiera con antiguas posesiones templarias e incluso que se reutilizaran materiales anteriores, práctica habitual en la época.

Tras la conquista del Reino de Sevilla, la Orden estructuró su presencia territorial en tres ejes estratégicos:
Sevilla – Fazialcázar (entre Utrera y Los Molares): explotación agrícola y defensa fronteriza.
La Rábida – Saltés – Lepe: control del litoral y salida natural al Atlántico.
Campos de Tejada – Villalba del Alcor: abastecimiento interior y enlace entre la capital y el mar.

Entre la historia y la memoria
La presencia templaria en Sevilla, aunque breve en el tiempo, fue significativa en la consolidación castellana del territorio. Si bien hoy apenas quedan vestigios materiales identificables, su huella pervive en la documentación medieval, en la organización del espacio rural y en el imaginario simbólico que aún envuelve a la ciudad.

Entre murallas desaparecidas, hospitales barrocos y teorías geométricas, el Temple sigue siendo parte del relato histórico de Sevilla: una mezcla de frontera, fe y poder que marcó profundamente el siglo XIII andaluz.

Murallas del Castillo de Castro del Río (Foto Emilio)


Cruces en el techo de la sala de Embajadores de los Reales Alcázares (Foto Emilio)




Puerta de entrada al Hospital de la Caridad
Por encima del Arco principal de los tres que sostiene el Coro, se encuentra el Lema de la Orden del Temple 

 
El lema del Temple en el Hospital de la Caridad (Foto Emilio)


Lignum Crucis” y la Veracruz
El Lignum Crucis literalmente, madera de la cruz de Jesucristo. Descubierta por Santa Helena, madre de Constantino el Grande. Se encomendó su custodia a la Orden del Temple, que la portaba en las batallas. En las encomiendas templarías más importantes se veneraban trozos de la Cruz de Cristo.


En Sevilla, la Hermandad de Vera-Cruz, creada en el año 1.370 por devotos de la Vera Cruz en el convento Franciscano para dar culto al Santo Madero; la de La Lanzada , La Estrella y la de los Dolores (El Viso del Alcor) portan Lignum Crucis.

El Primer Obispo de Sevilla era Templario. El Infante Don Felipe de Castilla era Templario. Fue enterrado en la Iglesia de Santa María la Blanca de Villalcazar de Sirga (Palencia) con hábitos de Caballero de la Orden del Temple.

Tumba del infante Felipe de Castilla
Detalle de la tumba con Caballeros de la Orden del Temple
La fuente de este
resumen de artículo me llegó por 
indicación de José Luis Meléndez
Realización de
Gonzalo Díaz Arbolí

30.11.25

Orígenes de la "Nuba" o "Nawba" (cuyo significado es "turno" o "sesión")


La música clásica andalusí constituye uno de los legados culturales más singulares surgidos de al-Ándalus. Su estructura y evolución reflejan una síntesis entre oriente y occidente que, como la propia civilización andalusí, continúa asombrando a los estudiosos. Esta tradición se articula en torno a la nuba, una forma musical que anticipó en varios siglos las suites instrumentales europeas, desarrolladas en Occidente a partir del siglo XVI.


Orígenes en el Califato de Córdoba
Se considera que la música andalusí nació durante el Califato de Córdoba, en el siglo IX. El músico iraquí Ziryab —discípulo de la escuela de Bagdad y artista en la corte de ʿAbd al-Raḥmān II ha sido históricamente reconocido como su creador. "Ziryab cuyo nombre real era Abu l-Hasan ‘Ali Ibn Nafi’ nació en Bagdad alrededor del año 789 d.C.  Era de origen persa o posiblemente kurdo. Tras su llegada a Córdoba, introdujo innovaciones musicales, estéticas y pedagógicas que sentaron las bases de esta tradición: nuevos modos, técnicas interpretativas, reformas en la enseñanza musical y la incorporación de una quinta cuerda al laúd.

Difusión y esplendor
Durante el siglo XI, los territorios musulmanes de la península ibérica se consolidaron como un centro de producción y difusión musical. La cultura musical de al-Ándalus llegó gradualmente a Francia e influyó en los trovadores, extendiéndose más tarde al resto de Europa. De esta época datan también numerosos términos de instrumentos cuya raíz árabe aún permanece en lenguas europeas: laúd (ʿūd), rabel (rabāb), guitarra (qīṯāra) u órgano (urghun).

Twisya primera de la nuba Al-Istihlal perteneciente a la tradición andalusí. Música del siglo IX hasta la expulsión de los moros de la península Ibérica en el siglo XIV. Se ha conservado hasta nuestros días por tradición oral en el norte de áfrica. Las Twisyas son piezas instrumentales.


La estructura de la nuba
La nuba andalusí adquirió su forma definitiva entre los siglos XI y XII, quedando configurada como una secuencia de movimientos basados en un mismo modo musical, sobre el que se suceden variaciones ordenadas. Se trata, por tanto, de una estructura comparable a la suite occidental, aunque desarrollada antes que esta.

Cada nuba está regulada por un modo o escala. Según la tradición, existían originalmente 24 nubas, cada una asociada simbólicamente a una hora del día. Sin embargo, de este corpus solo han sobrevivido 16 en Argelia y 11 en Marruecos, que en conjunto conservan 25 modos andalusíes.

En Marruecos, cada nuba se divide en cinco secciones llamadas mīzān caracterizadas por ritmos distintos que se suceden de manera progresiva. Aunque una nuba completa puede durar entre seis y siete horas, en la práctica contemporánea se interpreta normalmente un solo mīzān.

La herencia en el Magreb
Aunque sus raíces se remontan a al-Ándalus, la nuba moderna se desarrolló con mayor claridad en el norte de África, donde esta tradición musical encontró continuidad tras la caída de los reinos andalusíes. Este legado dio origen a estilos como el al-âla magrebí, que conserva la estructura modal y rítmica heredada.
Las primeras notaciones de la música andalusí se realizaban en un sistema precursor del pentagrama actual, formado por cuatro líneas y tres espacios. Aunque menos detallado que los sistemas modernos, permitía fijar patrones melódicos y rítmicos esenciales.


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Nuba Andalusí  ¿transformada? en el Himno Nacional de España

¿A qué le suena? Parece una versión del himno de España. Esta nuba fue compuesta en el siglo XII por el filósofo y músico Ibn Bayya.
¿Cómo Espinosa de los Monteros pudo escuchar esa nuba andalusí, que refleja que la huella de Al Andalus llega hasta el propio himno de España? Hay muchas claves, que se hunden directamente en la historia musical de Al Andalus y de cómo sus notas han ido pasando de generación en generación.

Esperamos que disfruten de esta entrada realizada con criterio pedagógico y, reforzado con vídeos.  

EN UNA NOCHE MARAVILLOSA (Moaxaja) - NUBA GARÎBAT AL-HUSEYN [BITÂYHÎ]

Gonzalo Díaz Arbolí

27.2.25

28 de febrero, DÍA DE ANDALUCÍA

FELIZ DÍA DE ANDALUCÍA
Cádiz, salada claridad; Granada,agua oculta que llora.
Romana y mora, Córdoba callada.
Málaga cantaora.
Almería dorada.
Plateado Jaén. Huelva, la orilla
de las Tres Carabelas...
y Sevilla.   

Manuel Machado



El Día de Andalucía 
Cada 28 de febrero es tradicional observar cómo las banderas blancas y verdes adornan los balcones de las casas de los pueblos y ciudades de la comunidad y algo que nunca puede faltar en el Día de Andalucía, es degustar el «desayuno del molinero; que consiste en un pan rústico untado en aceite de oliva extra virgen.



Por qué se celebra el 28-F el día de Andalucía
Para conocer su origen, hay que remontarse al 28 de febrero de 1980. Ese día, los ciudadanos andaluces acudimos a las urnas para votar en el Referéndum Autonómico, que triunfó en siete de las ocho provincias (Almería fue la única donde no alcanzó el techo legal).
Dada la clara voluntad autonómica del pueblo andaluz, las Cortes modificaron la Ley de Referéndum para permitir la incorporación de la provincia almeriense al proceso. Un año después, en 1981, se aprobó el Estatuto de Autonomía que, tras la Constitución, es la norma más importante de la comunidad.
El referéndum para otorgar plena autonomía a la región estaba originalmente destinado a celebrarse en 1936, pero el estallido de la Guerra Civil lo impidió. Eso significó que Andalucía tal y como la conocemos hoy en día, no cristalizó hasta 44 años después. Tal vez por ello, los andaluces damos mucha importancia a su logro como autonomía y marcan este día como uno de los más importantes que celebrar en su calendario.

Actualmente cuenta con un población, a finales de 2024. de 8.663.175 personas, es la comunidad autónoma más grande en términos de población y la segunda en extensión. Pero además, la comunidad autónoma de Andalucía está oficialmente reconocida como nacionalidad dentro de España.

La figura de Blas Infante
Andalucía pidió su autonomía en el siglo XX, pero la identidad andaluza era ya una realidad desde hacía mucho tiempo y es que comenzó con el alzamiento revolucionario de Topete en Cádiz en el siglo XIX. Una de las figuras más relevantes a la hora de crear los símbolos que identifican a Andalucía y a sus habitantes fue Blas Infante, conocido como el "padre de la patria andaluza". Él fue el encargado de recuperar la bandera blanca y verde andalusí, diseñar el escudo que lleva y además compuso el himno andaluz antes de que lo fusilasen en 1936.

Fue en 1914 cuando Blas Infante esboza el que sería el primer escudo que llevaría la bandera blanca y verde para representar a Andalucía. El pensador político argumentaba la necesidad de "volver a levantar un templo al Hércules Heleno, al divino héroe creador de la leyenda hesiódica, hijo de la fortaleza, de lo infatigable y de la conciencia del poder. Por esto, si yo pudiese elegir un escudo para Andalucía, señalaría sin vacilar el de la gloriosa Cádiz con su divisa elocuente: Dominator Hercules Fundator".
La idea de representar a Hércules en la bandera andaluza está íntimamente ligado a la ciudad de Cádiz y es que se basa en el mito de que la capital gaditana fue fundado por el héroe. Alfonso X, cuando reconquistó Cádiz en el siglo XIII, quiso escenificar en el escudo de la ciudad a Hércules y este símbolo perdura hasta el día de hoy.
Lo que comenzó siendo una idea de Blas Infante se terminó materializando en la Asamblea de Ronda que se celebró el 13 y 14 de enero de 1918, por lo que quedó establecido que el Hércules fundador- el del blasón de Cádiz- se convertiría en el símbolo central de la bandera blanca y verde con el escudo de este héroe mitológico que tiene la bandera gaditana. El modelo gaditano sirvió de lienzo para que el héroe griego apareciese entre dos columnas que simbolizan, la columna norte al Peñón de Gibraltar sosteniendo a dos leones y la columna Sur al Monte Hacho (o al Monte Musa de Marruecos.. La leyenda «Andalucía por sí, para España y la Humanidad» se encuentra a sus pies.

Hacer clic sobre la imagen para visualizar el vídeo. Canta "Niña Pastori"

Un himno de amor, de paz, de esperanza de canto a la tierra, a sus gentes: por la Libertad, por España y la Humanidad.

Gonzalo Díaz-Arbolí

4.2.25

Proteger los humedales para nuestro futuro común: LA JANDA

Paisaje actual de la laguna de la Janda
 

Cada año, el 2 de febrero se celebra el Día Mundial de los Humedales (DMH) para conmemorar la fecha de la firma del Convenio de Ramsar, relativo a la conservación de estos ecosistemas, el 2 de febrero de 1971.
El objetivo de esta efeméride es visibilizar y crear conciencia acerca del valor de los humedales para la humanidad y el planeta. Con este fin, cada año se selecciona un lema que ayuda a centrar la atención en alguno de sus valores.
En 2025, el tema, “Proteger los humedales para nuestro futuro común”, hace hincapié en la necesidad de una acción colectiva a fin de conservar los humedales como ecosistemas fundamentales para un planeta sostenible.

Esta laguna formaban el mayor complejo lagunar de España: más de 9.000 hectáreas fueron objeto de diversos proyectos de desecación a lo largo del siglo XX mediante concesiones a particulares que no llegaron ejecutarse y fueron culminadas por el propio Estado mediante una sentencia del Tribunal Supremo de 1967.
Con el paso del tiempo, la titularidad de los terrenos volvió a manos privadas a pesar de tratarse de un bien público. 50 años después de la sentencia del Supremo, un estudio jurídico publicado en 2017 desveló que los terrenos mantienen su carácter de dominio público y se hallan ocupadas “sin que exista concesión alguna a favor de los que se declaran propietarios”.
Ecologistas en Acción ha denunciado la “incomprensible” decisión del Gobierno Central y la Junta de Andalucía de permitir la apropiación de “un reducido número de personas y empresas que no tienen concesión para cultivar estos terrenos”.
Ecologistas en Acción se moviliza pidiendo recuperar la laguna de la Janda.

La ONG ha pedido al Gobierno central que respete la decisión del Supremo y la recuperación de la titularidad pública, denunciado la “inacción de la Junta de Andalucía”, que “ni siquiera ha respondido a los diversos escritos que se le han enviado” y que “se ha negado a adoptar medida alguna para iniciar la recuperación” del terreno.
Con más de 9.000 hectáreas, La Janda fue la laguna más extensa de España y uno de los humedales de mayor importancia ecológica de Europa, auténtico paraíso para las aves migratorias.

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Recuperación de la Laguna de la Janda, en la provincia de Cádiz

Los Municipios de la Comarca de La Janda son siete:
Tres se corresponden con La Janda Litoral; Barbate, Conil de la Frontera y Vejer de la Frontera, los tres son hoy los tres de mayor población.
Cuatro se corresponden con La Janda Interior; Alcalá de los Gazules, Benalup Casas Viejas, Medina Sidonia y Paterna de Rivera. Debe su nombre a la laguna que, hasta mediados del siglo XX, ocupaba más de 9.000 hectáreas, 6.000 de las cuales son de dominio público.

Relieve e hidrografía
Gran parte de la comarca está incluida en el parque natural de los Alcornocales, con lugares de especial interés como la Cueva del Tajo de las Figuras (Benalup-Casas Viejas) y la sierra del Aljibe. El otro parque natural de la comarca es La Breña y Marismas del Barbate, situado en los municipios de Barbate y Vejer de la Frontera. La desecada laguna de La Janda, ubicada entre los términos municipales de Vejer, Barbate y Tarifa (ya en el Campo de Gibraltar), sigue siendo un importante complejo natural, en el que se ha introducido recientemente una colonia reproductora de ibis eremita, que se une a la existente de águila imperial ibérica. La costa jandeña comprende zonas de acantilados, como las calas de Conil y Los Caños de Meca; y largas playas de arena fina, como las de El Palmar de Vejer o Zahara.
El territorio se corresponde con la cuenca hidrográfica del río Barbate, que recorre la comarca de noreste a suroeste, con nacimiento en Alcalá de los Gazules y desembocadura en Barbate. Cuenta con un embalse, el embalse del Celemín, situado en el término municipal de Benalup, y algunos de sus afluentes son el Rocinejo, el Almodóvar y el Celemín. Otros ríos que discurren por La Janda son el río Salado, en Conil; y el río Cachón, en Zahara de los Atunes.
Poca gente sabe que la Janda desagua por debajo de la carretera (N-340)”, comenta Lola Yllescas, de Ecologistas en Acción, cuando lavozdelsur.es visita la zona. “Que se desangra, mejor dicho”, puntualiza Manuel Morales, de la Asociación de Amigos de la Laguna de la Janda, creada en 1994 para recuperar el humedal. En 2024 cumple 30 años con este cometido, que se ha ido complicando por distintos motivos.

Gran parte del extinto humedal lo ocupa ahora la macrofinca de Las Lomas, de 12.000 hectáreas propiedad de una de las más ricas familias del país, con un patrimonio por encima de los 700 millones de euros—, que pisa los términos municipales de Tarifa, Medina y Vejer. Y ahí estriba uno de los quid de la cuestión. Porque el conflicto tiene muchas aristas. A cada cual más enrevesada.

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Wild Spain - Capítulo 65 - Antigua Laguna de la Janda, Cádiz

Fuente: Wikipedia, Youtube
Gonzalo Díaz Arbolí


7.12.24

Resumen biográfico de Antonio Otero Seco (1905-1970), y su poema dedicado a Vejer de la Frontera

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Este poema, dirigido a mi ciudad de nacimiento, Vejer, -de la que me siento orgulloso-, fue dedicado al pintor Alfredo Palmero, publicado en el periódico "La Libertad" en la edición del 10 de septiembre de 1933.

 

VEJER DE LA FRONTERA

 

Vejer: Desde el automóvil

quiero llevarte en el cuadro

del parabrisas. Así

te descuelgo del espacio.

Vejer: Maqueta de pueblo

en el azul recortado.

Vejer: Silencio infantil

de nostalgias traspasado,

huyendo del verde ansioso

que está devorando el campo.

¡Cómo me angustia ese verde

que va hacia el pueblo trepando!

 

¿Quién ha tirado al azul

ese puñal de dados?…

 

Vejer: Quisiera llevarte

en la palma de la mano.

 

En la solapa del tiempo

gira loca, loca, loca

entre las manos del viento,

la gran rosa de papel

de tu molino harinero.

 

Vejer: Yo quiero esa rosa,

loca de sol y de cielo,

para llevarla en la proa

de mi barco aventurero.

Dámela, Cerca, en Tarifa,

me espera un barco velero.

Quiero llevarla triunfante

por las aguas del Estrecho,

girando como una brújula

sobre la noche del pelo

de mi amor. Dame tu rosa

de papel de terciopelo.

 

La colección en la que este poema ha sido incluido, 'Poesía en Resistencia', parecían estar esperando la obra poética de un autor que desde su exilio defendió con valentía la literatura y la cultura españolas.




Antonio Otero Seco (1905-1970) nació en Cabeza del Buey, provincia de Badajoz, en una familia de seis hijos de la burguesía liberal. Estudió Derecho en la universidad de Sevilla y Filosofía y Letras en la de Madrid. Ya en aquella época, de los 20 a los 25 años, había publicado cuatro novelas. A partir de 1930, la familia se instala definitivamente en Madrid, donde el joven Antonio participa activamente en la lucha por el establecimiento de la República. Empieza una carrera de periodista a la que permanecerá fiel hasta su muerte, a pesar de los trastornos y desastres políticos y personales.

Durante aquellos años, viaja por toda Europa y Marruecos como corresponsal de varios periódicos madrileños. Entonces es cuando compone los poemas de Viaje al Sur. Se hace amigo de la mayoría de los escritores y artistas contemporáneos. Publicó la última entrevista a Federico García Lorca, en la víspera de su vuelta a Granada en El Mundo Gráfico del 24 de febrero de 1937, es decir seis meses después de su ejecución, pues, creyéndolo hasta ese momento en vida, Antonio Otero no quería perjudicarlo mencionándolo en un diario republicano.

 

A partir del golpe militar, realiza para Mundo Gráfico una de sus colaboraciones más interesantes: la serie «Los héroes populares», donde recogerá las historias de los milicianos anónimos, gente de ideología diversa, cuyo único factor común es su apoyo decidido a la República y su antifascismo. Continúa su labor periodística en Mundo Gráfico, Estampa, La Voz, El Sol, del que llegó a ser redactor jefe, La Verdad o Política. A veces firmaba con el seudónimo de «Antonio de la Serena», en referencia a su comarca de nacimiento, convirtiéndose en una especie de cronista del pueblo de Madrid. A partir de enero de 1938 se desplaza como enviado especial del diario La Voz a los diferentes frentes, lo que no le impedirá seguir plasmando la vida cotidiana de Madrid.

Al final de la guerra, en abril de 1939, es detenido y condenado a muerte. Después de seis meses en la cárcel de Porlier en Madrid, la pena de muerte es conmutada por 30 años de cárcel en el penal de El Dueso, provincia de Santander, de donde le permiten salir, bajo libertad condicional, al cabo de dos años.

A partir de 1942, es otra vez residente en Madrid pero, siendo "indultado", le resulta imposible seguir con su oficio de periodista y ejercer cualquier cargo en relación con el público. Entra en una red de resistencia antifranquista bajo el seudónimo de Ángel Ortiz. En 1947, lo detienen otra vez y consigue evadirse. Pero la situación se había hecho tan peligrosa para él que la resistencia antifranquista decide organizar su evasión a Francia adonde llega en marzo de 1947 disfrazado de cura y con documentación falsa. Aquella época perturbada la cuenta Antonio Otero en el relato publicado en Les Temps modernes.

Ya en París, viaja por Europa como delegado del gobierno en exilio, siendo también traductor en la ONU y la UNESCO. Sigue escribiendo numerosos artículos para revistas europeas y latinoamericanas. A partir de 1952, es lector y luego "maître-assistant associé" en la universidad de Rennes, donde siguió enseñando hasta su muerte el 29 de diciembre de 1970, Rennes (Francia)

“Como demuestran frases que dejó en cartas a sus amigos "Allí, en España -¡qué triste es decir allí!-" o "Nos falta el suelo -la tierra- y el cielo de España para ser felices. Nunca nos acostumbraremos a otros horizontes", u otras que expresan deseos que nunca vio cumplidos: "Volveremos a servir a España y volveremos a tener un papel en la reconstrucción de España".

Museo Palmero de Almodóvar del Campo


Fuentes. Wikipedia,

Gonzalo Díaz-Arbolí



27.2.24

28 de febrero, DÍA DE ANDALUCÍA.Resumen historiográfico


FELIZ DÍA DE ANDALUCÍA

Cádiz, salada claridad; Granada,agua oculta que llora.
Romana y mora, Córdoba callada.
Málaga cantaora.
Almería dorada.
Plateado Jaén. Huelva, la orilla
de las Tres Carabelas...
y Sevilla.   

Manuel Machado

La Andalucía actual es el resultado de un auténtico crisol de culturas que han dominado sus tierras desde tiempos inmemoriales. Pocas regiones en Europa e incluso en el mundo pueden presumir de tener un pasado tan rico y variado como el de esta comunidad autónoma.

Breve historia de Andalucía
La historia de Andalucía es larga y de orígenes que se remontan a muchos siglos atrás con las primeras tribus ibéricas.

Primero fueron los fenicios de Tiro
, hasta el s.VI a.C., que se asentaron en lugares como Malaka o Gadir. Merece una mención especial Tartessos, una civilización que surgió ya en la Edad de los Metales pero que se mantuvo con buena salud por sus relaciones con fenicios y luego con cartagineses, hasta su colapso hacia el 500 a.C.
Heredera de Tartessos es Turdetania, en la Andalucía Occidental, siendo uno de los pueblos íberos más desarrollados hasta la llegada de los romanos (finales del s.III a.C.).
Este territorio, por cierto, era el final del mundo para los antiguos griegos, pues el Estrecho de Gibraltar fue donde el héroe Hércules, instaló sus columnas para indicar que no había nada más allá (Non Plus Ultra).


Un capítulo destacado hay que dedicárselo a la dominación romana. Roma se erigió como la potencia dominadora de la Península Ibérica. Comenzó lo que se conoce como la romanización del territorio: una asimilación prácticamente total de esta cultura, lengua, legislación, economía, organización política… Y también supuso la plantación de la semilla de la cristianización, que arraigó y germinó con fuerza tiempo después.


Con la caída del Imperio Romano y las invasiones bárbaras a comienzos del siglo V d.C., comienza una nueva etapa en la historia de Andalucía, pues el pueblo que terminó por imponerse y asentarse en en el sur de la península Ibérica fue el visigodo.

Si bien todos los periodos son importantes en el conjunto de la historia de Andalucía, no exageramos si decimos que la invasión árabe a partir del 711 supuso un momento crucial en su historia: Al-Ándalus. Fue una conquista que, paradójicamente, supuso un gran impulso para la región, a todos los niveles, especialmente a nivel cultural.
La primera entidad política que aquí se organizó fue el Emirato de Córdoba, inicialmente dependiente del Califato omeya de Damasco y posteriormente independiente del Califato abbasí de Bagdad, a partir de Abderramán I. Una independencia civil que posteriormente se convirtió también en religiosa, pues Abderramán III instituyó el Califato de Córdoba en 912, proclamándose de esta manera califa, es decir, sucesor mismo de Mahoma.


A comienzos del siglo XIII se produce un importante avance cristiano, cuyo principal hito fue la Batalla de las Navas de Tolosa (1212), episodio fundamental en la historia de Andalucía y de España en general, por haber supuesto la unión de los diferentes reinos septentrionales (Castilla, Aragón y Navarra).
Damos fin a este resumen historiográfico para no alargar la entrada, aún queda mucho en el tintero, en otra ocasión continuaremos. 

El Día de Andalucía 
Cada 28 de febrero es tradicional observar cómo las banderas blancas y verdes adornan los balcones de las casas de los pueblos y ciudades de la comunidad y algo que nunca puede faltar en el Día de Andalucía, es degustar el «desayuno del molinero; que consiste en un pan rústico untado en aceite de oliva extra virgen.


Para conocer su origen, hay que remontarse al 28 de febrero de 1980. Ese día, los ciudadanos andaluces acudimos a las urnas para votar en el Referéndum Autonómico, que triunfó en siete de las ocho provincias (Almería fue la única donde no alcanzó el techo legal).
Dada la clara voluntad autonómica del pueblo andaluz, las Cortes modificaron la Ley de Referéndum para permitir la incorporación de la provincia almeriense al proceso. Un año después, en 1981, se aprobó el Estatuto de Autonomía que, tras la Constitución, es la norma más importante de la comunidad.
El referéndum para otorgar plena autonomía a la región estaba originalmente destinado a celebrarse en 1936, pero el estallido de la Guerra Civil lo impidió. Eso significó que Andalucía tal y como la conocemos hoy en día, no cristalizó hasta 44 años después. Tal vez por ello, los andaluces damos mucha importancia a su logro como autonomía y marcan este día como uno de los más importantes que celebrar en su calendario. 

Actualmente cuenta con un población, a finales de 2024. de 8.663.175 personas, es la comunidad autónoma más grande en términos de población y la segunda en extensión. Pero además, la comunidad autónoma de Andalucía está oficialmente reconocida como nacionalidad dentro de España.

La figura de Blas Infante
Sin duda, una de las figuras más representativas de Andalucía. Pensador, político, escritor, historiador y musicólogo, es el padre de la patria andaluza. Junto con miembros de varios Centros Andaluces, firmó en 1919 el Manifiesto andalucista de Córdoba que describió a Andalucía como realidad nacional.
Además, Blas Infante fue el encargado de recuperar la vieja bandera blanca y verde, diseñó el escudo de Andalucía y compuso la letra del himno andaluz antes de morir fusilado en 1936. Sus estrofas recuerdan la fuerza del pueblo andaluz y rememoran que un 28 de febrero decidieron constituirse como comunidad autónoma.

Un himno de amor, de paz, de esperanza de canto a la tierra, a sus gentes: por la Libertad, por España y la Humanidad.

Gonzalo Díaz-Arbolí