Las artes consuelan la vida, la sabiduría la dirige. (Séneca, Cartas, 85, 32)
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11.3.26
La Ermita de Nuestra Señora de la Anunciada, situada en Urueña (Valladolid)
Este templo posee una peculiaridad, está construido en estilo lombardo, un tipo de arquitectura típico de los reinos pirenaicos
Dentro del románico de Castilla y León, la Ermita de Nuestra Señora de la Anunciada se considera una pieza clave para entender cómo viajaban los estilos arquitectónicos en la Edad Media..
La ermita se encuentra situada en un pequeño valle a escasos kilómetros de la villa, desde donde se puede ver la magnifica muralla que rodea el pueblo y de la cual se conserva gran parte de su trazado.
La primera documentación que tenemos data de 945 y habla de la existencia de una comunidad mozárabe, el Monasterio de San Pedro y San Pablo de Cubillas.
En el siglo XII la infanta Sancha Raimúndez manda construir la actual ermita en lugar donde se encontraba la primitiva iglesia del monasterio, y elige para el nuevo templo un estilo arquitectónico que corresponde al primer románico con ornamentación lombarda, denominado así por proceder en origen de la Lombardía italiana, que se extendió con éxito por el Pirineo catalán y oscense donde podemos encontrar en la actualidad los mejores ejemplos de este arte. Es el único ejemplar completo que se conserva en la Comunidad Autónoma de Castilla-León de factura románico-lombarda.
Está construida en sillarejo de piedra caliza del páramo, apenas desbastado a maza, la piedra es muy porosa y de color claro que contribuye a su luminosidad.
Los muros carecen de contrafuertes por lo que son muy gruesos. La arquitectura exterior se caracteriza por las lesenas (bandas lombardas) y los arquillos ciegos característicos de este románico inicial que crean un efecto de claro-oscuro con la luz y rompen la monotonía de la piedra. Dos sencillas ventanas en ambos muros iluminan la nave central, cada una de las naves laterales tiene una ventana.
En términos históricos, el edificio ayuda a entender cómo se difundió el arte románico por España. Urueña era una zona estratégica en la repoblación castellana.
La construcción de iglesias y ermitas consolidaba comunidades cristianas estables. Posibles vínculos con comunidades mozárabes reflejan la mezcla cultural existente. Por ello, la ermita es un testimonio de la reorganización social y religiosa del territorio. Es uno de los pocos ejemplos claros de románico lombardo en la Meseta.
Su estructura con bóveda de cañón y arcos fajones ilustra la evolución de la arquitectura medieval.
Ayuda a los historiadores a estudiar la adaptación local de estilos importados.
Forma parte del atractivo histórico de Urueña, conocida como villa medieval amurallada.
Es una referencia para estudios de historia del arte medieval español.
La ermita no cambió directamente la historia política de España, pero es clave para comprender la difusión del románico, los intercambios culturales medievales y la repoblación del valle del Duero.
Nuestra Señora de la Anunciada es una talla de bulto redondo muy probablemente de la segunda mitad del siglo XIII tallada en madera policromada. Es una representación de la Sedes Sapientae, María como trono en el que se asienta Jesús.
La Virgen sostiene al niño en su rodilla y en la otra mano sostiene una esfera. A su vez el niño tiene una mano alzada en actitud de bendecir y en la otra también porta una esfera.
Desde el siglo XVIII la virgen se viste, para ello existe la Cofradía de la Virgen de la Anunciada compuesta de mujeres que se encargan del ritual.
La Anunciada es la patrona de Urueña cuya festividad se celebra el 25 de Marzo. Una romería alrededor de la ermita, en la que la virgen se portea en andas por los hombres del pueblo.
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Este templo posee una peculiaridad, está construido en estilo lombardo, un tipo de arquitectura típico de los reinos pirenaicos.
Recopilación de datos
Gonzalo Díaz Arbolí
18.1.26
CATEDRAL DE SANTA MARÍA ASUNTA (DUOMO DE SIENA)
Catedral de Santa María Asunta
La Catedral de Siena, cuya imponente silueta domina la plaza homónima, es uno de los ejemplos más sobresalientes de la arquitectura románico-gótica italiana. Visitarla significa elevar el espíritu, abrirse al arte y descubrir uno de los tesoros más preciados de la ciudad.
Según la tradición, la catedral actual sustituyó a una iglesia anterior dedicada a la Virgen María, construida en el siglo IX sobre el emplazamiento de un antiguo templo romano consagrado a Minerva. Aunque las fuentes carecen de documentación precisa, se sabe que el edificio fue consagrado en 1179 en presencia del papa sienés Alejandro III Bandinelli, tras la paz alcanzada con Federico Barbarroja.
Púlpito
En abril de 1259 aparece documentado un pago de seis soldi al Magistro Nichole de Opere Sancte Marie, probable primera mención de Nicola Pisano, uno de los artistas más innovadores del siglo XIII. A él se debe el célebre púlpito, hoy situado en el crucero izquierdo de la catedral. Su hijo Giovanni Pisano, Magister dell’Opera entre 1284 y 1297, desempeñó un papel fundamental en la construcción de la parte inferior de la fachada y realizó las esculturas de profetas, sibilas y filósofos que originalmente la decoraban. Estas obras se conservan actualmente en el Museo dell’Opera, sustituidas en la fachada por copias realizadas entre los siglos XIX y XX.
Es una obra maestra del arte románico-gótico italiano, célebre por su espectacular fachada de mármol blanco, negro y rosa, y por un interior ricamente decorado con mármoles a franjas. Las naves se cubren con bóvedas azules estrelladas y albergan obras de artistas como Miguel Ángel, Donatello y Bernini.
A finales de 1262 se documenta la adquisición de una domus destinada a albergar la sede de la Ópera y el taller donde se trabajaba el mármol empleado en la construcción del Duomo. En 1263 se compraron plomo para la cubierta de la cúpula y cobre para la manzana que la coronaba, lo que indica que la cúpula estaba ya concluida en esa fecha. La linterna actual, sin embargo, es una renovación integral realizada en 1667.
Uno de sus mayores tesoros es el pavimento, considerado por Giorgio Vasari como "el más bello, grande y magnífico jamás realizado". Compuesto por cincuenta y seis paneles de mármol con incrustaciones, representa escenas bíblicas, alegóricas y paganas mediante la técnica del commesso marmoreo y el esgrafiado. Iniciado en el siglo XIV, no se completó hasta el XIX, con la participación de destacados artistas sieneses, entre ellos Domenico Beccafumi, y de Pinturicchio, autor del panel del Colle della Sapienza (1505).
Colle della Sapienza
El pavimento, uno de los más impresionantes del mundo, se descubre solo un par de veces al año al retirarse la alfombra que lo protege. Este suelo de 1.300 metros cuadrados, compuesto por 56 viñetas de piedra, forma una especie de “Biblia enlosada” que representa escenas bíblicas, históricas, filosóficas y bélicas, con figuras como Moisés, Josué y Judit. Declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1995, la catedral permite contemplar este pavimento del 26 de junio al 31 de julio y nuevamente desde el 18 de agosto, ofreciendo a los visitantes una visión excepcional del legado artístico y espiritual de Siena desde la Edad Media y el Renacimiento.
Detalles
El interior de la catedral conserva numerosas pinturas, aunque muchas han sido trasladadas al Museo dell’Opera y a otras colecciones. Entre las obras aún presentes destaca la Madonna del Voto, en la capilla homónima, atribuida a Dietisalvi di Speme.
Madonna del Voto
De extraordinario valor es la Biblioteca Piccolomini, un monumento único decorado con un célebre ciclo de frescos realizados por Pinturicchio y su taller entre 1503 y 1508, que narran la vida del papa Pío II. El conjunto se completa con un deslumbrante techo de grutescos. Las vitrinas que recorren la sala albergan antifonarios y graduales de los siglos XV y XVI, ricamente iluminados con miniaturas de artistas sieneses y de maestros como Liberale da Verona y Girolamo da Cremona, cuya presencia influyó profundamente en la pintura local.
Biblioteca Piccolomini, una joya del Renacimiento
En el presbiterio se encuentran los cuatro grandes frescos de Ventura Salimbeni (1610), figura destacada del arte sienés entre los siglos XVI y XVII. Las escenas representan la Caída del maná y Ester ante Asuero, flanqueadas por paneles con santos y beatos de Siena. De notable interés es también el conjunto de retablos de la catedral, obras aún poco conocidas del gran público, entre las que figuran pinturas de Carlo Maratta y Mattia Preti, representativas del arte del siglo XVII más allá del ámbito local.
Bóvedas
Detalle
Vidrieras
La catedral alberga una valiosa serie de vitrales. El más antiguo y significativo, realizado por Duccio di Buoninsegna, se conserva hoy en el Museo dell’Opera y ha sido sustituido por una copia. En el óculo de la fachada se encuentra un vitral con la Última Cena, creado en 1549 por Pastorino de’ Pastorini, discípulo de Guillaume de Marcillat. En la parte inferior aparece el escudo de armas del rector Azzolino de’ Cerretani, junto al nombre del artista y la fecha de ejecución. También destacan los doce vitrales del tambor de la cúpula, con representaciones de los Apóstoles, realizados en 1886 por Ulisse de Matteis.
El coro
Finalmente, merece especial atención el coro, una de las obras más célebres de Fra Giovanni da Verona (1456-1525), maestro tallista e incrustador del Renacimiento. Las treinta y ocho incrustaciones de madera, realizadas entre 1503 y 1505 para la Abadía de Monteoliveto Maggiore, fueron trasladadas a la Catedral en 1813 por iniciativa del arzobispo Antonio Felice Zondadari. Integradas en las alas laterales del coro original del siglo XIV, estas obras muestran, gracias a la extraordinaria habilidad del artista como faber lignarius, refinados objetos y símbolos vinculados a la ciencia y la teología.
La Catedral de Siena constituye un ejemplo sobresaliente de la arquitectura románico-gótica italiana y del desarrollo artístico medieval. Su prolongado proceso constructivo, junto con la decisiva aportación de Nicola y Giovanni Pisano, refleja la capacidad innovadora de los talleres sieneses y el papel central de la Opera del Duomo. El edificio, erigido sobre un lugar de antigua sacralidad, sintetiza tradición, innovación artística e identidad cívica, consolidándose como uno de los monumentos más significativos del siglo XIII en Italia.
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Catedral de Siena: Arte y Arquitectura en cada rincón
Trabajo realizado
por sugerencia e idea de
Antonio Rguez. Zarallo.
BASÍLICA DE SAN VITAL, RÁVENA, ITALIA.
Basílica de San Vital, Rávena, Italia
El encargo del edificio de San Vital debe situarse en fechas anteriores al año 540, momento en el que la ciudad de Rávena fue reconquistada por el general Belisario a las tropas ostrogodas. A partir de entonces, Rávena se convirtió en sede de un exarcado bizantino, (Territorio gobernado por un exarca) en el que la autoridad civil recaía en el propio obispo. En el momento de la finalización y consagración de la basílica, en el año 547, dicho cargo lo ocupaba Maximiano, quien fue el encargado de consagrar el templo. En este contexto político y religioso, es probable que los paneles musivos en los que se representa al emperador Justiniano y a su esposa Teodora respondan al interés por legitimar la reconquista bizantina de Italia, manifestar el apoyo imperial al exarca Maximiano —candidato afín al poder central—, simbolizar la entrega de dones a la iglesia de San Vital y subrayar la estrecha vinculación entre las dos esferas de autoridad: el imperium y el sacerdotium.
Los mosaicos de San Vital presentan un programa iconográfico de gran complejidad y coherencia teológica. En este análisis se destacan únicamente los dos grandes paneles situados en el ábside, en las paredes laterales, que representan al emperador Justiniano y a la emperatriz Teodora.
Lado del Evangelio
En el lado del Evangelio aparece Justiniano, representado frontalmente, con aureola, coronado y revestido con la clámide de púrpura imperial, sujeta por una gran fíbula de oro engastada con piedras preciosas. En su mano izquierda, cubierta por el manto, sostiene una patena como ofrenda eucarística. El emperador está acompañado por miembros de su corte y por el obispo de Rávena, Maximiano, cuyo nombre figura inscrito, portando los objetos litúrgicos necesarios para la celebración de la misa: la cruz, los Evangelios y el incensario. A la derecha del conjunto se sitúa un grupo de la guardia imperial. Todas las figuras se presentan de pie, ante un fondo neutro de color verde, y dirigen su mirada hacia el espectador, reforzando la solemnidad y el carácter simbólico de la escena.
Lado de la Epístola
En el lado de la Epístola se representa a la emperatriz Teodora, ricamente ataviada con joyas, diadema y collar, y vestida con una túnica de púrpura bordada en oro, en cuyo borde inferior aparecen las figuras de los tres Magos, aludiendo al tema de la ofrenda. Teodora sostiene un cáliz de oro y avanza precedida por dos chambelanes; uno de ellos descorre una cortina que cuelga de la puerta, aunque vuelve su mirada hacia la emperatriz, subrayando su protagonismo. Teodora se sitúa en un nicho arquitectónico rematado por una concha, mientras que sus damas la acompañan bajo un dosel recogido. En primer plano, a la izquierda de la puerta, aparece una fuente de la que mana agua, elemento con posible simbolismo purificador y bautismal.
La representación de esta ofrenda imperial por parte de Justiniano y Teodora responde a una práctica habitual en las iglesias más relevantes del Imperio. Iconográficamente, se basa en el tema de la oblatio, de raíz jurídica romana, que evoca la función sagrada del emperador como pontifex maximus. Este cortejo imperial, de carácter simbólico —puesto que, según las fuentes, Justiniano y Teodora nunca visitaron Rávena—, persigue un doble objetivo: por un lado, afirmar la ortodoxia cristológica frente a la doctrina arriana, mediante el reconocimiento de la divinidad de Cristo; por otro, reforzar la relación entre Dios y el emperador, plasmando una concepción ideológica fundamental del poder bizantino, según la cual el soberano posee un carácter divino y actúa como intermediario de la gracia de Dios en la tierra. En este sentido, la misión de Justiniano se concibe como la instauración y defensa del reino de Cristo en el mundo.
Exposición sobre la famosa iglesia de San vital de Rávena (Italia) Investigación, narración, edición: Mildred Hernández y Paula Harta Sánchez.
Gonzalo Díaz Arbolí
16.12.25
Iglesia de San Manuel y San Benito. Es uno de los mejores ejemplos de la arquitectura neobizantina madrileña
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| Cúpula |
La Iglesia de San Manuel y San Benito, situada en la calle de Alcalá de Madrid, frente al Parque del Retiro, inició su actividad litúrgica el 1 de enero de 1911, aunque su origen se remonta a comienzos del siglo XX. En 1902, doña Benita Maurici, viuda de Caviggioli, se comprometió con los Agustinos de la Provincia de Filipinas a financiar la construcción de una iglesia y un convento. El templo serviría además como panteón para su esposo y para ella misma, mientras que el convento estaría vinculado a una fundación dedicada a la instrucción gratuita de obreros, posteriormente conocida como Fundación Caviggioli.
La primera piedra se colocó en 1903 y las obras concluyeron en 1910. El templo fue consagrado el 31 de diciembre de ese año por fray Francisco Valdés, obispo de Salamanca. Desde entonces, la comunidad agustiniana desarrolló una intensa labor litúrgica, pastoral, cultural y social, convirtiendo la iglesia en un destacado centro espiritual del barrio de Salamanca. En 1926, con la creación de la Provincia Agustiniana de España, San Manuel y San Benito pasó a ser residencia del Prior Provincial.
La Guerra Civil española supuso una grave interrupción de esta trayectoria. En 1936 los agustinos fueron expulsados, cinco religiosos fueron asesinados y el templo fue clausurado y destinado a usos ajenos al culto. Finalizada la contienda, la comunidad regresó y emprendió la rehabilitación del edificio, aunque se perdieron definitivamente importantes bienes artísticos y litúrgicos, como la biblioteca, el mobiliario original, la sillería coral y valiosas piezas de orfebrería.
Durante las décadas posteriores, la iglesia recuperó su prestigio religioso y social, siendo frecuentada por destacadas personalidades del mundo político, intelectual y cultural español. En 1965, a petición de la Archidiócesis de Madrid, el templo fue erigido en parroquia, función que desempeña desde entonces bajo la atención pastoral de diversos religiosos agustinos.
Desde el punto de vista artístico, la iglesia es un caso único en España al estar construida íntegramente en estilo neobizantino. Fue diseñada por el arquitecto Fernando de Arbós y Tremanti. Exteriormente destaca por su estructura de mármol blanco, la gran cúpula revestida de cobre rojo y la torre cuadrada situada a los pies del templo. La planta central de carácter funerario se combina con elementos de cruz latina, generando una disposición espacial singular.
El interior alberga un altar mayor de mármol de Macael, presidido por esculturas del Salvador, San Agustín y San José, realizadas en mármol de Carrara. La bóveda del ábside está decorada con mosaicos que representan a Cristo como Señor del universo, acompañado de los doce apóstoles. La capilla funeraria, situada en el brazo derecho, acoge los sepulcros de los fundadores y un altar dedicado a San Benito, mientras que el brazo izquierdo alberga la capilla de Santa Rita, enriquecida con diversas advocaciones marianas y reliquias de los mártires agustinos del siglo XX.
Uno de los elementos más sobresalientes del conjunto es la cúpula, sostenida por pechinas decoradas con los símbolos de los evangelistas y cubierta por mosaicos que representan a santos y beatos vinculados a la Orden Agustiniana. Esta decoración, realizada por la firma parisina *Facchina et Cía.*, constituye el mayor valor artístico del templo.
Finalmente, destaca el órgano Walcker, construido en 1910 y restaurado en 1977, que ha acompañado la vida litúrgica y cultural del templo desde sus inicios. Junto con el coro, ha convertido a San Manuel y San Benito en un referente musical y cultural de la ciudad de Madrid.
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Imágines cedidas por D. Joaquín Fernández Toral
Gonzalo Díaz Arbolí
14.11.24
Arte Mudéjar y Renacentista. Maravilla medieval que nació de la necesidad y el asombro
El arte mudéjar es un estilo artístico que se desarrolló en los reinos cristianos de la península ibérica y que incorporaba influencias, elementos o materiales de estilo hispano-musulmán. Fue la consecuencia de las condiciones de convivencia existentes en la España medieval. Se trata de un fenómeno exclusivamente hispánico que tiene lugar entre los siglos XII y XVII, como mezcla de las corrientes artísticas cristianas (románicas, góticas y renacentistas) y musulmanas de la época y que sirve de eslabón entre el arte cristiano y el islámico.
De hechuras renacentistas, elementos góticos, esculturas clásicas y decoración mudéjar es un derroche de geometrías que suavizan y refinan su aspecto general.
No es un estilo artístico unitario, sino que posee características peculiares en cada región, entre las que destacan el mudéjar toledano, leonés, aragonés y andaluz. También viajó a Canarias y a la América española.
El término «arte mudéjar» lo acuñó Amador de los Ríos en 1859, cuando pronunció su discurso de ingreso en la Academia de Bellas Artes de San Fernando. El arte mudéjar es el más representativo de España en la época medieval, no es grandioso, sino peculiar y más personal. Esta peculiaridad viene dada por su carácter fronterizo entre el norte cristiano y los musulmanes.
A estos musulmanes se les permitió seguir practicando el islam, utilizar su lengua y mantener sus costumbres. Se solían organizar en comunidades denominadas aljamas o morerías con diversos grados de autogobierno, según las condiciones de rendición o de subordinación.
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Museo Mudéjar, Sevilla. Este museo se sitúa en el edificio conocido como el Palacio de los Marqueses de La Algaba, antigua residencia palaciega renacentista de gran valor arquitectónico del siglo XV. Para su uso actual de sede del Área de Igualdad, Educación, Participación ciudadana y Coordinación de Distritos necesitó de una extensa reforma, pues estaba en estado casi de ruina. |
Es importante dejar constancia de que la pretendida pacífica convivencia de las tres religiones: judía, cristiana e islámica, no se correspondió con la realidad. Fueron los judíos los más significados por el rechazo, tanto por parte cristiana, como por la islámica; aunque la beligerancia tuvo sus períodos de menor virulencia, lógicos por otra parte, por las distintas alternativas de dominio, en el amplio plazo en que se materializó la Reconquista. La población mudéjar en las provincias castellanas de Andalucía, bajo Fernando III y su hijo Alfonso X, se redujo a unos 500 vecinos –unas 3.000 personas-, que sobre una población de la zona occidental andaluza –en términos geográficos actuales- de 1 millón de habitantes, viene a significar menos del 0,5% del censo total. Con el final de la Reconquista en 1492, los Reyes Católicos dieron diez años a los mudéjares, para ser bautizados y permanecer en la España unificada bajo su reinado. Pero la integración de los bautizados distó de ser la proyectada, obligando a la actuación de los Tribunales de la Inquisición a instancias de las delaciones de los que secretamente seguían fieles al Islam. Asimismo la población morisca fue acusada de “quinta columna” del imperio turco, hermanos en su fe originaria, con lo que llevó a Felipe III a decretar su expulsión en 1609.
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Fuente: WikipediaGonzalo Díaz-Arbolí
29.3.24
El 18 de abril se celebra el Día Internacional de los Monumentos y Sitios
El Patrimonio Mundial trata de lo que compartimos. No importa de dónde seamos, todos tenemos derecho a apreciar el patrimonio excepcional de todo el mundo. En este Día Internacional de los Monumentos y Sitios, les invito a realizar un viaje por la Basílica Menor Nuestra Señora de los Milagros. La Puerta del Sol. El Puerto de Santa María.
En su fachada lateral se alzó esta portada en el siglo XVI. Está atribuida con razón al arquitecto renacentista Martín Gaínza, maestro mayor de la catedral de Sevilla entre 1535 y 1556. Suya debió ser la traza general y buena parte del repertorio ornamental. El remate superior se añadió en el siglo XVII, correspondiéndose con las reformas del templo tras su derrumbe. Ese frontón ondulado en cuyo tímpano se conserva muy deteriorado un relieve con el Padre Eterno entre óculos elípticos y sobre cuya cornisa alabeada se elevan unas toscas esculturas pétreas representando a las Virtudes Teologales (la Fe entre la Esperanza y la Caridad) no responde a los planteamientos artísticos del resto de la portada.
Su construcción estuvo patrocinada por el entonces Duque de Medinaceli Don Juan de la Cerda (señor de El Puerto entre 1502 y 1544). Como acertadamente argumenta Aguayo Cobo, observando ambas cronologías, no estaríamos muy errados si concluyéramos que esta portada debió erigirse entre 1535 y 1544.
El repertorio de elementos arquitectónicos y ornamentales presentes en esta deteriorada portada es riquísimo. Gigantescas columnas abalaustradas sobre altos pedestales y entablamento superior con ancho friso decorado con motivos clasicistas encuadran la composición en tres cuerpos. En el inferior, parejas de columnas abalaustradas con pequeñas esculturas en las hornacinas de los intercolumnios flanquean el arco semicircular bajo el que se accede al interior. Para dichos espacios del primer cuerpo de esta portada se labraron ocho esculturas de pequeño formato (de unos 80 centímetros de altura) de las que llegaron a nuestros días seis. En la parte inferior se representaban los Padres de la Iglesia latina y en la superior los Evangelistas.
Un entablamento con profusa decoración clásica en su friso remata este primer cuerpo. En el segundo, a modo de tímpano, un enorme arco de medio punto cobija una primorosa ornamentación rodeando las tres hornacinas entre órdenes clásicos, donde las esculturas de San Pedro y San Pablo enmarcan la centrada Virgen de los Milagros, titular del templo y patrona de la ciudad.
Cabe resumir aquí que se trata, efectivamente, de una cuidada ornamentación plateresca tanto por el tratamiento en la labra (tosca en algunos detalles, ciertamente) como por los motivos representados: grutescos, balaustres, casetones, calaveras, bucráneos, medallones, filacterias, cornucopias, frutas, flores, ángeles, armas, veneras, monstruos, etc, etc.
Son también abundantes las cabezas humanas, figuración animal, así como alegorías de vicios y virtudes. Alternan los relieves con el bulto redondo. Toda esta prolija decoración salpica basas, fustes y capiteles, frisos, arcos, hornacinas, tímpano, enjutas…
En el siguiente vídeo a través del profundo Análisis iconológico del historiador del arte Antonio Aguayo Cobo podrán descubrir el mensaje soteriológico de la Puerta del Sol; partiendo del pecado de Adán y Eva, gracias a la intercesión de María, se logra alcanzar la Vida eterna. El mensaje está fundamentalmente en los pequeños grutescos que acompañan a las esculturas mayores.
Pulsar sobre la imagen para visualizar el video de "Youtube Gente del Puerto"
Para conocer mejor esta magnífica portada pulsen en:ANÁLISIS ESTRUCTURAL DE LA PORTADA DEL SOL, del profesor Álvaro Rendón Gómez.
Fuentes: Resumen del Artículo publicado en Diario de Cádiz,2-4-2010
del profesor Francisco González Luque.
Vídeo; https://www.youtube.com/@gentedelpuertodesantamaria
Wikipedia
Gonzalo Díaz-Arbolí
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Día Internacional de los Monumentos,
Historia del arte

















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