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30.8.24

Dirección de Orquesta.

          

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Algunos historiadores de la música creen que la dirección de grupos instrumentales con la ayuda de una batuta, un rollo de papel pautado o, sencillamente, con la mano, se practica desde el siglo XV. Pinturas antiguas parecen confirmar esa teoría. En esa época la música escrita no se dividía en compases y no era necesaria una mano directora para coordinar a los músicos. Hoy, a los amantes de la música clásica, la imagen del director de orquesta, de pie frente a los músicos, guiándolos con gestos suaves o apasionados, les resulta familiar, pero en el siglo XIX, de cuando data el oficio tal como hoy lo conocemos, el concepto de un director visible para toda la orquesta, batuta en mano, era novedoso.

Antes, el tempo se indicaba golpeando en la tarima del suelo con un bastón. Se cuenta que Jean Baptiste Lully, compositor de la corte francesa del siglo XVII, se dio, con el bastón, un golpe en el dedo gordo del pie mientras dirigía una cantata. La herida se le gangrenó y le ocasionó la muerte ese mismo año (1687). A principios del siglo XIX, Carl María von Weber, compositor alemán, prefería un precursor de la batuta menos peligroso que el bastón: un rollo de papel. Se cree que fue Louis Spohr (1784-1859), el primero en dirigir un concierto con batuta en mano, en Londres (1820). Lo mismo hizo Félix Mendelssohn en Leipzig en 1835.

Las primeras batutas se hacían de hueso o marfil con mango de madera de ébano; en la actualidad pueden ser de los más diversos materiales, desde plástico hasta fibra de carbono.

La posición del director de orquesta ha ido cambiando con el transcurso de los tiempos. Al principio se sentaba en el centro de la orquesta e indicaba el compás en el clavicordio o el órgano, tocando con una mano y dirigiendo con la otra. Su partitura consistía en un bajo cifrado o figurado – sistema de notación utilizado para clave u órgano -. Juan Sebastián Bach escribió: "El bajo figurado es la base musical más perfecta. Se ejecuta de manera que la mano izquierda toque las notas prescritas, en tanto que la mano derecha recurre a consonancias y disonancias…"

Beethoven fue uno de los que muchas veces dirigió así la orquesta, aunque también fue de los primeros en utilizar la batuta.
"Si el director utiliza una batuta, ésta debe convertirse en algo vivo, cargarse de electricidad que la haga un instrumento capaz de obedecer su más mínimo movimiento…". (Leonard Bernstein)

A finales del siglo XVIII, el primer violín – el Concertino – era quien llevaba la dirección de la orquesta pero como, generalmente, se colocaba en pie, frente a la concha del apuntador y de espalda a los músicos, tenía escaso contacto con la orquesta y difícilmente podía transmitir sus órdenes a los músicos. La primera vez que un director se colocó frente a la orquesta y de espalda al auditorio, fue en la inauguración del teatro wagneriano de Bayreuth, en 1876.

La creciente complejidad de las obras orquestales ha hecho necesario que la dirección orquestal experimente un rápido desarrollo. Al igual que los solistas virtuosos llevaban sus instrumentos al límite, los directores empezaron a establecer nuevos estándares de precisión y brillantez en las interpretaciones orquestales.

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Quinta Sinfonía de Beethoven en C Minor Op.67- Herbert Von Karajan

La dirección orquestal constituye hoy un verdadero arte, en el que la pericia técnica, los conocimientos musicales y la perspicacia psicológica del director son factores importantísimos. El director moderno no sólo indica el tempo y el ritmo, sino que también trata de penetrar en el pensamiento y conocer la intención del compositor para transmitírselos a la orquesta.

El compositor francés Charles Gounod, en una ocasión describió así al director de orquesta: "El director no es más que el conductor del carruaje del compositor: debe detenerse o acelerar el ritmo a su demanda. Si no lo hace bien, el compositor tiene derecho a bajarse y seguir a pie".

Héctor Berlioz, en la introducción de su tratado de dirección orquestal, destaca varias cualidades de un buen director: vigor, conocimientos de composición y una buena comprensión de los instrumentos de la orquesta. Pero también añade: "Un director debe poseer otros dones indefinibles, sin los cuales no se puede establecer la conexión invisible entre él y aquellos a los que dirige".

Berlioz: sinfonía Fantástica, H. 48: I. Rêveries – Passions · Berliner Philharmoniker · Herbert von Karajan

Cuando directores como Wagner o Berlioz dirigían obras de otros, no se limitaban a seguir las indicaciones del compositor, sino que interpretaban de acuerdo con sus propias impresiones de la obra. Hans von Bulow sostenía que la dirección orquestal era una interpretación subjetiva más que una lectura precisa de la partitura, y variaba los tempos a su antojo. Otros como el director austríaco Félix Weingartner, director de la Filarmónica de Viena, criticaba la subjetividad extrema del enfoque wagneriano, abogando por la fidelidad a la partitura y a las indicaciones del compositor. También se opuso a la teatralidad exagerada en el podio y a la gesticulación excesiva. Los puntos de vista de Weingartner sobre la interpretación han influido a numerosos directores y sus grabaciones constituyen un valioso testimonio de sus convicciones. El estilo de dirección de Weingartner era muy eficiente. De hecho, desde la perspectiva del público, daba la impresión de que estaba inmóvil.

Wagner: Los maestros cantores (preludio) - Josep Pons - Orquesta Sinfónica de Galicia

Fuente. Wikipedia, Youtube

Gonzalo Díaz-Arbolí

19.5.22

La música es una parte fundamental de la cultura. La orquesta

 


Historia:
La palabra orquesta procede del griego y significa "lugar para danzar". Esto nos retrotrae alrededor del siglo V a. C. cuando las representaciones se efectuaban en teatros al aire libre (anfiteatros).
Al frente del área principal de actuación había un espacio para los cantantes, danzarines e instrumentos. Este espacio era llamado orquesta. Hoy en día, orquesta se refiere a un grupo numeroso de músicos tocando juntos, el número exacto depende del tipo de música.
La historia de la orquesta en tanto que conjunto de instrumentistas se remonta al principio del siglo XVI. A mediados del siglo XVIII se inicia lo que podríamos llamar proceso de «estandarización» de la orquesta. Antes de esto, los conjuntos eran muy variables, una colección de intérpretes al azar, a menudo formados por los músicos disponibles en la localidad. Pero es solo en los siglos XIX y XX cuando se desarrollan las mejoras técnicas y, por lo tanto, los cambios relevantes en el sonido de los instrumentos. Lo que facilito a los compositores escribir para orquestas de inmenso tamaño, con más percusión y más cuerdas equilibrando la calidad de los sonidos.

Tipos de orquestas.
   1. Orquesta sinfónica, compuesta por numerosos instrumentos de viento en madera y en metal, instrumentos de percusión y un grupo de cuerda.
   2. Orquesta de cámara, compuesta de instrumentos de cuerda, aumentadas por algunos instrumentos de viento madera y metal.
   3. Orquesta que utiliza una familia de instrumentos: orquesta de vientos, de cuerdas, de metales, de percusión.
   4. Orquesta que utiliza varias familias de instrumentos.
   5. Orquesta de uso especial, cuya composición es variable: orquesta de jazz, de salón, de mandolinas, de balalaicas, etc.

Diferencia que existe entre Instrumentos de VIENTO e Instrumentos de MADERA.
Todos ellos, son instrumentos de Viento. Pero básicamente los hay de 2 tipos:

.Instrumentos de Viento-METAL, conocidos como "Instrumentos de Viento". Su composición material es sólo de metal, muchas veces el latón. La calidad del sonido, depende en gran parte la vibración de los labios del músico. Esos instrumentos son, la trompeta, el trombón, la tuba, la trompa...

.Instrumentos de Viento-MADERA. Conocidos como "las Maderas". Su composición material incluye aparte del metal algo de madera Bien en el tubo o en la boquilla. La calidad del sonido depende en parte de la vibración, de esos componentes de madera. Esos instrumentos son, el saxofón, el clarinete, la flauta travesera y la dulce, el fagot, el oboe...

Los violines, violas, violonchelos, contrabajos...están construidos sobre todo con madera, pero se les conoce como "Cuerdas"
 

En general, ese conjunto se agrupa ante el director en forma semicircular: violines primeros, violonchelos, los instrumentos de madera, las violas, los violines segundos. Detrás en segundo semicírculo, más amplio, en el que se ordenan los contrabajos, las trompas, las trompetas, trombones y tubas, los instrumentos de percusión...

Ni la constitución ni la disposición de la orquesta pueden ser rígidas y definitivas. Caben en ese instrumento de expresión musical extraordinarias posibilidades, y a ellas habrá de ajustarse, en el paso del tiempo, la ordenación orquestal. Cada música tiene, además, su personalidad y su colorido genuinos, que requieren una distinta orquestación. Piense, por ejemplo, en la profunda diferencia que hay entre Wagner y Stravinsky, y esto explicará la diversa constitución que hayan de tener los conjuntos ejecutantes de unas u otras partituras.

     Obertura de Tannhäuser de Richard Wagner


                                              Stravinsky: "Petrushka" - Aleksandr Vedernikov


La música, como todo, evoluciona, y paralelamente ha de ir cambiando también el conjunto de sonidos que en la orquesta sirve de expresión a ese sentimiento artístico. El creador siente dentro de sí un mundo lírico con acentos y tonos muy suyos, que él sólo percibe. La traducción musical de ese mundo íntimo es obra personal. Transformar el sonido que se escucha íntimamente en el sonido que puedan escuchar todos, es obra del propio temperamento, del enfoque genuino y peculiar con que cada artista se sitúe ante la Música. De aquí surgen la variedad y la posibilidad inagotables de la orquesta, esa maravillosa gama de instrumentaciones posibles con las que cada autor trata de dar el cauce adecuado a su inspiración.
Al lado de los instrumentos habituales en toda orquesta, otros que sin figurar normalmente en ella, son exigidos por determinadas creaciones musicales: el piano y la guitarra, por ejemplo.

La gran familia instrumental, puesta ya de acuerdo, ruge, suspira, se embelesa, se demora, se solivianta… En su seno van brotando la angustia formidable de Beethoven, la unción enorme de Wagner, la gracia espiritual y espumosa de los genios franceses, la melancolía huraña de los noruegos, la tristeza irremediable de los rusos… La orquesta, sigue con dócil atención la batuta del maestro. Ella, rige la emoción de la fiesta y la que en nuestro corazón se mete para subrayar la elegancia de los “andantes” y la ansiedad de los “allegros”

¡Maravilloso conjunto el de todos estos instrumentos de formas y siluetas tan contradictorias! Detrás de su Aurea celosía la señorita maestra de arpa continúa satisfecha y formal la serie de sus pellizcos celestiales. De los inflados carrillos de otros señores se desprende el “trueno de oro”, como decía Rubén Darío, del “metal”. El flautín, en la bonachona actitud del que se atusa el bigote, está nada menos que afiligranando sus arpegios de ruiseñor, arpegios que evocan los jardines brujos de la Alhambra o los bosques quiméricos del cielo al atardecer. Hacia la izquierda la voz cavernosa y sesuda de los contrabajos resuena en nuestro esófago, y nos llena de un hondo terror inexplicable. La voz de estos elefantes simpáticos, de madera y de cuerda, tiene siempre para nuestro sistema nervioso algo de amonestación.

Ver a la orquesta es tan interesante y conmovedor cómo oírla. Imagen de la humanidad es; su espectáculo reviste, por consiguiente, ejemplaridad de lección. La sonoridad, es su fase máxima, adquiere sugestiones que atropellan el pórtico del oído y penetran en tropel desenfrenado corazón adentro. La cuerda gime con furia histérica y el metal se hace soberano, la madera impone, en vano, su blandura y voluptuosidad… Todo, la sala y el pecho, retiembla, se agita, se transfigura… ¡Momento de sublime inquietud que los corazones melómanos no olvidarán nunca! Los rostros palidecen; las pupilas se dilatan; en la orquesta mis brazos suben, bajan, se retuercen, se crispan retiemblan engarfiados, rígidos, convulsionados, feroces y trágicos y delirantes… El genio pesa sobre ejecutantes y oyentes...

                             3º movimiento de la 9ª Sinfonía de Beethoven.

Nota del editor:
Desde mi punto de vista, este tercer movimiento (adagio molto e cantabile), que normalmente se interpreta de manera suave y lenta, en tono sentimental en forma de murmullo, que va avanzando desde la más lejana profundidad del campo y da paso al desenlace final. Tiene una parte imitativa muy importante, pues comienza y termina muy lentamente, como si la música surgiera de la nada, como si nunca fuera a terminar de empezar o de acabar. Creo que es por sí solo una obra maestra. Evoca toda suerte de sentimientos de grandeza y orgullo, eleva cualquier espíritu.   


Fuentes:
Libro: Cuentos de Música, Pag. 115. Emiliano Ramírez Ángel
Observaciones del médico y pianista, Julio de la Rúa
Internet
Gonzalo Díaz-Arbolí