El edificio del colegio de las Esclavas del Sagrado Corazón de Jesús de El Puerto de Santa María, fue en un principio el Hospital de la cofradía de La Misericordia, dedicado al cuidado de enfermos necesitados.
En tiempos de los Duques de Medinaceli, pasó a ser hospital de la orden de San Juan de Dios. Años desde 1492 al 1659. Gracias a los donativos de familias importantes de la ciudad, el edificio se fue reconstruyendo. Las principales funciones de los hermanos de San Juan de Dios eran la acogida de pobres y curación de enfermedades contagiosas e incurables.
En 1835, a causa de la Desamortización, la orden tiene que abandonar el hospital y el edificio pasa a ser propiedad municipal que lo utiliza como escuela y luego, biblioteca pública.
En 1924 el centro pasa a la congregación de las Esclavas del Sagrado Corazón de Jesús, gracias a la donación de la Sociedad La Fidelidad, con la condición de que las instalaciones se dediquen a escuela para niñas necesitadas.
El padre Jesuita, don Antonio Osborne y su familia aportan el capital necesario para la remodelación y acondicionamiento de dicha escuela y la iglesia. En ella se expondrá el Santísimo para su adoración.
Dedicarse a la enseñanza y educación de niñas necesitadas, era el objetivo de la fundadora de Las Esclavas, Santa Rafaela María, y por ello la Congregación decide instalarse en el edificio.
La inauguración de la casa se hizo, solemnemente, el día 25 de Julio con la primera misa del reverendo padre Jesuita D. Antonio Osborne.
La Congregación comenzó con veinte religiosas, teniendo como madre superiora a la madre María del Salvador. Para empezar las actividades como colegio, fue nombrada directora la madre Rogelia Sendra. Vinieron de la casa de Cádiz y empezaron su labor en el colegio de El Puerto De Santa María, hasta nuestros días. La escuela empezó su trabajo el 24 de septiembre del año 1924. Empezaron con 90 niñas necesitadas, y cinco Madres Esclavas para dedicarse a la enseñanza.
A través de los años se han realizado numerosas obras para su mejora y adaptación a las nuevas enseñanzas.
Desde entonces se ha impartido docencia (en la actualidad Infantil, Primaria y ESO). Aunque las religiosas dejaron las instalaciones y la ciudad en 2014, la iglesia abre al culto restringido y el colegio concertado continúa funcionando como tal.
Nuestro centro de las Esclavas de El Puerto de Santa María SCJ es un colegio que tiene sus puertas abiertas para todo aquel que quiera formar parte de nuestra comunidad educativa. Impartimos infantil, Primaria y Secundaria. No sólo ofertamos las materias propias del curriculum oficial sino que vamos un paso más allá y trabajamos desde lo que en nuestros centros llamamos: “La Pedagogía del Corazón”. Es la pedagogía de la gratuidad, la ternura, la paciencia, la atención al pobre, al débil y al pequeño. Esta pedagogía es viva y abierta, es creativa y se adapta a la realidad que tenemos delante, abriendo caminos y creando sendas de encuentro para sacar lo mejor de cada uno de nuestros alumnos.
En nuestros centros potenciamos el aprendizaje cooperativo ayudando a nuestro alumnado a comprender y aceptar las reglas de juego del trabajo en común y en equipo, propiciando que se analicen y se resuelvan los conflictos en un clima de aceptación y ayuda mutua, cooperación y tolerancia.
A partir de este curso hemos incorporado a nuestra metodología el “Aprendizaje Basado en Proyectos” en todos los niveles educativos.
Es la metodología que imparte el conocimiento y desarrolla habilidades de una manera natural e integrada a través de la experiencia.
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Fuente: Tríptico editado por el Colegio de las Esclavas del SCJ
Diego de Silva Velázquez, la figura culminante del arte español, está considerado como uno de los grandes genios de la pintura universal.
Pintó una serie de obras de género con figuras de prodigiosa intensidad y una veracidad intensísima en la reproducción tanto de los tipos humanos como de los objetos inanimados.
El reconocimiento como pintor universal se produjo tardíamente, hacia 1850. Alcanzó su máxima fama entre 1880 y 1920, coincidiendo con la época de los pintores impresionistas franceses, para los que fue un referente. Manet se sintió maravillado con su obra y le calificó como «pintor de pintores» y «el más grande pintor que jamás ha existido». La parte fundamental de sus cuadros que integraban la colección real se conserva en el Museo del Prado en Madrid.
La capacidad de convertir las escenas religiosas en algo cercano y realista constituye una característica del barroco sevillano.
En 1623 pintó el ‘Retrato del rey Felipe IV’ ; tanto gustó la obra al soberano que lo nombró pintor de corte.
Su perfección para crear el espacio en sus distintos niveles, trazar sus líneas de perspectiva, en ocasiones con el solo apoyo de un ligero y genial restregón de pincel o una sombra, sus actuaciones para dirigir en un sentido y otro nuestra mirada y un sinfín de detalles que consiguen sugerir hasta la más mínima precisión dentro de sus obras.
Una obra maestra de la pintura histórica, “La rendición de Breda”, pintada en 1634 para el salón de Reinos del palacio del Buen Retiro de Madrid.
Dejó también importantes creaciones, como “Las hilanderas”, una de sus obras capitales por la perfección que alcanza en ella la perspectiva aérea. Aquí realizó Velázquez el milagro de la luz. Esos rayos de sol que entran por la ventana de la derecha, es un verdadero prodigio.
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La magistral “Venus del espejo” el único desnudo femenino que pintó y uno de los pocos de la historia de la pintura española.
En Italia produjo obras importantes: “La fragua de Vulcano”, “El retrato del papa Inocencio X”, retrato portentoso, dotado de una vivacidad, una intensidad y un colorismo excepcionales.
La culminación de su carrera como retratista es: ‘Las Meninas", considerada por algunos como la obra pictórica más importante de todos los tiempos, el cenit de su carrera.
En los primeros años del cine mudo, la proyección de las películas se acompañaba con un pianista o con una pequeña orquesta que interpretaban popurrís de melodías populares o arreglos de música clásica seleccionados en función de los distintos ambientes o emociones que aparecían en pantalla. Los efectos de sonido se producían con el denominado “órgano de cine” que imitaba sonidos de campanas, ruidos de pisadas, truenos, lluvia, bocinas, pájaros, etc.
El cine sonoro nace en 1927 con la película El cantor de jazz que utilizaba un tocadiscos sincronizado con el proyector de imágenes.
Con la generalización del cine sonoro a partir de los años 30, las grandes productoras cinematográficas empezaron a contratar compositores que escribían bandas musicales específicas para sus películas. El sonido ya no se grababa en un disco aparte, sino en la propia cinta de la película, junto con la imagen.
Entre los grandes compositores cinematográficos destaca la figura de Max Steinen con la banda sonora deLo que el viento se llevó.
Durante las décadas de 1940 y 1950 Hollywood viviría su época dorada mejorando la calidad de sus producciones aprovechado los adelantos técnicos en los*sistemas de grabación y reproducción del sonido. Destacan los compositores Alfred Newman con Cumbres borrascosas o Bernard Herrman con Psicosis.
* Hacemos un paréntesis para conocer la historia y técnicas de los sistemas de grabación y reproducción del sonido.
La grabación y reproducción del sonido ha sido uno de los sueños más anhelados por el hombre desde la Antigüedad. Numerosos testimonios y relatos más o menos fantásticos hablan de palabras congeladas en el hielo que al calentarse con las manos se convertían en sonidos, de esponjas mágicas que grababan todo lo que se hablaba delante de ellas y lo reproducían al ser apretadas, de libros que dando cuerda a una máquina y colocando la aguja en el capítulo deseado, lo leían en voz alta, etc.
Se convirtió en realidad a finales del siglo XIX y puede considerarse el acontecimiento más importante desde el punto de vista de la sociología de la música, pues ha facilitado el acceso masivo a lo que antes sólo se podía conocer a través de los conciertos o las partituras.
En 1887 el poeta e inventor Charles Cros creó su paleófono: “Si una membrana provista de un punzón traza un surco bajo la acción de un sonido, ese surco hará vibrar la membrana cuando el punzón vuelva a pasar por el surco, y se recuperará el sonido inicial”. Lamentablemente, Cros no tenía dinero ni apoyo para construir su paleófono, pero su descubrimiento abrió las puertas a la historia de la grabación.
Nuevas tecnologías
En los años 60 y 70 del pasado siglo el cine aprovechó de los laboratorios de grabación e incorporó las influencias de la música pop. Destaca Henry Mancini con La pantera rosa o Desayuno con diamantes,Nino Rota con El Padrino, Ennio Morricone con La muerte tenía un precio o La Misión o John Barry con James Bond,Memorias de África o Bailando con lobos.
En los años 80 coexisten dos corrientes: la que recupera la música sinfónica tradicional y la que introduce los modernos medios electrónicos y estilos actuales.
Entre los representantes del llamado "nuevo estilo sinfónico" destaca John Williams con La guerra de las galaxias, Indiana Jones, Harry Potter o La Lista de Schindler o Howard Shore con El silencio de los corderos y El señor de los anillos o James Horner con Titanic o Una mente maravillosa.
Entre los representantes de las tendencias más actuales destacan Vangelis con Carros de fuegoo Blade Ranner y Michael Nyman con El piano, por ejemplo.
Relación de la música con la imagen.
Banda sonora. (Tiene tres apartados):
. Diálogos
. Efectos de sonido (de sala y efectos especiales)
. Música de ambientación
Según se relacione con la imagen, la música de una película puede ser:
Música diegética
Ilustra una imagen en la que aparece una fuente de sonido, como un tocadiscos, una orquesta de baile, un intérprete tocando una canción, una feria, la música de un bar o una discoteca... Este estilo lo que hace es mostrar el sonido que aparece en pantalla.
Música no diegética
No aparece en pantalla ninguna fuente de sonido. El compositor tiene libertad para crear la música de ambientación que considere más conveniente, creando el ambiente adecuado a la narración.
Nuevas tecnologías
Esta música se escribe siempre después de terminada la película, para que el compositor, junto con el director y los técnicos, puedan decidir viendo la película cuanta música se necesitará y en qué momentos. Al compositor de se entrega la llamada "clave" que contiene una descripción detallada de la acción y su duración expresada en tercios de segundo, para que pueda escribir la música sin necesidad de volver a remitirse la película.
Funciones de la música en el cine
Contextualiza la acción
Aunque hay excepciones, los compositores suelen cuidar el estilo y la instrumentación de sus partituras para adaptarlos a la época y el contexto de la película. No recibirá el mismo tratamiento musical una película de romanos que una del oeste o futurista. Influye en el estado psicológico del espectador. Carga una escena de tensión, alegría o tristeza para acercar la emoción de los personajes al espectador. También puede prevenir al espectador marcando un sentimiento contrario al que aparece en la imagen. Así, una escena romántica en la pantalla cambiará de sentido con una música disonante de fondo, o una escena tenebrosa se volverá ridícula con una música dulce y melodiosa.
Da continuidad a la película
La música sirve de fondo neutro para rellenar pasajes vacíos y unificar el montaje de las distintas escenas. Es el tipo de música que pasa desapercibida para el espectador porque no utiliza melodías llamativas ni instrumentaciones espectaculares, pero cumple una función estructural importantísima.
Unidad didáctica sobre diferentes usos de la música en el cine.
Fuente:
Resumen de textos de un libro de Música de 3º de ESO
El poeta Francisco Basallote fue un vejeriego enamorado de su pueblo, de sus gentes, de sus tradiciones; un poeta primordial, sencillo y emocionante, que nos contagiaba su amor y la nostalgia que revelan sus poemas. Un poeta capaz de crear su mensaje en poesías que conectan con el alma del lector, cuyos versos se comprenden y penetran rápidamente hasta el rincón más hondo del corazón, sin necesidad de estudios y reflexiones.
En su memoria, vamos a pasear plácidamente por las calles de Vejer, descubriéndolas desde sus escritos y tratando de expresar la emoción que percibía en su deambular por ellas; y matizando con su palabra cada rincón geográfico y humano. La poesía es, en definitiva, compartir sentimientos, viajar por los diferentes caminos del sentir del ser humano.
Al mismo tiempo intentamos fomentar la cultura a través de sus poemas, dar a conocer algunas de las calles más significativas de Vejer, desarrollar el sentimiento de pertenencia a nuestro pueblo, generar proximidad, contribuyendo de manera notable a realzar, más aún, Vejer como ciudad turística y cultural y que sus habitantes encuentren motivos para que nos sintamos más orgullosos de ser vejeriegos.
La profesora, Ángeles Vélez lo ha denominado el poeta de Vejer, yo añadiría, y el de la añoranza. Fue Ulises, el itinerante más famoso de la historia, el que inspiró, sin saberlo, el término nostalgia. La nostalgia es el sufrimiento provocado por el deseo nunca apagado de volver. Cada vez que leo sus poemas siento la necesidad de regresar a mi paraíso perdido: Vejer de la Frontera.
Para siempre perdí el tiempo de mi adolescencia;
y con él, los hermosos días de corazón enardecido
por vendavales de ternura
que solo en su añoranza estérilmente vuelven.
Cuando voy a Vejer, al pasar la primera curva vislumbro su esplendorosa presencia; camino por las calles de mi infancia, de mis juegos: Corredera, Colegio del Divino Salvador, José Castrillón, Arco de la Segur (un sitio mágico para mí)... La nostalgia me suscita recuerdos de otros tiempos, las oportunidades que la inocencia dejó pasar; y tengo la sensación de que la vida, en realidad, fueron aquellos años fundamentales en que empezábamos a mirar la existencia; la luz de la adolescencia es, en verdad, la que nos acaba iluminando para siempre.
PRIMERA CURVA:
Desde aquí, en el extremo de la Corredera, apoyado en la balaustrada veo la primera curva. Y recuerdo... cuando esa primera curva era el límite de nuestros paseos dominicales de la infancia, entonces no había tantos pinos en la ladera y si más moreras en la carretera por la que pasaba el coche de El Carrero o el de Manolito Fernández o no pasaba ningún coche, paseábamos y cogíamos vinagretas, también en la misma curva el mejor barro para hacer bolas que luego pintábamos... eran domingos de otoño o de invierno, soleados y fríos. ¡Siempre recuerdo el frío de aquellos tiempos! No sé por qué...
LOS REMEDIOS:
Década 1950. Esta ha sido la cara de Vejer durante casi medio siglo; pero cuánto ha cambiado, cuántas transformaciones ha ido experimentando en su piel.
Quedan a la izquierda las cocheras de Manolito Fernández y la Quinta de Recreo, construida sobre el Monasterio de Nuestra Señora de los Remedios o sobre sus ruinas, hoy ha desaparecido dejando de testimonio algunas de sus palmeras y el arco en la rotonda, previsiblemente del antiguo monasterio. Entre el Arco y los garajes la bajada a la cuesta que unida a la que desciende por la Cantera bajaría hasta el cruce de Medina, Casa de Ignacio Castro.
La casa de Andrés Gomar sigue pintada de rojo, como a principios de siglo, y la Corredera luce ya su balaustrada y las primeras acacias aún de pequeño porte. La posada a la derecha sería el último edificio, siempre amenazado por el “bascornil” de la ladera.
La Torre de la Corredera en su permanente estado de avanzada de una muralla que quedaba a trozos oculta entre la cal y los recrecidos edificios, que Antonio Morillo luego desvelaría. La torre de la Iglesia, vertical en su calidad de hito, con sus azulejos intactos y sin acebuche incrustado en su chapitel.
En esos tiempos, algunos andábamos ya escribiendo poemas a esta ciudad, y mirando esta misma perspectiva desde el camino del molino de Márquez y la desaparecida Cruz de Conil. Y yo, desde la Bodega camino de Las Quebradas, escribía con fruición de la pasión primera de un adolescente.
CORREDERA:
En la Corredera, con el río a tus pies, la Sierra Ganada - a los moros de Granada- emergiendo, cual barco hundido en la llanura, Medina y Alcalá apenas adivinadas al fondo, al socaire gozarás de la paz que el Creador debió sentir después del Génesis.
La hora, aun siendo indiferente, importa por lo que quieras sentir. El despertar del pueblo, cuando el sol camina sobre La Janda desecada, da a la cal unos tintes amarillos, y si esa noche ha habido relente, los adoquines aún conservarán la humedad nocturna y las perlas del rocío te sorprenderán en un geranio imprevisto en una maceta insospechada. Esas mañanas tienen el agridulce sabor de la nostalgia.
El mediodía es distinto, el sol impera, ya no es un abrazo a traición en una esquina, es blanco, rotundo, omnipresente, puedes sentarte en una terraza de la Corredera, saborear un vino de Chiclana, que aquí tiene un bouquet único y tomar unas tapas de atún encebollado de las almadrabas del Duque, que desde aquí se vigilaban; y dejar pasar las horas lentamente, si quieres solo marcadas por esas viejas campanas que desde la torre no sólo son ritmos para el tiempo, sino -con su pesadez- recuerdos de metal que rompen la luz con sus martillos.
En el crepúsculo, los matices de la luz son tan variados, la riqueza del rojo poniente tanta, por obra y gracia de un sol, a la izquierda de la Corredera tras el macizo del Santo.
La espadaña de La Merced es un hito en el paisaje de Vejer, también lo es en nuestra memoria de aquellos días en el Colegio, cuando Sor María nos castigaba desde aquella clase que conectaba directamente con el campanario a aquel recinto, con cubos de cal y desde el que se tocaban las campanas, algunas veces por descuido...
PLAZA DE ESPAÑA:
Estás en la Plaza, el decimonónico Ayuntamiento -solo fachada-, parece aplastarlo todo, hasta las palmeras.
A la izquierda tienes en inverosímil equilibrio arquitectónico una ladera de casas sobre casas, tejados que son patios, azoteas que son calles, la higuera es más estable que estos muros de cal de siglos.
Si todavía no te atreves a entrar en la ciudad por el Arco de la Villa por el que un día saldría el leonés Guzmán al sitio que la Historia le reservó en Tarifa, enfrente tienes la calle de la Fuente, síguela y curiosea los patios de las casas que a partir del XVI se fueron labrando los vecinos de este Vejer, fortín y confín del Reino.
Seguirás sorprendiéndote por el escalonamiento de las casas, sobre todo a tu izquierda, por donde empinadas callejas te conducirán al vacío, presentándose frente a ti la Palomina, la espadaña de la iglesia de la Merced, la roca caliza dorada apenas veteada por el verde de las tunas.
JOSÉ CASTRILLÓN:
Acuarela de Eva Díaz Hurtado
Así desierta, como un vaso de cristal, conteniendo los distintos matices de la luz, la esquina redondeada en la que la cal es un espejo convexo en el que desfiguramos nuestros recuerdos, las puertas cerradas, no solo para los curiosos sino para que no se vaya entre sus hojas el tiempo encerrado. Los adoquines, ordenados, pulcros, con sus destellos de mica como pequeñas luciérnagas. La calle ligeramente curvada hacia el sol y al fondo el Arco de la Villa, su trasera, limpia, blanca, sin aditamentos honorarios, simples y sencillos como la vida que discurre aquí adentro de la ciudad de la luz.
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CALLE DEL CASTILLO:
Desde las almenas de la esquina norte del Castillo se veía la Iglesia de la Concepción sin cubierta y las aglomeraciones de sillares, así como los nidos de los cernícalos , nunca supimos el de las lechuzas que en las noches oscuras siseaban a las estrellas. Se veía el patio de la casa de los Castrillones, que ocupaban parte del claustro del ruinoso Convento, así como su casa construida sobre las edificaciones monacales. A los mismos pies de las almenas los tejados de Juana Mateos y más allá el territorio de mis correrías por las azoteas de María Chirino y de mi abuela. Al fondo la iglesia y la torre, cuyas campanas, por cercanas, nos eran tan familiares.
LA IGLESIA Y EL CAMPANARIO:
La Iglesia, gótico decadente y dentro de ella el cuerpo mezquita-mudéjar, edificada sobre la Mezquita; campanario renacentista coronado por un chapitel de azulejos. Dentro, solo piedra, limpia piedra, y debajo el gran aljibe...
El campanario. La robusta torre cuyo chapitel elevara Hoefnagel como afilada aguja, se nos muestra en la noche, cercana y encendida en su cuerpo de campanas, si no altiva si ensimismada en su altura, que Filmo en su azulejo confirma, contenta quizás de que los remates de los contrafuertes quedaran inacabados y orgullosa de las cicatrices del tiempo, como esa grapa de hierro que la ensambla a la de la vieja mezquita.
Siete siglos envueltos en esta luz dorada, como si en un instante de la noche este palimpsesto que es la Puerta de la Iglesia rememorara sus sucesivas escrituras: mezquita, iglesia mudéjar, gótico, renacentista... y las sucesivas añadiduras: torre cristiana sobre minarete, portada renacentista en cuerpo gótico, el cuarto del reloj... el cuarto sellado de la Capilla de San Bartolomé...
CALLEJÓN DE LAS MONJAS:
Atardece en el Callejón de las Monjas, con esa luz levemente dorada que pone en la cal una pátina de vejez, reflejo quizás de la piedra caliza de los sillares del Convento.
El Sol penetra por los arcos hasta el último rincón de nuestro corazón, dejando su estela luminosa en este rincón de la nostalgia. Porque estos arcos son para el poeta mucho más que un motivo para dejar plasmada la emoción, son la emoción misma, que a lo largo de mucho tiempo pasó bajo esos arcos, dejando siempre su estela de amor a un lugar tan cerca del corazón que es corazón mismo.
Ahora, como el día que acaba, vamos en retirada. Otras emociones, otros quehaceres, llenarán estas páginas con los reflejos de la belleza de la ciudad blanca, que permanece. Y siempre volveré a ti, a pasar bajo tus arcos, a escuchar el viento por última vez y el canto de la lechuza…
PLAZUELA:
Bajando con cuidado, dejarás el Palacio del Marqués de Tamarón y su mole y te encontrarás frente a San Francisco, la Iglesia que los franciscanos erigieron en el XVI en las afueras de la ciudad de entonces, cuyos enterramientos aparecen de cuando en cuando. No te cohíbas en este reducto de la Plazuela, a tu derecha se inicia la Calle Alta, que de nuevo te puede llevar a otro laberinto de cal, el Cerro, humildes casas de nuevo erguidas unas sobre otras y todas sobre la roca.
Siempre recordaré el día de San Miguel en Vejer. Día del corte del "hopo", es decir la fecha en que se acaban los contratos del campo y en la que se establecían otros nuevos. Sobre todo el aspecto de la plazuela, donde peones y colonos, trabajadores del campo, "pelaos" y señoritos establecían las condiciones de un nuevo contrato. La Plazuela era un hervidero, en la que los niños nos divertíamos cantando "Te han cortado el jopo"
CALLE NUESTRA SEÑORA DE LA OLIVA:
Estamos en el antiguo acceso a la Ciudad fortificada, al fondo el Palacio que se hizo el Marqués sobre las murallas, que albergó a la Comandancia de la Guardia Civil cuyos caballos subían esta cuesta provocando chispas en el pedernal de los adoquines. A la derecha el acceso a la vieja Barbacana, que en aquellos tiempos aún conservaba ese nombre. A la izquierda la puerta de "Ochavito" y sobre ella la inolvidable taberna de Juan Lebrón, con sus duros de plata clavados sobre el ébano de la tapa del mostrador, donde paciente iba apuntando las cuentas interminables de su clientela, que en sus sillones y sillas de enea charlaban de lo que podían charlar...El Banco, con su estilo moderno y diferente, la Barbería de Tello y la luz, siempre la luz, en este mediodía primaveral que llega a nosotros, como siempre, pleno de nostalgias.
LA HOYA:
Foto del autor
La Hoya, en cuya concavidad se vuelve a erigir el Vejer de la Miel del XVIII, escalonándose nuevamente hacia el Cerro, dominado todo por S. Francisco, tejados amarillentos de siglos; la cal, gris inaccesible a su blanqueo, apenas insinuado en el contorno de los huecos hasta donde el radio de la mano alcanza; los huertos diminutos, casi de los Incas, al Oeste las siluetas de los únicos molinos, que bien necesitan recuperar su historia, ya que no su función por desgracia de la técnica.
Sube la cuesta empinada, las casas, sus patios, todavía del XVI, algunas solariegas como la del Vizconde, con sus frescos blasfemados por la moderna pintura; costanillas del Barranco Moral..., limpieza absoluta, llegarás exhausto a la Puerta Cerrada, allí verás el prodigio defensivo de la muralla en la que los tiempos sedimentaron técnicas diferentes: bloques ciclópeos, mampuestos, sillares, ladrillo…
Atraviesa la Puerta y se te presentan tres alternativas: Subir, subir siempre, y darás en el Castillo, fortaleza árabe de la que se conserva su puerta y un Palacio reedificado sobre ella del pasado siglo que a pesar de todo conserva la estructura original de aquellos tiempos, con su patio de armas, sus almenas...
BUENAVISTA:
Si todavía tienes ganas, vete a Buenavista, el labio superior de la falla del Terciario sobre la que asienta este Vejer. Allí puedes con toda seguridad sentirte sobre el mundo, como esos hombres pájaros que aquí vienen a volar.
Trafalgar te partirá el Atlántico en dos, a la derecha la línea recta del Palmar, Conil... a la izquierda, de nuevo la Ensenada de Barbate siempre brillando, la marisma, la Sierra de Retín. Desde aquí lo vio Hoefnagel.
Si miras hacia atrás verás de nuevo el pueblo en su arracimada montura, y si lo haces a la derecha, el campo de Vejer con sus nombres todavía intactos desde el repartimiento de los primeros castellanos del siglo XIII.
FUENTE DE LA OLIVA O FUENTE DE LA BARCA
Todos los domingos, mi abuelo nos llevaba de paseo, no solo a sus nietos, también nos acompañaban algunas veces nuestros amigos, de modo que parecía una pequeña excursión escolar, que invariablemente hacía la misma ruta: Cuesta del Cagajón, con parada y juegos en la fuente, ventorrillo de Ignacio Castro donde merendábamos, la Barca y subida por su cuesta, ruta que a veces hacíamos en sentido opuesto; pero siempre nos deteníamos en la Fuente de la Oliva, de cuyos abundantes chorros bebíamos y de cuya arquitectura y fábrica nos ilustraba mi abuelo, a cuyas explicaciones añadíamos exóticas comparaciones, como es el caso de la cúpula que nada menos lo hacíamos con las casitas de un belén.
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SANTA LUCIA
Extasiado con el paisaje y los recuerdos: el sonido cristalino de las torrenteras libres, el cántico de los pájaros, los olores de los jazmines y azahares mezclado en aire limpio y esas cañas danzando en el blando y dulce compás de lo auténtico, que nos gritan el lugar de donde somos y al que pertenecemos.
Asciendes por la
sendadel agua,
galería de
los cañaverales y de las zarzas,
desde el salto al algibe que hicieron los moros
para regar las huertasque el duque les robó.
El corinto de zarzamora
reta al carmín de la sangre
que no lava la pureza del agua
ensimismada en su correr.
Asciendes por la senda
del agua entre las sombras
del tiempo,
dónde están aquellos que hicieron
este vergel,
dónde el molino y el molinero,
dónde la luz que incida
clara en estos días grises de
olvido
que en ruina convierten
esplendores del agua.
Dónde, decidme, dónde.
Un amplio recorrido por la historia y la topografía del más bonito pueblo de España, mi pueblo, donde la luz tiene unos matices inolvidables.
La memoria, como espejo íntimo, da unidad temática a este recorrido, un capítulo más de las nostalgias por los paraísos perdidos.
Solo nos quedan los recuerdos.
NOTA FINAL, REFLEXIONES:
Sabemos que las redes sociales son la pieza clave para desarrollar y difundir, generando un alto impacto y notoriedad en poco tiempo.
Es la razón de haber colocado esta publicación en el blog “Desde mi rincón del arte”; un poco extensa, necesita de una lectura sosegada; hemos colocado un par de vídeos para que les sea más liviano, escuchando música y viendo preciosas imágenes. ¡Vejer tus calles tienen poesía!
Al mismo tiempo intentamos fomentar la cultura a través de la poesía, dar a conocer algunas de las calles más significativas de Vejer, desarrollar el sentimiento de pertenencia a nuestro pueblo, generar proximidad, contribuyendo a realzarla, como ciudad turística y cultural y, que sus habitantes encuentren motivos para sentirnos orgullosos de ser vejeriegos.
Aprovechen, los que puedan, y sobre todo los más jóvenes, estos días de lluvias para leer poesía, y en este caso, conocer y amar a nuestro pueblo.
Reconocemos la labor que ejerce el profesorado, impulsando y fomentando la lectura y escritura poética entre sus alumnos.
Esta máxima, que durante tanto tiempo se ha aplicado en el sistema educativo y apenas abandonamos hace unos años, es tan antigua como la enseñanza de la escritura cuneiforme en todas las escuelas y colegios de este país. Por tanto, todo aquel que tenga cierta edad en la actualidad, lo recordará en primera persona y me imagino que también, algunos, incluso lo habrá sufrido en sus propias carnes (yo, personalmente puedo dar fe de ello).
Viene esto a cuento porque según se relata en una muy antigua leyenda de nuestro amado pueblo Vejer, existió hace ya bastantes años un maestro de escuela que a la sazón enseñaba a sus pupilos, desde las primeras letras, hasta estudios más avanzados y que con ello se ganaba su sustento. Éste era corto porque se nutría sólo con las aportaciones de los padres de sus alumnos y, éstas, no podrían catalogarse como suculentos estipendios, sino más bien al contrario e, incluso, la más de las veces, recibía el óbolo en especies.
Escuela de D. Antonio León, Vejer. De dcha. a izq. Pepe Luis Díaz Arbolí
Pepe Benítez Díaz y Gonzalo Díaz Arbolí. Año de 1942
También era muy normal en aquella época, que aquellos alumnos que llegaban tarde a la escuela o que su caligrafía distaba mucho de ser la correcta, recibían el consiguiente castigo corporal en forma de azotes. Transcurría todo de esta guisa, cuando uno de sus alumnos, harto ya de sufrir tanto castigo y que su cuerpo dejara notar ya demasiadas laceraciones, adelantándose a que su padre descubriera lo que acontecía en la escuela, decidió anticiparse a éste y viendo que lo tenía muy difícil para "pasar de curso", y sabiendo que los honorarios del maestro eran bastante escasos, le propuso a su progenitor invitar a comer a su maestro y agasajarlo con variados presentes para que se ablandase, y su día a día en la escuela, por tanto, fuera más llevadero. El padre conocedor de que su hijo no era de grandes luces y además sabedor de sus grandes limitaciones intelectuales, entendió que era la única manera de que su hijo pudiese prosperar algo en su vida académica. De esta manera se dio cuenta y accedió a la invitación. Durante la comida, en la que la familia del muchacho sirvió el mejor vino que tenían en la casa, y las mejores y más variadas viandas, el alumno se mostró diligente, educado y no paró de regalarle los oídos al invitado con sus virtudes y dar gracias a Dios por tenerlo como maestro. Penséis lo que penséis, y aún sabiendo que todo aquello tenía un solo propósito, a todos nos gusta que nos hagan la pelota y recibir lisonjas…, aunque éstas sean falsas.
Terminada la cena, y por si la cosa todavía no estaba clara, el maestro recibió varios regalos entre los que había varias orzas de manteca, pieza de caza, ristras de chorizo, longanizas… y, hasta un jamón. Aunque no sabemos si el alumnos llegó a ser un ilustrado en su madurez, me atrevería a decir que efectivamente si pasó de curso.
Escuela de D. Juan Caballeiro, Vejer de la Frontera. Año de 1943
Aprovechando esta historia de maestros, de su escasa remuneración y, sobre todo, de lo poco valorado que han sido a lo largo de la historia, me voy a permitir rendirles un pequeño homenaje. Y como cuando un maestro habla, lo mejor es callarse, voy a dejar que sea Carlos Fisas, el que demuestre etimológicamente que no cualquiera puede ser maestro, pero si ministro.
El término -maestro- deriva del latín magister, y éste, a su vez, del adjetivo magis que significa -más- o -más que-. Por tanto, el magister lo podríamos definir como el que destaca o está por encima del resto, por sus conocimientos y habilidades. En la literatura encontrareis innumerables ejemplos de esto que os digo: Magister equitum (Jefe de Caballería), Magister militum (Jefe militar).
Por el contrario, el término -ministro- deriva del latín minister, y éste a su vez del adjetivo minus que significa -menos- o -menos que- El minister era el sirviente o el subordinado que apenas tenía habilidades o conocimientos.
De todo ello se puede legar a una conclusión, que es el propósito inicial de éste relato. Para ser ministro no hace falta ser o hacer… nada.
Análisis estructural de la Portada del Sol Motivación. Siempre quise dibujar la fachada lateral de la Basílica Menor de Nuestra Señora de los Milagros de mi pueblo, El Puerto de Santa María, la conocida como Portada del Sol. Deseaba aplicarle un análisis geométrico y mediante interpretaciones icónica y simbólica de sus formas descubrir los posibles mensajes ocultos. Para ello, debía partir de un dibujo a líneas lo más exacto posible. Ahí comenzaron las dificultades pues no se han conservado planos de construcción y realizar un calco sobre fotografías se me antojaba una tarea lejos del rigor exigido; pues, tomar un punto de vista excesivamente bajo, el de la altura a la que colocamos la cámara de fotos, implica una deformación anamórfica difícil de compensar. Para desaparecer la deformación óptica de la perspectiva cónica invertida que realizan las máquinas fotográficas habría que aplicarle una perspectiva óptico-fisiológica inversa (M. Borissavlievitch)
Obsérvese en la [ilustración 1] la deformación proporcional que sufre el objeto real al ser visionado por un espectador de a pie. El punto de vista del espectador (PV) es el centro de una esfera que hemos representado como Circunferencia sobre la que se proyectan todos los puntos y líneas destacados del objeto real. El resultado es un dibujo esférico deformado que, al ser idéntico al que se produce en nuestra retina, lo consideramos normal. En el caso que nos ocupa, la fachada del Sol, al ser un paramento teóricamente plano o con escasos relieves, la deformación anamórfica es apenas perceptible; exigiendo una aplicación correctiva moderada.