Una de las frases más famosas de Mario Benedetti dice: "Cinco minutos bastan para soñar toda una vida; así de relativo es el tiempo". El tiempo no se mide por su extensión, sino por su intensidad. Son los momentos específicos los que definen una vida entera.
El poeta es consciente del paso del tiempo y de lo mucho que le queda por hacer, sabiendo que es algo intangible. Quiere tiempo para disfrutar del placer de contemplar, para sentir el frío del invierno, para conocer más y vivir más intensamente lo que le resta de vida.
El poeta reflexiona sobre el paso del tiempo y la llegada de la vejez. Desea tener más vida para no estar pendiente de cuánto le queda, pues el tiempo se le presenta como una quimera que avanza desde el nacimiento sin que apenas lo notemos.
Al llegar a la última etapa de su vida, toma conciencia de lo vivido y de lo que podría haber hecho de otra manera. Siente tristeza al comprender que no puede recuperar el tiempo perdido ni cambiar el pasado.
Aunque en algunos momentos aparece cierta angustia, la frase no expresa resignación absoluta, sino la aceptación lúcida de que la vida ha pasado y se encuentra en su tramo final.
Hoy vivimos contando días, semanas, años. Nos preocupamos por cuánto falta, cuánto pasó, cuánto deberíamos haber logrado ya. Pero la vida no se mide en calendarios. Se mide en instantes que nos despiertan el alma.
No es la duración lo que transforma una vida, es la intensidad con la que vivimos cada momento. Hay personas que pasan décadas sobreviviendo… y otras que, en un solo instante de coraje, comienzan realmente a vivir.
El tiempo es relativo porque lo llenamos de significado. Un minuto esperando puede parecer eterno. Una hora junto a quien amas puede pasar volando. La diferencia no está en el reloj: está en el corazón.
Por eso, no subestimes los pequeños momentos. No postergues lo importante esperando el momento perfecto. Tal vez el momento perfecto sean estos cinco minutos que tienes ahora mismo. Atrévete. Sueña. Decide. Ama.
Porque quizá lo único que necesitas para cambiar tu vida no es un año más… sino cinco minutos de determinación.
Y cuando mires atrás, entenderás que no fueron los años los que definieron tu historia, sino esos instantes intensos en los que elegiste vivir de verdad.
El tiempo es muy lento para los que esperan, muy rápido para los que tienen miedo, muy largo para los que lamentan, muy corto para los que festejan, pero para los que aman, el tiempo es una eternidad. Y es que el tiempo es tan perfecto que muchas veces solo el tiempo nos termina dando la razón. (Shakespeare)
No es que tengamos poco tiempo para vivir, sino que desperdiciamos mucho. (Séneca),
Y no es solo la frase, también el poeta le dedicó este poema: "Tiempo sin tiempo"
Tiempo sin tiempo
Preciso tiempo, necesito ese tiempo
Que otros dejan abandonado
Porque les sobra
O ya no saben qué hacer con él
Tiempo
En blanco, en rojo
En verde
Hasta en castaño oscuro
No me importa el color
Cándido tiempo
Que yo no puedo abrir y cerrar
Como una puerta
Tiempo para mirar un árbol, un farol
Para andar por el filo del descanso
Para pensar qué bien hoy no es invierno
Para morir un poco y nacer enseguida
Y para darme cuenta
Y para darme cuerda
Preciso tiempo el necesario
Para chapotear unas horas en la vida
Y para investigar por qué estoy triste
Y acostumbrarme a mi esqueleto antiguo
Tiempo para esconderme
En el canto de un gallo
Y para reaparecer en un relincho
Y para estar al día
Para estar a la noche
Tiempo sin recato y sin reloj
Vale decir preciso
O sea necesito
Digamos, me hace falta
Tiempo sin tiempo
Porque, en el fondo, no existe el tiempo. ¿Quién lo mide? El latido del corazón ahí está todo. Ni un minuto de nuestra existencia se improvisa. Cada uno es el resultado de una larguísima serie, de una serie no interrumpida de minutos. Acerbos o gloriosos, qué mas da: a fin de cuentas quizá sea la intensidad, no el matiz lo que importe.
Y finalmente, detengamos el tiempo durante 5 minutos y 27 segundos para dejarnos envolver por uno de los rincones más singulares y bellos de Asturias, allí donde nació la leyenda que dio alma a esta tierra.
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Este vídeo está dedicado a un amigo médico-cirujano asturiano y miembro de la tertulia"
Nota del editor: Canto a la Tertulia
Últimamente publicamos en el blog, temas que
han sugerido algún miembro de la tertulia.
Me gustaría aprovechar el de hoy, para consagrar la Tertulia:
Los Tertulianos de los Cántaros somos un grupo que nos reunimos para establecer diálogos
e intercambio de ideas. Hablamos de lo divino y humano: literatura, historia, música, poesía, actualidad
y, cómo no, de buenos potajes… Y si la memoria flaquea, un teléfono móvil restituye
el dato y devuelve la conversación a su cauce…
Cultivamos
un caos cortés: uno habla, los demás escuchan. A veces algún tertuliano lleva
un tema tan voluminoso que se adueña del tiempo. Pero incluso entonces, en ese
exceso, reconocemos la valía de la disertación. Disentimos con elegancia y
celebramos juntos el milagro antiguo – y siempre nuevo- de conversar.
La frase de Benedetti, me llego como
un suave soplo de viento de levante,
del tertuliano,
Antonio Rodríguez Zarallo
Realización del tertuliano,
Gonzalo Díaz Arbolí

7 comentarios:
Qué maravilla ❤️
Cierto amigo...En esa espera estoy yo....El corazón de par en par, y con una pasión que me sale de alma... Gracias siempre. Mario Benedetti, llena los espacios de muchos, con su obra. Bello día amigo
Te abrazo Gonzalo.
¡Qué bonito!
Como puedes buscar cosas tan bonitas que te hagan pensar en todas las cosas que tenemos y no valoramos...el tiempo..que bonito por Dios!.Mario Benedetti me encanta estuvimos hablando una noche en tu casa y me compré un libro suyo que leo a veces. Las tertulias de los Cántaros tienen que ser una pasada.
¡Belo! me has leído la mente. Justo estaba hablando con Patri sobre la importancia de darse a uno mismo el tiempo para ser, estar, sentir...¡Me ha encantado esta publicación! Un abrazo 🤗
La madurez transforma nuestra visión del mundo. A través de la humildad, aprendemos a valorar lo pequeño y a reconocer que el tiempo es limitado. El balance de nuestras acciones pasadas y la aceptación de nuestros errores nos permiten entender que la vida no es una meta, sino un proceso continuo de aprendizaje. Muchas gracias Gonzalo, por tan bellísima y emotiva entrada
“Muchísimas gracias a todas. Parece que el género femenino ha sido el más entusiasta y sensible al artículo. Os agradezco de corazón vuestro interés y comentarios.
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