San Agustín de Hipona aborda la cuestión del tiempo de manera profunda y original, principalmente en el Libro XI de sus Confesiones. Su reflexión surge no desde la física (como haría un científico), sino desde la psicología y la teología, tratando de entender la relación entre un Dios eterno y un mundo creado y cambiante.
Ideas centrales de San Agustín sobre el tiempo:
Agustín comienza con una de las frases más célebres de la filosofía, que refleja la dificultad de definir el tiempo:
"¿Qué es, pues, el tiempo? Si nadie me lo pregunta, lo sé; pero si quiero explicárselo al que me lo pregunta, no lo sé."
Se da cuenta de la paradoja fundamental del tiempo:
· El pasado ya no existe.
· El futuro aún no existe.
· El presente es un instante que tiende a no ser, porque en cuanto intentamos aprehenderlo, ya se ha ido.
Entonces, si el pasado ya no es y el futuro todavía no es, ¿cómo podemos hablar de ellos como si existieran? ¿Cómo es que tenemos la experiencia del tiempo?
Para resolver la paradoja, San Agustín da un giro radical y subjetivo. El tiempo no existe en los objetos que se mueven (como las estrellas o un reloj), sino en la mente humana. El tiempo es una realidad psicológica.
Propone que lo que medimos no son las cosas que pasan, sino las impresiones que esas cosas dejan en nuestra alma. Por eso, el tiempo existe como una "distensión" o "dilatación" del propio espíritu.
· El pasado existe en la memoria (como recuerdo o imagen).
· El presente existe en la atención (como visión directa).
· El futuro existe en la expectación (como espera o anticipación).
Así, podemos hablar de tiempos largos o cortos, pero en realidad nos referimos a la larga o corta duración de nuestra impresión de ellos.
Esta distinción psicológica lleva a su famosa conclusión de que, propiamente hablando, solo existe el presente, pero un presente que se despliega en tres direcciones:
· Presente del pasado: La memoria.
· Presente del presente: La visión o atención directa.
· Presente del futuro: La espera.
Para Agustín, el tiempo no es eterno. Dios creó el tiempo junto con el mundo. No hubo un "antes" de la creación en el sentido temporal, porque el tiempo empezó a existir con la creación. Dios no está en el tiempo; Dios es eterno, lo que significa que vive en un "presente eterno" sin pasado ni futuro.
Esta idea le sirve para responder a quienes preguntaban "¿qué hacía Dios antes de crear el cielo y la tierra?". Agustín responde que no había un "antes", porque Dios es el creador también del tiempo.
San Agustín no logra "definir" el tiempo de manera absoluta, pero cambia el enfoque para siempre. Su gran aportación es demostrar que el tiempo es una realidad subjetiva que existe en la mente humana. No podemos medir el tiempo externo, sino la afección que el paso de las cosas produce en nuestra interioridad.
En resumen: El tiempo es la distensión del alma, la huella que dejan en nuestra memoria los eventos al pasar por nuestro presente.
Así, la teoría agustiniana puede entenderse como una profunda reflexión sobre la vivencia del tiempo, pero no como una explicación satisfactoria de su naturaleza ontológica.
del obispo de
Hipona, que hoy adquiere una nueva dimensión debido a su elección como guía
espiritual por parte de la nueva derecha internacional liderada por Donald
Trump, y tras el nombramiento del primer papa de la Orden de San Agustín, León
XIV, en la Iglesia católica.
Resumiendo la filosofía de SAN AGUSTÍN con MINECRAFT
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