Este dicho popular hace referencia a una de las primeras señales de la llegada de la primavera: la floración de los almendros. Sin embargo, este fenómeno no se produce siempre en las mismas fechas.
La aparición de las flores depende en gran medida del clima durante las primeras semanas del año. Cuando el invierno es suave y predominan las masas de aire templado, los almendros adelantan su floración, de modo que en algunos años ya pueden observarse árboles en flor a mediados de enero.
Por el contrario, si el mes de enero registra temperaturas bajas y se producen episodios prolongados de aire frío, el desarrollo de las yemas se ralentiza. En estos casos, la floración se retrasa y puede tener lugar a finales de febrero o incluso bien entrado el mes de marzo.
En las últimas décadas, el estudio de la floración de los almendros ha adquirido un interés especial, ya que los cambios en el calendario de floración pueden estar relacionados con el cambio climático. El aumento progresivo de las temperaturas medias provoca que los inviernos sean cada vez más suaves, lo que favorece floraciones más tempranas.
Por ello, la observación de estos árboles no solo tiene un valor paisajístico o cultural, sino también científico, ya que permite analizar cómo las variaciones climáticas afectan a los ciclos naturales de las plantas.
Y ya que hablamos de San Valentin (14 febrero Día de los Enamorados).

Carta de un enamorado
Buenos días cielo.
- Te deseo todo lo que haga justicia a tu oír paciente, a esa capacidad tan tuya de escuchar sin prisa, sin juicio, con el corazón abierto. Gracias por cada conversación en la que me has regalado tu tiempo, por cada silencio compartido que decía más que mil palabras. Ojalá la vida te devuelva multiplicada esa generosidad con la que siempre sabes estar.Te deseo lo que merecen tu bella alma y tu voz en calma. Que encuentres personas que sepan reconocer tu luz, que valoren tu bondad y que cuiden tu sensibilidad como el tesoro que es. Que nunca te falten motivos para sentir orgullo de quien eres y de todo lo que construyes con tu esfuerzo y tu ternura.Y, sobre todo, deseo que tu risa sea siempre tu compañera. Que no se apague, que no se esconda, que siga llenando espacios y corazones como lo hace ahora. Porque tu risa no solo habla de felicidad, habla de esperanza, de fuerza, de esa manera tuya de seguir adelante incluso cuando el camino se vuelve difícil.Gracias por tu amistad. Gracias por estar, por sostener, por celebrar, por comprender. Mi deseo más grande es que la vida te abrace con la misma calidez con la que tú abrazas a los demás.
Todo aquello que esté a la altura de tu franca sonrisa, de esa que aparece sin máscaras y logra aliviar incluso los días más grises. Deseo para ti alegrías sinceras, abrazos que reconforten y caminos que te sorprendan con cosas buenas.
Con todo mi amor.
Gonzalo Díaz Arbolí

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