30.7.21

Maria Callas, La Sonnambula Ah, non credea mirati

             
Sucedió en abril de 1954, Teatro La Scala, Milán
Ópera: La Sonámbula, Vicenzo Bellini 
Productor: Luchino Visconti.     Director: Leonard Bernstein

Pulsen la imagen para ver el vídeo



María Callas hizo maravillas en el papel de Amina. Su esbelta figura, su juvenil encanto y gráciles movimientos, produjo un soberbio retrato del atractivo personaje. Exquisitamente vestida por Piero Tosi y cantando como un ángel, su caracterización de la encantadora sonámbula fue fascinante. 

El personaje requiere una cantante-actriz ingenua e inocente y, al mismo tiempo, apasionada, impetuosa y cariñosa, que puede llorar de alegría o tristeza. Y esto lo hace Callas. La clave está en la cualidad única de su voz y, en apariencia, del fácil uso que hace de ella. 

Bernstein la describe como, "Algo maravilloso, a veces es violín, otras viola, otras flauta. Su interpretación de la sonámbula es fascinante. Callas es gloriosa” 
La Sonámbula es uno de los más grandes logros que se haya visto sobre un escenario. 

Gonzalo Díaz Arbolí

24.7.21

LA LETRA CON SANGRE ENTRA

                                                                             

Fotografía tomada de paperblog
         

Esta máxima, que durante tanto tiempo se ha aplicado en el sistema educativo y apenas abandonamos hace unos años, es tan antigua como la enseñanza de la escritura cuneiforme en todas las escuelas y colegios de este país. Por tanto, todo aquel que tenga cierta edad en la actualidad, lo recordará en primera persona y me imagino que también, algunos, incluso lo habrá sufrido en sus propias carnes (yo, personalmente puedo dar fe de ello). 

Viene esto a cuento porque según se relata en una muy antigua leyenda de nuestro amado pueblo Vejer, existió hace ya bastantes años un maestro de escuela que a la sazón enseñaba a sus pupilos, desde las primeras letras, hasta estudios más avanzados y que con ello se ganaba su sustento. Éste era corto porque se nutría sólo con las aportaciones de los padres de sus alumnos y, éstas, no podrían catalogarse como suculentos estipendios, sino más bien al contrario e, incluso, la más de las veces, recibía el óbolo en especies. 

               
Escuela de D. Antonio León,  Vejer.  De dcha. a izq. Pepe Luis Díaz Arbolí 
                 Pepe Benítez Díaz y Gonzalo Díaz Arbolí. Año de 1942

También era muy normal en aquella época, que aquellos alumnos que llegaban tarde a la escuela o que su caligrafía distaba mucho de ser la correcta, recibían el consiguiente castigo corporal en forma de azotes. Transcurría todo de esta guisa, cuando uno de sus alumnos, harto ya de sufrir tanto castigo y que su cuerpo dejara notar ya demasiadas laceraciones, adelantándose a que su padre descubriera lo que acontecía en la escuela, decidió anticiparse a éste y viendo que lo tenía muy difícil para "pasar de curso", y sabiendo que los honorarios del maestro eran bastante escasos, le propuso a su progenitor invitar a comer a su maestro y agasajarlo con variados presentes para que se ablandase, y su día a día en la escuela, por tanto, fuera más llevadero. El padre conocedor de que su hijo no era de grandes luces y además sabedor de sus grandes limitaciones intelectuales, entendió que era la única manera de que su hijo pudiese prosperar algo en su vida académica. De esta manera se dio cuenta y accedió a la invitación. Durante la comida, en la que la familia del muchacho sirvió el mejor vino que tenían en la casa, y las mejores y más variadas viandas, el alumno se mostró diligente, educado y no paró de regalarle los oídos al invitado con sus virtudes y dar gracias a Dios por tenerlo como maestro. Penséis lo que penséis, y aún sabiendo que todo aquello tenía un solo propósito, a todos nos gusta que nos hagan la pelota y recibir lisonjas…, aunque éstas sean falsas. 

Terminada la cena, y por si la cosa todavía no estaba clara, el maestro recibió varios regalos entre los que había varias orzas de manteca, pieza de caza, ristras de chorizo, longanizas… y, hasta un jamón. Aunque no sabemos si el alumnos llegó a ser un ilustrado en su madurez, me atrevería a decir que efectivamente si pasó de curso. 

                         
 Escuela de D. Juan Caballeiro, Vejer de la Frontera. Año de 1943

Aprovechando esta historia de maestros, de su escasa remuneración y, sobre todo, de lo poco valorado que han sido a lo largo de la historia, me voy a permitir rendirles un pequeño homenaje. Y como cuando un maestro habla, lo mejor es callarse, voy a dejar que sea Carlos Fisas, el que demuestre etimológicamente que no cualquiera puede ser maestro, pero si ministro. 

El término -maestro- deriva del latín magister, y éste, a su vez, del adjetivo magis que significa -más- o -más que-. Por tanto, el magister lo podríamos definir como el que destaca o está por encima del resto, por sus conocimientos y habilidades. En la literatura encontrareis innumerables ejemplos de esto que os digo: Magister equitum (Jefe de Caballería), Magister militum (Jefe militar). 

Por el contrario, el término -ministro- deriva del latín minister, y éste a su vez del adjetivo minus que significa -menos- o -menos que- El minister era el sirviente o el subordinado que apenas tenía habilidades o conocimientos. 

De todo ello se puede legar a una conclusión, que es el propósito inicial de éste relato. Para ser ministro no hace falta ser o hacer… nada. 
Javier Díaz Arbolí


23.7.21

Nacionalismo Musical Español, Jesús Guridi Bidaola

El objetivo principal de esta entrada no es sólo recalcar las bondades e importancia del arte musical, sino también promover la paz, la amistad y la concordia entre las diferentes nacionalidades españolas a través de la unión que causa la música, como un rayo de luz que se abre paso entre las nubes.

La música refuerza la idea de pertenencia a una nación, fortaleciendo el sentido de lo nacional mediante un himno, independientemente de lo marcial o monótono que pueda ser. También proporciona un mundo sonoro para ensalzar hazañas y gestas épicas; describir y realzar paisajes, acompañar danzas folclóricas en una plaza pública o en una sala de conciertos. Exaltar el nacionalismo y el patriotismo fue una de las características más notables del Romanticismo Nacional.

Jesús Guridi Bidaola.  (Vitoria, 25 de septiembre de 1886 - Madrid, 7 de abril de 1961). Fue uno de los principales exponentes de la música nacional vasca. 
Compositor y organista español, de familia de músicos, comenzó a estudiar solfeo y piano de la mano de su madre, y continuó su formación en Bilbao con Sainz Besabé. A los diecisiete años marchó a Paris e ingresó en la Schola Cantorum para estudiar piano y órgano con Abel Decaux, y composición con Auguste Serieyx. Luego prosiguió su formación en Lieja y en Colonia, adquiriendo una extraordinaria solidez técnica que se manifiesta en todas sus obras. En Bilbao asumió la dirección de la Sociedad Coral Bilbaína y ocupó las cátedras de órgano y armonía en la Academia de Música y en el Conservatorio de la capital vizcaína. Desde 1939 vivió en Madrid, donde, en 1955, se hizo cargo de la dirección del Real Conservatorio de Música y también ocupó la cátedra de armonía. Nombrado Académico de la Real Academia de Bellas Artes y colaborador del Instituto Nacional de Musicología, fue una de las personalidades más eminentes de la vida musical española.


Como compositor, Guridi cultivó con acierto géneros muy diferentes. Desde su primera obra coral, el poema Así cantan los chicos, para voces blancas y piano, hasta su última: Homenaje a Walt Disney, para piano y orquesta, premio Oscar Esplá en 1956, pasando por la producción sinfónica y teatral, música de cámara, de órgano y cinematográfica. Sus Diez melodías vascas son una muestra orquestal del mejor nacionalismo vasco.


Fuente: Internet
Gonzalo Díaz Arbolí

21.7.21

Los orígenes de O Sole mio.

 



Para elevar un poco la moral de los lectores debido a las restricciones para frenar el avance descontrolado de la Covid-19, hoy, con este espléndido sol sureño, en casa, pueden disfrutar con esta bellísima canción napolitana, O Sole mio.


¿Pero cuál es la historia de la canción napolitana más famosa a nivel internacional?

 

La versión original está escrita en napolitano y ha sido llevada a diferentes idiomas alrededor del mundo e interpretada por un gran número de artistas líricos -principalmente tenores- Enrico Caruso, Giovanni Martinelli, Giuseppe di Stefano, Mario Lanza, Alfredo Kraus, Plácido Domingo, Pavarotti...

También ha sido interpretada por artistas vinculados al mundo del rock y el pop como Elvis Presley, Nannini, Bryan Adams, Al Bano, Anna Oxa...

 

Los padres de la pieza simbólica de la ciudad de Nápoles son: Giovanni Capurro, autor de la letra (su obra más conocida) y el compositor Eduardo di Capua autor de la música.

 

La canción que aún hoy es el símbolo de Nápoles no fue compuesta viendo la salida del sol sobre la ciudad napolitana, la realidad es muy diferente y lejana, Eduardo di Capua estaba en Odessa, (entonces parte del Imperio ruso) con la intención de ver el amanecer en el mar Negro, durante un descanso de una gira con su padre. Sin embargo, esto no cambia lo que es la esencia y el mensaje de esta obra maestra: amor por la ciudad de Nápoles, el napolitano y la melancolía por la distancia desde una ciudad que para los nacidos allí es realmente una segunda piel.




La leyenda dice que en el momento en que se sentó al piano para componer la melodía  de O' Sole mio, ya conocía el texto compuesto por el periodista Giovanni Capurro en 1898.


Otra curiosidad radica en el hecho de que la canción no tuvo inicialmente el éxito deseado, no ganar en el Festival Piedigrotta organizado por la editorial Bideri, ocupando el segundo lugar, en ese momento era el concurso de canciones napolitanas más importante.  A pesar de ello, la composición se hizo muy famosa traspasando la fronteras municipales y nacionales, y se hizo famosa en todo el mundo, a pesar de la gran simplicidad estructural y conceptual: y esta es probablemente su gran fortaleza, 

La versión interpretada por Elvis Presley bajo el nombre de "It's now or never" (Es ahora o nunca) ​ es la más vendida del tema con una cifra estimativa de más de 20 millones de copias, constituyendo al mismo tiempo uno de los sencillos más vendidos del artista.


Si aún no crees en el hecho de que esta canción realmente hizo historia, piensa que fue capaz de ir más allá de los límites de la música. 
Proust lo citó en uno de los volúmenes de "En busca del tiempo perdido."

Una anécdota: 

En las Olimpiadas de Amberes de 1920 sucedió un hecho muy singular, que demuestra la importancia que para los italianos tenía ya entonces esta canción. Al inaugurar los juegos, se extravió la partitura de la Marcha Real, el himno de Italia, y resultó ser que la única canción que todos los músicos conocían era “O Sole mio”, que fue la música que acompañó a los atletas italianos.

Sin embargo, con toda esta fama, los dos autores Capurro y Di Capua murieron en la pobreza y la editorial Bideri se convirtió en el propietario de los derechos de autor. Aunque las regalías terminan después de 100 años, en 2002 Alfredo Mazzucchi fue reconocido como coautor musical de “O Sole mio” y, por lo tanto, la canción se cubrirá hasta 2042.


Qué cosa más bella un día de sol,

un aire sereno después de una tempestad

Por el aire fresco ya parece una fiesta

¡Qué cosa más bella un día de sol!

Pero otro sol

aún más bello, mi niña,

mi sol

está en tu frente.

El sol, mi sol

está en tu frente

está en tu frente.Lucen los cristales de tu ventana

una lavandera canta y se jacta (de ello)

y mientras tanto estruja, tiende y canta

lucen los cristales de tu ventana.Pero otro sol

aún más bello, mi niña,

mi sol

está en tu frente

El sol, mi sol

está en tu frente

está en tu frente.

Cuando llega el anochecer y el sol baja,

casi me sube una melancolía;

me quedaría bajo tu ventana

cuando llega el anochecer y el sol baja.

Pero otro sol

aún más bello, mi niña,

mi sol

está en tu frente

El sol, mi sol

está en tu frente

está en tu frente


Gonzalo Díaz-Arbolí

4.7.21

Khatia Buniatishvili pianista de concierto.

 



Gracias a la sugerencia de uno de mis amigos, Julio, en la que me pedía que hiciese una “entrada” sobre la célebre pianista Khatia Buniatishvili y con la aportación del culto lenguaje  de otro de ellos, Eugenio, Con diligencia me pongo a la labor.

Khatia Buniatishvili es una brillante pianista de concierto georgiana establecida en París y nacionalizada francesa en 2017. 
Comenzó a estudiar piano bajo la enseñanza de su madre a la edad de tres años, como su hermana Gvantsa. ​ Dio su primer concierto con la Orquesta de Cámara en Tbilisi a la edad de seis. Desde los diez años ha dado conciertos en Europa, Rusia, Ucrania, Armenia, Israel, España y los Estados Unidos. Se graduó de la Escuela Central de Música de Tbilisi, y luego ingresó al Conservatorio Estatal de Tiflis, en el 2004. 

Ha descrito el piano como «símbolo de soledad musical», escogió este instrumento sobre el violín a pesar de su oído absoluto. Ella y su hermana aprendieron juntas a tocar el piano y tocaban dúos en casa. Sus actuaciones juntas suelen ser memorables. 

La puesta en escena de la joven y exuberante georgiana es, en todos los sentidos, aparatosa. Con un glamour y atractivo indudables, manejados con extraordinaria habilidad, la mezcla arrastra como un tsunami a un público especial, con abundancia de jóvenes, que se entrega con entusiasmo inevitable ya de entrada, incluso antes de que el resultado artístico haya podido producirse. 

A pesar de tales fulgores mediáticos el resultado artístico es incuestionable; es pianista de medios y talento, y se entrega con el teclado con energía, demostrado en cada uno de sus conciertos.

Estas dos piezas, la Sonata de Beethoven Núm. 14, que nos transporta a la antesala de la belleza y la Rapsodia Húngara  Núm. 2 de Liszt, que nos eleva al quinto cielo de la armonía, de ejecución endiablada, pero dominada por una depurada técnica y una sensibilidad mucho más allá de lo deseado.
Increíble Khatia Buniatishvilli superando las dificultades de realización del gran Liszt y sosteniendo esa sensibilidad armónica que traspasa todos los sentidos, haciéndonos vislumbrar una belleza que nos abraza y nos invade como una caricia de pura gracia.

En este vídeo la pueden escuchar en versiones distintas a las habituales y, por la que a mí concierne,  excelentes, son mis favoritas.

í

Todavía conservo en mi memoria, la emoción y el sentimiento de felicidad y orgullo, la imagen de mi abuelo, José Díaz Jiménez interpretando estas dos piezas, que tiene un sentido en mi vida. Ni el paso del tiempo ni el estado de ánimo han causado olvido. Cuando las escucho vuelven a brotar esos sentimientos.
Gonzalo Díaz Arbolí



1.7.21

Carlos Hurtado Casanova. Dibujante y viajero, enamorado de Vejer

 

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Nació en Madrid (1933), vivió en Toledo y paso su juventud en Cádiz, volvió a Madrid para estudiar arquitectura y allí estableció su residencia definitiva. Arquitecto y biólogo, dibujante, escultor, aventurero, inventor e investigador, viajero del siglo XX, ganadero y profesor de la Escuela de Arquitectura, llevan su sello de maestro diversos Centros Oficiales de Deportes e Institutos de Higiene y Seguridad en el Trabajo. 

Hombre de mil recursos, gran conversador, curioso observador y crítico, amante del conocimiento, buscador de lo raro y diferente. Carlos Hurtado, está convencido de que la física es el motor de la humanidad, que el universo está escrito en lenguaje matemático. 

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Sus dibujos tienen un predominio de la línea, faceta donde aflora su formación de arquitecto. La excelencia de sus dibujos motivó que fueran seleccionados para quedar como láminas modelo para los estudiantes de la Escuela de Arquitectura. Generalmente los dibujos de color son hechos con acuarelas o bien con lápiz acuarelable. 

Dibuja preferentemente cuando viaja, siempre del natural y a la primera, sin lápiz ni modificaciones. Se detiene cuando le interesa, por esa razón dibujó, tanto, el paisaje y las calles de Vejer, fue como un amor a primera vista. 

Me comentaba que, siempre había percibido un cierto paralelismo entre su querida Toledo y Vejer, ambas fortalezas militares, ambas fronterizas, ambas unidas por una genética similar. Sin conocerse, tiene los mismos padres, como un matrimonio adúltero.

Muchas veces, hemos deambulados plácidamente por sus calles y campos saboreando el misterio de su luz, la emoción al descubrir los contrastes de sus luces y sombras que generaban la paz que sentíamos y en mí, el agridulce sabor de la nostalgia.

No hay nada más fascinante que contemplar la grandiosidad en los atardeceres de marzo y abril paseando por la Corredera, escuchando el canto del ruiseñor, quizás, porque en la quietud de esas horas su canto destaca más. Yo, trataba de retener todo ese temblor interno que surge al rememorar mis orígenes y que nos lleva siempre a lo esencial. El poeta vejeriego, Francisco Basallote, lo describió muy bien con estas palabras: el espacio donde la luz y el corazón trazaron las coordenadas de la dicha.

"Decía María Zambrano que la naturaleza es una de las experiencias más precisas que los humanos podíamos tener de lo sagrado”.

 

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Para facilitar esta tarea, se fabrica mini-maletines o estuches donde guardar sus pinceles, tintas, acuarelas y el recipiente para el agua. Si se acaba este mágico contenido, lo sustituye por saliva, y a veces la lluvia, que podría ser un impedimento le sirve de tintero...Todo ello por el placer de dibujar.

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Su estilo agradable y sensorial, la espontaneidad de los trazos y su cromatismo es sorprendente y lo definen;  posiblemente se deba a su incapacidad para distinguir los colores: es daltónico.

Opiniones:
"Su sentido del color, me ha parecido fantástico, llamativo y genial. Lo defino sobre todo como osado, con brillantez, y esos colores extremos entremezclados, esos choques, esa potencia cromática lo hacen sencillamente maravilloso.
El dibujo, es muy bueno, con sentido del espacio, del volumen y de síntesis. Ejecutado con mano suelta y gran capacidad de captación. Y en definitiva, el dibujo es el clásico de los viejos arquitectos..."
Museo Reina Sofía

Vídeo de la obra sobre Vejer de Carlos Hurtado


Sí lo desean, pulsen en las siguientes ciudades para ver más dibujos:

Para ver el vídeo de las imágenes de su libro,  pulsar  AQUÍ

Gonzalo Díaz-Arbolí
Académico de Bellas Artes Santa Cecilia



27.6.21

Música argentina del siglo XX. Alberto Ginastera

 



TRES DANZAS ARGENTINAS

Alberto Ginastera (1916-1983), uno de los compositores latinoamericanos más destacados del siglo XX, una de las figuras hegemónicas del nacionalismo musical argentino. Había estudiado con Aaron Copland y entre quienes estudiaron con él se contaban Astor Piazzolla y Waldo de los Ríos. Pero el compositor argentino más importante de todos los tiempos nunca mantuvo buenas relaciones con las autoridades políticas, fueran dictaduras o no. 

En el año 1945 fue destituido de su cargo como profesor del Liceo Militar. Luego de una serie de escaramuzas con el peronismo, una beca Guggenheim le permitió abandonar el país. 

A su regreso, dos años más tarde, fundó el Conservatorio de La Plata, del que fue director. Pero las autoridades lo obligaron a dar al conservatorio el nombre de Eva Perón, a lo que Ginastera se opuso porque si bien Evita había promovido con toda justeza el voto femenino, la verdad es que desde el punto de vista artístico era una buena recitadora y muy popular actriz de radioteatro pero nada la ligaba a la música. Ginastera fue nuevamente destituido en 1952, por "antiperonista". 

Sus célebres Tres danzas argentinas para piano, fue compuesta en 1937; se llaman “danzas”, tal vez, por estar escritas en compás de 6/8, que es un ritmo muy apropiado para bailar o danzar, gozaron de inmensa popularidad desde el momento mismo de su estreno y actualmente forman parte indiscutible del canon de la música académica argentina. La obra posee títulos sugerentes y reveladores. Las tres danzas no son danzas cualesquiera sino danzas "argentinas". La primera es la danza "del viejo boyero"; la segunda, la danza "de la moza donosa", y la tercera, la danza "del gaucho matrero". Indudablemente el poder evocativo de los títulos contribuye a nuestra percepción de la obra, pero aun sin ellos cualquier oyente cultivado en la música de Occidente puede reconocer cuál de estas tres danzas representa a una mujer. Del mismo modo, la audiencia avezada en música latinoamericana reconocerá la cualidad "argentina" o al menos sudamericana de esta composición. 

En el vídeo que le proponemos podrán escuchar en brillante versión del director y pianista, Daniel Barenboim, interpretando con el sentimiento propio de un argentino, la 2ª de las danzas, "de la moza donosa". Barenboim conoció personalmente a Ginastera. 


Me decía mi amigo el pianista, Julio De la Rúa que, la Danza de la moza donosa en la versión de Barenboim es espectacular.
La melancolía inunda la danza en forma ternaria que combina el suave balanceo del ritmo de una danza tradicional en la mano izquierda, junto con expresivas melodías con abundantes giros cromáticos en la mano derecha.

La mano izquierda representa la "genética" de la hembra, entendida como el conjunto de cualidades o valores atribuidos a la mujer: delicadeza, dulzura, comprensión, es decir, el “ideal de la feminidad”; y la derecha, es su "comportamiento", y añadía: “no hay que remarcar más”…

Recomendamos a los lectores, si no han tenido aún la ocasión de escuchar esta obra maestra, que la disfruten en la versión de Daniel Baremboim.
Gonzalo Díaz Arbolí

15.6.21

HISTORIAS DE VEJER. Religiosos alemanes refugiados en el Santuario de la Virgen de la Oliva



La Primera Guerra Mundial fue un periodo histórico sumamente complejo.
Se desarrolló durante algo más de cuatro años (1914-1918) principalmente en Europa, enfrentando a las principales potencias de aquella época: la Triple Alianza (Alemania, Austria, e Italia) contra la Triple Entente (Rusia, Francia y el Reino Unido), más tarde se uniría Estados Unidos de América.
Está asociada, al infierno de la guerra de trincheras, no solo en el continente Europeo, sino también en las colonias de los países europeos, en esta publicación nos referiremos solo a la alemana de Camerún donde su escasa guarnición fue derrotada por las tropas de la Triple Entente tras dos años de campaña (1914-1916).

España se declara neutral
Eduardo Dato en despacho
con Alfonso XIII

El 5 de agosto de 1914 el recién nombrado gobierno de Eduardo Dato declara la neutralidad de España en la primera guerra mundial, tal como reza en el BOE del 7 de agosto de 1914.  La guerra tomó otras formas en el país. El suministro a los combatientes estimuló una actividad económica. Al mismo tiempo, la península y sus territorios anexos se convirtieron en plataforma y punto de encuentro del espionaje internacional.


Tras la derrota, las tropas alemanas, junto a miles de soldados nativos, dirigidos por el comandante Zimmermann, decidieron internarse en el territorio neutral de la Guinea Española en febrero de 1916. Tras una corta estancia en la isla de Fernando Poo, el gobierno español decidió trasladar solo a los alemanes, a España donde serían internados en distintas ciudades hasta el final de la guerra. Una vez desembarcados los expedicionarios alemanes en Cádiz, las autoridades españolas hicieron firmar a cada uno de los ellos la siguiente declaración: “El abajo firmado súbdito Alemán procedente del Camerún se compromete bajo palabra de honor al ser internado en España a permanecer hasta el final de la guerra en la residencia que a cada uno de ellos se les señale por el Gobierno de el Rey no ausentándose bajo ningún pretexto de la población en que se aloje sin permiso especial de la Autoridad Militar”. De esta manera el gobierno español se responsabilizaba por completo de la custodia, protección, ubicación y manutención de estos internados alemanes.

Los religiosos alemanes en El Santuario de la Virgen de la Oliva
Los expulsados de Camerún no fueron todos civiles y militares sino que también iban algunos religiosos que el gobierno alemán había enviado a su colonia para evangelizar a los nativos. Un pequeño grupo de estos misioneros, de la orden del Sagrado Corazón de Jesús en Camerún, estuvieron refugiados en el santuario de la Oliva en Vejer de la Frontera hasta el final de la Primera Guerra Mundial, 1918. Todos eran muy estimados y se ganaron la confianza y el cariño de los vecinos por su carácter y servicios.

Desde hace mucho tiempo se conserva en el Santuario de La Oliva una gran fotografía de estos religiosos hospedados en él desde 1916 a 1918. Son seis frailes vestidos de sotana, barbudos cuatro de pie y dos sentados, seguramente están posando en el patio del Santuario. Uno de ellos, el Padre Guillermo Zicke, que de acuerdo con el párroco de Vejer, se fue a regentar la Iglesia de Zahara de los Atunes. 


En su obra “Ecos de la Selva Africana”, el Padre Guillermo relata el remolino de emociones ante la llegada a su nuevo destino y la imagen previa que tenían de España: “¿Qué decir de nuestras impresiones cuando a lo lejos se divisaron las casas y torres de Vejer de la Frontera? Nuestros corazones empezaron a latir con esperanza al contemplar aquel mundo nuevo, tan sólo conocido por grotescas caricaturas que novelistas e historiadores trazaban en torno a D. Quijote y de las corridas de toros.”

Entre los numerosos legajos que custodia el Archivo Histórico Nacional existe un informe que nos puede aportar luz, sobre las actividades de estos refugiados alemanes en España. El Ministerio de Estado, elaboró un informe bajo el título de “Religiosos Alemanes residentes en Zahara de los Atunes. Cortijo de Casma.” Diferentes autoridades de la provincia de Cádiz elevaron al Ministerio sus sospechas de las actividades de los misioneros alemanes. El Gobernador Militar del Campo de Gibraltar informaba que en el Castillo de la Aldea de Zahara de los Atunes residían nueve religiosos del Camerún pertenecientes a la orden del Sagrado Corazón de Jesús y en el Cortijo de Casma, propiedad del vecino de Tarifa, Agustín Abreu. 

En un artículo escrito por Antonio Muñoz Guzmán, alcalde de Vejer durante muchos años, publicado en 1980 en la revista de Amigos del País, decía lo siguiente: Muy pocos llegaron a conocer otra actividad que secretamente desarrollaron durante aquellos tres años, los religiosos alemanes, que permanecieron en tierras vejeriegas. Mientras duró la guerra trabajaban en las labores del jardín cuatro días a la semana. Construyeron un hermoso jardín, que aún hoy día permanece lleno de diferentes tipos de árboles, un parque verde y frondoso en el paisaje de la marisma cercana. Posiblemente también sembraron los enormes y gigantescos eucaliptos, desgraciadamente cortados y en su lugar plantaron acebuches. En el centro del jardín erigieron una estatua al Sagrado Corazón de Jesús. Con una dedicatoria grabada en una cara del pedestal que dice In memoriam 1918, lo cual indica que al menos estuvieron allí dos años, hasta que terminó la guerra. Dos años también,  dedicados a la oración y al cuidado de las almas.


Los lunes sacrificaban dos cerdos cebados que previamente habían adquirido, los descuartizaban y los acondicionaban en varias mochilas. Antes del amanecer del día siguiente cargaban las mochilas sobre sus espaldas y se dirigían hacia Zahara de los Atunes. Llegando a la playa, subían a un bote que el padre Guillermo les tenía preparado y fingían salir a pescar. A veces volvían a las pocas horas, otras permanecían en el mar hasta el anochecer. Los víveres que llevaban en cada ocasión servían para abastecer al famoso submarino U-21 de la marina alemana, que operaba a la entrada del Estrecho."

La actividad submarina alemana era muy activa en las aguas españolas y baste recordar las hazañas y estragos del U-35, verdadero azote de la navegación aliada (y neutral). El temor a un posible contacto o colaboración entre los sumergibles alemanes y los religiosos alemanes de la costa de Cádiz iba cobrando forma. Pudo ser verdad.
Sabido es la buena dotación de submarinos que tenían los alemanes en aquella guerra y el daño que hacían a los mercantes de los aliados, en el objetivo de aislar al Reino Unido  y lógicamente el Estrecho de Gibraltar era un punto muy significado. No es extraño que fueran abastecidos desde nuestras costas, pese a la neutralidad de España. Y, por supuesto, cuanto agradecerían los marinos aquellas mercancías, dado el prolongado y difícil periplo de las naves en el mar.

Se dice que gracias a estos religiosos refugiados en La Oliva y que después recorrieron toda la zona, en Alemania fue muy conocida esta tierra gaditana y quizás fruto de ello, la colonia de alemanes que posteriormente se construyó y pobló  Zahara de los Atunes. 
Las guerras son trágicas y dolorosas, pero a veces están llenas de episodios curiosos y novelescos. Este es uno de ellos.

                                                        Vejer a principio del siglo XX

Fuentes:
El Correo de Andalucía. 3 de junio. 2018. Por Dios y por el káiser Carlos A. Font.
Diario de Cádiz. 18 mayo 2016, Antonio Morillo Crespo. Alemanes del Camerún en La Oliva
Internet

 

Gonzalo Díaz Arbolí


31.5.21

MÚSICA CLÁSICA CONTEMPORÁNEA

 Manuel Castillo Navarro-Aguilera, compositor y pianista

Nació en Sevilla el 8 de Febrero de 1930 y falleció el 1 de Noviembre de 2005 en Madrid. Estudió piano y composición en Sevilla con Antonio Pantión y Norberto Almandoz, organista y maestro de capilla de la Catedral de Sevilla. Las enseñanzas de este compositor vasco, que había estudiado en París y conocía toda la música contemporánea, fueron de gran influencia para Manuel Castillo, como él mismo reconoció en los últimos años de su vida. De hecho, según sus propias palabras, a su primer maestro debía "el noventa por ciento" de lo que sabía de música. 

Continuó su formación como principales maestros, de piano y de composición, a Antonio Lucas Moreno y Conrado del Campo, en el Conservatorio de Madrid, y a Lazare Levy y Nadia Boulanger, en París. Fue, además de compositor, un gran pianista y profesor de este instrumento en el Conservatorio Superior de Música de Sevilla durante más de treinta años. Posteriormente, abandonó este cargo para dedicarse por entero a la actividad creativa. 

Su primera aparición pública tuvo lugar el 16 de octubre de 1949, en un acto organizado por el Conservatorio de Música de Sevilla en conmemoración del centenario de la muerte de Chopin. 

En 1954 es nombrado profesor de Historia y Estética de la Música, ganando en 1956 la plaza de catedrático numerario de Piano del Conservatorio de Sevilla, donde fue catedrático de Composición y Orquestación. En 1963 fue nombrado subdirector del Conservatorio Superior de Música de Sevilla, centro del que fue director desde 1964 hasta 1978. Obtuvo el Premio J. Salvador Gallardo del Ateneo de Sevilla y el Premio Nacional de Música en 1959. El 1 de febrero de 1962 fue elegido académico numerario de la Academia de Bellas Artes de Santa Isabel de Hungría de Sevilla. En años inmediatos fue nombrado también correspondiente de la Academia de Bellas Artes de San Fernando de Madrid y de la de Nuestra Señora de las Angustias de Granada. Está en posesión de numerosos premios y distinciones nacionales e internacionales.

En 1975 fue declarado Sevillano del Año por el conjunto de su obra y obtuvo el premio de Composición en el IX Certamen de Composición de Música de Órgano de Ávila. En 1969 y 1972 obtuvo el Premio Paz en la Tierra, para obras corales, del Ministerio de Información y Turismo. En 1976 obtuvo la primera beca Reina Sofía del Ayuntamiento de Madrid, para componer un concierto para piano y orquesta y el Premio Manuel de Falla. Con motivo del cincuentenario de la fundación del Conservatorio Superior de Música de Sevilla dicha institución le concedió la Medalla de Oro del centro (1984). Obtuvo el Premio Andalucía de Música 1988, y el Premio Nacional en 1990 y el Premio Música Española de la Fundación Jacinto e Inocencio Guerrero de Madrid, entre otros premios. En 1988 fue nombrado Hijo Predilecto de Andalucía. 


Su vocación religiosa lo impulsó a ingresar en el seminario en 1956, ejerciendo el sacerdocio hasta 1970 
Su producción comprende cerca de 130 obras, abarcando la mayoría de los géneros musicales y estilos, a excepción del género operístico: mención especial merece su obra para piano. 
Falleció en su domicilio de Sevilla a los 75 años de edad. 


Obra selecta: 
· Composiciones para orquesta: Fantasía, para piano y orquesta; tres sinfonías: "Poemas de luz"; tres conciertos para piano y uno para dos pianos y orquesta; concierto para guitarra y para violonchelo; "Cuatro Cuadros de Murillo". 
· Música de cámara: Quinteto de viento; sonatas para piano, violín y piano; sonata para violonchelo y piano (1974); "Glosas del círculo mágico"; "Invocación" (para percusión, 1978); "Suite mediterránea"; "Danzarina en la Catedral", para piano y conjunto instrumental. 
· Para piano solo: Sonatina; Tocata; Preludio, diferencia y tocata (; Sonata; "Tempus"; "Perpetuum"; "Marco para un acorde de Tomás" (para dos pianos). 
· Para guitarra: "Kasidas del Alcázar" (dos guitarras,); Sonata; "Vientecillo de primavera"; "3 Preludios"; Quinteto para guitarra y cuerda". 
· Para órgano: Suite; "Fantasía para un libro de órgano"); Sinfonía para órgano solo; Retablo de los Venerables. 
· Canciones y para voz solista: "Antífonas de Pasión"; "Suite del regreso"; "Cinco poemas de Manuel Machado"; "Cinco sonetos lorquianos", para tenor y conjunto de cámara. 
· Para coro: Misa Corpus Christi; varios villancicos y obras corales. 
· Obras cívicas: Armonización oficial del Himno de Andalucía. Música Oficial para la Exposición Universal de Sevilla en 1992. 
Fuente internet. 
Gonzalo Díaz Arbolí

26.5.21

Personajes de Vejer de la Frontera: José Díaz Jiménez

 

El tiempo pasa inexorablemente. Los antiguos recuerdos quedan como añoranza. Hoy me vienen a la memoria  personas que nos precedieron en el camino de la vida y que por su trayectoria forman parte importante de la historia de nuestro pueblo, al que dieron lo mejor que tenían.
Me refiero a mi abuelo, José Díaz Jiménez, nacido en Cádiz en 1877 en el seno de una familia de músicos. Estudió en Barcelona, donde obtiene el título de Director de Orquesta. Como compositor escribió varias obras para Corales y Banda.

Residente en Vejer desde su juventud, dedicó su vida a la música llevado de su gran vocación. Fue funcionario del Ayuntamiento de Vejer, gracias a su inteligencia, su grado de conocimiento musical y su personalidad; formó un grupo con vejeriegos entusiastas, que de forma altruista ofrecían su tiempo a los ensayos y actuaciones públicas. Así  nació la Banda de Música Municipal de Vejer. Tenían su academia en los sótanos del Castillo, antes había estado en la calle San Juan. Era la atracción fundamental de nuestros festejos, pues junto a la música, era interesante reconocer a quienes todos los días veíamos en sus habituales profesiones. Debemos agradecerle a tanta buena gente su paso por aquella academia dejando su huella y su trabajo.

Año de 1917

Aparte de organista fue un magnifico pianista, de fina sensibilidad y brillante ejecución, dedicando sus tardes libres a dar clase de solfeo y piano. Fue organista de la parroquia del Divino Salvador y dirigió el coro en los oficios divinos durante muchos años; causa deleite recordar su participación en la celebración de la novena a la Virgen de la Oliva, acompañado del tenor sevillano, Señor Villalba, y del bajo gaditano, señor Jiménez, que llenaban nuestra iglesia con unos emotivos  cantos  que enriquecían la solemnidad de la liturgia.


José Díaz Jiménez, dirigió orquestas de zarzuelas y tenía un futuro prometedor, pero el amor hizo que renunciara a la plaza de organista de la Catedral de Cádiz. Se casó con Pepita Muñoz Benítez (mi abuela) en 1903 estableciéndose en Vejer definitivamente. Dos años más tarde nació mi padre al que pusieron el nombre de José Teodoro María de la Oliva del Salvador. (El nombre no podía ser más vejeriego), nueve años más tarde nació mi tía Ana. 
Mi abuelo murió en Vejer en 1954.


Fotografía de mi bisabuela: Eloisa Benítez Manzorro, hija de Josefa Manzorro Mera, unos apellidos muy vejeriegos.  




Familia Díaz Muñoz
Año de 1915
“La patria es la infancia…” Vejer es y será mi infancia y mi orgullo convencido de saberme nacido en un lugar único, en ella me reconozco e invoco a mis padres a quienes debo el vínculo de amor con esta tierra, por sus campos y sus paisajes en los que he tenido la suerte de nacer a la vida. La palabra "Vejer" es sagrada. Como sagradas son la tierra y la memoria.
Vejer, la misteriosa, donde existieron romanos, cristianos, moros y judíos, que pasearon nostálgicos por sus calles encaladas, y que invocaron con igual fidelidad el nombre de Beka,  Baesippo, Bekkeh, Vejer de la miel, y Vejer de la Frontera, todos ellos erigieron el blanco caserío que hoy poseemos, y todos  fueron artífices de su crecimiento y progreso.

Vejer, detenida en los aleros del tiempo, es la ciudad donde buscamos perdernos por sus intrincadas calles y plazas, en la que todo es signo de otra cosa, la puerta secreta que nos lleva a una realidad que desconocemos.

Yo vuelvo a Vejer para saber de dónde vengo y para recordar por donde debo ir. Pero alejarse no es olvidar. Los pueblos no son las piedras de sus edificios ni sus calles, son las personas que los habitaron y las que allí siguen viviendo.

Gonzalo Díaz Arbolí