Derrama, querida luna, tu brillo plateado a través del verdor de las hayas, donde fantasías y formas oníricas vuelan siempre tras de mí... Sueñe sus piezas y abandónese a su inspiración.
La denominación nocturno, se le daba en el siglo XVIII a una pieza tocada generalmente en fiestas de noche, sin que la pieza tuviese nada que ver con la evocación de la misma. Sin embargo, el género ‘nocturno’, siendo considerado como una pieza para piano solo, de un único movimiento, con un carácter inicialmente evocador de la noche, surge en el siglo XIX, y es un género muy característico del Romanticismo. Los nocturnos son generalmente piezas tranquilas, expresivas y con un carácter lírico, y a veces llegan a ser algo oscuras.
La noche... Son miles los términos que asociamos a esta palabra; sueños, oscuridad, miedo, intimidad, horror, soledad, romanticismo, muerte, sombra, tiniebla…
En el siglo de las Luces el Conocimiento estaba ligado a la claridad, a la luz (de ahí el nombre). La luz es el emblema clásico del racionalismo. Con la época romántica la filosofía de la noche adquiere un significado nuevo; ésta se relaciona con lo irracional. El romanticismo europeo detesta la gran luz cartesiana, Como explica Vladimir Jankélévitch: “El hombre de medianoche descubre las virtudes positivas y el poder de las tinieblas; se siente bien en el negro porque, como las aves nocturnas, él está especialmente dotado para sentir y ver en la noche.”
Es la noche que incita a la confidencia y a la meditación (a veces coloreada de religiosidad), a las acciones clandestinas, que es metafísica y que altera algo en nuestro interior, que agita nuestros corazones. Noche que hará nacer en el alma romántica una serie de emociones y despertará viejos terrores adormecidos.
Lo nocturno no es solamente el consuelo de los afligidos. Es también el cielo negro, sin esperanza y sin aurora.
Nocturnos de John Field:
Franz Liszt alaba a John Field y a estas piezas, a las que denomina como “verdaderas obras de sensibilidad, que han mantenido su gracia juvenil al lado de muchas cosas que han quedado obsoletas”. El encanto que encontró en estas piezas está contenido en la melodía y en una delicada armonía”, reflejan toda la simplicidad del instinto, deleitándose en dar una infinita variedad expresiva a la inocente y jubilosa poesía de los sentimientos que llenan el corazón” y continúa List: “el título de nocturno se ajusta perfectamente a estas composiciones, llevando nuestros pensamientos a esas horas en que el alma se vuelve únicamente hacia ella misma, precipitándose hacia misteriosas regiones del cielo estrellado”.
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Los nocturnos de Field se caracterizan por una suave
melodía cantábile, que fluye sobre un acompañamiento arpegiado, combinando la
expresividad con la sencillez, tanto armónica como melódica, así como por el
uso del pedal de resonancia, que le da más profundidad al sonido. Fue el
primero que introdujo un género que no pertenecía a ninguna de las categorías
establecidas, en el que los sentimientos y la melodía reinaban solos. Él abrió
el camino para todas las composiciones que desde entonces aparecieron bajo el
título de canciones sin palabras, baladas, impromptus, etc.”
En conclusión estos nocturnos tienen un carácter
relativamente sencillo, muy basados en los sentimientos, pero con un
carácter en general tranquilo, o bien llegando a “crear” en ocasiones cierto
ambiente de tristeza y melancolía. En ellos se observa un gran predominio de
las tonalidades mayores, y de los tiempos lentos.
Resumen biográfico:
John Field(Dublín, 26 de julio de 1782 - Moscú, 23 de enero de 1837) fue un compositor y pianista irlandés. Fue muy bien
visto por sus contemporáneos y por su forma de tocar y las composiciones
influenciaron en muchos compositores importantes, como Chopin, Brahms, Schumann y Liszt.
Inició sus estudios de piano con su abuelo, del mismo nombre,
organista profesional, y, más tarde, con Tommaso Giordani -músico de origen
napolitano-. Fue el hijo mayor de Robert Field, de profesión violinista. Debutó
a los 9 años, con una buena acogida. Su familia se trasladó a Londres, allí,
su padre consiguió que recibiera clases del pianista, compositor y constructor
de pianos Muzio
Clementi. Atrajo favorables comentarios
de Joseph Haydnpor
sus interpretaciones. A los 17 años presentó su primer concierto para piano
(escribió un total de siete). Considerado un excelente pianista, no se le tuvo
en la misma consideración hasta que en 1801 publicara su primer conjunto de
sonatas para piano, dedicadas a Clementi.
Cuando Clementi se trasladó a Rusia, Field le acompañó como
demostrador de pianos. Allí consolidó su propia carrera como concertista,
dividiendo sus actuaciones entreMoscú y San
Petersburgo, pasando a residir en dicha
ciudad a partir de su matrimonio, en 1810. En 1831, y con la salud deteriorada
debido a un doloroso cáncer de recto,
fue a Londrespara seguir el
tratamiento médico. Regresó aRusia, pasando por Francia e Italia, donde estuvo nueve meses hospitalizado en Nápoles.
Ayudado por una familia aristocrática rusa, regresó a Moscú en
1835. Allí compuso sus últimos nocturnos durante
sus últimos dieciséis meses de vida. Murió en Moscú.
El primer y el quinto Nocturno de esta colección están marcados por una felicidad radiante, podríamos llamar el florecimiento de una felicidad, obtenida sin penas.
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En el segundo los tonos son más oscuros, como aquellos de la luz en un jardín sombrío. Podríamos creer que en este canto se siente una ausencia, si, como se suele decir, la ausencia es un mundo sin sol.
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Pero en el último, el núm. 18, las formas se dibujan distintas, los contornos como si un calor incluso opresivo hubiera disipado la niebla matinal.
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Como dice mi amigo Eugenio, ahora nos queda "pinchar en uno de los nocturnos, cerrar los ojos y dejar que la mano izquierda de la pianista, con sus arpegios dulces y reiterativos, nos sumerja en los oscuros ébanos de la noche, mientras la melodía de la derecha nos susurra, sin palabras, un sonoro, cromático y misterioso cuento de hadas"
En letras de oro escrito, como me aconseja mi amigo Julio. ¿Qué sería del blog sin vuestras generosas y cabales aportaciones? Gracias, muchas gracias, amigos.
Pasión de Cristo es la denominación convencional utilizada para englobar los episodios evangélicos que narran los sucesos protagonizados por Jesucristo entre la última cena y su crucifixión y muerte el ciclo narrativo puede detenerse ahí —comprendiendo aproximadamente una noche y el día siguiente— o continuarse con su entierro y resurrección, al tercer día —el cómputo cronológico ha sido históricamente objeto de debate—. También es el tema más utilizado en el arte cristiano.
La palabra castellana "pasión" proviene de la latina passĭo, -ōnis,. Hace referencia a los sufrimientos de Cristo, entre los que se incluyen: la traición de uno de sus discípulos (Judas Iscariote) y la negación de otro (San Pedro), la oración del huerto (aceptación trágica de su destino mientras los apóstoles, dormidos, le dejaban solo en el Huerto de los Olivos —Getsemaní—), su prendimiento (tras ser señalado con el "beso de Judas" y renunciar a que sus discípulos le defendieran), su periplo judicial entre Anás, Caifás, Pilatos y Herodes (el juicio de Cristo, con sus interrogatorios y enigmáticas respuestas), en el transcurso del cual se producen diversos episodios de burlas y torturas a cargo de los soldados (Cristo en la columna, coronación de espinas, los llamados improperios), la presentación a la multitud (Ecce Homo), la alternativa presentada a elección popular (salvar a Cristo o a Barrabás), su condena a muerte con el "lavado de manos" de Pilatos, el Via Crucis (el camino, cargado con la cruz, atravesando Jerusalén —por la actualmente llamada Via Dolorosa— hasta el monte Calvario —Gólgota—, con varias caídas —debe ser ayudado por Simón de Cirene— y encuentros —con Verónica, que le seca el rostro, con su madre, con las mujeres de Jerusalén—), el expolio (ser despojado de sus ropas), y la crucifixión entre dos ladrones (Dimas y Gestas).
Son innumerables las obras de arte que representan episodios de la Pasión de Cristo, es un tema recurrente en el arte cristiano. Su representación puede adecuarse estrictamente a los límites propios del concepto "Pasión".
Entre los más representados que se encuentran en el Museo del Prado están:
01. Entrada de Cristo en Jerusalén. Anthony van Dyck
02. La última cena. Juan de Juanes
03. Lavatorio. Tintoretto
04. El Prendimiento. Francisco y Rodrigo de Osona
05. El Prendimiento de Cristo. Antonio Van Dick
06. Cristo de Gethsemaní. Carl Heinrich Bloch
07. La flagelación de Cristo. Anton Raphael Mengs
08. Cristo ante Pilatos. Giaquinto Corrado
09. Cristo a la Columna. Giandomenico Tiepolo
10. Coronación de espinas (La Flagelación). Juan Correa de Vivar
11. El Expolio de Cristo. Tiepolo Giandomenico
12. La Flagelación de Cristo. Giaquinto Corrado
13. Ecce Homo. Juan de Juanes
En este vídeo pueden ver los cuadros y fragmentos muy detallados.
La banda sonora del vídeo es, "La Coral venir hijas, ayúdame a quejarme", de la Pasión según San Mateo, BWV 244, está escrita para voces solistas, doble coro y doble orquesta por Johann Sebastian Bach.
Se ha definido como el más rico y noble ejemplo de la historia de la música sacra. Consta de dos grandes partes conformadas por 68 números. El texto del evangelio de San Mateo, capítulos 26 y 27, es cantado literalmente por un evangelista, y las personas de la trama (Cristo, Judas, Pedro, etc.) por los demás solistas.
Alrededor del texto bíblico se agrupan coros, corales, recitativos y arias con la intención de interpretar el texto.
No se sabe con certeza si la Pasión según San Mateo fue compuesta en 1727 o 1729. Aunque se relaciona directamente con la música fúnebre para el príncipe Leopoldo de Anhalt-Cöthen, se desconoce si la cantata fúnebre sirvió como modelo para la pasión o si la pasión fue el modelo de la cantata. Es la obra más extensa del compositor.
Andrés Gaos Berea, (el gallego errante) compositor, violinista y director de orquesta, nacido en La Coruña, en 1874 en el seno de una importante familia de comerciantes musicales gallegos y fallecido en Mar del Plata, Argentina en 1959.
Cuando contaba con pocos meses, su familia se traslada a la ciudad de Vigo, estudiando violín y piano, instrumento que también llegará a tocar con gran solvencia. Estudió con el violinista Eduardo Dorado.
El 14 de agosto de 1884 debutó en Pontevedra y dos días después ganó su primer galardón como intérprete. Al terminar sus estudios primarios, con doce años, la Diputación Provincial de La Coruña lo pensionó para estudiar violín (1885-89) con Jesús de Monasterio en la Escuela Nacional de Música y Declamación de Madrid, esta Diputación renovó su apoyo a Gaos el 11 de abril de 1889 con una beca para tomar clases privadas con Eugène Ysaye (otoño de 1889 a marzo de 1890) en Bruselas. En 1890 no consigue ingresar como alumno en el Conservatorio de París y regresa a Galicia.
Lieder: Andrés Gaos piano, Alejo Amoedo
Con apenas 20 años, hará su primera gira por América, para terminar instalándose finalmente en Argentina en 1895, donde conoció a su futura esposa, la cantante y violinista América Montenegro (1876-1949) con la cual se casó el 6 de febrero de 1896 en Montevideo y tuvo cinco hijos. Residieron en España durante nueve meses y en agosto de 1900 el matrimonio se asentó en Buenos Aires como profesores del Conservatorio de Alberto Williams en el cual Gaos se dedicó primordialmente a la enseñanza del violín y, esporádicamente, a la composición de música de salón y a las giras de conciertos. Divorciado en 1917, se casó con su alumna Luisa Guillochon, en 1924 decide trasladarse a Francia, donde la familia Gaos-Guillochón permanece ocho años. El 19 de febrero de 1933 regresan definitivamente a Buenos Aires. Durante dos años Gaos trabaja como profesor de música del Colegio Nacional Mariano Moreno y en 1935 es nombrado Inspector de Enseñanza Secundaria Normal y Especial del Estado, puesto que desempeñará hasta su jubilación en 1948.
En este país desarrollará una importante actividad educativa, interpretativa, compositiva y, como director de orquesta (fue el director de la orquesta que representó a Argentina en la exposición de París de 1937).
Tanto la prensa extranjera como la española lo consideran el mayor representante de la escuela española de violín y lo llaman habitualmente el “Sarasate del porvenir”. Cabe destacar las buenas críticas que recibe de músicos tan importantes como Joaquín Turina
Rosa de abril (basada en un poema de
Rosalía de Castro)
Su labor compositiva se orientó principalmente hacia diversos géneros de música popular (canciones, danzas, obras para concursos institucionales), en su mayor parte publicados en vida del autor, nueve melodías casi todas destinadas a los recitales de América Montenegro, y piezas de lucimiento para sus propios recitales, casi todas inéditas o publicadas recientemente.
Desde 1899 publicó obras para violín y piano, canciones de concierto en francés y en español. Entre 1912 y 1916 compuso varias obras corales, una de las cuales fue galardonada por la Asociación Wagneriana de Buenos Aires. En 1916 obtuvo un premio en Tucumán -donde transcurre la acción de su única ópera, "Amor vedado", -que no llegó a estrenarse- la música y la letra del himno oficial del Centenario de la Independencia Argentina.
Sinfonía nº 2 “En las montañas de Galicia”
Su catálogo de música de concierto se limita a una ópera, una sinfonía, un poema sinfónico, cuatro cuadros sinfónicos, un Allegro para violín y orquesta, dos obras para orquesta de cuerdas, una sonata para violín y piano y una suite para piano. Impresión nocturna y la Sinfonía nº 2 “En las montañas de Galicia”
Si bien Gaos nunca llegó a ser un violinista de fama internacional, es posible que sus obras ocupen algún día un lugar destacado entre los compositores del siglo XX.
Los aficionados a la música giramos siempre sobre lo mismo: Albeníz, Granados, Falla...Y nos olvidamos de Gaos, Bacarisse, Quiroga...
Debemos seguir explorando para encontrar esos excelentes músicos desconocidos.
Impresión nocturna - Víctor Pablo Pérez - Orquesta Sinfónica de Galicia
Lamentablemente, han sido muchos los años en los que la figura de Javier Egea (1952-1999) ha pasado más desapercibida de lo que debiera en la esfera literaria y editorial de nuestro país. Sin embargo, gracias a la gran labor desempeñada recientemente por críticos, estudiosos y editores, su poesía es hoy mucho más accesible y puede ser leída y admirada por todos aquellos que deseen sumergirse en su fascinante universo poético.
Nació en Granada en 1952 y desde su más temprana juventud manifestó una clara inclinación hacia la poesía. De modo que en su adolescencia comenzó a escribir versos tratando de imitar a los grandes autores a los que había leído y abordando el gran tema literario por antonomasia: el amor. No obstante, a pesar de que esas primeras composiciones, aparecidas mayoritariamente en su primer poemario, "Serena luz del viento" (publicado en 1974 y con composiciones fechadas entre 1969 y 1972), siguen la línea del poeta adolescente que confiesa sus sentimientos a través de los versos, en ellas puede apreciarse el gran magisterio ejercido por Lorca o Bécquer, que le otorgan una perfección técnica y un dominio de los metros poco conocido en poetas de esa edad. "Serena luz del viento" fue por ello muy bien recibido en el panorama literario de comienzos de los años 70, pues presentaba un estilo alejado tanto de la poesía novísima como de la poesía social; en efecto, uno de los rasgos más característicos de este poemario fue el empleo de estrofas clásicas. Pero frente a este clasicismo formal, el contenido de muchas de estas composiciones presentaba un fuerte erotismo, algo que le trajo al joven Egea alguna que otra complicación.
La influencia de Federico G. Lorca se puede apreciar en esta declaración:
Yo me sentaba a la sombra de los pinares a leer aquellos versos: por sus líneas tersas mis tímidos y asombrados ojos de adolescente treparon a otras nubes y bajaron también a los más negros pozos de la angustia [...]. Mi deuda personal, histórica, con su poesía resulta impagable. En el desván del corazón guardo todo mi respeto y cariño para este poeta tocado por el sueño, la luna y el frío [...]. En la fiebre poética, en el dolor de luz, en la constante intuición de la muerte, en la trágica pasión de vivir, nos hemos encontrado a cada paso.
Su primer poemario: Serena luz del viento (1974).
En la búsqueda de su poesía materialista y abordando el tema amoroso, Egea había escrito "Paseo de los tristes" a finales de 1981, y es precisamente en los siguientes años cuando un grupo de poetas y amigos van a aglutinarse en torno a una ideología común y van a llevar a cabo toda una serie de actos y manifiestos. Así, por ejemplo, en mayo de 1982 Javier Egea y Luis García Montero escribieron el "Manifiesto albertista", que dedicaron a Rafael Alberti y ante quien lo leyeron, manifestándole su admiración incondicional.
Transcripción de un fragmento del Manifiesto:
...Romper la identificación con la sensibilidad que hemos heredado significa también participar en el intento de construir una sentimentalidad distinta, libre de prejuicios, exterior a la disciplina burguesa de la vida. Como decía Machado, es imposible que exista una poesía nueva sin que exprese definitivamente una nueva moral, ya sin provisionalidad ninguna. Y no importa que los poemas sean de tema político, personal o erótico, si la política, la subjetividad o el erotismo se piensan de forma diferente. Porque el futuro no está en los trajes espaciales ni en los milagros mágicos de la ficción científica, sino en la fórmula que acabe con nuestras propias miserias. Este cansado mundo finisecular necesita otra sentimentalidad distinta con la que abordar la vida. Y en este sentido la ternura puede ser también una forma de rebeldía...
Y al final, el silencio definitivo...
He muerto muchas veces. Mi vida es una muerte acostumbrada. Como un suicidio, a los veintiséis años, pasé cuarenta y ocho horas en coma tras haber ingerido un tubo de somníferos...]. Pero parece que las pastillas estaban pasadas de fecha y su poder letal había disminuido. Volví a morir con el primer amor; otra vez con la muerte de mi madre; de nuevo con la de mi padre. He muerto en cada relación amorosa de las muchas que encontré o me reservó un destino. He muerto con la explotación y con las guerras. Se muere a diario por la asfixia de las relaciones capitalistas. Quevedo habló de “presentes sucesiones de difunto”; Lorca de “marineros definitivos”. Yo, mediante la poesía, he intentado transformar esa muerte diaria en vida. Espero que la muerte definitiva sea una más en este largo proceso fúnebre.
Poeta frágil que se fue antes de tiempo dejando un vacío a su alrededor.
Fue un romántico completo hasta en su muerte, depresivo, sensible, sublimando el amor hasta cuando se materializaba.
No me resisto a transcribir estas estrofas de su poema:
19 de mayo. Pensión Fátima
en donde la pregunta del abrazo desnudo
supo al fin el porqué de tanta lucha,
la clave del sudor sobre las sábanas,
y la virginidad redonda, amanecida,
reconoció la llave de su casa madura,
con una verde mano le puso rumbo exacto
y la llevó a su centro
y siempre siempre siempre
nació allí la tormenta del esperado amor
como una racimo…
…que fue la geografía de mi primer amor,
el mapa donde tuvo mi gran pasión su cuna
En un momento determinado yo me vi en la necesidad de analizar el amor no ya en un medio ideal y etéreo, sino de hacerlo con los pies en la tierra. Y esto, no sólo yo, sino todo un grupo de poetas de Granada que llevamos una misma trayectoria ideológica y que partimos de un mismo análisis de la experiencia cotidiana, que sabemos que la poesía no hay que esperarla como la lluvia, que sabemos que hay que trabajar y empeñarse a diario a base de estudiar, de vivir, de leer, de contactar unos con otros, dejándose de divismos y manteniéndonos dignos en todo momento, sin llegar nunca a venderse en medio de toda la sórdida estructura capitalista de la explotación y de la muerte.
El 29 de julio de 1999, renunció a seguir viviendo en un mundo que no le agradaba.
Considerado uno de los poetas españoles más importantes de los años ochenta, fue uno de los padres del movimiento poético "La otra sentimentalidad" junto con Luis García Montero y Álvaro Salvador. Consiguió, entre otros premios literarios, el Premio Antonio González de Lama de la Diputación de León por su libro Troppo marey el Premio Hispanoamericano de poesía Juan Ramón Jiménez por Paseo de los tristes.
La vigencia de su obra, 22 años después de su muerte, es total. Al tocar temas universales como el poder, la libertad, la esperanza y el compromiso político. Es un poeta verdadero. Su figura respira verdad vital y literaria. Algo así como lo que le ocurre a poetas consagrados como Antonio Machado, sostiene el investigador literario, Jairo García Jaramillo, profesor y poeta, uno de los mayores expertos en la obra de Egea, al que dedicó su tesis, autor también de "Javier Egea: la búsqueda de una poesía materialista" (2005).
Con una mirada retrospectiva los tratadistas teóricos del siglo XII el tema de la polifonía buscando referencias sobre la interpretación de algunos cantos a varias voces en la música culta de tipo religioso de la zona de Francia. Recordemos que el Canto Romano Antiguo habría efectuado un viaje de ida y vuelta para retornar a su punto de origen transformado por las influencias de la Liturgia Galicana. El canto gregoriano es el canto oficial de la Iglesia Católica. Es una música vocal, monódica (a una sola voz) y "a capella" (sin acompañamiento de instrumentos). El canto gregoriano es una enorme colección de obras vocales puesta bajo la advocación del papa San Gregorio I Magno (590-604)), por una leyenda que falsamente le atribuye su invención. Pero el canto gregoriano no es obra de un solo hombre, ni siquiera de una sola generación, ni apareció en un solo lugar concreto. Es la obra acumulada de muchos cantores, en muchos lugares y durante muchos tiempos; sin embargo cristaliza en un repertorio muy unido que se extiende por todo el occidente cristiano medieval. El canto gregoriano es la expresión musical de fe de la Iglesia, manifestada en su liturgia y que se ha mantenido durante siglos. Pero también es un patrimonio inmaterial de la humanidad, digno de ser oído como auténtica obra de arte.
Desde los primeros tiempos del cristianismo, los fieles recurrieron a la música para solemnizar los cultos, siguiendo la tradición judaica del canto de los salmos. San Pablo menciona salmos, himnos y canciones espirituales (Ef 5, 19. Col 3, 16). Al irse cristianizando las diversas comarcas occidentales se iban desarrollando diversos estilos de canto, al mezclarse con las costumbres locales. De este modo aparecen el canto ambrosiano en Milán, el canto viejo-romano en Roma, el canto mozárabe o visigótico en la Península Ibérica, el canto galicano en Francia, o el canto beneventano en el sur de Italia.
Lo que hoy llamamos canto gregoriano surge en Francia, al desarrollarse el rito romano en contacto con el ambiente galicano. En el siglo VII la visita del papa Esteban II al reino franco pone en contacto ambas tradiciones musicales y litúrgicas. Tras esto Carlomagno pone todo su interés en unificar la liturgia cristiana en todo su imperio como manera de legitimizar su reinado, basándose en esta refundición sobre el ritual romano. El papado aprobará esta unificación, y la promoverá en toda la Europa occidental (Islas Británicas, estados germánicos, Italia, reinos ibéricos...). Algunos ritos y cantos regionales sobreviven algún tiempo, pero al final este nuevo canto "franco-romano" se impondrá por toda Europa.
Fuente: Síntesis tomado de la Revista de Música Culta FILOMÚSICA
Dibujo del arquitecto Carlos Hurtado Casanova. Pulsar para ampliar
Paseando esta mañana, como tantas otras, por la “Avda. de la Bajamar”, donde el Guadalete deja de ser río para ser mar, mientras esperaba a un amigo, portuense de nacimiento y sentimiento, apoyado en la baranda del cantil, más que imaginar, soñé que en ambas márgenes de la ría había barcos pesqueros y buques de carga atracados, afanados en las tareas de carga y descarga: sal y pescados, vino en botas y a granel, mercancías procedentes de América y Filipinas. Todos ellos daban vida a este río del que hoy nos hemos olvidado.
Hoy, El Puerto–ciudad- vive de espaldas a su río, y su puerto, como tal, languidece, por no decir se muere, con un par de pesqueros amarrados, una draga que no draga, unos cuantos derrelictos y dos diques flotantes que esperan, hace no sé cuánto tiempo, que alguna embarcación vare en ellos. Éstos en la margen izquierda, la más industrial.
Si recreamos la vista en la margen derecha, la que debía ser - y puede serlo si ponemos empeño en ello - el vestíbulo de entrada a la ciudad, la fachada principal de nuestra ciudad,- “la de los cien palacios”- lo que vemos son fachadas desconchadas de edificios en ruinas, bolsas de aparcamientos, un varadero abandonado con el esqueleto podrido, tapando sus vergüenzas – para más vergüenza - con harapos, del que ha sido durante décadas el icono y logotipo de la ciudad: “El Vaporcito”
No sé si a nuestras autoridades, políticas y marítimas, les dará vergüenza. A mí, como vecino, y como marino que ha vivido media vida en la mar, y de la mar, sí. Sí me da vergüenza, por eso me atrevo a plantear una idea para revitalizar la ribera de nuestro “Río del Olvido” y no volver a olvidarnos de él.
Hace ya algún tiempo, al poco del percance que sufrió el Vapor del Puerto, cuando se trajo al varadero de la Bajamar para terminar su vida, me preguntaron si era posible su recuperación. Entonces, sin verlo, me atreví a decir que sí, lo que no pude cuantificar fue el coste de la restauración, pues no conocía el estado interior del mismo. Es más, ofrecí mis conocimientos y experiencia en buques propulsados a vapor para instalar en él una caldera y una máquina alternativa a vapor, en vez del motor diésel que tenía montado, y así, su propulsión concordara con su denominación: “El Vapor del Puerto”.
Esta propuesta traería, además de la consiguiente restauración del casco y habilitación de la embarcación por profesionales de la carpintería de ribera, la recuperación y adaptación del varadero para crear una escuela de esta especialidad, e instruir en el montaje y manejo de la instalación propulsora a vapor, a todo aquél que le interesara.
Hoy, la carpintería de ribera está siendo reconocida y potenciada por las instituciones como patrimonio industrial y cultural. Astilleros como el de Nereo, en Pedregalejo, están haciendo restauraciones y réplicas de barcos históricos, barcos de recreo y jábegas tradicionales de pesca de la costa malagueña. En Conil de la Frontera, Carpintería de Ribera Muñoz Ruiz, se dedica a la construcción artesanal de barcos pesqueros, combinando la madera con la fibra de poliéster.
En Orio (Gipuzkoa), se ha recuperado Mutiozabal, el último astillero de carpintería de ribera de la costa vasca, que desempeña una doble función: ser un centro divulgativo del patrimonio naval de la cuenca del río Oria, y centro de recuperación y construcción de embarcaciones tradicionales de pesca y recreo.
Ontziola, en Pasajes de San Juan, es otro de los astilleros de ribera recuperado por la Agencia de Desarrollo Comarcal Oarsoaldea (ADCO) creada para promocionar la zona de Pasajes y su entorno.
Iniciativas como éstas podrían llevarse a cabo en nuestra ciudad recuperando el varadero donde se encuentra hoy lo que queda del “Vapor”, pidiéndole la concesión a la Autoridad Portuaria; creando la citada escuela de carpintería de ribera para hacer barcos de madera y de fibra; de carpintería de blanco, para hacer mobiliario de barcos y otros usos, una actividad que volvería a dar vida a nuestro río y a nuestro Puerto.
Si esta propuesta se tuviera en consideración, yo ofrezco mi colaboración, aportando mis conocimientos y experiencia, para llevarla a cabo sin ningún otro interés que el de potenciar esta actividad en nuestra ciudad.
Ignacio Pantojo Vázquez
(Marino)
Artículo editado en el Diario de Cádiz. Marzo 2019
El origen de La Puerta de Tierra se remonta al siglo XVI, símbolo de Cádiz, constituye una de las piezas del sistema defensivo que se articula durante la Edad Moderna.
La primera noticia sobre las murallas de Cádiz aparece con Alfonso X el Sabio que repuebla esta ciudad en 1262. Durante el reinado de Felipe II decide y ordena la reconstrucción de una muralla, que en realidad consiste en un muro almenado con torreones de defensa, comienzan las obras en 1598, los planes de fortificación consisten en la construcción de un castillo al norte de la Caleta (Santa Catalina), el cierre del istmo mediante un nuevo muro en el Frente de Tierra bordeado de dos nuevos baluartes (San Roque en el Atlántico y Benavides en la Bahía) y la protección de la Bahía interior gracias a un castillo en Matagorda y una plataforma artillada en Puntales. La muralla rodeaba el actual barrio del Pópulo, cubriendo levante, poniente y norte con tres lienzos cuyas puertas todavía se conservan con el nombre de Arcos de la Rosa, de los Blancos y del Pópulo
Tras el saqueo por el conde de Essex en 1596, crece en los ciudadanos de Cádiz la necesidad de unas murallas protectoras frente a asaltos similares. Salvo el frente de Tierra, el resto de las murallas se construirán lindando con el mar para dificultar posibles desembarcos.
Destacar tres de las principales fortificaciones:
Castillo de Santa Catalina
El castillo de Santa Catalina es una fortificación situada en La Caleta que se adentra en el mar gracias a unas escolleras. Fue construido a finales del siglo XVI siguiendo los planos del ingeniero Cristóbal de Rojas. De planta pentagonal, llama la atención las puntas que a manera de estrella salen al mar.
Durante el reinado de Carlos II se construyó la capilla y la sacristía en 1693. Esta capilla está dedicada a Santa Catalina de Alejandría y a la Purísima Concepción.
Carlos III en 1769 lo convirtió en prisión militar para personalidades destacadas. En ella estuvieron liberales e independentistas americanos y, a finales del siglo XX algunos implicados en el golpe de estado del 23 de febrero de 1981. El Ministerio de Defensa dejó de hacer uso del castillo en 1991.
El Baluarte de la Candelaria es una fortificación de la Edad Moderna.
Aprovechando una elevada punta de tierra, fue construido en 1672 por iniciativa del gobernador de la plaza Diego Caballero de Illescas. Protegido por un resistente muro que hace de rompeolas, con sus cañones se dominaba el canal de acceso al puerto.
Ha sido cuartel, maestranza de ingenieros y palomar del servicio colombófilo del Ejercito. Rehabilitado, actualmente se utiliza como espacio cultural. Se pensó construir un Museo del Mar en dicha sede y se reinauguró con ese nombre. Posteriormente se dejó como sede permanente de exposiciones.
Arco del Pópulo
Es la primitiva Puerta del Mar, o Puerta principal de la Villa, pues por ella se accedía a la zona portuaria, y estaba flanqueada por dos cubos.
Las aguas de la bahía, en efecto, llegaban muy cerca de ellas, pues lo que hoy día es la plaza de San Juan de Dios y fue Plaza Real, estaba casi ocupada por el Canal Bahía-Caleta y que constituía el verdadero muelle y puerto comercial de Cádiz. El canal, al irse cegando, se convirtió en unas pequeñas lagunas o boquetes (cuyo nombre fue dado a la actual calle Plocia), el segundo de los cuales se cegó hacia 1628 mientras que el otro lo hizo hacia 1618, quedando como una especie de astillero para barcos y navíos de pequeño porte.
A comienzos del siglo XVII se construyó ante ella la capilla de Nuestra Señora del Pópulo, que le ha dado el aspecto de pasadizo que presenta en la actualidad. Las características del paramento interior coinciden con las técnicas edilicias de las murallas islámicas de los siglos X y XI, mientras que el arco es muy posible que originalmente fuese de herradura. La disposición de sus dovelas permite situarlo en el siglo XII, en época almohade, como todo el perímetro murado original.
Pulsen sobre la imagen y disfruten de las imágenes de su sistema defensivo.
Texto refundido y fotografías, tomado de diversas fuentes en internet.
Gonzalo Díaz-Arbolí
Cádiz, ciudad que bien merece ser Patrimonio de la Humanidad.
Desde la Tertulia del Colegio de Médicos de Cádiz, se apoyó y empujó la iniciativa de solicitud a la Unesco de "Cádiz, Patrimonio de la Humanidad", que ya existía desde los tiempos de la alcaldesa Teófila Martínez, pero también en esta ocasión quedó en nada.
La poesía de Inmaculada Moreno irrumpe, para sorpresa de todos en 1998. La colección Calle del Aire de la Editorial Renacimiento publica su primer poemario, Son los ríos, que merecía la reseña elogiosa, entre otras, de Guillermo Carnerero. Había ganado con esta obra el Premio Ciudad de San Fernando de aquel año. Pocas voces resultaban tan seguras como la suya en una primera publicación. En el libro rememora las Coplas por la muerte de su padre de Jorge Manrique, inaugurando una poesía intimista y reflexiva, que tiene como contenidos esenciales el tiempo, el amor y el recuerdo, los grandes temas de la literatura universal.
Aunque su pluma se ha movido en estos ámbitos hasta ahora, su entorno portuense (y en particular su infancia) se vislumbra entre sus versos. Así, en el poema "Materia inexacta", sobre el recuerdo, nos dice:
...un azote de blanco en la azotea;
la herida de la luz de un mediodía
entre el follaje denso de los pinos
y en su poema "Siestas" rememora:
(…) por entre los olores
de albaricoque y plancha de los sábados.
Salmodiaban el cierro
melopeas de higos y salitre.
Me acogía la casa,
la penumbra, la cal fresquísima, el serial
de la radio entre blandos
murmullos hormigueros de mayores.
En este otro poema, titulado “Antigua Fábrica de Tabacos”, encontramos el recuerdo de su juventud estudiantil en Sevilla:
De la misma manera
que el imán de la ola en retroceso
sobre los pies mojados en la orilla,
ese mareo blando que te arrastra...
así,
pasear por aquellos corredores,
sorprender mis resquicios y mis luces
tomados por extraños,
y resistir de pie
la resaca del tiempo y sus ardides.
De su estancia en Gran Bretaña nace el libro Donde la hoguera verde con el que en 2011 nuestra académica ganó la décimo quinta edición del Premio Internacional de poesía en español "Antonio Machado". El libro comienza así:
Vivir como lo hicieron los antiguos:
con esos ritos lentos que daban a los días
la dimensión de un Amazonas
y rodeada de esas gentes
que guardan las distancias y veneran
los signos más sutiles,
el artificio más baldío,
la más escrupulosa hipocresía.
Recoge en él su experiencia británica y en él se suceden las mujeres que toman té, los cielos llenos de nubes, los verdes radiantes, cuando un sol pasajero los alumbra. Si su primer libro, Son los ríos, está dedicado a sus padres, este es un homenaje a su hermana Cristina, que prematuramente nos fue arrebatada:
¿Adónde nos levanta esta miseria?
Esta marginación ¿de qué nos salva?
Porque el dolor aísla: él defiende
los límites donde gobierna
con su desolación estéril
y ya todo es dolor,
todo es el rayo,
todo desolación y terremoto (…)
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Pero el libro más profundo de Inmaculada Moreno es Igual que lava oscura. Esa lava es el miedo de todo hombre, miedo que se desarrolla en cuatro momentos: miedo al paso del tiempo, a la soledad y la incomprensión, al misterio y al dolor. Aquí ya la autora no se nos muestra como una joven encandilada por la vida, sino como una mujer, ya madura, que sabe de dolores e interrogantes sin respuesta.
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Los poemas de este libro recogen versos en los que los hombres, cito textualmente, "se reúnen en bares bulliciosos" por "constatar la propia / existencia en el gesto de los otros" porque "la soledad fue su condena", cierro la cita. Y sin embargo surge una palabra de esperanza, la palabra robusta del padre:
De una manera extraña
esa palabra dice todavía
que voy a ser feliz
y yo le creo.
En la poesía de la doctora Moreno la importancia del recuerdo se da la mano con una fuerte dimensión familiar, hasta el punto de haber dado lugar al libro Poemas para sobrinos que el editor Jesús Munárriz publicó en la Colección Ajonjolí de poesía para niños de la editorial Hiperión. Ya el crítico, también portuense, Enrique García-Máiquez hizo ver que este libro para niños mostraba un saber hacer poético muy maduro.
Dos ratones, dos ratones
que se escapan, que se esconden
tras las patas de la mesa.
Se han metido en la despensa
y se suben y se bajan
por los botes, por las latas
por paquetes y botellas.
Han mordido las galletas,
han abierto los garbanzos,
han salido y han entrado,
han corrido por el suelo,
han saltado hasta el frutero,
sin pararse se han cagado
y se han ido como entraron.
Y este otro, para un sobrino enfadado, con el título de "Elegía primera":
Ahora que estás triste y a la vez enojado,
que el dolor te parece tan enorme y eterno,
ten en cuenta que existe eso que llaman tiempo,
que todo pasa, Ale, todo acaba pasando.
Como se filtra lenta en la tierra la lluvia,
igual que se descuelga una gota indecisa,
de la misma manera que el hielo en tu bebida,
este día, lo sabes, no va a volver ya nunca.
Doctora en Filología Hispánica con Mención Internacional por la Universidad de Cádiz. Ha traducido a la poeta alemana Mascha Kaléko. A la vez, su poesía, ha sido traducida al portugués y al árabe. Ha publicado diversos ensayos sobre poesía en revistas especializadas. En el ámbito universitario internacional aparece citada o analizada en los libros: Sharon K.
Y sin embargo, la admiro por su discreción deliberada y humilde.
Gonzalo Díaz Arbolí
Académico de Santa Cecilia
Igual que lava oscura: Con este libro, Inmaculada Moreno, modifica el rumbo de su poesía y sustituye la mirada introspectiva que le ha caracterizado hasta la fecha por una visión más abierta a la realidad que le rodea. "Este libro es el menos introspectivo de mi obra -reconoce la escritora- en él hay una mirada más hacia afuera que en mis anteriores libros de poesía".
José Luis Tejada Peluffo nació el 4 de agosto de 1927 en El Puerto de Santa María y muere en Cádiz el 11 de mayo de 1988.
Inicia su escolarización en el colegio de las Carmelitas de El Puerto y comienza el Bachillerato, interno en el colegio San Felipe Neri en Cádiz y lo termina en la Academia Poullet de El Puerto de Santa María.
Culmina su licenciatura con un trabajo de investigación sobre Marinero en tierra, de Rafael Alberti. Se doctora en Filología Moderna por la Universidad de Sevilla con un estudio monográfico sobre la poesía del primer Alberti. Fue Profesor titular de la Universidad de Cádiz, Director del Departamento y del Aula de Poesía, Académico de la Real Sevillana de Buenas Letras, de la de Ciencias, Artes y Letras de San Dionisio de Jerez y de las más prestigiosas Academias de Andalucía.
Su producción poética se enmarca en la Generación del 50-60, heredera de la tradición del 27. Fue uno de los poetas mayores de dicha generación. Autor precoz aunque de muy tardía publicación. Se da la circunstancia de que aun antes de publicar su primer libro, ya figuraba en varias antologías.
Galardonado con numerosos premios, entre los que destacamos: Primera Medalla Nacional de Poesía Flamenca. Premio Nacional de Poesía de la “Vendimia de Jerez”. Poesía “Rafael Alberti de la Caja de Ahorros de Cádiz…etc. En cuanto al Premio Nacional de Poesía 1967 no me es posible silenciar una anécdota histórica que habla de su valía poética y de su calidad humana:
Cuenta el académico, Luis Suarez Ávila, lo ocurrido en la concesión de dicho Premio.
Federico Muelas, secretario del Jurado, una vez votado y concedido el premio y firmadas las actas, telegrafía a José Luis diciendo: “Enhorabuena, Premio Nacional”.
Horas más tarde, Tomás Borrás, miembro del Jurado, le telefonea y le cuenta que han convocado de nuevo al Jurado, porque ahora proponen a Carmen Conde, por su “obra completa”.
Pasado poco más de un mes, Carlos Robles Piquer, Presidente del Jurado, dirige una carta a José Luis, que termina con estas palabras: “Como ya sabe, su obra fue la verdadera finalista, aunque pesó más la “obra completa” de Carmen Conde. Me permito animarle a seguir en la “brecha” poética.
José Luis, haciendo honor a su bonhomía, había telegrafiado a Carmen Conde dándole la enhorabuena. Su contestación fue significativa: “Agradecidísima generosa enhorabuena”...
Su poesía ha sido siempre un cauce expresivo de lo religioso y lo profano y no solo en los temas sino también en las formas: La soledad, el amor y la muerte han sido los preferidos por la poesía y José Luis Tejada, los ha tocado con clarividencia todos y los ha llenado de palabras que el pueblo conoce y reconoce, porque entran o han podido entrar en su vocabulario desde siglos.
Como apuntaba el desaparecido investigador y catedrático de Literatura de la Universidad de Navarra, Ángel Raimundo Fernández González: “Dios es la referencia de todos sus amores: el amor del propio poeta que se sabe criatura de Dios, el amor entre él y la amada, el amor de los dos hacia sus hijos, el amor hacia los demás hombres y el amor hacia todo lo creado”.
José Luis era un poeta creyente y esa creencia constituye la base de todo su sistema poético, incluido también el amoroso. Elige la escritura como una forma de manifestar y canalizar la fuerza que le presta la pasión amorosa.
En 1985 publicó Poemía, una antología de sus primeros libros; recuerdo que cuando lo compré en la Navidad de 1985, me impresionó por su hermosura y profundidad. Especialmente me sobrecogió el poema: “Consolación por la carne”, que sin duda entiende mejor el amor como entrega y donde el poeta se mueve en el tono más íntimo de la confidencia. Quedé entusiasmado por su desbordamiento lírico y sensual. Y como muy acertadamente ha indicado Leopoldo de Luis, es pieza príncipe de la poesía amorosa. La pareja humana abrazada, frente a la eternidad, frente al misterio, por encima del odio y guareciéndose de la muerte.
Pueden escuchar dos de sus poemas. El primero: los últimos versos del poema, "Consolación por la carne" por ser los más intensos y trascendentes.
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Mucho se ha oído hablar de las cabañuelas, un método de predicción a largo y corto plazo en las zonas rurales del sur de España, es el ámbito donde más se practica este método arraigado a la tradición popular, basado en las observaciones meteorológicas sistemáticas llevadas a cabo durante los primeros días del mes de agosto. Las cabañuelas siguen arraigadas en el mundo rural, a pesar de carecer de base científica.
Sin embargo, sería prácticamente imposible un estudio de las “Cabañuelas” sin hacer previamente referencia a sus orígenes, los cuales se podrían encontrar en la “Fiesta de las Suertes” ó “Zamuc” incluida en el ceremonial del año nuevo babilónico llamado “Akitu” ó en su correspondiente versión semita de la “Fiesta de los Tabernáculos”.
Aunque los meteorólogos consideran que en la predicción a corto plazo es fiable, no ocurre igual con la predicción a largo plazo. En España estas predicciones eran usadas frecuentemente hasta el año 1.940 en que se fueron sustituyendo por el Almanaque Zaragozano.
Actualmente, los expertos en “Cabañuelas” realizan sus observaciones a través de las indicaciones que obtiene sobre las formas de las nubes, la dirección del viento, las características del sol, la luna, las estrellas, la niebla, el rocío de la mañana, el arco iris o el granizo.
Los expertos procuran situarse en el campo, sobre un punto elevado para aislarse de la contaminación de las ciudades, generalmente se acompaña de una o dos personas más, pues la observación debe ser permanente veinticuatro horas del día y además para constatar opiniones sobre lo observado.
Cada provincia tiene sus propias “Cabañuelas” pues el radio de acción de las previsiones no supera los 80 km.
El método más tradicional y que se utiliza de forma general es el siguiente: agosto se divide en dos períodos, es decir, del 1 al 12 y del 13 al 24.
Se analizan los días de agosto, desde que sale el sol hasta que se pone, el estado del cielo, la humedad y el viento, así que aquí también entra en juego la memoria de cada uno. Se supone que el primer día del mes haría referencia al tiempo que va a hacer en enero del mes siguiente, el día dos de agosto al mes de febrero del año posterior, y así sucesivamente hasta el día doce que se cerraría el año con diciembre.
Este es el método más tradicional, aunque existen otras variantes tanto en España como en otros países.
Actualmente en España existen varias Asociaciones dedicadas a este estudio prácticamente en todas las regiones.
Nuestro objetivo es, ahondar en los orígenes de las “Cabañuelas” para conocer su relevancia e implantación en las civilizaciones antiguas.