24.6.24

Ludwig van Beethoven (1770-1827). Año de 2024. Bicentenario del estreno de la Novena Sinfonía Op.125, en el Teatro de la Corte Imperial de Viena.



Beethoven nació en Bonn, (diciembre 1770) hijo de un músico de la corte y de la hija de un oficial de palacio. Su destino lo llevaría a convertirse en uno de los primeros compositores, no operísticos, independientes del mecenazgo de la nobleza. A sus trece años, su maestro Gottlob Neefe, quién no sólo fue su maestro, sino también un amigo fraternal, sugirió que tal vez podría convertirse en el segundo Mozart. Se supone que Beethoven se había reunido con Mozart en Viena tres años antes con la intención de ser su alumno, pero su plan se vio frustrado por la muerte de su madre.

En 1784, Beethoven consiguió su primer puesto independiente como organista y viola de la corte, y dos años más tarde, el elector lo envió a Viena para proseguir sus estudios. Allí tuvo ocasión de improvisar para Mozart sobre un tema dado, terminando la improvisación con una fuga perfecta. Mozart impresionado dijo: Apunten su nombre, pues un día será famoso.

Beethoven es el último de los grandes clásicos vieneses y sus obras representan el cierre definitivo de la época clásica, no obstante, es también el iniciador de una nueva era. Pertenecía a la nueva generación que sostenía los ideales de la Revolución francesa y creía fervientemente en los derechos humanos. Su manera de ser y de pensar pertenecían a la nueva época, por eso sus opiniones en música eran diferentes a las de sus predecesores.

Beethoven representa el nexo de unión entre los periodos clásico y romántico, pues expandió las fronteras del primero con la seguridad en sí mismo y la individualidad característica del romanticismo. La música de Beethoven encierra los sueños, fracasos y turbulencias de la era revolucionaria, exponiendo el elemento humano en la música de una época marcada por la exaltación de los derechos individuales.

Sus primeras composiciones eran netamente clásicas, pero su corazón ya era romántico. Al desear expresar nuevas ideas en sus composiciones, algo ajenas y distintas al estricto mundo de la música, Beethoven se encontró en conflicto con el clasicismo.

Estos avances se aprecian en sus grandes obras instrumentales. Una de las características desviaciones de las normas clásicas fue el abandono del minueto – movimiento en ritmo de danza – para introducir en su lugar el scherzo, mucho más libre. La forma estricta de la sonata clásica no sirve, por exigir repetición, para una música puramente romántica, dramática y expresiva. Entre las muchas reglas que trató de evitar fue la de simetría y la repetición en los movimientos de sus sonatas; a veces las componía de dos, de cinco, seis o siete movimientos, cambiando incluso de tiempo dentro de cada movimiento.
Beethoven compartía el deseo de sencillez y claridad de los clásicos, pero amaba los desarrollos anchos y profundos. Por ello puede decirse que dotó a la música de armonía, atmósfera y concentrado interés sobre la energía y la acción dinámica.

Sinfonía nº9 Op.125 (1824)

La Sinfonía n.º 9 en re menor, op. 125, conocida como Coral. Es la novena y última completa de sus nueve sinfonías. Se estrenó en Viena el 7 de mayo de 1824. Muchos críticos y musicólogos la consideran como una obra maestra de la música clásica occidental y uno de los logros supremos de toda la historia de la música.​ Es una de las obras más conocidas de la música de práctica común​ y una de las sinfonías más interpretadas del mundo.​

La Novena fue el primer ejemplo de un compositor importante que incluyó partes vocales en una sinfonía. El movimiento final, el cuarto, de la sinfonía presenta cuatro solistas vocales y un coro en la paralela tonalidad de re mayor modulada, conocida comúnmente como la «Oda a la alegría». 
​
Se cree que Beethoven, cuando estaba en la veintena, intentó musicalizar "Oda a la Alegría", el famoso poema de Schiller, aunque sólo sobreviven algunos apuntes. En 1818 retomó el proyecto y tardó seis años en completarlo. Después de unas variaciones sobre dos temas en el movimiento lento, el movimiento coral constituye en realidad una cantata de cuatro movimientos. Beethoven dudó sobre la forma de introducir las voces en la sinfonía, llegando a componer dos finales, pero acabó por incluir algunas citas.

Consta de cuatro movimientos:
Primer movimiento:  Allegro maestoso.
Este primer movimiento de la sinfonía tiene un carácter tormentoso, heroico, con un poderoso sentido del movimiento. Beethoven nos presenta retazos de lo que esperamos sea un melodía completa, pero siempre frustra nuestras esperanzas y el material se transforma ante nuestros ojos con infatigable energía en graciosas elaboraciones musicales que rompen nuestras expectativas por completo. Esto inyecta una tensión continua en el movimiento. Asistimos a una lucha formidable entre fuerzas musicales, como un choque de pura materia musical. 

Es como el comienzo de la vida de cualquier persona. Sin embargo, cualquiera que lo oiga percibirá una sensación de energía, una sensación de fuerza incluso un clima violento, trágico. Después viene el tema femenino que cantan los instrumentos de viento que es de una gran dulzura. Es decir en este primer movimiento tenemos un dramatismo en su composición. Algunos especialistas lo consideran como la mejor pieza de la historia de la música, supera a la parte coral, por su armonía infalible y sus sublimes melodías nos ponen a la vista la vida de un compositor genial y titán.

Beethoven: Sinfonía núm, 9 primer movimiento. | Paavo Järvi and the Deutsche Kammerphilharmonie Bremen

Segundo movimiento: Molto vivace . 
En toda composición dominan los contrastes y el dramatismo del primer movimiento se torna vitalidad en el segundo, al que en ocasiones se ha definido con acierto como una paso de la oscuridad a la luz, con mucho carácter, calificado por muchos cronistas como "el infierno en llamas" por su contundencia y velocidad, que nos invita a bailar Es un abrumador e incontenible movimiento en forma fugada, que irradia energía por cada uno de sus poros. En la introducción se usa un solo de timbal y un ritmo con mucho brío. 
La tradición "ordenaba" colocar en segundo lugar el adagio, pero Beethoven los sustituye por un scherzo. En rigor, su intento era eliminar el último lastre cortesano en la sinfonía para sustituirlo por un movimiento enérgico y ligero al mismo tiempo.

Segundo movimiento. Barenboim/West-Eastern Divan Orchestra

Tercer movimiento: 
Adagio molto e cantabile. 
El tema principal del tercer movimiento es dominado por un espíritu lírico, reposado, y delicado como corresponde a un adagio, en este punto tiene lugar en la sinfonía la transformación, dilatada de forma larga absolutamente espiritual, que no dice nada, pero que penetra y que nos pone en contacto con nosotros mismos. Supone un descanso después de la fiereza de los dos movimientos anteriores. Es la más clara demostración de que la inteligencia humana forma parte de una inteligencia universal, al escuchar este movimiento uno se transforma, se transfigura, es difícil no soñar en la hermosura del universo.
Da pie a la antesala al cuarto movimiento.

Tercer movimiento. Barenboim/West-Eastern Divan Orchestra

Cuarto movimiento:  Allegro presto. 

Es como una explosión final donde se incluye el poema de Friedrich Schiller llamado Oda a la Alegría que le da este toque maravilloso a esta composición, ya que es un canto a la libertad que invita a los hombres del planeta a unirse como hermanos. Y, es una manera impresionante como en el último momento irrumpe de manera perfecta por primera vez la voz humana. Ya que a veces la música es insuficiente para transmitir el mensaje que quieres hacer llegar y la inclusión de voces da ese toque perfecto a esta magnífica obra, afirmando que el cuarto movimiento puede ser considerado en una obra completa en sí misma, es decir, “toda una sinfonía”. 
En él podemos distinguir varias partes claramente marcadas por pausas. El movimiento pretende integrar varias formas musicales previas como el canon y la fuga. Está compuesto para orquesta, coro mixto y cuatro solistas: soprano, contralto, tenor y barítono.
 -Introducción:
Tema 1.  Contiene una referencia a la introducción del primer movimiento y la preparación del "tema de la alegría".
Tema 2.  "de la alegría" expuesto cuatro veces.
Tema 3.  Variación del tema 2 y reexposición del tema 1.
Tema 4.  Presentación del barítono.
Tema 5.  Tema 2 cantado por el barítono y el coro.
Tema 6.  Presentación del tenor a modo de marcha militar, también en este caso acompañado por el coro, esta vez  sólo la parte masculina.
Tema 7.  Intermedio -aceleración- a modo de fuga.
Tema 8.  Reexposición apoteósica del tema 2.
Tema 9.   "del amor"
Tema 10. Fuga 2. Contiene una serie de variaciones sobre el tema 2 cantadas por el coro y con gran protagonismo   de la soprano y contralto, las variaciones se mezclan con el tema 3.
Tema. 11.  Reexposiciòn del tema 2, es la primera parte de la coda: (adición brillante al período final de una pieza de  música. 
Tema 12.   Cierre. Es la segunda parte de la coda.

Cuarto movimiento. Barenboim/West-Eastern Divan Orchestra


No nos resistimos a colocar este corte de vídeo por su interesante historia de la película "Copying Beethoven", Basada en una ficción dramática centrada en los últimos años de la vida creativa del compositor. La directora se toma varias licencias históricas en aras de mejorar el interés lírico de la película y hacer que sea comprendida por el público percibiendo así la biografía de Beethoven. 
En la crónica del estreno, en 1824, se entremezclan el respeto y el entusiasmo con el desconcierto ante una obra que puso a prueba la habilidad de los intérpretes. La apertura de la sinfonía recurre a una idea original que luego ha sido muy imitada: una vibración grave y eterna se ensancha de forma alarmante en cuanto se toma conciencia de ella. Los golpes de los timbales del segundo movimiento, el scherzo, arrancaron aplausos espontáneos en su estreno y, bien al final del movimiento o al final de la obra -los relatos difieren-, la contralto Carolina Unger hizo una señal a Beethoven para que se volviera y viera el aplauso que no oía.

La escena es familiar y desgarradora: Beethoven viejo, completamente sordo, despeinado, incapaz de marcar correctamente el compás, moviendo furiosamente los brazos delante de la orquesta mientras el público, a su espalda, ya había comenzado los aplausos que él no podía oír. Oyendo en su cabeza una música que tal vez no se parecía a la que atronaba en la sala con una vehemencia nunca oída hasta entonces, con una amplitud sonora que se consideraba más propia de las ceremonias religiosas que de los acontecimientos de fraternidad civil.

Presten atención al minuto 5:22, hasta entonces tranquilo, empiezas a derrumbarte lentamente y a llorar, entiendes entonces el porqué merece la pena escuchar música.


Letra de la Oda a la alegría de Friedrich Schiller, un anhelo de igualdad, fraternidad y libertad para toda la humanidad.
¡Oh amigos, dejemos esos tonos!
¡Entonemos cantos más agradables y llenos de alegría!
¡Alegría! Alegría!

¡Alegría, hermoso destello de los dioses,
hija del Elíseo!
Ebrios de entusiasmo entramos,
diosa celestial, en tu santuario.
Tu hechizo une de nuevo
lo que la acerba costumbre había separado;
todos los hombres vuelven a ser hermanos
allí donde tu suave ala se posa.........

¡Abrazaos millones de criaturas!
¡Que un beso una al mundo entero!
Hermanos, sobre la bóveda estrellada
debe habitar un Padre amoroso.
¿Os postráis, millones de criaturas?
¿No presientes, oh mundo, a tu Creador?
Búscalo más arriba de la bóveda celeste
¡Sobre las estrellas ha de habitar!

En 1985, el Consejo de Europa, y más tarde la Unión Europea, adoptaron una versión adaptada por Herbert von Karajan como el Himno de Europa.​ En 2001, el manuscrito original de Beethoven de la partitura de la sinfonía, conservado en la Biblioteca Estatal de Berlín, se inscribió en el Registro de la Memoria del Mundo de la Unesco, donde forma parte de la herencia espiritual de la humanidad junto con otros sobresalientes monumentos, convirtiéndose en la primera partitura musical así designada.

En sus cuadernos personales Beethoven plasmó sus inquietudes: La más importante de ellas era conseguir transmitir a través de su última sinfonía algo más que música. Es decir, quería contar una historia, y en el caso de la novena esa historia debía guardar relación con la liberación de la humanidad.
Sin duda Beethoven nos narra el triunfo de la humanidad, pero no de manera sencilla: la victoria está plagada de duelos entre la parte positiva y negativa. Esta tragedia surge, como un halo de esperanza, el "himno de la alegría".

Para aquellos aficionados interesados en ver la película completa Pulse en (Copying Beethoven). 

Nota final:
En una versión del célebre Director de Orquesta, Herbert von Karajan, dice:
El segundo movimiento está marcado Molto vivace, en Re menor y compás de 3/4. Curiosamente, este Scherzo viene colocado en la segunda posición de esta sinfonía en vez de la tradicional tercera y es excepcionalmente largo. Enseguida se nota el parentesco rítmico inicial con la exposición temática del precedente Allegro, en una voluntad organizativa llevada a límites extremos. Una corta introducción en fortissimo en la cuerda y después en los timbales al descubierto da paso al tema principal, en pianissimo, expuesto por la cuerda de manera fugada (segundos violines, luego violas, violonchelos, primeros violines y finalmente contrabajos). Tras una repetición vigorosa del tutti aparece un segundo motivo melódico en la madera que será repetido en crescendo e introducirá un tercero con el viento ante el obstinado ritmo de la cuerda sobre la nota Do. Después de la repetición, la parte del desarrollo vuelve a tomar la nota inicial y tras una nota acalderonada en Si se prosigue en un mágico juego de tonalidades (Mi menor, La menor, Fa mayor) para retornar al Re menor del comienzo. Es curioso observar cómo la partitura nos va advirtiendo de la alternancia “Ritmo di tre battute” y “Ritmo di quattro battute“. La reexposición concluye con un crescendo abruptamente concluido. Es el turno del trío, realmente un Presto sustitutivo del tradicional Trio. El Presto es un intermedio a dos tiempos en Re mayor. Tras el tutti, el fagot toca un staccato sobre el que los oboes y clarinetes exponen un tranquilo motivo, con el apoyado rítmico de unos timbales con ganas de participar. El tema se completa con un dibujo ascendente de la cuerda en crescendo. Tras un calderón en Re la cuerda al unísono marca el ritmo del scherzo que se repite da capo. De manera genial y sublime, el compositor sorprende con un recuerdo de los primeros compases del Presto tocado por la madera. El movimiento concluye con un enérgico tutti sobre las notas La y Re.

Los seres humanos convivimos con la música en todo momento. Es un arte que nos hace disfrutar de tiempos placenteros, nos estimula a recordar hechos del pasado, nos hace compartir emociones.
La música es para gozar de ella. La música nos habla. Escuchar música es una capacidad que se adquiere por medio de experiencia y aprendizaje. El conocimiento intensifica el goce. Por lo tanto, debemos escucharla con sosiego, prestando atención y dando a la música el esfuerzo concentrado de un oyente activo.
Aun así, hay códigos que, con excepciones, sirven para todos. Si una canción está en modo menor nos sonará triste y si está en modo mayor, alegre. Se sabe que la alegría está en re mayor y lleva trompetas, que el amor suena a instrumentos de cuerda que, a veces, van acompañados de flautas, y que el odio tiene tempos muy rápidos.

Fuentes:
Cómo escuchar música, de Aaron Copland
https://www.culturagenial.com/es/novena-sinfonia-de-beethoven/
Youtube
Gonzalo Díaz-Arbolí

9.6.24

21 de junio, DÍA INTERNACIONAL DE LA MÚSICA. JACQUELINE DU PRÈ

La Fiesta de la Música es una celebración internacional que se realiza el primer día del verano del hemisferio norte. Su objetivo es promocionar la música. En 1985 esta celebración se instituye como evento europeo y, coincidiendo con el solsticio de verano, en todos los países de la Unión Europea se dedica un día entero para celebrar la pasión por la música.

Jacqueline du Prè (nació en Oxford el 26 de enero de 1945 y murió en Londres el 19 de octubre de 1987), violonchelista británica, una de las mejores del siglo XX. Intérprete prodigiosa que se vio obligada a abandonar los escenarios en 1973, a causa de una esclerosis múltiple, que la conduciría finalmente a la muerte a los 42 años.


Cuenta la leyenda que Jacqueline a los 4 años, escucha un programa de música en la BBC de Londres. A partir de ese instante, cuando al oír el sonido del cello dice, que quiere tocar ese instrumento. Su madre, pianista aficionada, comienza a formar musicalmente a su hija y dos años más tarde, empezaría a recibir lecciones en Londres. A los diez años gana un premio en un concurso internacional, y a los doce realiza su primer concierto en la BBC. Estudió con maestros como: Willian Pleeth en Londres, Paul Tortelier en París Rostropovich en Rusia y Pablo Casals en Suiza.

En alguna ocasión Jacqueline dijo: “mi madre fue una gran inspiración. Guiaba mis primeros pasos, escribió canciones para jugar y dibujó las descripciones pictóricas de las melodías. Eran muy hermosas y solía encontrarlas escondidas bajo mi almohada, lo que hacía poner mis manos en el violonchelo cada día. También me enseñó composición."

En la navidad de 1966, Jacqueline conoce al pianista argentino Daniel Barenboim; un año más tarde, en 1967, se casan. Jacqueline se convirtió al judaísmo para casarse. Su matrimonio fue una de las relaciones más fructíferas de la historia musical comparándose ciertamente con la de Clara y Roberto Shumann.


Durante su corta carrera, Du Prè tocaría junto con orquestas y solistas prestigiosos. Se ha destacado su interpretación del concierto para cello de Elgar que se ha vuelto mítica.
Les dejo para que puedan escuchar la grabación del Concierto para violonchelo en mi menor, Op.85 de Edward Elgar, escrita en 1919. Es una de las obras más notables y piedra angular del repertorio para violonchelo solo.
Esta obra obtuvo la mayor popularidad en los años 60, precisamente a partir de la interpretación hecha por Jacqueline du Prè en 1967, convirtiéndola en una de las grabaciones de música clásica más vendidas.
Al colocar las ilustraciones gráficas, me han recordado el aire de los años 60. Los años de los Beatles, los Stones…

Hacer clic sobre la imagen para visualizar el vídeo
Cello. Sonata No. 2 in F Major, Op. 99: II. Adagio affettuoso · Jacqueline du Pré

“Tempus fugit” El tiempo se escapa, como las nubes, como las naves, como las sombras.
Es ley de vida que las personas desaparezcan pero mientras las recordemos, mientras sus obras no se borren de nuestros recuerdos, de alguna manera permanecerán vivas.

Mezclado con las sombras del tiempo, que se nos desliza entre los dedos, siempre es conveniente recordar estos prodigios o estos genios, que, cómo escribió Howard Gardner, psicólogo estadounidense: existen 16 tipos de inteligencia, una de ellas es la musical y está asentada en el Hemisferio cerebral derecho.  
Los caprichos de la naturaleza nos regala cuando se le antoja, más tratándose de un instrumento que no se ha distinguido por un exceso de protagonismo, porque tampoco han sido muchos los virtuosos capaces de hacérnoslo disfrutar.

Hacer clic sobre la imagen para visualizar el vídeo

Jacqueline du Pré - Dvořák Cello Concerto – London Symphony Orchestra. Director, Daniel Barenboim



Disfruten y sean felices.
Fuente: Wikipedia, Youtube

Gonzalo Díaz-Arbolí


4.6.24

Rememorando al poeta, Vicente Aleixandre y Merlo (1898-1984) en el 40º aniversario de su muerte

 

'Velintonia 3', película documental que rescata la figura del escritor y Premio Nobel de Literatura Vicente Aleixandre.
Actualmente se trabaja en el rodaje, en la casa que fuera su morada y en diversas localizaciones de Madrid, Miraflores de la Sierra, Málaga y Sevilla,  a través de los recuerdos que aún habitan en sus paredes, en el número 3 de la madrileña calle Velintonia, hoy Vicente Aleixandre, en el barrio de Chamberí, uno de los símbolos y centros neurálgicos de la poesía y la narrativa española del siglo XX.

Para ello, la película cuenta con los testimonios y experiencias de grandes de la literatura española que tuvieron el honor de conocer a Vicente Aleixandre y vivir en primera persona lo que significó Velintonia, y otro intelectuales estudiosos de su obra, como:
. El novelista, director y crítico de cine, Premio Nacional de Narrativa en 2007, Vicente Molina Foix.
. La profesora Dra. en Filología Hispánica, Olga Rendón Infante, que entrevistada en la casa que fue su hogar para "Velintonia 3"  dice: "Pocas veces he sentido tanto sobrecogimiento en un lugar"
. El Premio Nacional de Literatura- Poesía y Premio Nacional de la Crítica en 2000, así como Premio Internacional de Poesía Loewe en 2005, Guillermo Carnero. 
, Su amigo el poeta Jaime Siles, Premio de la Crítica Nacional (1983) y Premio Internacional Loewe de Poesía (1989), para el que «esa casa era una especie de santuario mágico de la poesía». 
. El poeta de la Generación del 70 Antonio Carvajal, Premio Nacional de la Crítica en 1990 y Premio Nacional de Poesía en 2012. 
. El periodista y poeta, Premio Nacional al Fomento de la Lectura en 1995, Javier Lostalé.
. Su también amigo, el Premio Nacional de Literatura en 1982 y Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana en 2012  Antonio Colinas, quien asegura que «Cernuda decía en los años 30 que Aleixandre tenía esa capacidad para buscar la concordia entre amigos, y el reflejo de ello es su casa». 
El documental cuenta además con Alejandro Sanz como asesor literario y biográfico, uno de los mayores expertos en el Nobel, presidente de la Asociación de Amigos de Vicente Aleixandre y editor de sus obras completas publicadas en 2022 por Editorial Lumen bajo el título 'Poesía Completa'.


Deshabitado y vacío, en estado casi ruinoso y de abandono y en pleno proceso de subasta, el inmueble aun destila la memoria del Nobel, así como de las intensas reuniones y veladas que allí compartieron los poetas y escritores que acudían a visitarlo. Y es que, como dijo Pere Gimferrer en su discurso de entrada en la RAE, «Aleixandre no vivió una sola vida, sino muchas: la suya propia, y, además, tanto la literaria como la personal de cada uno de sus numerosos amigos y discípulos próximos». Todos ellos, Federico García Lorca, Luis Cernuda, Gerardo Diego, Miguel Hernández, Jorge Guillén, Dámaso Alonso, Pablo Neruda, José Hierro, Leopoldo de Luis, Carlos Bousoño, José Luis Cano, José Agustín Goytisolo, Vicente Molina Foix y tantos otros– pasaron por Velintonia, convertida en un refugio para la poesía, en una morada de versos y encuentros, en una utopía entre la realidad y la ficción, donde varias generaciones de creadores soñaban con la libertad y encontraban un oasis de amistad, amor y esperanza en tiempos oscuros. Aleixandre vivió la mayor parte de su vida en esa casa escribiendo y recibiendo a las generaciones de poetas, escritores e intelectuales del pasado siglo, a sus compañeros del 27, a los del 36, a los del 56, e incluso a los novísimos. El poeta no estuvo recluido entre sus muros, sino abierto a la circulación constante de amigos, siempre conectado y conectando al mundo.

Casa que fuera su morada en Chamberí, situado en el número 3 de la calle de Velintonia, ahora renombrada como Vicente Aleixandre.

BIOGRAFÍA:
Es difícil separar la vida de Vicente Aleixandre de su constante entrega a la poesía. Nació en Sevilla, en el crucial año de 1898, (el mismo en el que nacen Dámaso Alonso y Federico García Lorca) y murió en Madrid en 1984, hijo de Elvira Merlo y García de Pruneda, natural de La Coruña, y del entonces capitán de Ingenieros Cirilo Aleixandre y Ballester, natural de Valencia. Fue inscrito días después en el Registro Civil de la capital hispalense con el nombre del abuelo paterno, Vicente.
No es el amor quien muere
somos nosotros mismos.

Se licenció en Derecho y Comercio en la Universidad de Madrid, y fue profesor de Derecho Mercantil de 1920 a 1922.
Hijo de un ingeniero de ferrocarril, Vicente Aleixandre pertenecía a la burguesía media acomodada. Cuando tenía dos años de edad, su familia se trasladó a Málaga, ciudad a la que el poeta llama en su obra "el Paraíso", pues en ella transcurrió toda su infancia.
En 1909, la familia se instaló en Madrid, donde el futuro poeta cursó las carreras de Derecho y Comercio. Se especializó en Derecho Mercantil, materia que luego enseñó como profesor en la Escuela de Comercio de Madrid (1920-1922).
En 1925, contrajo la tuberculosis que le mantuvo en un sanatorio de la sierra de Guadarrama, próxima a Madrid, alejado durante varios años de la vida cultural y social. Durante esta grave enfermedad, empezó a escribir poesía. A partir de entonces se entregó por completo a la literatura. Mientras se recuperaba de esta operación, escribió algunos poemas que comenzaron a darle gran fama hacia 1926.
Fue uno de los pocos autores de la generación del 27 que se quedó en España después de la Guerra Civil (1936-1939).
En 1934 obtuvo el Premio Nacional de Literatura y desde 1949 fue miembro de la Real Academia Española.
Obtuvo el Premio Nobel de Literatura en 1977 “por su gran obra creadora, enraizada en la tradición de la lírica española y en las modernas corrientes poéticas iluminadoras de la condición del hombre en el cosmos, y de las necesidades de la hora presente”.
Murió siete años después de haber recibido un Premio Nobel con el que, según muchos críticos, no sólo se reconocía universalmente su obra, sino la de toda la Generación del 27.


Fue uno de los escritores e intelectuales que en 1927 rindieron un homenaje a Luis de Góngora.
Vicente Aleixandre ha sido un escritor que ha influido sobremanera en las generaciones poéticas posteriores, por la fuerza y fervor de su obra, a pesar de que algunos poetas no se daban cuenta de ello, especialmente los sociales de la generación del 50. Aleixandre vino a desempeñar para buena parte de los poetas de la posguerra, un papel semejante al que tuvo Juan Ramón Jiménez entre los poetas de la generación del 27: Juan Ramón fue puente de enlace entre el modernismo y el 27, fue maestro inicial para muchos autores del 27. Del mismo modo, Aleixandre fue como el maestro de la generación poética de la posguerra. Su voz fue considerada como la más cálida y humana de los poetas de los últimos años y se vio en él al poeta que ha sabido expresar con más fuerza los impulsos elementales de amor y vida.

Su obra está enraizada en la tradición lírica española y en las corrientes modernistas. Sus primeras obras presentan las mismas huellas que casi todos sus compañeros de generación: el pasado reciente (Bécquer y Darío), los grandes maestros vivos que les sirven como guías (Juan Ramón Jiménez y Antonio Machado) y la poderosa atracción de la Vanguardia (y, en particular, del Surrealismo).
En la obra de Aleixandre destaca su deslumbrante empleo de la metáfora. Es uno de los poetas de la lengua castellana que ha creado imágenes de mayor belleza. A veces (sobre todo en su primera etapa), estas imágenes son demasiado crípticas; pero aunque no se entienda su significado sí se aprecia su rara belleza. 


HISTORIA DEL CORAZÓN. Dedicado a Dámaso Alonso.
Amigos de todas las horas, seguro en 
toda la vicisitud, desde la remota
adolescencia, dedico hoy este libro,
cumplido y rebasado un tercio de
siglo de fraternal amistad.

Escrito en 1954. Había sido concebido como un libro exclusivamente amoroso, pero pronto comprendió que debía ir más allá de la experiencia personal del amor para explorar la historia que, según sus propias palabras: “expresaba la difícil vida humana, su quehacer valiente y doloroso”. Hay en esta obra una nueva atención a las realidades humanas y el estilo pierde el hermetismo de las obras anteriores y adquiere mayor expresividad. Si las obras anteriores expresaban la realidad imaginada, Historia del corazón expresa la realidad humana reconocida. La pasión de La destrucción o el amor y la rebelde huida de Sombra de paraíso ceden ahora el paso a una serena aceptación de la vida. EL poeta se conforta con la certeza de lo que toca, la vida humana limitada, no de lo que sueña. Al deseo de Sombra de paraíso: Humano, nunca nazcas, sustituye ahora la necesidad de la compañía humana, de la “solidaridad”: Era una gran plaza abierta y había olor a existencia.
Otros términos surgen ahora: Reconfortar, reconocer, unir, fundirse, solidaridad, confianza, fe, piedad. La palabra clave de la obra es “reconocer”. 

Destacamos tres de sus poemas:
Tus manos, tus manos, mis manos que... 
Son las amantes vocaciones, los signos que en la tiniebla sin sonido se apelan.

MANO ENTREGADA. 

Pero otro día toco tu mano. Mano tibia.
Tu delicada mano silente. A veces cierro
mis ojos y toco leve tu mano, leve toque
que comprueba su forma, que tienta
su estructura, sintiendo bajo la piel alada el duro hueso
insobornable, el triste hueso adonde no llega nunca
el amor. Oh carne dulce, que sí se empapa del amor hermoso.

Es por la piel secreta, secretamente abierta, invisiblemente entreabierta,
por donde el calor tibio propaga su voz, su afán dulce;
por donde mi voz penetra hasta tus venas tibias,
para rodar por ellas en tu escondida sangre,
como otra sangre que sonara oscura, que dulcemente oscura te besara
por dentro, recorriendo despacio como sonido puro
ese cuerpo, que ahora resuena mío, mío poblado de mis voces profundas,
oh resonado cuerpo de mi amor, oh poseído cuerpo, oh cuerpo sólo sonido de mi voz poseyéndole.

Por eso, cuando acaricio tu mano, sé que sólo el hueso rehúsa
mi amor -el nunca incandescente hueso del hombre-.
Y que una zona triste de tu ser se rehúsa,
mientras tu carne entera llega un instante lúcido
en que total flamea, por virtud de ese lento contacto de tu mano,
de tu porosa mano suavisima que gime,
tu delicada mano silente, por donde entro
despacio, despacísimo, secretamente en tu vida,
hasta tus venas hondas totales donde bogo,
donde te pueblo y canto completo entre tu carne.

Su tema es muy simple: el poeta acaricia la mano de la amada, y poco a poco, le va transmitiendo su calor, su vida, que rueda por sus venas
...como otra sangre que sonara oscura, que dulcemente oscura te besara
por dentro, recorriendo despacio como sonido...
...tu delicada mano silente, por donde entro
despacio, despacísimo, secretamente en tu vida...

MI ROSTRO EN TUS MANOS

Cuando me miras,
cuando a mi lado, sin moverte, sentada, suave te inclinas;
cuando alargas tus dos manos, suavisima, porque quieres, porque quisieras ahora, tocar, sí, mi cara.
Tus dos manos como de sueño,
que casi como una sombra me alcanzan.
Miro tu rostro. Un soplo de ternura te ha echado como una luz por tus rasgos.
Qué hermosa pareces. Más niña pareces. Y me miras.
Y me estás sonriendo.
¿Qué suplicas cuando alargando tus dos manos, muda, me tocas?
Siento el fervor de la sombra, del humo que vivido llega.
Qué hermosura, alma mía. La habitación, engolfada, quieta reposa.
Y tú estás callada, y yo siento mi rostro, suspenso, dulce, en tus dedos.
Estás suplicando. Como una niña te haces. Una niña suplica.
Estás pidiendo. Se está quebrando una voz que no existe, y que pide.
Amor demorado. Amor en los dedos que pulsa sin ruido,
sin voces. Y yo te miro a los ojos, y miro y te oigo.
Oigo el alma quietísima, niña, que canta escuchada.
Amor como beso. Amor en los dedos, que escucho, cerrado en tus manos.


Nombre        
Mía eres. Pero otro
es aparentemente tu dueño. Por eso,
cuando digo tu nombre,
algo oculto se agita en mi alma.
Tu nombre suave, apenas pasado delicadamente por mi labio.
Pasa, se detiene, en el borde un instante se queda,
y luego vuela ligero, ¿quién lo creyera?: hecho puro sonido.
Me duele tu nombre como tu misma dolorosa carne en mis labios.
No sé si él emerge de mi pecho. Allí estaba
dormido, celeste, acaso luminoso. Recorría mi sangre
su sabido dominio, pero llegaba un instante
en que pasaba por la secreta yema donde tú residías,
secreto nombre, nunca sabido, por nadie aprendido,
doradamente quieto, cubierto solo, sin ruido, por mi leve sangre.
Ella luego te traía a mis labios. Mi sangre pasaba
con su luz todavía por mi boca. Y yo entonces estaba hablando con alguien
y arribaba el momento en que tu nombre con mi sangre pasaba por mi labio.
Un instante mi labio por virtud de su sangre sabía
a ti, y se ponía dorado, luminoso: brillaba de tu sabor sin que nadie lo viera.

Oh, cuán dulce era callar entonces, un momento. Tu nombre,
¿decirlo? ¿Dejarlo que brillara, secreto, revelado a los otros?
Oh, callarlo, más secretamente que nunca, tenerlo en la boca, sentirlo
continuo, dulce, lento, sensible sobre la lengua, y luego, cerrando los ojos,
dejarlo pasar al pecho
de nuevo, en su paz querida, en la visita callada
que se alberga, se aposenta y delicadamente se efunde.

Hoy tu nombre está aquí. No decirlo, no decirlo jamás, como un beso
que nadie daría, como nadie daría los labios a otro amor sino al suyo.


Fuentes:
Real Academia de la Historia 
ABC Cultural 26/02/2024
Escritores. org, 
Wikipedia, 
youtube
Gonzalo Díaz-Arbolí




2.6.24

Paisajistas españoles Siglos XIX y XX

Autor: José Luis Mauri Rivero. (Sevilla 1931- actualidad)
Miembro de una generación de pintores sevillanos que hicieron historia

La pintura de paisaje puede definirse como la representación de paisajes naturales que incluyen una variedad de elementos como formas del terreno, masas de agua, vegetación y condiciones atmosféricas

Hasta los inicios del siglo XVII, en la pintura occidental, el paisaje no tenía gran relevancia, su importancia era de carácter marginal al constituir el "fondo" de cuadros de otro género como la pintura de acontecimientos históricos o el retrato. El "paisajismo" se constituyó como género autónomo en Holanda en el citado siglo XVII.

Desde el punto de vista histórico el “paisaje” no es únicamente una historia estilística, es decir, de los intentos realizados por los artistas para percibir y captar el espacio en su relación con la naturaleza y el aire libre; también es una historia de conocimiento y se reflejan en ella los acontecimientos y circunstancias de la reflexión del hombre sobre el lugar que ocupa en la naturaleza, la conciencia de su primacía o el sentimiento de participación; incluso a veces, la inquietud ante un mundo desconocido.

En el siguiente vídeo podrán conocer una enorme cantidad de obras de los más renombrados paisajistas españoles del XIX y del XX.

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Obras de los más renombrados paisajistas españoles de los XIX y XX.

Gonzalo Díaz-Arbolí

27.5.24

Teresita Gómez, la pianista que venció al racismo y, que se convirtió en la mejor pianista de Colombia

Homenaje a una luchadora incansable que nos ha regalado sus mejores virtudes: Su tenacidad, el amor por la música, su fortaleza mental y la pasión por la docencia.

El piano para ella no es un instrumento, sino la extensión de sus dedos, es ella misma.

Teresita Gómez, una niña negra abandonada por sus padres en el Palacio de Bellas Artes de Medellín, y que fue adoptada por los humildes porteros del lugar, se volvió en la pianista más destacada de ese país. Una historia de resiliencia, lucha contra la exclusión y el racismo que es motivo de inspiración y respeto para muchos colombianos.

Teresita nació en Medellín el 9 de mayo de 1943. En unas circunstancias rodeadas de secretos, fue adoptada por Valerio Gómez y Teresa Artega, que eran los porteros del Palacio de Bellas Artes de Medellín.

Teresita no tardó en darse cuenta de que era adoptada. Era una niña negra criada por padres blancos, y los niños de su entorno no dudaban en recordárselo. El palacio se había inaugurado apenas 6 años atrás y allí se educaban en música y pintura los hijos de la élite de la ciudad. 

Cuenta ella que, siendo aún muy niña, acompañaba a su papá por las noches a recorrer el palacio para asegurarse de que todo había quedado en orden. Entonces se sentaba en un piano sin tener instrucción alguna sobre cómo tocarlo, y empezaba a buscar en su memoria las notas que les había escuchado a las alumnas durante el día.
A oído, logró sacar dos pequeñas melodías. Su padre la llevó al auditorio para que diera su primer concierto en piano de cola. Su público: Valerio y Teresa, sus padres adoptivos. Tocar a escondidas se le convirtió en un hábito, y su padre lo auspiciaba.
Un día, por un error de cálculo, empezó a tocar en un salón antes de que la profesora de piano se hubiera ido. “La negra está tocando el piano”, gritó al verla. Desde ese momento, aceptó darle clases a Teresita.
Tenía que ser a escondidas porque Valerio, y en especial Teresa, temían que los echaran del palacio si los directivos o los padres de las alumnas se enteraban. Que una niña negra, pobre y adoptada tocara el piano era para algunos impropio.

Teresita empezó a tocar con las demás niñas del conservatorio gracias a una beca, pero afloraban las maneras de hacer notar que no era igual a sus compañeras. Pero su talento y su disciplina la hacía destacar notablemente.
La maestra le asignaba una pieza para que la estudiara toda la semana, y al día siguiente ya se la sabía de memoria.
"Ella tiene la música adentro, tiene un oído absoluto. Es un talento", Además, es muy disciplinada, muy entregada. Lo único que le importaba era tocar el piano, y hacerlo cada vez mejor.
Nada era tan azaroso como parecía. Años después y atando cabos, Teresita supo que su padre biológico era un pianista y director de orquesta italiano que era asiduo de Bellas Artes y amigo cercano de Valerio.
Aunque separados por el abismo del secreto, Teresita creció cerca de él, quien según cuenta ella siempre se emocionaba hasta las lágrimas al oírla tocar el piano.

Una de las personas que marcó más profundamente su vida fue Belisario Betancur, el presidente de Colombia entre 1982 y 1986. Ella tenía 39 años cuando él la llamó para ofrecerle ser agregada cultural de la Embajada de Colombia en Alemania Oriental. Alemania fue para Teresita una experiencia transformadora y un regalo de la vida. Fue el momento en que alcanzó su propia cima. Eso fue abrirle el mundo, y además foguearse en los mejores escenarios europeos.  Su primer concierto en Europa fue en París. Tocó las cuatro baladas de Chopin, y siente que las tocó como nunca. Actuó en Alemania, Polonia, Austria, España, Suiza, Hungría; acompañó a músicos como Pierre Rampal y Tortelier. Fue también en ese periodo cuando se comprometió con divulgar a compositores colombianos que nunca se habían tocado en Europa. 

Años después, Teresita recibió un reconocimiento como la mejor profesora de la Universidad de Antioquia, donde ha formado pianistas por más de 20 años. Los alumnos cuentan que su método para enseñar el piano es único y pasa siempre por conectar el piano con la vida.
En 2022, la Universidad de Antioquia, (departamento y ciudad de Colombia), donde Teresita ha enseñado por más de 20 años, abrió una sala de conciertos que lleva su nombre.  La lista de condecoraciones que ha recibido es extensa.

En 2022, Teresita tocó, en la posesión del presidente Gustavo Petro, sin haberlo preparado, sola y durante varios minutos Lo que se había planeado era que iba a tocar junto a la orquesta el himno de Colombia, pero durante el evento el presidente pidió que llevaran al lugar la simbólica espada de Bolívar para la toma de posesión.
Mientras llegaba, se abrió un receso silencioso. Y entonces, Teresita deleitó a miles en la Plaza de Bolívar y a quienes seguían la transmisión con un repertorio que escarbó de su memoria. Sin partitura. Sin ensayo.
“Ese día para mí fue único. Nunca pensé que yo pudiera haber visto lo que vi y lo que sentí, que fue conmovedor. Fue la fiesta del pueblo. Estábamos todos ahí”.
“De niña aprendí a tocar para que la gente me quisiera. Ahora toco porque quiero a la gente”.

En cuanto a Bach, es un ser religioso, un místico, me da mucha serenidad. Es el único compositor que te quita la depresión, porque es mántrico, repetitivo. Por eso es tan bueno para el jazz. La música es antes y después de Bach.”

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Concierto Italiano BWV971 Segundo Movimiento Andante de Johann Sebastian Bach

Tiene su propio concepto sobre los compositores que le inspiran y le fascinan: De Chopin dice que “llevó el piano al nivel de la poesía: no es un músico, es un poeta. Puso a cantar el piano. Sé qué es un buen Chopin porque lo he tocado en Varsovia, sé cómo debe sonar.” 

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“Beethoven es fascinante, grandioso. Es igual a fuerza. Su música es el mundo que él construyó. Vivía en la adversidad, era pobre, sordo y se enamoraba de las condesas. No le faltó sino ser negro.”

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Sonata No. 30 para piano- L.V Beethoven


 “Tocar Mozart es estar en una cuerda floja, como si a un mantel de lino blanco le cayera una gota de vino rojo.”

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Concierto para Piano y Orquesta N.21 en Do Mayor (Mozart). Mov 1. Allegro maestoso

Para Teresita «la música es una sola»,
“Por lo tanto, es absurdo seguir separando la música “clásica” de la “popular”. Siempre les ha insistido a sus estudiantes que no se encierren en los clásicos y que “se abran a tener la experiencia de tocar tango o salsa”, pues “la música clásica vino de la música popular; nunca fue al contrario, y por eso siempre les digo a mis estudiantes que toquen todo sin prejuicio”. Los compositores colombianos, clásicos y populares, “tienen que tocarse con el mismo sentimiento, la misma expresión y el mismo rigor técnico” con que se toca a los maestros europeos.”



Fuentes:
Roles. BBC News Mundo. 25/1/2024
Artículo: John Brian Cubaque. 03/12/2023
Revista Arcadia, Alexander Klein
Youtube

Gonzalo Díaz-Arbolí


25.5.24

La alondra ascendente. Ralph Vaughan Williams., Gloucestershire, 12 de octubre de 1872-Londres, 26 de agosto de 1958)



George Meredith
El poema de George Meredith, (Portsmouth (Inglaterra), 12 de febrero de 1828 - Box Hill (Inglaterra), 18 de mayo de 1909), The Lark Ascending, (La alondra ascendente), es un himno a la alondra y su canción escrito en coplas tetrámetros rimados en dos largas secciones continuas. Apareció por primera vez en The Fortnightly Review de mayo de 1881.
Es un sentimiento pastoral, devocional. El poema describe cómo "la presión de notas apresuradas" se repite, cambia, trina y repica, y trae a nuestro ser interior un canto de alegría y luz como una fuente que perfora las "brillantes cimas del día". La alegría, la pureza y el deleite desenfrenado de la "voz estrellada que asciende" despierta "lo mejor en nosotros a él afín". El canto de la alondra es el vino que nos lleva con él en la copa de oro, el valle de este mundo: la alondra son los bosques y los arroyos, las criaturas y la línea humana. Los corazones de los hombres los sentirán celestialmente, "mientras no anheles más que el canto".

La voz humana (prosigue la canción) no puede expresar con tanta dulzura lo más íntimo. A diferencia de la alondra, el hombre no tiene tal "canción seráficamente libre / de impurezas de personalidad". En la canción de la alondra, los humanos "millones se regocijan / por dar la voz de su espíritu único". Sin embargo, existen esas veneradas vidas humanas, que se han hecho sustanciales por las pruebas y el amor a la tierra, que, aunque no cantan, se manifiestan como un cántico digno de recibir al cielo. Se eleva en ese puro canto a los cielos más altos y se mantiene allí, de modo que nuestra alma se eleva con la de ellos "a través del olvido divino", llenando los cielos, derramando el mundo de las reservas humanas", elevándose más cerca hacia el silencio.
Estos son algunas estrofas del poema:
Se eleva y empieza a dar vueltas,
deja caer la cadena plateada del sonido
de muchos eslabones y sin fisuras,
en gorjeos, silbidos, transportes y trinos,
que se enredan y se extienden,
como se riza la mar en la marea baja
donde rompen las olas
y los remolinos giran dentro de otros remolinos;
un chorro de notas que corre
tan rápido que no se distinguen unas de otras,
aunque los trinos se repiten cambiantes
y siguen sonando mientras fluyen,
se perciben dulces y son encantadores...
......
Ella es la marcha nupcial del sol y las lluvias,
el baile de los niños, las gracias
de los labradores, la llamada de las prímulas,
y el espectáculo de las violetas fragantes;
todo ello será coronado por la canción circular,
y vosotros podréis escuchar a la hierba y al árbol,
podréis ver lo mejor del corazón de los hombres,
podréis sentir celestialmente, mientras
que no anheléis más que la canción.
Podríamos decirnos en lo más íntimo,
de la forma más dulce, que nuestra voz
nunca fue como esa voz de las alturas


En su llamativo vuelo de cortejo, incansable melodía e incesante aleteo, ascendiendo poco a poco a alturas increíbles sin parar su canción, se deja engullir por el cielo y después se desliza marcha atrás en un dominio absoluto del viento y de las alturas para finalmente girar y caer en un picado vertiginoso, confundiéndose después con el propio suelo.

The Lark Ascending (La alondra ascendente) es una obra para violín y orquesta escrita en 1914 por el compositor inglés Ralph Vaughan Williams. La composición se inspiró en
un poema de George Meredith del mismo nombre sobre la alondra vulgar. Es una de las piezas más populares en el repertorio clásico entre los oyentes británicos.
La obra está dedicada a la violinista inglesa Marie Hall, que la estrenó con acompañamiento de piano. Al contrario de la creencia popular, de hecho Vaughan Williams escribió los esbozos mientras miraba barcos de guerra que cruzaban el canal durante la Primera Guerra Mundial. Un chico pequeño lo veía haciendo los esbozos y, pensando que estaba apuntando un código secreto, informó a la policía que posteriormente arrestó al compositor.
La guerra paró la composición, pero fue revisada en 1920 y estrenada bajo la dirección de Adrian Boult el 14 de junio de 1921, otra vez con Marie Hall como solista.
​Entre sus pasiones se hallaban la poesía y el violín. Se había formado de niño como violinista, y prefería el violín al piano, por el que nunca tuvo una gran afición. 

Este idílico romance para violín y orquesta fue compuesto en 1914, y luego revisado (o completado, dependiendo de quién lo lea) en 1920. 
El violín solista representa a la alondra,  "se eleva y comienza a girar" en arabescos altísimos. Una nebulosa armónica en la orquesta y los prominentes solos de viento de madera refuerzan la imagen bucólica. En el medio hay una sección más terrenal, folclórica, y luego la música original regresa, cerrando con el violín dando vueltas estáticamente cada vez más alto y solo, "Hasta que se pierde en sus anillos aéreos/en la luz, y luego la fantasía canta".

Se encuentra entre los sinfonistas británicos más conocidos, destacando por su amplia gama de estados de ánimo, desde tormentoso y apasionado hasta tranquilo, desde misterioso hasta exuberante. Entre sus otras obras de concierto más conocidas se encuentran "Fantasía sobre un tema de Thomas Tallis (1910)". Sus obras vocales incluyen himnos, arreglos de canciones folclóricas y piezas corales de gran formato. Escribió ocho obras para representaciones teatrales entre 1919 y 1951. Aunque ninguna de sus óperas se convirtieron en piezas populares de repertorio, su ballet Job: A Masque for Dancing (1930) tuvo éxito y se representó con frecuencia.

Presten atención al sonido del violín solista representando a la alondra
como un símbolo de luz y ascensión mística.
Ralph V. Williams  "La alondra ascendente", Janine Jansen, Royal Abert Hall BBC Proms 2003

Fuentes: Wikipedia, youtube,
Gonzalo Díaz-Arbolí