28.8.26

KLIMT . El arte en el erotismo. EL BESO ( por A.Rguez Zarallo)

Gustav Klimt

Gustav Klimt (1862-1918) fue un pintor que nació cerca de Viena, el segundo de siete hijos de un grabador y cincelador, un artesano meticuloso, pero pobre. Pero esas dos características familiares las conoció muy bien y las utilizo en sus creaciones. Su hermano Erns, más joven que él, se convertiría también en grabador y trabajaría ( hasta su muerte en 1892) a menudo con Gustav.

Con apenas 14 años de edad ingresó en la Escuela de Artes y Oficios de Viena Durante siete años, aprendieron, junto a su hermano Ernst y con Franz Mats, las mas diversa técnicas, desde mosaico, hasta el fresco, pasando por la pintura. El trío era tan bueno que su profesor Laufberger le procesionaria encargos de decoración.

La Viena de Gustav Klimt( ( la Belle Epoque de fin de siglo) se enclava en una de las mas fascinantes épocas de la Historia del arte y de la cultura. En esta ciudad, con sus dos millones de habitantes era entonces la cuarta ciudad mas grande de Europa. Allí florecía la cultura como en ninguna otra parte. Nombres como Sigmund Freud, Otto Wagner, Gustav Mahler y Arnold Schoemberg dan testimonio de ello. La burguesía como clase social dominante ( temida por su afición a la pompa, sus suntuosos banquetes y su enfermiza adicción al placer ) actúa como catalizador en este florecimiento cultural.

Venus y cupido

En realidad este lienzo (sí, aunque tenga esa forma es un lienzo…!) se llama Quattrocento florentino porque Gustav Klimt quiso representar esa época fundamental de la historia en las enjutas de las escaleras principales del Museo de Historia del Arte de Viena. ¡Y qué mejor motivo para plasmar el Quattrocento que la diosa del amor acompañada del pequeño dios alado!

De este “laboratorio” brota también el arte de Klimt. Sus visiones de su mundo están preñadas de vida, y, al mismo tiempo , están siempre presente conscientes de la muerte. Se trata de un ensamblaje de tradición y modernidad, el compromiso de un mundo que caduca y uno que se anuncia. El espectador se siente cautivado por la voluptuosidad del dibujo, , el trazado caleidoscopico de los trabajos, la belleza del ornamento y el gusto por descifrar los secretos del cuadro. Cuando se ve un cuadro o trabajo suyo estas características están siempre presentes

Pero la mayor fascinación la ejerce el tema central de Klimt: La belleza de la mujer. De carácter reservado, cultivó su obsesión por la mujer en todas sus facetas artísticas. Tuvo mas de 14 hijos , reconocidos, de sus amantes que eran sus modelos , a las que pintaba desnudas , y de relación con damas de su entorno que retrataba. Nunca pintó a un hombre.

Sin embargo , El erotismo no disimulado de sus trabajos choca no pocas veces en la Viena decadente de una época marcada por la hipócrita represión victoriana , con el rechazo más enconado.El emperador Francisco José concede a Klimt la Cruz de Oro al Merito. Pero se deniega tres veces a concederle el nombramiento de profesor titular de la Academia . Klmt se siente ofendido. Se propone ser independiente de los grandes encargos del Gobierno y concentra su trabajo en retratos burgueses y paisajes . En estos retratos se las arregla para pintar, bajo la apariencia de respetabilidad, lo que le interesa casi exclusivamente : El erotismo enloquecedor de las mujeres y la presencia universal del Eros. Para conservar las apariencias viste a las mujeres que no puede pintar desnudas con opulentos atuendos que cubren su desnudez, y, sin embargo, llama la atención sobre esa desnudez, oculta a ojos vistas antes de cubrirlas . Ya no se reduce a la expresión de una sociedad decadente, sino que su estilo gráfico es apreciado hoy como precursor de la modernidad . 

Danae

El periodo dorado es el que le dio mas fama a KLIMT. Klimt pintó El beso (1908) durante su fase dorada. Durante esta época, también pintó varios retratos de mujeres vienesas de moda, como Adele Bloch-Bauer I (1907). Klimt trató las figuras humanas de estos cuadros como bidimensionales, y las rodeó de una decoración plana, de composición brillante y muy ornamental.

El retrato de Adele Bloch Bauer I, pintado por Gustav Klimt en 1907, es una obra maestra del período de la Secesión de Viena y una de las pinturas más famosas del mundo. El retrato muestra a Adele Bloch Bauer, una mujer austríaca de la alta sociedad, sentada en una silla con los brazos cruzados y con una mirada penetrante. La pintura está realizada con una técnica de pan de oro, que Klimt utilizó en muchas de sus obras, lo que le da un brillo dorado y una calidad única.

Klimt tardó tres años en completarlo y lo presentó en la Séptima Exposición de la Secesión de Viena en 1907. La pintura recibió críticas favorables y fue muy elogiada por su originalidad y su técnica. Pero lo más llamativo de la obra eran los detalles decorativos, inspirados en el arte bizantino y egipcio, que se pueden ver en los fondos y en la ropa de Adele.

En 1938, cuando los nazis tomaron el control de Austria, los Bloch Bauer huyeron del país y todas sus propiedades fueron confiscadas. Entre ellas se encontraba el retrato de Adele Bloch Bauer I, que fue adquirido por el Museo Austriaco de Arte Moderno. Después de la Segunda Guerra Mundial, los herederos de los Bloch Bauer intentaron recuperar la propiedad del cuadro, pero el gobierno austriaco se negó a devolverlo. La lucha legal duró décadas, hasta que en 2006, después de una larga batalla legal, la justicia finalmente decidió que el cuadro debía ser devuelto a la familia Bloch Bauer.

El retrato de Adele Bloch-Bauer I se encuentra actualmente en el Museo Neue Galerie en Nueva York, Estados Unidos. Fue adquirido por el museo en 2006 después de que la familia Bloch-Bauer llegara a un acuerdo con el gobierno austriaco para devolverles la obra a cambio de una compensación económica. Desde entonces, ha sido una de las principales atracciones del museo, y ha sido objeto de muchas exposiciones y eventos especiales.
 
Medicina

EL BESO
Es una amalgama de diferentes estilos artísticos. Este cuadro es sin duda uno de los más famosos y celebrados. No sólo es uno de los cuadros más venerados de Klimt, sino también un célebre ejemplo del movimiento Art Nouveau. No es de extrañar que El Beso siga siendo uno de los cuadros más queridos de todos los tiempos.
Los mosaicos de los bizantinos inspiraron a Klimt el uso extensivo de pan de oro en esta época.
El estilo bizantino también influyó en el uso por parte de Klimt de formas bidimensionales que hacen resaltar el oro. Se cree que la composición de esta obra está inspirada en las estampas japonesas. Esta influencia también es evidente en muchos de los primeros cuadros impresionistas.

El Beso

Klimt rara vez incluía figuras masculinas en sus composiciones, prefiriendo centrarse en el erotismo de la forma femenina. La inclusión de un hombre, a pesar de su rostro oculto, es una característica inusual en este cuadro.

Podemos ver una clara dualidad entre lo masculino y lo femenino en este cuadro. La composición de las dos figuras, con el hombre de pie por encima, capta la fuerza masculina dominante, a veces prepotente. Los bloques geométricos afilados y bastante pesados de la túnica del hombre se hacen eco de esta fuerza. La figura femenina, arrodillada y rendida, y su túnica fluida y más orgánica, suavizan la composición y destacan la dualidad.

La túnica del hombre está adornada con un patrón geométrico de rectángulos, intercalado con los suaves remolinos que aparecen en muchos de los cuadros de Klimt. De hecho, muchos de los patrones utilizados en «El Beso» son motivos que Klimt emplea en toda su obra. La increíble atención de Klimt a los detalles se pone de manifiesto en el uso de bloques rectangulares y anillos radiantes, así como de cuadrados concéntricos y espirales.

Los suaves círculos que giran y las líneas onduladas de la túnica de la mujer recuerdan al Árbol de la Vida de Klimt. Aunque los cuerpos desnudos de ambas figuras están ocultos por las túnicas, este cuadro está impregnado de una sensación de erotismo y sensualidad.

Gustav Klimt murió el 6 de febrero de 1918, a los 55 años, víctima de una apoplejía. Durante su vida fue controvertido: admirado por algunos como visionario, rechazado por otros como subversivo. Hoy es reconocido como una de las figuras más importantes del arte moderno europeo. Su influencia se extiende desde la pintura hasta el diseño gráfico, la moda y la cultura popular contemporánea. Sus obras son exhibidas en los museos más prestigiosos del mundo y continúan generando debates sobre la modernidad, la belleza y el significado en el arte.

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