14.3.26

Miguel Hernández. Canción del esposo soldado

Ponemos estos versos de Miguel Hernández como introducción:


He poblado tu vientre de amor y sementera,

he prolongado el eco de sangre a que respondo

y espero sobre el surco como el arado espera:

he llegado hasta el fondo.

 

Miguel Hernández (1910-1942), poeta nacido en Orihuela, fue perseguido tras la Guerra Civil Española. Detenido varias veces, fue condenado a muerte en 1940, pena que se le conmutó por 30 años de cárcel. Enfermó de tuberculosis en prisión, murió con 31 años en la cárcel de Alicante. Su condena nunca ha sido revisada.

De VIENTO DEL PUEBLO (1936-37)

El poema ``canción del esposo soldado´´ transmite muy bien los sentimientos, realizando una extraordinaria combinación de figuras retoricas dándole una mayor expresividad y verosimilitud a lo largo de todos sus versos. Sin duda, Miguel Hernández a conseguido realizar una obra que destaca entre todas las de su época. Sin embargo, se hace un poco complejo y algo pesado a la hora de comprenderlo.

El 9 de marzo de 1937 se casa civilmente en Orihuela con su Josefina. El novio, radiante, luce uniforme de campaña. Riguroso traje de luto la novia por su padre, asesinado en Elda a pocos días de iniciarse la contienda. Celebrarán su luna/sol de miel en Jaén, donde corregirá, ya en abril, las pruebas de imprenta de Viento del pueblo. A los cuarenta días de felicidad, tiene la esposa que desplazarse urgentemente a Cox para acompañar a su madre en sus últimos instantes. Afortunadamente, son suficientes estas semanas de pasión y erotismo para recibir la soñada noticia (7 de mayo)

No sé cómo decirte la gran alegría que tengo con lo que me dices de que voy a ser padre y cuando lo he leído te hubiera llenado de besos de arriba abajo, mujer, compañera, tormento mío. Ya me parece que eres de cristal y que en cuanto te des un golpe, por pequeño que sea, te vas a romper, te vas a malograr, me voy a quedar sin ti..."
Imposible resumir en unas líneas la resonancia personal de estos densos versos entre el erotismo y la mística. El esposo canta su amor, su asombro, ante la preñez de la esposa, morena de altos pechos. El soldado, que vive una soledad de explosiones y brechas, envidia los besos futuros del hijo, se carga de razones para luchar (es preciso matar para seguir viviendo, inteligente consigna de comisario político), y anuncia un futuro de besos hasta gastar


CANCIÓN DEL ESPOSO SOLDADO

Morena de altas torres, alta luz y ojos altos,
esposa de mi piel, gran trago de mi vida,
tus pechos locos crecen hacia mí dando saltos
de cierva concebida.

Ya me parece que eres un cristal delicado,
temo que te rompas al más leve tropiezo,
y a reforzar tus venas con mi piel de soldado
fuera como el cerezo.

Espejo de mi carne, sustento de mis alas,
te doy vida en la muerte que me dan y no tomo.
Mujer, mujer, te quiero cercado por las balas,
ansiado por el plomo.

Sobre los ataúdes feroces en acecho,
sobre los mismos muertos sin remedio y sin fosa
te quiero, y te quisiera besar con todo el pecho
hasta en el polvo, esposa.

Cuando junto a los campos de combate te piensa
mi frente que no enfría ni aplaca tu figura,
te acercas hacia mí como una boca inmensa
de hambrienta dentadura.

Escríbeme a la lucha, siénteme en la trinchera:
aquí con el fusil tu nombre evoco y fijo,
y defiendo tu vientre de pobre que me espera,
y defiendo tu hijo.

Nacerá nuestro hijo con el puño cerrado,
envuelto en un clamor de victoria y guitarras,
y dejaré a tu puerta mi vida de soldado
sin colmillos ni garras.

Es preciso matar para seguir viviendo.
Un día iré a la sombra de tu pelo lejano,
y dormiré en la sábana de almidón y de estruendo
cosida por tu mano.

Tus piernas implacables al parto van derechas,
y tu implacable boca de labios indomables,
y ante mi soledad de explosiones y brechas
recorres un camino de besos implacables.

Para el hijo será la paz que estoy forjando.
Y al fin en un océano de irremediables huesos
tu corazón y el mío naufragarán, quedando
una mujer y un hombre gastados por los besos.

El poema narra el amor a distancia de un soldado hacia su amada y hacia el hijo que está a punto de nacer. Cuando él parte a la guerra, su mujer se encuentra embarazada, y mientras combate lejos de casa imagina el nacimiento de su hijo. Ese pensamiento se convierte en su mayor esperanza y en la fuerza que le impulsa a seguir luchando. El soldado pelea con el deseo de que su hijo pueda crecer en un mundo mejor, un mundo en el que la guerra haya terminado y donde pueda vivir en paz junto a su familia.

Única grabación que existe de la voz de Miguel Hernández. Valencia, agosto de 1937. El gobierno de la República recibe una invitación de Moscú para que envíe una delegación que represente a España en el V Festival de teatro soviético. Miguel Hernández es uno de los propuestos para esa expedición. En Octubre regresa de Moscú y hace escala en París antes de llegar a España. Allí el escritor cubano Alejo Carpentier lo invita al estudio Poste Parisien y graba "La Canción del Esposo Soldado".

Recopilación de datos
Gonzalo Díaz Arbolí

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