6.3.21

“Los pelegrinitos” de Federico García Lorca y la poesía de Joan Margarit



Esta publicación se enmarca dentro de dos planos:

El primero el romance de García Lorca, quien, como el prodigioso genio que fue de la poesía, se ciñe a esa época de juventud, donde los sentimientos del amor quedan encuadrados más dentro de los impulsos que de los propios sentimientos.

Y la segunda parte se ocupa de ese "tiempo cuando ya no hace daño la vida que se pierde", cuando Joan Margarit cogido al pestillo y bajo el umbral de la puerta que va a separar sus dos mundos, está en ese momento de pérdidas prudentes y también necesarias y que es el momento en que el amor coincide con la inteligencia.

Estos dos planos, donde cada periodo disfruta, a su manera, de ese sentimiento que, evidentemente, condiciona toda nuestra existencia en su complicado y trascendental valor de la vida humana.

La pasada semana añorábamos, los amigos de la tertulia, nuestra adolescencia, las dificultades, el freno, la imposibilidad de poder expresar nuestros sentimientos de cariño a nuestros amores de juventud. Comentaba que había visto a dos jóvenes despedirse en la estación de ferrocarril, me vino a la memoria e, inevitablemente dije en voz alta Quién fuera pelegrino para hacer otro tanto y entonces evocamos juntos el romance “Los pelegrinitos” de Federico García Lorca:

Hacia Roma caminan dos pelegrinos
a que los case el Papa,
porque son primos.
Al pasar por el puente de la Victoria
tropezó la madrina,
cayó la novia.
Han llegado a Palacio, suben arriba
y en la sala del Papa,
los desaniman.
Le han preguntado al Papa como se llaman
él le dice que Pedro,
y ella que Ana.
Le han preguntado el Papa que qué edad tienen
ella dice que quince,
y él diez y siete.
Le han preguntado al Papa que si han pecado
él le dice que un beso,
que ya le ha dado.
Y la pelegrinita que es vergonzosa
se le ha puesto la cara,
como una rosa.
Le ha respondido el Papa desde su cuarto:
¡quién fuera pelegrino
para otro tanto!
Las campanas de Roma ya repicaron
porque los pelegrinos
ya se casaron.

           Teresa Berganza canta "Los pelegrinitos" de F. García Lorca

 




Uno de los tertulianos, - 
casi todos octogenarios -, citó a nuestro reciente Premio Cervantes, Joan Margarit y nos leyó el siguiente poema:

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Ha llegado este tiempo cuando ya no hace daño la vida que se pierde.
Es un tiempo de pérdidas prudentes, necesarias, y no es un tiempo de llegar sino de irse.
El amor, ahora, por fin coincide con la inteligencia. No estaba lejos, no era difícil.
Es un tiempo
que no deja más que el horizonte
como medida de la soledad.
Un tiempo de tristeza protectora.


Y seguimos recordando poemas de Joan Margarit, de su libro "Un asombroso invierno":

Pronto no habrá amapolas.
Eliminadas como malas hierbas,
van desapareciendo de los campos.
Ya no se extenderán la rojas pinceladas
del viento en los trigales.
¿Quién entenderá, entonces,
los cuadros de Van Gogh?
Todavía es un mundo familiar,
aunque cambios sutiles ya me alertan:
no volverá jamás a ser el mío.
No es ningún infierno: permite comprender.
Llega el olvido, tranquilizador.
Y vuelve, siempre vuelve, la alegría.

En el tiempo de la senectud, Margarit, sin renunciar a la nostalgia, optó por tomar la senda de la alegría en estos dos últimos versos:

Llega el olvido, tranquilizador.
Y vuelve, siempre vuelve, la alegría.

Nuestro tertuliano filósofo y poeta, como siempre tan agudo, puntualizó con uno de los consejos del viejo y estoico Cicerón. Senescere addiscentem   (envejecer aprendiendo). 
Es decir, vivir bien, vivir virtuosamente, llegar a una vejez en la que puedas seguir aprendiendo.
Entonces, solicité al pleno de la asamblea que, esta reflexión fuese el lema de nuestra tertulia.

Finalizamos el tema con esta frase:
Que nadie llore por los días perdidos, por los placeres sacrificados a la prudencia, por los impulsos ahogados.

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Gonzalo Díaz Arbolí
Pulsar en:
LA FELICIDAD, EL AMOR Y LA SERENIDAD.   Entrevista del Loco de la colina a A. Gala.

10 comentarios:

Carmen C. dijo...

¡Qué profundo! Estoy deseando jubilarme para poder asistir a vuestras charlas.

Laurentina dijo...

Me ha gustado mucho tu escrito. Meter un poema en él es muy acertado y a lo que nos tienes acostumbrados. Y luego, tus vídeos.
Muchas gracias, Gonzalo.

Olga dijo...

Gracias, Gonzalo. ¡Qué interesante vuestras tertulias! El amor de juventud, Lorca, Joan Margarit...Envejecer aprendiendo. Qué bien me suena todo.

Enrique Tapias dijo...

Gracias por estos minutos reconfortantes.

M. Moro dijo...

Te felicito Gonzalo. Con tu energía estas venciendo al tiempo

J. de la Rúa dijo...

Michèle RAKOTOSON, escritora malgache dice "estamos de paso y hay que hacer que este paso sea lo más bello posible..."
Amigo Gonzalo, personas como tú, ayudáis a que aprendamos disfrutando de la belleza de la vida.
Ah! muchas gracias

Joseta dijo...

Qué bonito, tío Gonzalo. Muy interesante, una forma inteligente de ver la vida.

Luisa Fernández dijo...

Gran trabajo, me parece excelente . El poema de los pelegrinitos de Lorca , con letra y voz. La poesía de Margarit y las certeras reflexiones sobre el paso del tiempo. Enhorabuena Tío Gonzalo por saber transmitir tanta sabiduría y sentimiento.

Yvonne dijo...

¡Qué precioso! Gonzalo, para mí que me encuentro a medio camino entre los tantos marcados y los por venir, me da leerte la alegría de la sabiduría única y propia de ti.

José Luis D. dijo...

Esto es una maravilla cultural. No tengo más remedio que agradecerlo muchísimo. Gracias “Desde mi rincón del arte”por ofrecernos estos tesoros culturales.

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