7.11.26

La historia de las órdenes militares medievales


Imaginen la escena: un hombre con túnica y tonsura rezando devotamente de madrugada y, unas horas después, montado a caballo a toda velocidad, lanza en ristre, cargando contra las filas enemigas.
Durante la Edad Media surgieron los monjes guerreros, una mezcla tan extraña como fascinante que cambió para siempre el mapa de Europa.

Por qué llegaron a acumular tanto poder?
Para entender este fenómeno hay que viajar al siglo XII. La Europa medieval estaba inmersa en dos frentes gigantescos: las Cruzadas en Tierra Santa y la Reconquista en la península ibérica.

En aquel momento, viajar a Jerusalén o vivir en la frontera con Al-Ándalus era un odisea de alto riesgo. Hacían falta protectores. Pero los caballeros feudales de la época tenían solo la idea de luchar solo por dinero, fama o tierras.

Fue entonces cuando a la Iglesia se le ocurrió un giro de guion maestro: la guerra santa. Si luchabas contra el infiel para proteger a los peregrinos y defender la fe, ya no cometías pecado; de hecho, te ganabas el cielo.
Así nacieron los frailes o caballeros. Hacían los mismos votos que cualquier monje de monasterio (pobreza, castidad y obediencia), pero su "trabajo diario" incluía el manejo de la espada.
Aunque existieron bastantes, estas son las que marcaron la diferencia:

Las internacionales:
Los Templarios: Los reyes del dinero. Nacieron en 1119 para proteger los caminos a Jerusalén y terminaron creando algo muy parecido a la banca moderna. Se hicieron tan obscenamente ricos y poderosos que el rey de Francia se asustó, los acusó de todo tipo de barbaridades y los erradicó en 1312.

Escudo de los templarios

Los Hospitalarios (hoy Orden de Malta): Empezaron cuidando a los peregrinos enfermos en Jerusalén y terminaron convertidos en auténticos leones de mar defendiendo el Mediterráneo desde Rodas y Malta. ¿Lo más curioso? Siguen existiendo hoy en día.

Orden de Hospitalarios


Los Teutónicos: La versión germánica. Aunque nacieron en Oriente Próximo, donde de verdad dejaron su huella fue en el helado norte de Europa, conquistando y cristianizando a sangre y fuego la zona del Báltico.

Hermann von Salza, cuarto Gran Maestre 
de los Caballeros Teutónicos (1209-1239).

Las guardianas hispánicas
En España y Portugal la cosa iba de territorio y frontera, así que crearon sus propias órdenes.
Calatrava: Los pioneros en la península. Se jugaban el cuello en plena vanguardia manchega.


Santiago: Famosos por proteger a los peregrinos que iban a Compostela. Tenían una regla bastante más permisiva: ¡a sus caballeros se les permitía casarse.


Si piensas que estos caballeros se pasaban el día en el campo de batalla, te equivocas. Su verdadero poder estaba en la gestión.

Organizaban su imperio a través de las encomiendas, que eran grandes extensiones de tierra controladas desde un castillo o fortaleza. Desde allí: Repoblaban pueblos enteros que habían quedado vacíos por la guerra. Explotaban tierras, ganado y bosques. Cobraban impuestos y administraban justicia.

Al frente de todo esto estaba el Gran Maestre, un cargo vitalicio que tenía más poder económico y político que muchos reyes de la época.

Cuando la Reconquista terminó en 1492 con la toma de Granada y los cristianos perdieron definitivamente Tierra Santa, las órdenes se quedaron sin su misión principal.
Además, los reyes de la época (como los Reyes Católicos en España) dijeron: "Hasta aquí hemos llegado". No podían tolerar tener dentro de sus reinos a ejércitos privados con tanto dinero. Así que maniobraron hasta conseguir que la dirección de estas órdenes pasara directamente a manos de la Corona.

Con el paso de los siglos, los monjes guerreros colgaron la armadura. Las órdenes militares sobrevivieron, sí, pero reconvertidas en lo que son hoy: instituciones nobiliarias, asistenciales y honoríficas.

Hacer clic sobre la imagen para visualizar el vídeo
Ordenes Militares de la Iglesia Católica durante la Edad Media
Gonzalo Díaz Arbolí

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario