| Imagen de la templanza |
Un día se encontró el amor a la amistad y le dijo: ¿Cómo existes tú estando yo en este mundo? Y la amistad le respondió: Porque donde tú dejas una lágrima yo aparezco con una sonrisa.
Como no estaban totalmente de acuerdo de la importancia de uno sobre el otro en el mundo que les rodeaba decidieron andar juntos por distintos lugares, en busca de respuestas, sin un sitio determinado. En su periplo, conociendo pueblos y atravesando ríos se encontraron discutiendo en el claro de un bosque al placer y a la templanza y enseguida se pararon a escuchar, interesados en sus argumentos.
- Detrás de mí tú no significas gran cosa, decía el placer, porque yo soy el fuego que arrasa con la pasión a un frenesí sin control. Además, otras veces, puedo ser frío y otras indiferente a quienes me rodean. Con tal de poseerme los humanos hacen cualquier cosa que tú no puedes evitar.
- Te equivocas, le contestó la templanza, yo soy el hielo que calma tus quemaduras cuando te juntas con la pasión y permite no morir abrasado por la locura que tú incitas. También me buscan los humanos porque al tenerme les doy fortaleza y más seguridad en lo que hacen. Si te buscan tanto es porque eres como una droga que les intoxicas y les transformas con tus excesos.
- Si, puede ser, replicó el placer, eres controladora, te falta el estímulo vivencial de mi primo el ánimo y tienes menos amigos que yo. Yo, sin embargo, cuento siempre incondicionalmente con la alegría de la pasión , los cinco sentidos, que son hermanos muy diferentes, y muchos más, y en mi búsqueda se pelean justos y pecadores.
- Pero también te siguen babeando por tu culpa y excesos la gula y la lujuria que son primas de mala calaña, y de eso no dices nada. Yo, sin embargo, me llevo muy bien con los órganos superiores, como la razón y su hermano mayor el raciocinio…
- ¡No digas tonterías! replicó airado el placer. ¿Crees que la razón domina al amor?¿tu crees que el amor puede vivir sin mí? ¿y mantener la amistad? ¿ existirían esos dos privilegiados si yo no les acompañara en sus propósitos?...
- ¡Pero que burro eres , placer! Dijo subiendo el tono de la discusión la templanza. Nadie dice que no existas sino que te pasas muchas veces y entonces produces más daño que beneficio. Yo soy de las que tengo que controlarte y buscar un equilibrio para minimizar los riesgos que tú puedes producir, y nada menos que tengo que hacerlo con la bestia parda que eres tú y mira que me cuesta trabajo..
Estaban de esta guisa discutiendo, ya acalorados, el placer y la templanza , cuando dándose por aludidos, el amor y la amistad, decidieron participar. Acercándose a ellos comenzó el amor diciendo:
- Amigos, ya sabéis quienes somos, y creo que debemos dar nuestra opinión en este debate, porque somos parte y arte en este asunto. En primer lugar os decimos que aunque tenemos diferencias entre nosotros, la amistad y yo no discutimos con tanta vehemencia. Parece mentira que olvidéis los consejos de que lo razonable y más placentero es realizar las cosas con calma y sosiego, y tú, templanza, deberías dar ejemplo. En segundo lugar debéis saber que no existiríais sin nosotros, puesto que tenéis que aceptar que los humanos podrían prescindir del placer y de la templanza pero no podrían vivir sin amor ni amistad, aunque fueran acompañadas de el dolor y el desasosiego. Yo reconozco el valor y la importancia de la existencia de mi compañera , la amistad , aunque discrepemos cual de los dos es más importante, pero no nos peleamos como ustedes y tratamos de encontrar un árbitro a nuestra discrepancia y un docto conocimiento de la respuesta, ya que mi opinión es que soy más importante que ella.
- Bueno, dijo la amistad, de eso habría mucho que hablar y sabes que no estamos de acuerdo. Pero la verdad es que no sabemos a ciencia cierta cual de los dos es más importante y quizás tendríamos que realizar una consulta superior para aclararnos en este debate.
- Eso es hablar con cordura, dijo la templanza. Os pido disculpas a todos si me habéis visto excedida en mi afán de hacer ver mi peso con el placer, el cual en el fondo estimo, y como pregunta para continuar va esta : ¿ Que os parece si trasladamos esta discusión a los órganos superiores y lo consultamos al intelecto que aunque es algo engreído suele aportar ideas interesantes?
- A mí me parece bien, se apresuró a decir el placer. Y a mí, y a mí, contestaron casi al unísono el amor y la amistad.
De esta forma convinieron viajar juntos hasta la alta montaña donde residía el intelecto, cuando al cabo de un buen tiempo de ir a buen paso por el frondoso bosque oyeron unas voces que le llamaron la atención, por lo que deteniéndose, se miraron y a una señal entre ellos se acercaron sigilosamente en la maleza hasta poder ver bajo un hermoso árbol a dos jóvenes , que sentados en un césped natural muy cerca uno del otro estaban conversando…
FIN DE LA PRIMERA PARTE
Antonio R. Zarallo
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