Siento en la barra esa soledad
qué solo tiene el solitario
mira si es necedad
qué sin pasar un calvario
tomo la copa con ansiedad
Como si dependiera un sudario
Contemplo
la copa vacía
Quiero
llenarla de nuevo
Pero
tú no estás aquí..
todo
me importa un huevo!
Fuera
está lleno de colores
de
volantes y cortas faldas
con
música y esplendores
Y
aunque la alegría salta
con
gente joven y mayores
solo
a ti echo en falta.
Si
se bebe para olvidar
yo
no lo tengo presente
pues
beber es consagrar
todo
lo que llena tu mente.
Quiero
que en mi sigas viviendo
que
te llene yo de ilusiones
qué
bebas de mis decepciones
¡ven
que ya estoy sufriendo¡
Antonio R. Zarallo
Mayo 2004
El poema habla de una soledad muy concreta: no es la de estar físicamente solo, sino la de echar en falta a alguien en medio del ruido, la fiesta y la vida que sigue.
La barra del bar es clave: no es solo un lugar, es un refugio. Ahí te colocas en un estado casi ritual —la copa no es solo bebida, es símbolo. Cuando dices “como si fuera un sudario”, estás asociando el acto de beber con algo casi fúnebre: estás velando una ausencia, como si esa persona estuviera “muerta” en tu vida, pero no en tu mente.
Luego aparece una idea muy interesante: no bebes para olvidar, sino para recordar más intensamente.
Eso rompe con el tópico. En tu poema, beber no anestesia, sino que consagra el recuerdo, lo hace más presente, más sagrado incluso.
El contraste exterior/interior también está muy bien marcado:Fuera: colores, música, gente, alegría, vida. Dentro (de ti): vacío, obsesión, ausencia.
Y ahí está el núcleo emocional: puedes estar rodeado de estímulos, pero todo pierde valor si esa persona no está. Lo dices de forma muy directa con “todo me importa un huevo”, que le da un tono muy humano, muy real, sin adornos.
En la última parte, el poema se vuelve más intenso y casi desesperado:ya no solo recuerdas, quieres que esa persona siga viviendo en ti, incluso propones algo fuerte: “que bebas de mis decepciones”.
Eso sugiere una relación donde estás dispuesto a entregar incluso lo negativo, como si el sufrimiento fuera lo único que te queda para compartir.
El cierre (“ven, que ya estoy sufriendo”) es directo, sin metáforas: pura necesidad. Ya no hay orgullo, solo llamada.
En resumen, el poema trata sobre:la imposibilidad de sustituir a alguien el recuerdo como refugio y condena. El alcohol como ritual emocional, no como escape y una dependencia afectiva que roza lo doloroso, pero también lo sincero.
Comentario elaborado por IA.
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