27.6.26

Cristobal Domínguez Durán. Poema escrito por el profesor a sus alumnos el último día de clase.




Cristóbal Domínguez Durán (1993), filólogo, con Máster en Estudios Literarios y Teatrales (UGR). Profesor en el IES Trafalgar de Barbate. Publica periódicamente artículos de opinión para Andalucía Información y colabora de forma esporádica con publicaciones culturales.
Ha publicado sus poemas en varias revistas como Quimera o Estación Poesía.
En 2018 publicó 'Secuelas' (Pre-Textos), libro al que le fue otorgado el XXXIX Premio de Poesía Arcipreste de Hita.
'Nadie nos cuida en el sueño' (Pre-Textos, 2022) es su segunda obra publicada. Con ella obtuvo el II Premio de Poesía Universidad Carlos III de Madrid.


Este poema dedicado a sus alumnos antes el último día de clase, antes de las vacaciones veraniegas del curso 2025-2026, transmite una mirada esperanzadora hacia la educación. La luz, la lluvia reciente, los charcos y las gaviotas construyen una escena sencilla que culmina en una especie de bendición:

Un día de clase.
Ahora que entra en el aula la luz
como harina que flota en el aire,
que ha acabado de llover
y brilla los charcos como espejos,
ahora que la gaviotas
se comen las migas en el patio,
mis alumnos escriben.

Que esta luz le bendiga,
que sea una guía en todos los caminos
Y que sigan escribiendo
los mejores poemas del mundo.

El profesor entiende la poesía no como un ejercicio de belleza o de emoción, sino como una forma de interpretar el mundo y de comprenderse a sí mismo. Esa definición aparece varias veces, de manera directa e indirecta, a lo largo de la entrevista.
Su concepción de la inspiración resulta llamativa en una época en la que muchos autores hablan del trabajo literario como un proceso planificado. Él reivindica la existencia de momentos de intensidad creativa, casi de necesidad vital, en los que la escritura surge de forma natural.
La reflexión social muy marcada sobre la despoblación juvenil y la falta de oportunidades en pueblos de la Comarca de la Janda. 
Critica que se interprete la marcha de los jóvenes como una búsqueda de éxito cuando, según él, muchas veces responde simplemente a la necesidad de encontrar trabajo o vivienda.
Más que hablar de poesía profesional, habla de la escritura como herramienta de crecimiento personal. El profesor no desea que sus alumnos se conviertan en poetas famosos; desea que sigan escribiendo, porque escribir les ayuda a mirar el mundo con atención.

Recomendar la obra de Antonio Cabrera, un autor muy reconocido dentro de la poesía española contemporánea y estrechamente vinculado al paisaje y la observación de la naturaleza, demuestra, no solo destreza y conocimiento, sino también, su amor por la poesía; una forma de conocimiento, una práctica cotidiana y una manera de habitar el mundo, más que como una profesión o un mero ejercicio estético.
Gonzalo Díaz Arbolí

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