Homenaje a una luchadora incansable que nos ha regalado sus mejores virtudes: Su tenacidad, el amor por la música, su fortaleza mental y la pasión por la docencia.
El
piano para ella no
es un instrumento, sino la extensión de sus dedos, es ella misma.
Teresita Gómez, una niña negra abandonada por sus padres en el Palacio de Bellas Artes de Medellín, y que fue adoptada por los humildes porteros del lugar, se volvió en la pianista más destacada de ese país. Una historia de resiliencia, lucha contra la exclusión y el racismo que es motivo de inspiración y respeto para muchos colombianos.
Teresita nació en Medellín el 9 de mayo de 1943. En unas circunstancias rodeadas de secretos, fue adoptada por Valerio Gómez y Teresa Artega, que eran los porteros del Palacio de Bellas Artes de Medellín.
Teresita no tardó en darse cuenta de que era adoptada. Era una niña negra criada por padres blancos, y los niños de su entorno no dudaban en recordárselo. El palacio se había inaugurado apenas 6 años atrás y allí se educaban en música y pintura los hijos de la élite de la ciudad.
Cuenta ella que, siendo aún muy niña, acompañaba a su papá por las noches a recorrer el palacio para asegurarse de que todo había quedado en orden. Entonces se sentaba en un piano sin tener instrucción alguna sobre cómo tocarlo, y empezaba a buscar en su memoria las notas que les había escuchado a las alumnas durante el día.
A oído, logró sacar dos pequeñas melodías. Su padre la llevó al auditorio para que diera su primer concierto en piano de cola. Su público: Valerio y Teresa, sus padres adoptivos. Tocar a escondidas se le convirtió en un hábito, y su padre lo auspiciaba.
Un día, por un error de cálculo, empezó a tocar en un salón antes de que la profesora de piano se hubiera ido. “La negra está tocando el piano”, gritó al verla. Desde ese momento, aceptó darle clases a Teresita.
Tenía que ser a escondidas porque Valerio, y en especial Teresa, temían que los echaran del palacio si los directivos o los padres de las alumnas se enteraban. Que una niña negra, pobre y adoptada tocara el piano era para algunos impropio.
Teresita empezó a tocar con las demás niñas del conservatorio gracias a una beca, pero afloraban las maneras de hacer notar que no era igual a sus compañeras. Pero su talento y su disciplina la hacía destacar notablemente.
La maestra le asignaba una pieza para que la estudiara toda la semana, y al día siguiente ya se la sabía de memoria.
"Ella tiene la música adentro, tiene un oído absoluto. Es un talento", Además, es muy disciplinada, muy entregada. Lo único que le importaba era tocar el piano, y hacerlo cada vez mejor.
Nada era tan azaroso como parecía. Años después y atando cabos, Teresita supo que su padre biológico era un pianista y director de orquesta italiano que era asiduo de Bellas Artes y amigo cercano de Valerio.
Aunque separados por el abismo del secreto, Teresita creció cerca de él, quien según cuenta ella siempre se emocionaba hasta las lágrimas al oírla tocar el piano.
Una de las personas que marcó más profundamente su vida fue Belisario Betancur, el presidente de Colombia entre 1982 y 1986. Ella tenía 39 años cuando él la llamó para ofrecerle ser agregada cultural de la Embajada de Colombia en Alemania Oriental. Alemania fue para Teresita una experiencia transformadora y un regalo de la vida. Fue el momento en que alcanzó su propia cima. Eso fue abrirle el mundo, y además foguearse en los mejores escenarios europeos. Su primer concierto en Europa fue en París. Tocó las cuatro baladas de Chopin, y siente que las tocó como nunca. Actuó en Alemania, Polonia, Austria, España, Suiza, Hungría; acompañó a músicos como Pierre Rampal y Tortelier. Fue también en ese periodo cuando se comprometió con divulgar a compositores colombianos que nunca se habían tocado en Europa.
Años después, Teresita recibió un reconocimiento como la mejor profesora de la Universidad de Antioquia, donde ha formado pianistas por más de 20 años. Los alumnos cuentan que su método para enseñar el piano es único y pasa siempre por conectar el piano con la vida.
En 2022, la Universidad de Antioquia, (departamento y ciudad de Colombia), donde Teresita ha enseñado por más de 20 años, abrió una sala de conciertos que lleva su nombre. La lista de condecoraciones que ha recibido es extensa.
En 2022, Teresita tocó, en la posesión del presidente Gustavo Petro, sin haberlo preparado, sola y durante varios minutos Lo que se había planeado era que iba a tocar junto a la orquesta el himno de Colombia, pero durante el evento el presidente pidió que llevaran al lugar la simbólica espada de Bolívar para la toma de posesión.
Mientras llegaba, se abrió un receso silencioso. Y entonces, Teresita deleitó a miles en la Plaza de Bolívar y a quienes seguían la transmisión con un repertorio que escarbó de su memoria. Sin partitura. Sin ensayo.
“Ese día para mí fue único. Nunca pensé que yo pudiera haber visto lo que vi y lo que sentí, que fue conmovedor. Fue la fiesta del pueblo. Estábamos todos ahí”.
“De niña aprendí a tocar para que la gente me quisiera. Ahora toco porque quiero a la gente”.
En cuanto a Bach, es un ser religioso, un místico, me da mucha serenidad. Es el único compositor que te quita la depresión, porque es mántrico, repetitivo. Por eso es tan bueno para el jazz. La música es antes y después de Bach.”
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Concierto Italiano BWV971 Segundo Movimiento Andante de Johann Sebastian Bach
Tiene su propio concepto sobre los compositores que le inspiran y le fascinan: De Chopin dice que “llevó el piano al nivel de la poesía: no es un músico, es un poeta. Puso a cantar el piano. Sé qué es un buen Chopin porque lo he tocado en Varsovia, sé cómo debe sonar.”
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Chopin Ballade No. 1 en sol menor Op 23
“Beethoven es fascinante, grandioso. Es igual a fuerza. Su música es el mundo que él construyó. Vivía en la adversidad, era pobre, sordo y se enamoraba de las condesas. No le faltó sino ser negro.”
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Sonata No. 30 para piano- L.V Beethoven
“Tocar Mozart es estar en una cuerda floja, como si a un mantel de lino blanco le cayera una gota de vino rojo.”
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Concierto para Piano y Orquesta N.21 en Do Mayor (Mozart). Mov 1. Allegro maestoso
Para Teresita «la música es una sola»,
“Por lo tanto, es absurdo seguir separando la música “clásica” de la “popular”. Siempre les ha insistido a sus estudiantes que no se encierren en los clásicos y que “se abran a tener la experiencia de tocar tango o salsa”, pues “la música clásica vino de la música popular; nunca fue al contrario, y por eso siempre les digo a mis estudiantes que toquen todo sin prejuicio”. Los compositores colombianos, clásicos y populares, “tienen que tocarse con el mismo sentimiento, la misma expresión y el mismo rigor técnico” con que se toca a los maestros europeos.”
La historia de una niña que soñó con ser pianista. Teresita Gómez, pianista y maestra
Fuentes: Roles. BBC News Mundo. 25/1/2024 Artículo: John Brian Cubaque. 03/12/2023 Revista Arcadia, Alexander Klein Youtube
Me va a resultar difícil explicar sobre alguien al que su modestia le negó ser conocido y reconocido en entornos más amplios. Eugenio no se dejó tentar por la vanidad, nunca hizo alarde de su sabiduría, antes al contrario, aprendió de Santo Tomás de Aquino que, es más bello iluminar que brillar.
Destacó por su extraordinaria formación académica, rigurosa formación filosófica y humanística. Sentía pasión por la lectura de los clásicos, sobre todo por los escritores de la Generación del 98 y de los poetas de la Generación del 27. Aprendió en su niñez que para ser un buen cristiano hay que tener fe y un poquito de sentido común.
Para resaltar su personalidad, me voy a referir a su último y original poemario: "Desde la caverna sin distancias", que difiere de los temas al uso, donde abundan notables aciertos poblados de aromas bíblicos filosóficos y sociales y cuya idea central se refiere a la inmortalidad del alma y la transmigración, fue como un testamento, que dió sentido a su vida.
La transmigración, que Eugenio no compartía, es algo así como, el viaje que realiza el Espíritu a través de las diversas formas de vida mientras dura, para luego retirarse sin sufrir cambio alguno. Se suele contraponer al dogma cristiano de la resurrección de la carne.
Sin embargo, siempre estuvo convencido de que la física es el motor de la humanidad y que nos puede acercar a la comprensión de Dios.
En cambio su primer poemario: “Huésped conmigo”, intimista, cálido, sincero; escrito respetando los cánones tradicionales del metro y de la rima, se atrevió a introducir en sus últimas páginas cuarenta haikus. De entre ellos he elegido, al azar, dieciocho que los podrán leer en el vídeo colocado al final.
Como ejemplos:
Ya llegó enero
y revistió a la nieve
de ampos silencios.
Quieren las hojas
edificar balcones
sobre los bosques.
Urde la araña
con sus hilos de plata
telas de luna.
........
Un haiku es una estrofa poética originaria de la literatura japonesa clásica que pretende expresar en sólo tres versos un sentimiento breve y sincero. El tradicional consta de 17 sílabas, dispuestas en tres versos de 5, 7 y 5 sílabas, sin rima y trata de conjugar el sentimiento poético y el artístico.
El haiku es concisión y síntesis, una de las composiciones más difíciles que existen, nacida según los maestros japoneses, en un momento de gracia. La esencia espiritual del haiku está conectada con la ambición del poeta de fundirse con la naturaleza, de vivirla intensamente. Su técnica es un arte difícil cuyo dominio ayuda a sacarle al lenguaje su máxima expresividad.
A veces, un poema es suficiente para alumbrar la sombra y devolver al tedio cotidiano el brillo y el temblor de lo primigenio.
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Selección de algunos haikus de su poemario "Huésped conmigo"
Siempre estarás en nuestra memoria, querido amigo, a pesar del paso del tiempo, tras aquel aciago impacto emocional en que nos dejaste en El Puerto de Santa María el 26 de febrero de 2023.
A través de la historia en el mundo de la música algunas canciones han logrado ser un referente, un icono cultural, com le sucede a "Sabor a mí" que ha sido cantada en español, inglés, francés, japonés, alemán, mandarín, portugués, ruso, italiano... y considerarse como una de las más hermosas, más populares y más románticas del mundo.
Los poetas utilizan la metáfora como recurso literario ayudan al lector u oyente a comprender y entender mejor el significado de las palabras, aquí, 'sabor' se utiliza para describir cómo los recuerdos y experiencias compartidas entre dos amantes permanecen en su ser, incluso si el amor llega a su fin o si se separan físicamente.
Tanto tiempo disfrutamos de este amor
nuestras almas se acercaron, tanto así
que yo guardo tu sabor
pero tú llevas también
Sabor a mí
Si negaras mi presencia en tu vivir
bastaría con abrazarte y conversar
tanta vida yo te di
que por fuerza tienes ya
Sabor a mí
No pretendo ser tu dueño
no soy nada, yo no tengo vanidad
de mi vida doy lo bueno
soy tan pobre, ¿qué otra cosa puedo dar?
Pasarán más de mil años, muchos más
yo no sé si tenga amor la eternidad
pero allá, tal como aquí
en la boca llevarás
Sabor a mí
No pretendo ser tu dueño
no soy nada yo no tengo vanidad
de mi vida doy lo bueno
Soy tan pobre, ¿qué otra cosa puedo dar?
Pasarán más de mil años, muchos más
yo no sé si tenga amor la eternidad
pero allá, tal como aquí
en la boca llevarás
Sabor a mí
El tema fue compuesto por Álvaro Carrillo, que registró la composición el 11 de julio de 1958, y se grabó por vez primera el año siguiente.
Historia de cómo nació Sabor a mí:
Cuentan que en diciembre de 1957, Álvaro Carrillo estaba comprometido con Ana María Incháustegui y se encontraban en una velada a la luz de las velas.
El artista bebía coñac y besaba a su amada, mientras que ella después de un rato, le reclamó que dejara de tomar tanto; diciendo que de tanto tomar y besarla ya la estaba emborrachando y con el sabor al licor en los labios.
Es aquí donde Carrillo respondió:
Lo que llevas en la boca no es sabor a licor, es sabor a mí.
Ambos, poetas en el alma y cómplices en el arte, supieron al instante que esa frase y ese momento sería inspiración para una canción. Pero nunca se imaginaron que Sabor a mí se convertiría en el bolero más romántico de todos los tiempos, nacido de un beso de amor y licor.
A pesar de haberse titulado como ingeniero agrónomo y de haber ejercido por un tiempo su profesión, se dedicó fundamentalmente a la composición: creó más de 300 canciones, y de entre ellas la más popular es quizá esta canción.
El maestro Álvaro Carrillo falleció trágicamente el 3 de abril de 1969, el artista, su esposa y el chofer perdieron la vida tras un accidente automovilístico en donde 2 de sus hijos salieron ilesos.
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Compositor alemán, nace y muere en Múnich, (1895-1982). Comenzó a estudiar piano, órgano y violonchelo apenas tenía cinco años. Al acabar el bachiller estudió composición en la Academia de Música de Múnich, graduándose en 1914. Como el plan de estudios era muy conservador, se dedicó a explorar, por su cuenta, el repertorio musical contemporáneo que era lo que realmente le interesaba. Orff se sentía descontento con las clases de composición recibidas en la Academia por lo que, en 1920, reanudó sus estudios con el distinguido profesor Kaminski. En la búsqueda de un estilo musical propio, descubrió la música del Barroco temprano.
¿Qué es Cármina Burana?
Cármina Burana es una cantata que utiliza como texto algunos cantos medievales de los goliardos de los siglos XII y XIII, inspirada en las óperas de Monteverdi, con representación escénica opcional que el compositor alemán Carl Orff (1895-1982) escribió para dos coros, tres cantantes solistas (soprano, tenor y barítono) y orquesta sinfónica basado en 23 poemas sobre amor libre, naturaleza, placer, vino y engaño creados por monjes benedictinos del siglo XII que se fugaron de un convento de Beuern (Alemania) para desnudarse en público, frecuentar prostíbulos y robar comida.
Habla sobre cómo el destino de las personas está regido por los caprichos de la fortuna. Por lo tanto, ante un futuro tan impredecible, lo más inteligente es disfrutar mientras se pueda.
La obra se estrenó con éxito el 8 de junio 1937 en Fráncfort y conforma la parte inicial de Trioinfi, trilogía de cantatas escénicas que se completa con Catulli Cármina (1943) y Trionfo di Afrodite (1953). Destaca también su abundante y espléndida percusión.
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El nombre de la obra Cármina burana procede del latín cármĕn -inis: ‘canto, cántico o poema’ (no confundir con la palabra árabe carmén: ‘jardín’), y burana es el adjetivo gentilicio que indica la procedencia: ‘de Bura’ (el nombre latino del pueblo alemán de Benediktbeuern). El significado del nombre es, por tanto, ‘Canciones de Beuern’.
Aunque generalmente se encuentra escrito Carmina (sin tilde, como en el original latín) se pronuncia /kármina/. Para evitar que un hispanohablante pronuncie la palabra erróneamente (lo cual sucede con mucha frecuencia entre músicos y locutores), la RAE sugiere que a las palabras latinas se les coloque la tilde (en casos como este en que la ortografía latina no coincide con la española).
El códice recoge un total de 300 rimas, escritas en su mayoría en latín (aunque no con metro clásico), algunas partes en un dialecto del alto alemán medio, y del francés antiguo.
Fueron escritos hacia el año 1230, posiblemente en la abadía benedictina de Seckau o en el convento de Neustift, ambos en Austria.
Letra del poema "O fortuna"
Oh Fortuna,
como la Luna
variable de estado,
siempre creces
o decreces;
Vida detestable
ahora oprime
después alivia
como un juego,
a la pobreza
y al poder
derrites como al hielo.
Suerte monstruosa
y vacía,
tu rueda gira,
perverso,
la salud es vana
siempre se difumina,
sombrío
y velado
también a mí me mortificas;
ahora en el juego
llevo mi espalda desnuda
por tu villanía.
La Suerte en la salud
y en la virtud
está contra mí,
me empuja
y me lastra,
siempre esclavizado.
En esta hora,
sin tardanza,
toca las cuerdas vibrantes,
porque la Suerte
derriba al fuerte,
llorad todos conmigo.
Para los interesados en escuchar la obra completa, pulsen sobre la imagen
Desde luego una buena conversación es siempre un acto de amistad. O en todo caso un acto amistoso.
Si bien se mira, la historia de la humanidad no es más que el resultado de una larga conversación que mil veces interrumpida, mil veces ha sido retomada hasta llegar aquí. Pero hoy me conformo con lo que se llamaría una tertulia entre amigos, si no estuviese tan desprestigiado el término por el abuso que se hace de él en los medios. En España la tertulia tiene una gran tradición. Conversar es una necesidad humana, una forma de comunión espiritual, de religiosidad laica, de concelebración civil. Conversáre, en latín dar vueltas en compañía). Dar vueltas a las ideas, mediante las palabras, dialogando. No es casual que en griego dialogar signifique conversación racional (logos). De hecho, el diálogo fue cultivado por Sócrates como instrumento para averiguar la verdad por medio del debate, sin más armas que la ironía y la conversación (que otros llaman, mayéutica). Para una buena conversación el diálogo es imprescindible pues implica un intercambio de papeles entre los interlocutores. Una tertulia no es más que un grupo de personas reunidas para conversar sobre algún tema. Una buena conversación necesita tiempo y es, por definición, impredecible. Si no, es otra cosa. A una tertulia se viene ya “leído” de casa. A una buena conversación se viene a disfrutar. No es, no puede ser, un campo de Marte donde se dirime quién es el más listo de la clase, sino un lugar abierto donde los contertulios disfrutan del calor de las palabras. Los interlocutores en una tertulia son importantes, pero no demasiado, pues uno puede y debe conversar hasta con el diablo. Desde luego una buena conversación siempre es un acto de amistad. O en todo caso un acato amistoso. SE puede y se debe hablar con cualquiera, siempre y cuando ese cualquiera acepte las reglas mínimas de una buena conversación. La cordialidad es una de ellas. La cordialidad implica cierta franqueza y amabilidad que nos permite entablar y mantener una relación de respeto con los demás. No en vano cordialidad es una cualidad relativa al corazón (cordis).
No hay cordialidad sin buena educación. Se dice y con razón, que a veces te encuentras con personas con las que es imposible hablar y no puede sino dar la razón a quienes así opinan, aunque ahora me contradiga con lo sugerido arriba. Un monologuista, incapaz de escuchar, que interrumpe continuamente, que se ofende ante opiniones divergentes, reiterativo, empeñado en llegar la razón a toda costa, no suele ser un buen conversador. Una buena conversación suele ser el comienzo de una buena amistad, pues la crea lazos de afectos y deja asuntos pendientes que obligan a nuevos encuentros.
Ya hemos comentado que el tema no es lo más importante de una buena conversación. Puede ser más o menos trivial, más o menos trascendente, pero siempre debe ser amable y, desde luego, un buen conversador ha de ser respetuoso con la posible ignorancia de la otra parte. Siempre se puede aprender algo, aunque solo sea a tener paciencia. Hablar por hablar es una arte a veces, pero en una buena conversación es más importante pensar lo que se dice que decir lo que se piensa. Aun así, las obviedades, las repeticiones, las vulgaridades no son bue consejeras en una buena conversación. Tampoco la vanidad, la intransigencia y el orgullo. Retirar la palabra a alguien es el mayor gesto de hostilidad, el comienzo de un camino tortuoso que solo se puede enmendar reiniciando la conversación.
Hoy la gente habla entre si más que nunca a través de la redes, una conectividad que nos permite vivir la ilusión de estar inmersos en una suerte de charla infinita. Mejor que nada, desde luego y nada que objetar a las redes salvo el dudar que a eses tipo de comunicación se le deba llamar conversación, que necesita del contacto, de la proximidad y del sonido de las palabras. Podría pensarse que conversar es un arte en peligro de extinción. Me recuerdo ahora a finales de los cincuenta, hablando interminablemente con otros niños, tumbados en los frescos zaguanes de aquellas casa blancas de un pueblo de Andalucía, como veo que hace hoy mi nieto con sus amigos charlando sin parar, es esto y de aquello, a la salida del colegio. Entre ellos y yo ha pasado toda una vida y ahora, ya de viejo, recobro el placer de estas conversaciones sin orden ni concierto con las que mi nieto y sus amigos, como aquel niño de Andalucía, intentan reconocerse los unos en los otros. Y mientras los veo hablar incesantemente, con su alegría, con su entusiasmo, con su vitalidad, renace en mí la esperanza de que esa cosas que llamamos futuro es posible. Lo que no deja de ser un buen tema de conversación.
Relato de la memoria de un niño nacido en Madrid en 1933 y, la heroicidad de su madre en los duros inviernos madrileños de la Guerra Civil Española.
Las cosas y el paso del tiempo iban marcando el humor y las caras de las personas de la casa. También los vecinos se reían menos. En la calle, a donde mi madre nos sacaba cuando hacía bueno, (éramos 5 hermanos) se notaban cambios. Los árboles de las aceras desaparecían. Parece ser que por la noche alguien bajaba y cortaba alguno para el fuego. La escasez del carbón era una realidad. En la casa, como solo había mujeres y una de ellas mi abuela, lo de cortar un árbol era más difícil. Pero se disponía de un hacha de gran tamaño con la que se rompía cajones de madera que habían servido para guardar cosas. Lo grave es que eran pocos. Una pena pues era muy fácil hacer astillas.
Los biberones gastaban mucha leña. Siempre que se buscaba combustible era para calentar biberones. Lo raro era que después de calentarlo había que enfriarlo para el que iba a tomarlo no llorara. Mi abuela era la encargada del control de combustible para esa actividad. La verdad es que ella controlaba todo. Cuando se terminaron los cajones, que fue rápido, empezaron a buscarse sustitutos. El papel se había utilizado hasta entonces para encender, pero llegó un momento en que se desplazó a la madera en eso de los biberones. Claro que este material tenía muchos problemas. Si era de periódico, no daba calor pues ardía muy deprisa, si era de libro y satinado; no ardía. Mi abuela me enseñó a ahuecarlo, con mucho tiento, pues se inflamaba y se perdía en un suspiro o se apagaba antes de tiempo.
Mi madre se encargaba de la selección de libros, apartaba los menos valiosos, claro que al final cayeron todos, pero desde luego en un orden de categoría literaria que honró su paso por las llamas. Realmente la culpa fue que la guerra durara tanto.
En la calle tampoco iban quedando árboles asequibles, y menos para cortar en una noche y por una mujer sola, de manera que hubo que pensar en cosas más próximas y efectivas. Empezaba el frío y el papel no servía.
Un día vino una de mis tías, de otro barrio, a casa con una noticia importante: Le habían hablado de un sitio, en la Guindalera, donde se podía encontrar leña de encina seca. Solo quedaba trocearla después, pero antes había que traerla a casa. Mi madre y mi tía se fueron con los dos hermanos mayores. Antes de ir a por la leña alquilaron un carro para traer lo que pudieran conseguir. Lo del carro era fácil, lo de encontrar una mula o un burro, imposible. Ya no quedaba en todo Madrid. Parece ser que habían pasado a carne en lo que iba de guerra. Después de una cola que duró hasta casi anochecido, se cargó el carro con todo lo que entraba. Como el recorrido hasta casa era llano, yendo despacio se podía llegar empujándolo. Aquella carga alivió mucho el problema de la combustión de libros y cajones de la casa, pero al final se terminó y ya no volvió a encontrarse otra ocasión para comprar algo quemable.
Se inició otra vez la programación de combustibles caseros y mi madre realizó una selección previa. Un esquí de madera, raquetas, cortineros, sobrepuertas, perchas. Una caja para guardar betunes y cepillos para los zapatos, fue de las últimas víctimas. La forma de administrar la energía calorífica fue siempre exquisita, cada objeto que pasaba a la cocina era despedido con todos los honores.
La guerra continuaba y se comenzó otra etapa: Los muebles. Empezado por desmochar los armarios hasta las patas. La casa cada vez parecía más amplia, sin embargo iba perdiendo el misterio de esconderse.
La familia había crecido y se notaba más, porque la vida se hacía en la cocina para aprovechar el poco calor que se lograba.
La guerra se estaba acabando y le dio una nueva visión. Eran las mismas personas, pero cosiendo escudos y banderas en las camisas o quemando las que hasta ese momento habían usado. De luchadores durante tres años pasaron a supervivientes. Pero los niños no lo sabíamos. Tal vez miraban los nuevos símbolos con la curiosidad de lo que se ve por primera vez, algo hasta ese momento desconocido. También las conversaciones de los mayores tenían otro sentido.
Pocos días después, alguien dijo en casa “Mañana hay que poner en todas las ventanas y en todos los balcones sábanas blancas”.
Al día siguiente no había nadie en la calles. Solo vi a una mujer vestida de negro, sola, esperando un tranvía que quizá nunca llegó. Aquella mujer era mayor, estaba llorando y se secaba los ojos con una punta del delantal, el otro extremo lo había metido en la cintura.
ROMERÍA AL SANTUARIO DE NUESTRA SEÑORA DE LA OLIVA
Razones para la publicación de esta entrada en el blog "Desde mi rincón del arte"
Atendiendo a la recomendación del alcalde de Vejer y su concejal de cultura a la ciudadanía, con el objetivo de recuperar el esplendor de la fiesta del 7 de mayo, en recuerdo de la proclamación de la Virgen de la Oliva como Patrona de Vejer; donde los vejeriegos y nuestros hermanos barbateños acudíamos en romería para celebrar un día de convivencia y demostración de cariño a la Patrona.
Se celebra en recuerdo de la proclamación de la Virgen de la Oliva como Patrona de Vejer por su Santidad el Papa León XIII, el 7 de Mayo de 1.885.
En este día los vejeriegos y demás devotos de pueblos cercanos, especialmente con la buena gente de Barbate compartimos hermandad y devoción trasladándonos hasta la ermita para vivir una jornada campestre de fraternidad y convivencia.
La jornada se inicia con una misa solemne, celebrada con los sacerdotes de la comarca. El momento culminante de este día, llega cuando la Imagen de Nuestra Señora de la Oliva es paseada en procesión por los jardines de su ermita.
Rodeado de tanta belleza
Hace unos días, inclinado en las tardes de mi adolescencia y juventud en la Corredera, cuando los pájaros nocturnos picotean las primeras estrellas, ante tanta blancura, cuando los azules se desparramaban en las lejanas montañas de Alcalá de los Gazules. Reflexionaba, recordando las alegres jornadas de la romería cuando los barbateños y vejeriegos masivamente coincidíamos en la misma pradera para disfrutar de la fiesta, con la comida bajo los olivos o en el merendero junto a la bomba que nos daba agua fresca. Como si algo no hubiese ocurrido en aquel desencuentro que se produjo en 1938 entre las dos poblaciones hermanas. La convivencia entre los dos pueblos era exquisita, en perfecta unión por el amor a la Patrona común.
Pero los ignorantes políticos, sentenciaron: cada pueblo con su Virgen y cada pueblo con su romería
Siempre ha pensado ¿Porqué no se podía alternar el traslado de la Virgen las dos primeras semanas a Vejer y las dos semanas últimas de agosto a Barbate?
Vejeriegos y Barbateños comparten la misma devoción pero, a su vez también, un mismo territorio los separa.
Si hasta una alta autoridad eclesial se refugia en la cautela para abordar este problema y aconseja sensatez y prudencia para que se alcance una solución conforme a derecho, esa autoridad se está desautorizando a si misma y provocando que los intereses materiales prevalezcan sobre los sentimientos.
Este sentimiento de devoción a la Virgen me lleva al recuerdo de la voz aguardentosa y clara de Claudio Rodríguez cuando decía:
Siempre la claridad viene del cielo;
es un don: no se halla entre las cosas
sino muy por encima, y las ocupa
haciendo de ello vida y labor propias...
¿Qué hubiese ocurrido si la autoridad eclesiástica en lugar de actuar conforme a derecho hubiese aconsejado actuar con audacia creando un enclave sagrado, un santuario de peregrinación mariana, una especie de Santiago de Compostela, independiente de los dos municipios?
¡Imaginad barbateños y vejeriegos cómo seríamos en la actualidad, si a este sentimiento de fidelidad uniéramos otro de compañerismo y convivencia con el amor a la común patrona!
Tomado del blog "Por un Barbate con encanto" de Antonio Rodríguez González
"LA ROMERÍA DE LA OLIVA, UNA TRADICIÓN DE DOS PUEBLOS HERMANOS QUE NUNCA DEBIÓ PERDERSE".
*Aunque suene paradójico, la Virgen de la Oliva ha sido oficialmente patrona de Barbate hasta el año 2010. Las rivalidades de algunos políticos que se meten a "curas", hicieron que esta tradición se fuera perdiendo, de tal manera que hoy solo forma parte de nuestra memoria colectiva. Acabar con esta hermosa tradición de convivencia entre dos pueblos hermanos fue un destrozo innecesario, uno de los muchos que se han cometido.......
Gracias, Antonio Rodríguez González, administrador del blog "Por un Barbate con encanto". ¿Qué podríamos hacer para restaurar nuestra fraternal convivencia?